158. Se debe comer el matzá el decimoquinto día de Abib (Éx. 12:8)
“Y
aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con
hierbas amargas lo comerán”
Como
parte del pacto que Dios estableció con su pueblo había ciertas indicaciones
muy específicas respecto de fiestas solemnes que Él decretó para los suyos.
La
primera fiesta era la de la Pascua. En Éxodo 12 pueden encontrarse las
instrucciones relativas a esta primera fiesta de las siete decretadas por Dios
como parte de Su Pacto con Su Pueblo.
Éxodo
12
1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la
tierra de Egipto, diciendo:
2 Este mes os será principio de los
meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.
3 Hablad a toda la congregación de
Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las
familias de los padres, un cordero por familia.
4 Más si la familia fuere tan pequeña que
no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa
tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre,
haréis la cuenta sobre el cordero.
5 El animal será sin defecto, macho de un
año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.
6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de
este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos
tardes.
7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en
los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
8 Y aquella noche comerán la carne asada
al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.
9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni
cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.
10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la
mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.
11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros
lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo
comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.
12 Pues yo pasaré aquella noche por la
tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de
los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de
Egipto. Yo Jehová.
13 Y la sangre os será por señal en las
casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá
en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
14 Y este día os será en memoria, y lo
celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por
estatuto perpetuo lo celebraréis.
15 Siete días comeréis panes sin levadura;
y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque
cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será
cortado de Israel.
16 El primer día habrá santa convocación,
y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se
hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer.
17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin
levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de
Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por
costumbre perpetua.
18 En el mes primero comeréis los panes
sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del
mes por la tarde.
19 Por siete días no se hallará levadura
en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como
natural del país, será cortado de la congregación de Israel.
20 Ninguna cosa leudada comeréis; en todas
vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.
21 Y Moisés convocó a todos los ancianos
de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y
sacrificad la pascua.
22 Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo
en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con
la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas
de su casa hasta la mañana.
23 Porque Jehová pasará hiriendo a los
egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará
Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para
herir.
24 Guardaréis esto por estatuto para
vosotros y para vuestros hijos para siempre.
25 Y cuando entréis en la tierra que
Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito.
26 Y cuando os dijeren vuestros hijos:
¿Qué es este rito vuestro?,
27 vosotros responderéis: Es la víctima de
la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de
Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces
el pueblo se inclinó y adoró.
28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron
puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón.
El
versículo 8 contiene la referencia concreta a cómo celebrar la Pascua: “Y
aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con
hierbas amargas lo comerán”. Esto es sumamente revelador y permite una
comprensión que permitirá el entendimiento no solo de qué es lo que está
sucediendo en el siglo presente para cumplimentar el plan de Dios para con la
humanidad sino también cómo.
Antes
de avanzar en ésta comprensión hay que explicar por qué, si esta directriz se
refiere a la Pascua, la normativa indica que se celebra la misma el 15 de Nisán
cuando sabemos bien que se celebra el 14 de Nisán.
La
pascua debía ser celebrada la noche del 14 de Nisán (Éxodo 12:6,8), entre las
dos tardes (Levítico 23:5), el 14 de Nisán (Números 28:6), a la puesta del sol
(Deuteronomio 16:6). Éxodo, Números y
Deuteronomio no dejan lugar a dudas que la celebración de la Pascua sería al
inicio de Nisán (recordar que para Dios los días se calculan de tarde en tarde,
es decir el día comienza caída del sol y termina hasta la siguiente caída del
sol -Génesis 1.5 “la tarde y la mañana de un día”-), por lo que su celebración
sería a la caída del sol, cuando comienza la noche propiamente dicho. Sobre la
cuestión del término las dos tardes de Levítico 23:5 para el sacrificio de la
Pascua, es asombroso como es que Jesús cumplió con las dos interpretaciones
existentes. Para los Saduceos y los Samaritanos “entre las dos tarde” significa
al anochecer, ya que de esta manera definen el período de tiempo que va desde
la puesta del sol a la oscuridad total. Por esta razón ellos sacrificaban al
cordero inmediatamente después a la puesta del sol del 14 de Nisán y es decir
que cenaba al comienzo del 14 de Nisán, como lo hizo Jesús (Mateo 26:20).
