110. No vender un campo consagrado por voto (Lv. 27.28)
“Pero no se venderá ni se rescatará ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere dedicado a Jehová; de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado será cosa santísima para Jehová”
Como
parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo estableció ciertas ordenanzas
obligatorias relativas a los holocaustos, ofrendas y sacrificios; pero adicionalmente
dejó abierta la opción de que voluntariamente, quien así lo quisiera, de manera
libre estableciera votos, es decir, obligaciones de manera personal, más sin embargo,
dada la sacralidad del compromiso, éstos votos no podían ser invalidados.
Números
30:2
Si un
hombre hace un voto a Jehová, o hace un juramento para imponerse una obligación,
no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca.
Levítico
22:17-19
Y
Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos y a todos los
hijos de Israel, y diles: `Cualquier hombre de la casa de Israel o de los
forasteros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas o
de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta al SEÑOR como holocausto, para
que os sea aceptada, [ésta debe ser] macho sin defecto del ganado, de los
corderos o de las cabras.
Levítico
7:16
Pero
si el sacrificio de su ofrenda es por un voto o una ofrenda voluntaria, se
comerá en el día que ofrezca el sacrificio; y al día siguiente se podrá comer
lo que quede
Levítico
22:21
Cuando
alguno ofrezca sacrificio de ofrenda de paz al SEÑOR para cumplir un voto
especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebaño, tiene que ser sin
defecto para ser aceptado; no habrá imperfección en él.
Números
15:2-4
Habla
a los hijos de Israel, y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os doy por morada,
y presentéis, de vacas o de ovejas, una ofrenda encendida a Jehová en
holocausto o sacrificio para cumplir un voto especial, o como ofrenda
voluntaria, o para ofrecer en vuestras fiestas señaladas aroma agradable a
Jehová, entonces el que presente su ofrenda, traerá a Jehová una ofrenda de
cereal de una décima [de un efa] de flor de harina mezclada con un cuarto de un
hin de aceite.
Deuteronomio
12:6
Y allí
traeréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la
contribución de vuestra mano, vuestras ofrendas votivas, vuestras ofrendas
voluntarias, y el primogénito de vuestras vacas y de vuestras ovejas.
De
igual forma se estableció que esto no debía hacerse a la ligera, es decir,
hacer un voto, pues el mismo obligaba a su cumplimiento
Proverbios
20:25
Lazo
es para el hombre decir a la ligera: Es santo, y después de los votos
investigar.
Números
30:2
Si un
hombre hace un voto a Jehová, o hace un juramento para imponerse una
obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su
boca.
Salmos
50:14
Ofrece
a Dios sacrificio de acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo;
Salmos
66:13
Entraré
en tu casa con holocaustos; a ti cumpliré mis votos,
Jonás
2:9
mas yo
con voz de acción de gracias te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré.
La salvación es de Jehová.
Hasta
aquí no hay mayor grado de dificultad en entender y sostener que lo que se
promete a Dios debe cumplirse, pero hay dos situaciones respecto de esto, de
los votos, relatada en al Nuevo Testamento que confunde a muchos y que
involucran a Pablo las cuales tienen que ver con un voto realizado por Pablo y
con unos sacrificios ofrecidos por Pablo en el templo de Jerusalén.
Esta
cita es usada por aquellos que sostienen que independientemente del
advenimiento de Cristo, las leyes mosaicas siguen vigentes. Esta aseveración,
si bien va en contra de lo señalado en Hebreos 10:1 en el sentido que la ley
era apenas sombra de lo venidero siendo que una vez realizado esto último lo
primero no tiene prevalencia (Hebreos 10:8-9) estando vigente hasta el
advenimiento de la promesa (Gálatas 3:19), esgrime el relato de Pablo como
evidencia de ello, por lo que requiere ser analizado.
La
Escritura se presenta de manera inspirada a sí misma como “útil para enseñar,
para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16), la
enseñanza, el redargüimiento, la corrección, la educación, es un proceso que va
edificando al creyente (Efesios 2:19-22) hasta llevarlo a la estatura perfecta
de Cristo (Efesios 4:13), de esta forma no es algo que de golpe se da sino que
el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que mora en nosotros va construyendo en
cada uno. De esta forma, uno va avanzando en conocimiento, en comprensión,
siendo que sobre ese entendimiento uno debe edificar para evitar deslizarse (Hebreos
2:1-4), para evitar ser llevado “de aquí para allá por todo viento de doctrina,
por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error” (Efesios
4:14).
