157. En el decimoquinto día de Abib se debe relatar la historia del éxodo (Éx. 13:8)


 

“Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto”

 

La normativa contenida en Éxodo 13:8 referida a explicar a los hijos el por qué, tiene su referente en la segunda de las fiestas decretadas por Dios conocida como Panes sin levadura.

 

Éxodo 13

Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Jehová. Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio. Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. 

 

Esa fiesta, Panes sin levadura, que duraba siete días, comienza al día siguiente de Pascua que es el 14 de Nisán, es decir, ésta comienza el 15 de Nisán, con todo y todo específicamente lo referido a esto apunta a Panes sin levadura por lo que hay que entender el referente natural de ésta fiesta para comprender su implicación espiritual.

 

La fiesta de los panes sin levadura (matzot, palabra plural que deriva de matzo,  מַצָּה, y que significa panes ázimos o panes sin levadura), era una conmemoración que iba unida a la celebración de la Pascua, la cual como ya vimos se celebraba el 14 de Nisán, y deriva su nombre de la obligación de comer en el lapso de la fiesta panes sin levadura. Los Panes sin levadura, segunda fiesta de primavera, se celebraba por siete días, desde 15 y hasta el 21 de Nisán (Levítico 23:6; Números  28:17) – Nisán, como ya se comentó, puede caer en Marzo o en Abril cada año-, aunque como podemos ver los Panes sin levadura estaban íntimamente unidos con la Pascua, en la cual también se comía junto con el Cordero Pascual panes sin levadura: “Esa noche comerán la carne asada al fuego, con hierbas amargas y pan sin levadura” (Éxodo 12:8), por eso en Éxodo 12:18 se señala que “en el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde”.

 

Si bien los Panes sin levadura se observaba como fiesta del 15 al 21 de Nisán, sólo el primer día y el último, es decir, el 15 y el 21, eran de reposo en los cuales no se hacía ningún trabajo (Levítico 23:7-8; Números 28:18-25).

 

Como puede verse, los Panes sin levadura consistía principalmente en dos condicionantes: comer panes sin levadura y retirar de todas las casas en esos días la levadura que en su interior pudiera encontrarse. Tan importante era esto que cualquiera que comiere pan con levadura debía ser cortado de la congregación (Éxodo 12:19).

 

La levadura es un símbolo del pecado. Mateo 16:5-12 lo explica:

 

Llegando sus discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.

Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.

Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?

10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?

11 ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos?

12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.

 

El no comer nada leudado y el retirar de nuestras casas la levadura es un símbolo de la vida perfecta (Mateo 5:48) y santa (1 Pedro 1:16) a la que el cristiano está siendo llamado.

 

Pablo escribiendo a los Corintios les indica esto al señalar “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.  Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad” (1 Corintios 5:6-8)

 

Éxodo 23:15 y Deuteronomio 16:3 señalan el simbolismo detrás de esta fiesta: el que el señor sacó a Su pueblo de la esclavitud en que vivía en la tierra de Egipto. Éxodo 20:2 señala como es que Dios se presenta como “Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre”, esa servidumbre es el dominio que hasta el sacrificio redentor de Jesús el pecado tenía sobre nosotros. Una vez reconciliados por el sacrificio redentor de Jesus, corresponde a cada cristiano vivir santa y perfectamente, como dice Juan, “si decimos que tenemos comunión con [Dios], y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;  pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7). ¿Y qué pasa cuando como cristianos, siendo débiles, torpes o cobardes, caemos y pecamos? “Si confesamos nuestros pecados, [Dios] es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

 

Por último, Éxodo 23:15 señala un aspecto adicional: nadie debía presentarse con las manos vacías, es decir, todos debían que traer alguna ofrenda (Números. 28:19-24 señala las ofrendas aceptables). De igual forma, en ese vivir perfecto y santo al que está llamado todo cristiano que ha aceptado a Jesús como su salvador, debe dar frutos, “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Sobre este punto, Pablo escribiendo a los Gálatas les dice “Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos” (Gálatas 6:9-10),  escribiendo a los Hebreos señala “no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios” (Hebreos 13:16), y escribiendo a los Corintios les indica que “Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, a fin de que teniendo siempre todo lo suficiente en todas las cosas, abundéis para toda buena obra” (2 Corintios 9:8); de igual forma Pedro en su primer epístola señala “sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde” (1 Pedro 3:8-13).

 

La referencia a ser cortado de Israel todo aquel que en esa fiesta comiera panes con levadura, es una sombra de la muerte que trae consigo el vivir en pecado, “porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23).

 

Ahondando en esto Pablo escribe a los Corintios diciéndoles (1 Corintios 5:9-13):

 

Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;

10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.

11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis.

12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?

13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros

 

De todas las fiestas dadas por Jehová a Su pueblo, sólo dos, Panes sin levadura y Tabernáculos, no tienen un referente temporal único en el Nuevo Testamento, es decir, todas las fiestas que Israel celebraba en el Antiguo Testamento apuntan a un momento preciso histórico en la historia de la salvación de la humanidad, sea ya cumplido o por cumplirse, representado por una fecha exacta para su cumplimiento, pero no así Panes sin levadura y Tabernáculos, fiestas que duran siete y siete más un día, respectivamente, esto porque así como la Pascua señalaba a lo que Jesús tenía que hacer, Panes sin levadura señalan a lo que todo cristiano tiene que hacer en su vida y que es vivir sin pecado, simbolizado por la levadura. De Tabernáculos se comentará cuando se aborde esa fiesta.

