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6. Seguir a Dios (Dt. 10:20)

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“A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás” Una vez que se ha reconocido la existencia de Dios, que se la identificado como uno, que se entiende la necesidad de   amarle por sobre todas las cosas, y que por ende se le teme, que en función de esto queda clara la noción de servirle, lo que sigue para ello es seguirle. El principal problema de la humanidad en cuanto a su relación con Dios, problema cuyos orígenes se remontan, aunque no son exclusivos, a nuestros padres primigenios, se crea cuando se decide andar conforme a   los propios pensamientos y no a los de Dios. “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12), señala la Escritura, más sin embargo una y otra vez, a lo largo de la historia humana, la decisión del hombre ha sido precisamente esa: seguir los dictados de nuestros propios pensamientos y de nuestras propias emociones. Ante los cuestionamientos que Job ...

5. Servir a Dios con todo el corazón y con toda el alma (Dt. 11:13; Éx. 23:25)

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“Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma… Adora al Señor tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré de ustedes toda enfermedad” Una vez que se ha reconocido la existencia de Dios, que se la identificado como uno, que se entiende la necesidad de   amarle por sobre todas las cosas, y que por ende se le teme, la siguiente ordenanza tiene que ver con servirle. La cuestión de servir a Dios, si bien es conocida y aceptada en la vida cristiana se enfrenta a dos preguntas, ambas relacionadas con la realidad de que Dios como tal no necesita de nada, la primera es ¿servirle cómo? y la segunda, servirle ¿para qué? Veamos primero la última pregunta: servir a Dios, ¿para qué? El libro de Job presenta los cuestionamientos que todos nos hacemos en alguna ocasión ante las injusticias de la vida, en dicho relato Job arguye a favor de su justic...

4. Temer a Dios (Dt. 6:13; 10:20)

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“A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás… A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás” Una vez que se ha reconocido la existencia de Dios, que se la identificado como uno, y que se entiende la necesidad de   amarle por sobre todas las cosas, la siguiente ordenanza tiene que ver con temerle. En español la palabra temer está relacionada con recelar, sospechar o dudar de algo, de igual forma con asustarse, intimidarse o espantarse por alguna cosa, en la escritura, el temor a Dios está relacionado con la palabra תִּירָ֖א,   tî·rā como en Deuteronomio 6:13, o יִֽרְאַ֣ת, yir·’aṯ como en Proverbios 8:13, la primera tiene la connotación de susto, intimidación o espanto, la segunda de miedo, reverencia e incluso asombro, ¿cómo debemos considerarla? De todas esas formas. El temor a Dios implica ese miedo, ese espanto por faltarle, a fallarle, pero de igual forma hay que reverenciarle, asombrarnos ...

3. Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas (Dt. 6:5)

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“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” Una vez que se ha reconocido la existencia de Dios y que se la identificado como uno, la siguiente ordenanza tiene que ver con amarle por sobre todas las cosas. Cuando a Jesús se le pregunta por el mayor mandamiento, claramente inicia incluyendo las dos premisas anteriores, la existencia de Dios y su unicidad, para terminar la idea retomando el dicho de Deuteronomio 6:5 que señala que hay que amarle con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas. La mente hace referencia a nuestra parte cognitiva, a la comprensión, por eso Pablo escribiendo a los Corintios dice “oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (1 Corintios 14:15). Crecer en conocimiento es un exhorto constante en la Escritura (2 Pedro 3:18, Efesios 3:17-19, 1 Pedro 2:2, Colosenses 3:16, 1 Timoteo 4:15...

2. Reconocer su unidad (Dt. 6:4)

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“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” La frase de Deuteronomio 6:4 es una de las principales plegarias de la religión judía, de hecho es uno de los fundamentos básicos de la fe hebrea: después de creer que Dios existe, reconocer que él es uno. Marcos registra en su Evangelio una pregunta de relevancia para los judíos de ese entonces y para nosotros en la actualidad, ante los 613 mandamientos contenidos en las leyes mosaicas, ¿cuál podría considerarse como el mayor? “Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Marcos 12:28-34). Ante un mundo que en aquel entonces, y en muchos casos de igual forma en la actualidad, rebosaba de una plétora de dioses, reconocer que sólo hay un Dios, verdadero, viviente, veraz, implicaba un esfuerzo cognitivo y espiritual, ...

1. Creer que Dios existe (Éx. 20:2)

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“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”. El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de creer que Dios existe puede parecernos demasiado obvio, más sin embargo si se piensa bien es un requisito necesario sin el cual no puede construirse el resto de lo que la relación implícita involucra. Establecido como mandamiento entraña su cumplimiento para poder ser considerado parte del Pueblo de Dios. La existencia de Dios en el Antiguo Testamento era algo que se daba por sentado en el Pueblo de Israel, con todo y todo esto no conllevaba que el pueblo fuera fiel a esa relación sino que por el contrario, si se ve la historia del Israel, en muchas ocasiones   las desviaciones del pueblo respecto de las condiciones establecidas por Dios para con ellos acarreaba consecuencias de rechazo y corrección por parte de Dios, más no de abandono. La relación del Pueblo de Israel con Dios era de extrema solemnidad, las maneras de acercarse ...