En
este sentido debe entenderse la existencia de dos sacerdocios y de dos leyes,
el de Melchisedec y el de Aharón, y esas dos leyes, la Ley de Dios, Sus Diez
Mandamientos, eternos, y las leyes mosaicas, temporales.
Veamos
como contrastan estas dos leyes en el entendido que la primera, la Ley de Dios,
los Diez Mandamientos, es para siempre (Salmos 119:44) mientras que la segunda, la ley de Moisés, el
resto de normas, reglas y prescripciones,
es temporal (Gálatas 3:19).
1. La Ley
de Dios fue dada por Dios “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo” (Éxodo
20:1); la ley de Moisés fue dada por Moisés “Estas son las palabras que habló
Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente
al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab” (Deuteronomio 1:1)
2. La Ley
de Dios fue escrita en tablas de piedra “Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a
mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y
mandamientos que he escrito para enseñarles” (Éxodo 24:12); la ley de Moisés
estaba escrita en un libro “Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de
esta ley en un libro hasta concluirse” (Deuteronomio 31:24)
3. La Ley
de Dios fue escrita por el mismo Dios “Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar
con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra
escritas con el dedo de Dios” (Éxodo 31:18); la ley de Moisés fue escrita por
Moisés “Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví,
que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel”
(Deuteronomio 31:9)
4. La Ley
de Dios fue puesta dentro del Arca de la Alianza “Y cuando acabó de hablar con
él en el monte Sinay, dio a Moisés las dos tablas del testimonio, las tablas de
piedra escritas por el dedo de Dios” (Éxodo 31:18) “después tomó y puso el
Testimonio dentro del Arca, y colocó las varas en el Arca, y puso el
propiciatorio encima del Arca” (Éxodo 40:20); la ley de Moisés fue puesta
enseguida del Arca de la Alianza “Tomad
este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro
Dios, y esté allí por testigo contra ti” (Deuteronomio 31:26)
5. La Ley
de Dios trae bienaventuranza “Bienaventurados los perfectos de camino, los que
andan en la ley de Jehová” (Salmos 119:1); la ley de Moisés trae maldición
“Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición,
pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas
escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3:10)
6. La Ley
de Dios permanece “Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente” (Salmos
119:44); la ley de Moisés tendría un término final “aboliendo en su carne las
enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en
sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Efesios 2:15)
“anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era
contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14).
7. La ley
de Dios es perfecta y perfecciona “La ley de Jehová es perfecta, que convierte
el alma” (Salmos 19:7); la ley de Moisés era imperfecta y no perfeccionaba
“pues nada perfeccionó la ley, y de la introducción de una mejor esperanza, por
la cual nos acercamos a Dios” (Hebreos 7:19)
8. La Ley
de Dios es espiritual “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy
carnal, vendido al pecado” (Romanos 7:14); la ley de Moisés era carnal “ya que
consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca
de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas” (Hebreos 9:10).
9. La Ley
de Dios es santa, justa y buena “De manera que la ley a la verdad es santa, y
el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12); la ley de Moisés apenas y
si era una sombra de lo que habría de venir “Porque la ley, teniendo la sombra
de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los
mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los
que se acercan” (Hebreos 10:1)
10. La ley
de Dios es para siempre “Guardaré tu ley siempre,
Para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés es temporal
“Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien
fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un
mediador” (Gálatas 3:19).
11. La Ley
de Dios trae vida “Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo
os enseño, para que los ejecutéis, y
viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres
os da” (Deuteronomio 4:1); la ley de Moisés no da vida “También les di
estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir” (Ezequiel 20:25)
Cuando
se menciona que existen ciertas citas que presentan un último grado de
comprensión se refiere a citas que si uno las aborda sin un conocimiento previo,
sin una comprensión previa, puede ser decantando hacia alguna de las dos
opciones: o bien que toda la ley, entendiendo en este término tanto a Ley de
Dios, Sus Diez Mandamientos, como las leyes mosaicas, han sido superadas, o bien que toda la ley, entendiendo en este
término tanto a Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, como las leyes mosaicas,
siguen vigentes.
