160. También se debe descansar el séptimo día de Panes sin Levaduras (Éx. 12:16)
“El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer”
“El
primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una
santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que
preparéis lo que cada cual haya de comer”
La
normativa contenida en Éxodo 12:16 referida a descansar el séptimo día de Panes
sin Levadura tiene su referente en la segunda de las fiestas decretadas por
Dios conocida como Panes sin levadura. Esta fiesta, que duraba siete días, comenzaba
al día siguiente de Pascua que es el 14 de Nisán, por lo que ésta comenzaba el
15 de Nisán, con todo y todo específicamente lo referido a esto que apunta a
Panes sin levadura por lo que hay que entender el referente natural de ésta
fiesta para comprender su implicación espiritual.
La
fiesta de los panes sin levadura (matzot, palabra plural que deriva de matzo, מַצָּה, y que significa
panes ázimos o panes sin levadura), era una conmemoración que iba unida a la
celebración de la Pascua, la cual como ya vimos se celebraba el 14 de Nisán, y
deriva su nombre de la obligación de comer en el lapso de la fiesta panes sin levadura.
Los Panes sin levadura, segunda fiesta de primavera, se celebraba por siete
días, desde 15 y hasta el 21 de Nisán (Levítico 23:6; Números 28:17) – Nisán, como ya se comentó, puede
caer en Marzo o en Abril cada año-, aunque como podemos ver los Panes sin
levadura estaban íntimamente unidos con la Pascua, en la cual también se comía
junto con el Cordero Pascual panes sin levadura: “Esa noche comerán la carne
asada al fuego, con hierbas amargas y pan sin levadura” (Éxodo 12:8), por eso
en Éxodo 12:18 se señala que “en el mes primero comeréis los panes sin
levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes
por la tarde”.
Si
bien los Panes sin levadura se observaba como fiesta del 15 al 21 de Nisán,
sólo el primer día y el último, es decir, el 15 y el 21, eran de reposo en los
cuales no se hacía ningún trabajo (Levítico 23:7-8; Números 28:18-25).
Como
puede verse, los Panes sin levadura consistía principalmente en dos
condicionantes: comer panes sin levadura y retirar de todas las casas en esos
días la levadura que en su interior pudiera encontrarse. Tan importante era
esto que cualquiera que comiere pan con levadura debía ser cortado de la
congregación (Éxodo 12:19).
La
levadura es un símbolo del pecado. Mateo 16:5-12 lo explica:
5 Llegando
sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.
6 Y Jesús
les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los
saduceos.
7 Ellos
pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.
8 Y
entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de
poca fe, que no tenéis pan?
9 ¿No
entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil
hombres, y cuántas cestas recogisteis?
10 ¿Ni de
los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?
11 ¿Cómo es
que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la
levadura de los fariseos y de los saduceos?
12 Entonces
entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan,
sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.
El
no comer nada leudado y el retirar de nuestras casas la levadura es un símbolo
de la vida perfecta (Mateo 5:48) y santa (1 Pedro 1:16) a la que el cristiano
está siendo llamado.
Pablo
escribiendo a los Corintios les indica esto al señalar “No es buena vuestra
jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos,
pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois;
porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja
levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin
levadura, de sinceridad y de verdad” (1 Corintios 5:6-8)
Éxodo
23:15 y Deuteronomio 16:3 señalan el simbolismo detrás de esta fiesta: el que
el señor sacó a Su pueblo de la esclavitud en que vivía en la tierra de Egipto.
Éxodo 20:2 señala como es que Dios se presenta como “Yo soy Jehová tu Dios, que
te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”, esa servidumbre es el
dominio que hasta el sacrificio redentor de Jesús el pecado tenía sobre
nosotros. Una vez reconciliados por el sacrificio redentor de Jesus,
corresponde a cada cristiano vivir santa y perfectamente, como dice Juan, “si
decimos que tenemos comunión con [Dios], y andamos en tinieblas, mentimos, y no
practicamos la verdad; pero si andamos
en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de
Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7). ¿Y qué pasa
cuando como cristianos, siendo débiles, torpes o cobardes, caemos y pecamos?