Mientras que los fariseos consideraban que “la primera tarde” como el tiempo
posterior a la primera caída del sol, es decir, después del mediodía hasta la
hora novena (las 15.00 hrs.) y la segunda tarde desde la hora novena hasta la
puesta del sol. Por eso sacrificaban al cordero “entre las dos tardes” es decir
entre la novena y la décima hora (entre las 15:00 y 16:00 hrs.) y lo comían a
la noche, es decir al comienzo del 15 de Nisán, por eso después de la Santa
Cena, al día siguiente cuando Jesús es llevado al Pretorio, algunos de los
sacerdotes no entraron para poder luego celebrar la Pascua (Juan 18:28). Jesús
cumplió ambas interpretaciones, que al parecer y solo por esto pueden ser
válidas ya que celebró la Santa Cena al inicio del 14 de Nisán, a la puesta del
sol, iniciando la noche (dejándonos ese memorial para siempre) y a la vez fue
muerto “entre las dos tardes”, es decir, a la hora novena (Mateo 27:45-56),
15:00 horas. Así que tenemos un momento para la celebración (al inicio del 14
de Nisán) y otro para la consumación (14 de Nisán, entre “dos tardes”), siendo
que ambos los cumplió Jesús.
De
esta forma lo indicado para el 15 de Nisán, desde la perspectiva farisáica, se
refiere al 14 de Nisán, cuando realmente debe celebrarse la Pascua. Una vez
hecha esta aclaración continuemos con el estudio.
Como
dice el versículo 8 anteriormente señalado, como parte de la celebración de la
Pascua, además de comer el cordero pascual, sombra del sacrificio redentor de
Jesús, Dios estableció como parte del pacto con Su pueblo que de igual forma
esa noche habría acompañarse aquello con panes sin levadura, matza, y con
hierbas amargas.
El
cordero pascual, como es bien sabido, tipificaba el sacrificio redentor de
nuestro Señor Jesucristo. Los alcances de este sacrificio, si bien estaban
contenidos en sombra en la celebración de la pascua judía, serían claramente
expuestos en los primeros años de la iglesia de Dios. Pedro hablando al
respecto señalo sobre Jesús en 1 Pedro 2:24 que “llevó él mismo nuestros
pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los
pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”. Pablo
escribiendo a los Hebreos señaló en cuanto a Jesús que “en la consumación de
los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para
quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:26);
escribiendo a los Romanos señaló que “Cristo, cuando aún éramos débiles,
a su tiempo murió por los impíos” (Romanos 5:6), escribiendo a los Corintios
les dijo que “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”
(1 Corintios 5:7)
Si
bien la reconciliación que el sacrificio redentor de Jesús con su muerte nos
ganó ante el Padre, el efecto pleno de esto excede incluso lo que pudiéramos
decir o pensar: ser parte de Su familia divina (Efesios 2:19) como reyes y
sacerdotes (Revelación 5:10) y coheredar con Jesús todas las cosas (Romanos
8:32).
La
cuestión relativa a comer la el cordero pascual implicaba ese deseo subyacente
de hacerse uno con nuestro Señor aceptando Su sacrificio, pero, y aquí viene la
parte interesante, ¿qué pueden simbolizar los panes sin levadura y las hierbas
amargas que acompañaban la cena del cordero pascual?
Pascua
es la primer fiesta que abre el calendario festivo del pueblo de Dios,
inmediatamente después inicia la semana que se conoce como la fiesta de los
Panes sin levadura. Pascua y Panes sin levadura estaban tan íntimamente ligados
que en muchas ocasiones se consideraban una sola fiesta y así se denominaba ya
que Pascua era el 14 de Nisán o Abib e inmediatamente el 15 de Nisán o Abib
iniciaba la fiesta de Panes sin levadura la cual se extendían por siete días.
La
fiesta de la Pascua, inicia el calendario de las fiestas de Dios. Esta fiesta
era celebrada por el Pueblo de Israel, conforme a la ordenanza, el 14 de Nisán.