Pero
si uno ha ido avanzando en grado de dificultad, en cuanto a conocimiento, en
cuanto a comprensión se refiere, sobre el tema tratado, y ha llegado a entender
que cuando se habla de una Ley dada por Dios, escrita en tablas de piedra,
escrita por el mismo Dios y puesta dentro del Arca de la Alianza que trae
bienaventuranza, permanece, es perfecta y perfecciona, es espiritual, es santa,
justa y buena, y es para siempre, se refiere a la Ley de Dios, Sus Diez
Mandamientos, mientras que cuando se habla de una ley cancelada, superada,
clavada, se estará refiriendo a las leyes mosaicas, dadas por Moisés, escrita
en un libro, escrita por Moisés y puesta enseguida del Arca de la Alianza que trae maldición, tendría un
término final, es imperfecta y no perfecciona, es carnal, apenas y si es una
sombra de lo que habría de venir y es temporal, se refiere a las leyes mosaicas,
uno puede abordar bajo esa perspectiva estas citas que presenta, como se ha
comentado, un último grado de dificultad.
Estas
dos citas, que se analizarán a continuación, como se comentó, involucran a
Pablo y tienen que ver con un voto realizado por Pablo y con unos sacrificios
ofrecidos por Pablo en el templo de Jerusalén y con la circuncisión hecha con
su beneplácito a Timoteo y, como se ha comentado, deben buscar ser entendidas
bajo la luz que previamente el análisis escritural de la cuestión de la Ley ha
proporcionado.
Hechos
18:18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió
de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea,
porque tenía hecho voto.
En
esta cita se presenta a Pablo cortando su pelo como parte de un voto que había
hecho. De igual forma esta referencia es usada por aquellos que señalan que
tanto la Ley de Dios como las leyes mosaicas siguen en su totalidad vigentes,
son válidas y por lo tanto observables, pero ¿esto es así?
La
visión de que Pablo estaba observando la Ley, específicamente las leyes
mosaicas, cortando su pelo como parte de
un voto hecho, parte del hecho de que en toda la Escritura sólo hay una
situación que pudiera referirse a esto: el voto del nazareato.
El
voto del nazareato está normado en Números 6:1-21
Números
6
1 Habló
Jehová a Moisés, diciendo:
2 Habla a los
hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de
nazareo, para dedicarse a Jehová,
3 se
abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra,
ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.
4 Todo el
tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos
hasta el hollejo, no comerá.
5 Todo el
tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que
sean cumplidos los días de su apartamiento a Jehová, será santo; dejará crecer
su cabello.
6 Todo el
tiempo que se aparte para Jehová, no se acercará a persona muerta.
7 Ni aun por
su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podrá
contaminarse cuando mueran; porque la consagración de su Dios tiene sobre su
cabeza.
8 Todo el
tiempo de su nazareato, será santo para Jehová.
9 Si alguno
muriere súbitamente junto a él, su cabeza consagrada será contaminada; por
tanto, el día de su purificación raerá su cabeza; al séptimo día la raerá.
10 Y el día
octavo traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del
tabernáculo de reunión.
11 Y el
sacerdote ofrecerá el uno en expiación, y el otro en holocausto; y hará
expiación de lo que pecó a causa del muerto, y santificará su cabeza en aquel
día.
12 Y
consagrará para Jehová los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año en
expiación por la culpa; y los días primeros serán anulados, por cuanto fue
contaminado su nazareato.
13 Esta es,
pues, la ley del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato:
Vendrá a la puerta del tabernáculo de reunión,
14 y ofrecerá
su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una
cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por
ofrenda de paz.
15 Además un
canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y
hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.
16 Y el
sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto;
17 y ofrecerá
el carnero en ofrenda de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin
levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones.
18 Entonces el
nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y
tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que
está debajo de la ofrenda de paz.
19 Después
tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, una torta sin levadura
del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondrá sobre las manos del
nazareo, después que fuere raída su cabeza consagrada;
20 y el
sacerdote mecerá aquello como ofrenda mecida delante de Jehová, lo cual será
cosa santa del sacerdote, además del pecho mecido y de la espaldilla separada;
después el nazareo podrá beber vino.
21 Esta es la
ley del nazareo que hiciere voto de su ofrenda a Jehová por su nazareato, además
de lo que sus recursos le permitieren; según el voto que hiciere, así hará,
conforme a la ley de su nazareato.
Ante
esto sólo se tienen dos opciones: o Pablo estaba siguiendo la normativa
referida al voto del nazareato, y por lo tanto observando años después de la
muerte y resurrección de Jesús lo que en esta obra se ha definido como leyes
mosaicas, señalando con esto la vigencia y validez de las mismas, o simplemente
estaba cumpliendo un voto sin mayor referencia con esas leyes mosaicas, ¿cuál
de estas dos opciones aplica para Pablo?
