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82. No se puede quemar nada aparte del incienso especificado en el altar de oro (Ex. 30:9)

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  “No ofreceréis sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda; ni tampoco derramaréis sobre él libación”   En el lugar santo estaban dispuestos de un lado la mesa con el pan de la proposición y del otro lado el candelabro de oro, de igual forma ambas figuras ya fueron comentadas, pero en este capítulo se instruye sobre otra cosa más que estaría en el lugar santo: el altar del incienso.   Éxodo 30 1  Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás. 2  Su longitud será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos serán parte del mismo. 3  Y lo cubrirás de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le harás en derredor una cornisa de oro. 4  Le harás también dos anillos de oro debajo de su cornisa, a sus dos esquinas a ambos lados suyos, para meter las varas con que será llevado. 5  Harás las varas de madera de acacia, y las cub...

81. No se debe extinguir el fuego de él (Lv. 6:12)

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  “Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz”   Como parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, estableció ciertas normas relativas al servicio que ante Él se prestaría, una de estas implica que el fuego del altar donde se colocaban los holocaustos, ofrendas y libaciones debía siempre estar encendido. Para entender esto hay que comprender el contexto relativo precisamente al altar.   Cuando uno entraba al atrio del Tabernáculo lo primero con lo que se encontraba era con el altar de bronce. Después del altar de bronce estaba la pila de bronce y luego la entrada al lugar santo.   El altar de bronce era el lugar donde se quemaban los holocaustos, ofrendas y libaciones, de igual forma era donde se quemaban los sacrificios. La ubicación de este en el atrio del Tabernáculo, referido a la era ...

80. La subida hacia él no debe ser por gradas (Ex. 20:26)

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  “No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él”   Como parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo estableció ciertas normas que tenían que ver con la manera en que éste se relacionaría con Él. Una de estas normas es la contenida en Éxodo 20:26 que establecía que no se subiría por gradas al altar para que la desnudez de quien subiese no se arriesgase a ser expuesta.   El entendimiento natural de esto es claro, si se erigía un altar en alguna parte superior al cual se tuviese que subir mediante gradas, se corría el riesgo de que al subirla desnudez de debajo de la túnica sacerdotal fuese descubierta accidentalmente, lo cual contravendría la santidad del servicio mismo y la dignidad del oferente, pero espiritualmente hay mayor comprensión.   Para nuestra naturaleza es evidente que lo que obtengamos en esta vida es proporcional al esfuerzo que imprimamos en ello, aunque esta visión del mundo es limitada pues...

79. No se debe hacer el altar de piedras labradas (Ex. 20:25)

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  “Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás”   Como parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo estableció ciertas normas que tenían que ver con la manera en que éste se relacionaría con Él. Una de estas normas es la contenida en Éxodo 20:25 que establecía que, en caso que se hiciese un altar para los sacrificios y ofrendas, dicho altar no debería ser erigido con piedras labradas.   El entendimiento natural de esto es claro, recordemos que de los primeros mandamientos dados por Dios a su pueblo estaba el no pretender representarlo con figura alguna, lo cual se extendería a todo aquello que se utilizase en su servicio pues la debilidad humana haría que fácilmente se pervirtiera el culto, pero espiritualmente hay mayor comprensión.   Para nuestra naturaleza es evidente que lo que obtengamos en esta vida es proporcional al esfuerzo que imprimamos en ello, aunque esta vis...

78. Ninguna persona contaminada puede entrar en el monte del templo (Dt. 23:11)

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  “Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento”   Como parte de pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, estableció ciertas condiciones destinadas a preservar la santidad del pueblo por lo que, en caso de que alguno del pueblo tuviese alguna contaminación temporal no podía ser parte de la congregación en tanto ésta hubiese pasado.   Levítico 23 10  Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del campamento, y no entrará en él.   11  Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.     La parte que interesa es la que señala “…   Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento …”   El entendimiento natural apunta a una perfección física de aquel que fuese a serv...