Nisán era el primer mes del calendario dado por Dios a Su pueblo, como es un
calendario luni-solar no corresponde exactamente con el nuestro calendario
actual, por lo que el mes de Nisán cae entre marzo y abril cada año, siendo que
específicamente el 14 de Nisán puede caer en Marzo o en Abril cada año. Nisán
abre el calendario dado por Dios a Su pueblo precisamente cuando la vida
comienza de nuevo cada año, en lo que conocemos con primavera. La Pascua, así
como las restantes fiestas que caen en primavera - Panes sin levadura,
Primicias, y Pentecostés- marcan, al igual que las cosechas tempranas de esa
estación, ese inicio con el que Jesús abrió la consumación del plan de Dios, el
resto de las fiestas - Trompetas, Expiación, y Tabernáculos- de manera
significativa caen en otoño, época de la recolección final de los frutos de la
tierra, con lo que se cumplimenta el plan de nuestro Creador.
Como
ya se comentó, de manera trascendental la Pascua es una sombra del sacrificio
redentor que en su momento haría por toda la humanidad. Pascua (פסחא, Pesaj),
significa Pasar en referencia a cuando el ángel de la muerte pasó por alto las
casas de los hebreos que habían marcado sus muertas con la sangre del cordero
evitando la muerte de sus primogénitos cuando cayó la décima plaga sobre
Egipto, esto es sombra del sacrificio de Cristo cuando derramando Su sangre nos
libró de la esclavitud del pecado y nos salvó de la muerte.
Por
su parte, la fiesta de los panes sin levadura (matzot, palabra plural que
deriva de matzo, מַצָּה, y que significa
panes ázimos o panes sin levadura), era una conmemoración que iba unida a la
celebración de la Pascua, la cual como ya vimos se celebraba el 14 de Nisán, y
deriva su nombre de la obligación de comer en el lapso de la fiesta panes sin
levadura. Los Panes sin levadura, segunda fiesta de primavera, se celebraba por
siete días, desde 15 y hasta el 21 de Nisán (Levítico 23:6; Números 28:17) – Nisán, como ya se comentó, puede
caer en Marzo o en Abril cada año-, aunque como podemos ver los Panes sin
levadura estaban íntimamente unidos con la Pascua, en la cual también se comía
junto con el Cordero Pascual panes sin levadura: “Esa noche comerán la carne
asada al fuego, con hierbas amargas y pan sin levadura” (Éxodo 12:8), por eso
en Éxodo 12:18 se señala que “en el mes primero comeréis los panes sin
levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes
por la tarde”.
Si
bien los Panes sin levadura se observaba como fiesta del 15 al 21 de Nisán,
sólo el primer día y el último, es decir, el 15 y el 21, eran de reposo en los
cuales no se hacía ningún trabajo (Levítico 23:7-8; Números 28:18-25).
Como
puede verse, los Panes sin levadura consistía principalmente en dos
condicionantes: comer panes sin levadura y retirar de todas las casas en esos
días la levadura que en su interior pudiera encontrarse. Tan importante era
esto que cualquiera que comiere pan con levadura debía ser cortado de la
congregación (Éxodo 12:19).
La
levadura es un símbolo del pecado. Mateo 16:5-12 lo explica:
5 Llegando
sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.
6 Y Jesús
les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.
7 Ellos
pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.
8 Y
entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de
poca fe, que no tenéis pan?
9 ¿No
entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil
hombres, y cuántas cestas recogisteis?
10 ¿Ni de
los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?
11 ¿Cómo es
que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la
levadura de los fariseos y de los saduceos?
12 Entonces
entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan,
sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.
El
no comer nada leudado y el retirar de nuestras casas la levadura es un símbolo
de la vida perfecta (Mateo 5:48) y santa (1 Pedro 1:16) a la que el cristiano
está siendo llamado.
Esta
característica de esta segunda festividad debería permitir ver la relación que
existe entre ésta y la Pascua ya que en ambas se comen panes sin levadura:
ambas están íntimamente relacionadas, como ya se comentó, y la relación
inherente que puede verse es que la vida del cristiano nacido de nuevo, Panes
sin levadura, está íntimamente relacionada, gira en torno y es posible por el
sacrificio redentor de nuestro Señor Jesús, Pascua.
Es
por eso que comer en la Pascua los panes sin levadura establece ese enlace, esa
relación entre ambas festividades, pero si esto es así ¿qué pueden significar
las hierbas amargas?
