173. Se debía nombrar un rey (Dt. 17:15)
“ciertamente pondrás por rey
sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey
sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano”
La función de rey, entendida
como la de aquel llamado a ejercer la autoridad que deviene del Padre, es
fácilmente identificable en Cristo, con todo y todo la Escritura, tanto las
profecías como las declaraciones testimoniales de quienes conocieron a Jesús y
las suyas propias confirman esto.
Salmos
2:6
Pero
yo mismo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte.
Zacarías
9:9
Regocíjate
sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu
rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un
pollino, hijo de asna.
Números
24:17
Lo
veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldrá de Jacob,
y un cetro se levantará de Israel que aplastará la frente de Moab y derrumbará
a todos los hijos de Set.
Números
24:19
De
Jacob [saldrá] el que tendrá dominio, y destruirá al remanente de la ciudad.
Miqueas
5:2
Pero
tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me
saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos
antiguos, desde los días de la eternidad.
Esta última profecía es
retomada por Mateo en su Evangelio cuando al referirse al lugar de nacimiento de
Jesús señala:
Mateo
2:6
`` Y
tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de
Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará[a] a mi pueblo Israel”
De igual forma, durante el
ministerio de Jesús en la tierra, muchos testificaron sobre su realeza, sobre
su carácter monárquico, dichos que de manera inspirada fueron recogidos e
incorporados en los Evangelios:
Juan
1:49
Natanael
le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Juan
12:13
…tomaron
ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!, ¡Bendito el que
viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
Mateo
2:2
¿Dónde
está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente
y hemos venido a adorarle.
Independientemente
de lo anterior, Jesús mismo testificó sobre su carácter monárquico:
Mateo
27:11
Y
Jesús compareció delante del gobernador, y éste le interrogó, diciendo: ¿Eres
tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices.
Marcos
15:2
Pilato
le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo El, le dijo: Tú [lo]
dices.
Lucas
23:3
Pilato
entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y {Jesús}
respondiéndole, dijo: Tú [lo] dices.
Juan
18:33
Entonces
Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey
de los judíos?
E incluso la inscripción que
se colocó en la cruz, de manera providencial establecía su realeza, su carácter
monárquico:
Mateo
27:37
Y
pusieron sobre su cabeza la acusación contra El, que decía: ESTE ES JESUS, EL
REY DE LOS JUDÍOS.
Lucas
23:38
Había
también una inscripción sobre El, [que decía:] ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
Marcos
15:26
Y la
inscripción de la acusación contra Él decía: EL REY DE LOS JUDÍOS.
Juan
19:19
Pilato
también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESUS EL
NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.
Cuando Cristo vino, dada la
función que desempeño, su papel preponderante era de profeta, es decir, de
transmitir lo que del Padre había oído (Juan 5:19; 8:38; 12:49), Su verdad,
pero eso no quiere decir que sus funciones sacerdotales o de la realeza no las
desempeñara, claro que las desempeñaba pero con menor realce pues un orden hay
para todo, orden del que se hablará más delante.
En su venida, Jesús siendo
profeta, también desempeñaba un papel sacerdotal pues Él mismo oraba al Padre e
intercedía por las necesidades de los hombres físicas y espirituales (Juan 11:
41-42; 17:9, 11, 13, 15; 17: 17-19), de igual forma en su papel monárquico
definía y establecía las reglas aplicables para quien lo reconociese como Señor
(Lucas 6:46; Mateo 7:21; Juan 14:15, 21), más sin embargo en ese entonces su
papel preponderante era de profeta.
En la temporalidad actual, la
era de Su iglesia, Cristo está desempeñando un papel preponderante de sacerdote
al interceder ante el Padre (Hebreos 2:17; 4:14-16; 6:20; 7:26; 8:1) como único
mediador entre los hombres y Dios (1 Timoteo 2:5), más sin embargo a través del
Santo Espíritu del Padre sigue profetizando en Su iglesia, para edificación de
sus miembros (1 Corintios 14:3, 5), y a
través de Su iglesia, para testimonio del mundo (Mateo 24:14), de igual forma
desempeña también su papel monárquico pues ha despojado a los poderes y
autoridades de este siglo (Colosenses 2:15)
y Él ha sido puesto encima de todo principado y autoridad y poder y
señorío (Efesios 1:20-22; 1 Pedro 3:22) y se ha sentado a la derecha del Trono
de la Majestad (1 Pedro 3:22; Hebreos 8:1).