“Si confesamos nuestros pecados, [Dios] es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
Por
último, Éxodo 23:15 señala un aspecto adicional: nadie debía presentarse con
las manos vacías, es decir, todos debían que traer alguna ofrenda (Números.
28:19-24 señala las ofrendas aceptables). De igual forma, en ese vivir perfecto
y santo al que está llamado todo cristiano que ha aceptado a Jesús como su
salvador, debe dar frutos, “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,
fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas
5:22-23). Sobre este punto, Pablo escribiendo a los Gálatas les dice “Y no nos
cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos”
(Gálatas 6:9-10), escribiendo a los
Hebreos señala “no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de
tales sacrificios se agrada Dios” (Hebreos 13:16), y escribiendo a los
Corintios les indica que “Dios puede hacer que toda gracia abunde para
vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas,
abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8); de igual forma Pedro en su
primer epístola señala “sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales,
misericordiosos y de espíritu humilde” (1 Pedro 3:8-13).
La referencia a ser cortado de Israel
todo aquel que en esa fiesta comiera panes con levadura, es una sombra de la
muerte que trae consigo el vivir en pecado, “porque la paga del pecado es
muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”
(Romanos 6:23).
Ahondando en esto Pablo escribe a los
Corintios diciéndoles (1 Corintios 5:9-13):
9 Os he
escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;
10 no
absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los
ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del
mundo.
11 Más bien
os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere
fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el
tal ni aun comáis.
12 Porque
¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a
los que están dentro?
13 Porque a
los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre
vosotros
De
todas las fiestas dadas por Jehová a Su pueblo, sólo dos, Panes sin levadura y
Tabernáculos, no tienen un referente temporal único en el Nuevo Testamento, es
decir, todas las fiestas que Israel celebraba en el Antiguo Testamento apuntan
a un momento preciso histórico en la historia de la salvación de la humanidad,
sea ya cumplido o por cumplirse, representado por una fecha exacta para su
cumplimiento, pero no así Panes sin levadura y Tabernáculos, fiestas que duran
siete y siete más un día, respectivamente, esto porque así como la Pascua
señalaba a lo que Jesús tenía que hacer, Panes sin levadura señalan a lo que
todo cristiano tiene que hacer en su vida y que es vivir sin pecado,
simbolizado por la levadura. De Tabernáculos se comentará cuando se aborde esa
fiesta.
De
hecho, mientras que todas las demás fiestas se celebran en un día dado, Panes
sin levadura es la única que abarca un período de tiempo, siete días, donde el
primero y el ultimo son de reposo. Ese periodo de tiempo se refiere a la vida
de cada persona como individuo, la vida de la iglesia como congregación, y la
vida de la humanidad como colectividad, ambos, como ya se comentó, viviendo una
vida de perfección (Mateo 5:48) y santidad (1 Pedro 1:16).
Ahora
bien, la figura de Jesús como redentor y salvador, debe ser el centro de toda
nuestra vida cristiana. Como referente de esto, Cristo es presentado como el
pan sin pecado, sin levadura, del cual debemos alimentarnos como cristianos:
Juan
6:48-49: “Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el
maná, y murieron”.
Juan
6:51: “Yo soy el pan, el vivo, el del cielo descendido; si alguno comiere de
este pan, vivirá por el siglo. Y el pan también que yo daré, la carne mía, es
por la del mundo vida”.
Juan
6:55: “Pues mi carne, verdadera es comida, y mi sangre, verdadera es bebida”.
Juan
6:57: “Según me ha enviado, el vivo, Padre y yo vivo por el Padre, también el
que me come, también aquél vivirá por mí”.
Juan
6:58: “Este es el pan el del cielo descendido; no según comieron los padres, y
murieron; el que come este pan vivirá por el siglo”.
Juan
6:35: “Díjoles Jesús: «Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí, no
hambreará, no; y el que cree en mí, no tendrá sed, no, jamás»”.