Tradicionalmente
se considera que las hierbas amargas
simbolizan la amargura y las penalidades de la esclavitud sufrida por
los judíos en el Antiguo Egipto, pero no hay ninguna cita en la Escritura que
apoye esta interpretación. Según la Hagadá, el texto tradicional que se recita
en el Seder — (en hebreo: סֵדֶר, "orden", "colocación") se
refiere al ritual judío celebrado en la primera noche de la Pascua (el día 14
de Nisán)— y que define la forma y las costumbres del Seder, las hierbas
amargas — en hebreo מר, maror, "amargo"— simboliza la amargura de la
esclavitud en Egipto, para ello se sustentan en Éxodo 1:14 que señala "y
amargaron sus vidas con trabajos forzados, con mortero y ladrillos y con toda
clase de trabajo en el campo; cualquier trabajo que les obligaran a hacer era
con trabajos forzados". Pero, de nueva cuenta, no hay una cita que
sustente esta interpretación, por otro lado ¿qué simbolismo habría de tener el
comer esas hierbas amargas?, si comer el Cordero simboliza buscar ser como
nuestro Redentor, si comer los panes sin levadura simboliza esa actitud del
nacido de nuevo de buscar esa vida de santidad a la que estamos llamados, ¿qué
podrá significar comer las hierbas amargas si es que esas simbolizan la
esclavitud de Egipto?, ¿acaso la actitud del nacido de nuevo de vivir en
aquella esclavitud? No tiene mucho sentido, pero entonces la pregunta subsiste
¿qué pueden significar esas hierbas amargas que se comen junto con el cordero
pascual y los panes sin levadura?
Si
uno permite que sea la misma Escritura la que se interprete a sí misma, muchas
cuestiones que están en la Palabra adquieren significado. De igual forma esa
comprensión debe ser congruente, es decir, encajar armónicamente con el todo.
Sobre
esto último entiéndase que una cosa es el cordero pascual y otra los panes sin
levadura y las hierbas amargas que le acompañan, de hecho la manera en qué está
redactada esa ordenanza así lo presenta, luego entonces los panes sin levadura
y las hierbas amargas forman parte de una comprensión adicional que debe verse
a la luz del cordero pascual, pero ¿cuál es esa comprensión?
Como
ya se comentó, los panes sin levadura representan esa actitud del nacido de
nuevo de vivir conforme al llamamiento al que se ha respondido, de esa forma
las hierbas amargas deben ir en la misma línea, a saber: simbolizar algo de la
naturaleza de todo cristiano, algo real es decir existente, algo actual no
pasado como la explicación de la esclavitud de Egipto, algo que permita
entender en uno lo relativo al llamamiento al que se ha respondido cuando se ha
aceptado a Cristo, nuestra Pascua, como nuestro salvador.
En
este caso, yendo por partes, la hierba simboliza en la Escritura al hombre.
Isaías
40:6
Una
voz dijo: Clama. Entonces él respondió: ¿Qué he de clamar? Toda carne es
hierba, y todo su esplendor es como flor del campo.
1
Pedro 1:24
Porque
Toda carne es como la hierba, Y toda la gloria del hombre como la flor de la
hierba: Secóse la hierba, y la flor se cayó
2
Reyes 19:26
Sus
habitantes, faltos de fuerzas, fueron desalentados y humillados; vinieron a ser
como la vegetación del campo y como la hierba verde, como la hierba en los
techos que se quema antes de que haya crecido.
Salmos
103:15
El
hombre, como la hierba son sus días; como la flor del campo, así florece;
Así
que ya se tiene esa primer parte del simbolismo de las hierbas amargas, ahora
falta la segunda, ¿qué significará la amargura de las hierbas?
La
amargura en la Escritura está relacionada con la naturaleza pecaminosa del
hombre.
Hebreos
12:15
Mirad
bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura,
brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados
Efesios
4:31-32
Sea
quitada de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos, maledicencia, así como
toda malicia. Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.
Hechos
8:23
Versículos Conceptos
Porque
veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad.
Proverbios
17:25
Versículos Conceptos
El
hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura para la que lo dio a luz.