Y en el Milenio Jesús
comenzará a desempeñar de manera preponderante Su papel monárquico (Revelación
19:16), más sin embargo eso no quiere decir que no desempeñará su papel de
profeta o su papel de sacerdote, seguirá la instrucción, enseñanza y
edificación de Su pueblo (Isaías 2:3) así como la intercesión de Cristo ante el
Padre por los hijos de Dios (1 Timoteo 2:5).
Ahora bien, si bien, al igual
que Cristo, quien decide seguirle como parte de la respuesta al llamamiento del
que se ha sido objeto, tiene la encomienda de proclamar la verdad que del Padre
ha sido revelada.
Revelación
1:5-6
Y
Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los
reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su
sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e
imperio por los signos de los siglos. Amén
Revelación
5:10
y nos
has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Revelación
20:6
Bienaventurado
y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no
tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y
reinarán con él mil años.
Isaías
2:3 (Miqueas 4:2)
Y
vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa
del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas.
Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová.
Más sin embargo los desempeños
inherentes a la función real, tienen verificativo inicial en el presente siglo
en la vida de los creyentes:
Mateo
20:25-28
Entonces
Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se
enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Más entre vosotros no será así, sino que el
que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros
será vuestro siervo; como el Hijo del
Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en
rescate por muchos.
1
Corintios 6:1-4
¿Osa
alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los
injustos, y no delante de los santos? ¿O
no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser
juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los
ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?
Sí, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a
los que son de menor estima en la iglesia?
Esta función real implica que
en el presente siglo, los llamados a salvación, deben poner a trabajar los
talentos con los que han sido dotados, ya que quien hace así será reconocido,
mientras que quien no produce será condenado:
Mateo
25:14-30
14 Porque el reino de los cielos es como un hombre
que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 A uno dio cinco
talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y
luego se fue lejos. 16 Y el que había recibido
cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. 17 Asimismo el que había recibido dos,
ganó también otros dos. 18 Pero el que había
recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Después de mucho tiempo vino el
señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20 Y llegando el que había recibido
cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me
entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien, buen
siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el
gozo de tu señor. 22 Llegando también el que
había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí
tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo
y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu
señor. 24 Pero llegando también
el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro,
que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y
escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26 Respondiendo su señor, le dijo:
Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde
no esparcí. 27 Por tanto, debías haber
dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío
con los intereses. 28 Quitadle, pues, el
talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque al que tiene, le será dado, y
tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echadle en las
tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Lo anterior puede enlazarse
con la parábola de las minas ya que, quienes en este siglo trabajen con aquello
que se les dotó buscando primero el Reino de Dios y SU justicia, serán
recompensados en el siglo venidero, bajo el reinado de Cristo, de dominio sobre
ciudades:
Lucas
19:11-27
11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo
una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el
reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 12 Dijo, pues: Un hombre
noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les
dio diez minas,[a] y les dijo: Negociad entre tanto
que vengo. 14 Pero sus conciudadanos
le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que este
reine sobre nosotros. 15 Aconteció que vuelto
él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los
cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu
mina ha ganado diez minas. 17 Él le dijo: Está bien,
buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez
ciudades. 18 Vino otro, diciendo:
Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a este dijo:
Tú también sé sobre cinco ciudades. 20 Vino otro, diciendo:
Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 21 porque tuve miedo de ti, por cuanto
eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por
tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no
puse, y que siego lo que no sembré; 23 ¿por qué, pues, no
pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con
los intereses? 24 Y dijo a los que
estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez
minas. 26 Pues yo os digo que a
todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le
quitará. 27 Y también a aquellos
mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y
decapitadlos delante de mí.
Entender esto no es cosa menor
ya que implica el comprender, aceptar y ejercer los desempeños aunados con la
función de rey ejerciendo la autoridad dada por el Padre, siendo de esta forma
luz del mundo, y dando testimonio a las naciones de la verdad del Padre.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se debía nombrar un rey,
sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido a Cristo, rey de reyes, Palabra
hecha carne, quien revelando plenamente el Plan de Dios para con la humanidad
ha establecido su iglesia conformada por aquellos que, en el presente siglo,
como futuros reyes, llevan su mensaje a todas las naciones exhortándolas para que
vengan a salvación, tal cual corresponde a todo hijo de Dios.

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