Mateo
4:4: “Y él respondiendo dijo: «Escrito está»: No de pan sólo vivirá el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»”.
Mateo
26:26: “Y, comiendo ellos, tomando Jesús pan y bendiciendo, partió, y, dando a
los discípulos, dijo: «Tomad, comed; éste es mi cuerpo»”.
Es
interesante notar, respecto de esto, como es que la ascensión de Jesús al Padre
se lleva a cabo precisamente a la mitad de la semana de los Panes sin levadura.
Jesús muere el 14 de Nisán, en la parte clara, y antes de la puesta de sol es
enterrado. A la puesta de sol comienza la semana de Panes sin levadura, siendo
ese primer día de reposo. La prueba mesiánica de que Jesús estaría enterrado
tres días y tres noches (Mateo 12:38-40) comienza a contar a la puesta de sol
el 14 de Nisán, poco antes del inicio del 15 de Nisán, cumpliéndose los tres
días y las teres noches el 17 de Nisán antes de la puesta del sol. El domingo
las mujeres van al sepulcro estando aún oscuro (ya había transcurrido la parte
oscura del 18 de Nisán), estando por amanecer: “el primer día de la semana María
Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que ya
la piedra había sido quitada del sepulcro” (Juan 20:1), “Pero el primer día de
la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las
especias aromáticas que habían preparado” (Lucas 24:1). Cuando María Magdalena
ve al Señor y lo quiere tocar “Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he
subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro
Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17), siendo así que para cuando
inicia la parte clara Jesús asciende al Padre con lo que si antes de caer la
noche del día anterior ya había resucitado, sumada la parte oscura del día
previo a su resurrección, tenemos medio día adicional que agregar que nos da
tres días y medio después del inicio de la semana de Panes sin levadura, es
decir, la mitad de la semana, que es cuando asciende al Padre.
Esta
aclaración es importante porque, aparte del enorme simbolismo respecto que el
centro de la vida cristiana -individual,
congregacional o colectiva- debe girar en torno a Jesús, sirve para entender,
como se explicará al concluir de presentar todas las fiestas, por qué sólo tres
de todas las fiestas exigían presentarse ante Jehová en Jerusalén: Panes sin levadura,
Pentecostés y Tabernáculos (Deuteronomio 16:16).
Estas
dos primeras fiestas, la Pascua y los Panes sin levadura, están íntimamente
relacionados con las cuestiones de la fe y las obras, ya que por fe somos
justificados (sacrificio de Jesús, Pascua) y llamados a vivir santamente
(buenas obras, Panes sin levadura). Tan íntimamente está ligado esto que, como
ya se comentó, ambas fiestas, la Pascua y los Panes sin levadura estaban
ritualmente unidas, tan así que a la Pascua también se le decía el primer día
de los panes sin levadura (Mateo 26:17) pues en la Pascua también se comían
panes sin levadura (Éxodo 12:8).
Ahora
bien, eso de que se debe descansar el séptimo día de Panes sin Levadura, así
como el primero día de la fiesta, es una sombra de Jesús, nuestro reposo
Mateo
11:28
Venid
a mí todos los que estáis
trabajados y cargados, y yo os haré
descansar.
Hebreos
4:3 p.p.
Pero los que hemos creído [en Cristo] entramos en
el reposo…
Por
lo que el descanso al final de la semana de panes sin levadura, así como al inicio
de la fiesta, apunta a Jesús, inicio y fin de nuestra fe
Hebreos
12:2
puestos
los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto
delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la
diestra del trono de Dios.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que debe descansar el primer
día de Panes sin Levadura, sigue vigente más sin embargo espiritualizado
referido a lo que todo cristiano tiene que hacer en su vida y que es vivir sin
pecado, simbolizado por la levadura, dicho período de tiempo se refiere a la
vida de cada persona como individuo, la vida de la iglesia como congregación, y
la vida de la humanidad como colectividad, ambos, como ya se comentó, viviendo
una vida de perfección tal como corresponde a todo hijo de Dios.

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