Así
que estas hierbas amargas simbolizan la naturaleza pecaminosa del hombre, de
esta forma lo que simbolizan esas hierbas amargas que acompañan la cena pascual
es que al ir al encuentro de Cristo —comer la Pascua—, al aceptar el llamamiento
del Padre para venir a salvación en el presente siglo, aún y cuando en nosotros
existirá esa intención de vivir una vida en santidad —panes sin levadura—
mientras aún militemos en esta carnalidad, en nosotros existirán esas dos
naturalezas: aquella que busca vivir la vida de santidad representada como ya
se dijo por los panes sin levadura, y aquella que nos arrastra en sentido
contrario representada por las hierbas amargas, algo así como las dos leyes que
en su vida veía Pablo:
Romanos
7
7 ¿Qué
diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el
pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no
dijera: No codiciarás.
8 Mas el
pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque
sin la ley el pecado está muerto.
9 Y yo sin
la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo
morí.
10 Y hallé
que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte;
11 porque el
pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.
12 De manera
que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
13 ¿Luego lo
que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado,
para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a
fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.
14 Porque sabemos que la ley es espiritual; más yo soy carnal,
vendido al pecado.
15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero,
sino lo que aborrezco, eso hago.
16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que
mora en mí.
18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque
el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso
hago.
20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que
mora en mí.
21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal
está en mí.
22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de
mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
24 ¡Miserable
de mí!, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
25 Gracias
doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo
a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
Póngase
atención en la manera que Pablo termina la disertación anterior cuando señala
que lo único que nos librara de esa situación, a saber: de la carnalidad que
lucha contra el Espíritu en nosotros, es nuestro Señor realizándose esto a su
venida cuando esta mortalidad sea revestida de inmortalidad y esta corrupción
sea revestida de incorrupción (1 Corintios 15:53).
Con
esto puede entenderse el simbolismo de aquel sucedo relatado en Éxodo relativo,
precisamente, a unas aguas amargas en el contexto de rebeldía, que son
endulzadas por un madero que en ella Moisés hecha, símbolo del madero donde
nuestro Señor expiaría nuestros pecados:
Éxodo
15
22 E hizo
Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y
anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.
23 Y
llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas;
por eso le pusieron el nombre de Mara [Amargura].
24 Entonces
el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?
25 Y Moisés
clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las
aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó;
26 y dijo:
Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de
sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos,
ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo
soy Jehová tu sanador.
27 Y
llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y
acamparon allí junto a las aguas.
Con
esta comprensión puede entenderse una cita de Eclesiastés que generalmente es
abordada solo de manera natural: "Y si alguno prevaleciere contra uno, dos
le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente"
(Eclesiastés 4:12). El entendimiento natural de esto es más que evidente reflejado
en aquel dicho popular de que la unión hace la fuerza, pero sobrenaturalmente
apunta de manera simbólica a todo lo explicado anteriormente: Dios, como un
tejedor, está trabajando en cada uno de nosotros con tres cuerdas: la pascua,
es decir, el sacrificio redentor de Jesús que nos redime; los panes sin
levadura, es decir esa naturaleza del nacido de nuevo que lo impele a vivir una
vida de santidad; y sí: la pecaminosidad de nuestra naturaleza carnal, las
hierbas amargas, pues a través de esta experiencia humana estamos aprendiendo,
entendiendo y comprendiendo, través de la información recibida, percibida,
contribuida e inspirada, a un precio muy alto relacionado con el dolor, el
sufrimiento y la muerte, las grandes lecciones relativas a la vida divina epicentro
de eso que llamamos la mente de Cristo.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se debe comer el matzá el
decimoquinto día de Abib, que en realidad se refiere al 14 de Nisan, incluyendo
el comer en esa fecha panes sin levadura y hierbas amargas, sigue vigente más
sin embargo espiritualizado referido al trabajo que Dios, como un tejedor, está
haciendo en cada uno de nosotros con tres cuerdas: la pascua, es decir, el
sacrificio redentor de Jesús que nos redime; los panes sin levadura, es decir
esa naturaleza del nacido de nuevo que lo impele a vivir una vida de santidad;
y sí: la pecaminosidad de nuestra naturaleza carnal, las hierbas amargas, pues
a través de esta experiencia humana estamos aprendiendo, entendiendo y
comprendiendo, través de la información recibida, percibida, contribuida e
inspirada, a un precio muy alto relacionado con el dolor, el sufrimiento y la
muerte, las grandes lecciones relativas a la vida divina epicentro de eso que
llamamos la mente de Cristo.

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