De
la lectura anterior de la cita referida a la norma del nazareato pueden verse,
en efecto, un símil con lo efectuado por Pablo al cortarse el pelo como parte
de su voto (números 6:5, 18), más sin embargo -y esto es muy importante- este
rito implicaba otras ordenanzas a observarse imposibles de cumplir por Pablo y
no sólo imposibles sino incluso heréticas de haberlas hecho donde él estaba.
La
cita de Hechos 18:18 muestra a Pablo cortando su pelo como parte de un voto en
Cencreas. Cencreas era un puerto de Corinto que daba al Mar Egeo. El problema
con esto es la imposibilidad de cumplir con el resto de lo que estipulaba la
normatividad respecto del nazareato, a saber: la presentación en el Templo de
Jerusalén (Números 6:13) de las ofrendas requeridas (Números 6:14-15) las
cuales eran presentadas a Jehová por parte del sacerdote (Números 6:16-17). Así
que Pablo estaba imposibilitado para cumplir tal cual estaba explicitado lo que
estipulada la normatividad del nazareato e incluso si lo hubiese hecho en
Cencreas eso hubiera sido herético, es decir, violatorio de la misma ley que
según esto buscaba cumplir ya que claramente Deuteronomio 12: 11, 13 “Y al
lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis
todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios,
vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido
de los votos que hubiereis prometido a Jehová… Cuídate de no ofrecer tus
holocaustos en cualquier lugar que vieres”. Con esto tenemos que Pablo no pudo
de ninguna forma estar cumpliendo el único voto que la ley refiere y que
incluye en su cumplimiento el cortar el pelo, el voto del nazareato, pues las
demás implicaciones que ello conlleva no pudieron de ninguna forma ser
cumplidas, en este sentido, dado que sólo había dos opciones, o Pablo estaba
cumpliendo ese voto, el del nazareato, o bien estaba cumpliendo otra promesa
libremente dada, y dado que la primera opción necesaria y forzosamente debe decantarse
so pena de poner a la Escritura en contradicción consigo misma, no queda otra
opción más que la segunda, es decir, considerar la opción de que Pablo estaba
cumpliendo un voto libremente expresado que si bien guarda alguna similitud -muy
pequeña por cierto: sólo lo del corte de pelo- con el voto del nazareato, en
realidad se trataba de una promesa liberalmente dada a Dios.
Esto
no es extraño a la iglesia de Dios pues como creyente uno puede hacer votos a
Dios, no como un regateo, negociación o coacción ante algo que se desee sino
simplemente como la expresión de la sujeción a la voluntad del Padre externando
nuestra petición y poniendo en ello también nuestro deseo y convicción.
Sin
ser algo obligado por Dios para con Su pueblo, la cuestión de los votos siempre
ha sido una expresión libre de los creyentes como una promesa hecha a Dios de
hacer o dar algo que le complazca, o de abstenerse de algo como señal de
devoción. Su aspecto voluntario en Israel se ve en que no era pecado no hacer
voto (Deuteronomio 23:22), con todo y todo, como se ha comentado la Biblia no
aprueba los voto hechos con el propósito de comprar el favor de Dios: por
ejemplo, Jacob, cuando todavía demostraba una consagración defectuosa (Génesis
28:20 ss), Jefté (Jueces 11:30 ss), Saúl (1 Samuel 14:24), Absalón (2 Samuel
15:8). En los casos que parecen excepcionales, el deseo de honrar la voluntad
divina es superior al propio provecho del que hacía el voto (Números 21:2; 1 Samuel
1:11; Salmos 132:1-5). La alabanza y la gratitud son el contexto aceptable de
los votos (Salmos 22:25; 50:14; 61:8; 65:1). Por tanto, no pueden ser ocasión
para no cumplir con otras obligaciones justas (Mateo 15:3-6; Marcos 7:9-13). De
hecho, tal como de igual forma ya sea dicho, el único voto que, aunque libre de
hacer aparece normado en la Escritura, es precisamente el del nazareato, de ahí
en fuera la manera de hacer votos por parte del pueblo de Dios es libre, como
es el caso de este voto que hizo Pablo.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de no
vender un campo consagrado por voto sigue vigente, más sin embargo
espiritualizado referido, no al regreso a las sombras que los mismos implicaban
en el Antiguo Pacto, sino al cumplimiento a Dios de aquello que ante Él nos
hallamos comprometido, tal cual corresponde a todo hijo de Dios.

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