De hecho, mientras que todas las demás fiestas se celebran en un día dado, Panes sin levadura es la única que abarca un período de tiempo, siete días, donde el primero y el ultimo son de reposo. Ese periodo de tiempo se refiere a la vida de cada persona como individuo, la vida de la iglesia como congregación, y la vida de la humanidad como colectividad, ambos, como ya se comentó, viviendo una vida de perfección (Mateo 5:48) y santidad (1 Pedro 1:16).

 

Ahora bien, la figura de Jesús como redentor y salvador, debe ser el centro de toda nuestra vida cristiana. Como referente de esto, Cristo es presentado como el pan sin pecado, sin levadura, del cual debemos alimentarnos como cristianos:

 

Juan 6:48-49: “Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná, y murieron”.

Juan 6:51: “Yo soy el pan, el vivo, el del cielo descendido; si alguno comiere de este pan, vivirá por el siglo. Y el pan también que yo daré, la carne mía, es por la del mundo vida”.

Juan 6:55: “Pues mi carne, verdadera es comida, y mi sangre, verdadera es bebida”.

Juan 6:57: “Según me ha enviado, el vivo, Padre y yo vivo por el Padre, también el que me come, también aquél vivirá por mí”.

Juan 6:58: “Este es el pan el del cielo descendido; no según comieron los padres, y murieron; el que come este pan vivirá por el siglo”.

Juan 6:35: “Díjoles Jesús: «Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí, no hambreará, no; y el que cree en mí, no tendrá sed, no, jamás»”.

Mateo 4:4: “Y él respondiendo dijo: «Escrito está»: No de pan sólo vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»”.

Mateo 26:26: “Y, comiendo ellos, tomando Jesús pan y bendiciendo, partió, y, dando a los discípulos, dijo: «Tomad, comed; éste es mi cuerpo»”.

 

Es interesante notar, respecto de esto, como es que la ascensión de Jesús al Padre se lleva a cabo precisamente a la mitad de la semana de los Panes sin levadura. Jesús muere el 14 de Nisán, en la parte clara, y antes de la puesta de sol es enterrado. A la puesta de sol comienza la semana de Panes sin levadura, siendo ese primer día de reposo. La prueba mesiánica de que Jesús estaría enterrado tres días y tres noches (Mateo 12:38-40) comienza a contar a la puesta de sol el 14 de Nisán, poco antes del inicio del 15 de Nisán, cumpliéndose los tres días y las teres noches el 17 de Nisán antes de la puesta del sol. El domingo las mujeres van al sepulcro estando aún oscuro (ya había transcurrido la parte oscura del 18 de Nisán), estando por amanecer: “el primer día de la semana María Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que ya la piedra había sido quitada del sepulcro” (Juan 20:1), “Pero el primer día de la semana, al rayar el alba, las mujeres vinieron al sepulcro trayendo las especias aromáticas que habían preparado” (Lucas 24:1). Cuando María Magdalena ve al Señor y lo quiere tocar “Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17), siendo así que para cuando inicia la parte clara Jesús asciende al Padre con lo que si antes de caer la noche del día anterior ya había resucitado, sumada la parte oscura del día previo a su resurrección, tenemos medio día adicional que agregar que nos da tres días y medio después del inicio de la semana de Panes sin levadura, es decir, la mitad de la semana, que es cuando asciende al Padre.

 

Esta aclaración es importante porque, aparte del enorme simbolismo respecto que el centro de la  vida cristiana -individual, congregacional o colectiva- debe girar en torno a Jesús, sirve para entender, como se explicará al concluir de presentar todas las fiestas, por qué sólo tres de todas las fiestas exigían presentarse ante Jehová en Jerusalén: Panes sin levadura, Pentecostés y Tabernáculos (Deuteronomio 16:16).

 

Estas dos primeras fiestas, la Pascua y los Panes sin levadura, están íntimamente relacionados con las cuestiones de la fe y las obras, ya que por fe somos justificados (sacrificio de Jesús, Pascua) y llamados a vivir santamente (buenas obras, Panes sin levadura). Tan íntimamente está ligado esto que, como ya se comentó, ambas fiestas, la Pascua y los Panes sin levadura estaban ritualmente unidas, tan así que a la Pascua también se le decía el primer día de los panes sin levadura (Mateo 26:17) pues en la Pascua también se comían panes sin levadura (Éxodo 12:8).

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que en el en el decimoquinto día de Abib se debe relatar la historia del éxodo, sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido a lo que todo cristiano tiene que hacer en su vida y que es vivir sin pecado, simbolizado por la levadura, pero no solo eso sino que implica el contar a las generaciones que vienen el por qué y el para qué de dicha observancia para instruir debidamente a éstas sobre lo relativo al significado espiritual de esta fiesta tal como se ha comentado en el sentido de que dicho período de tiempo se refiere a la vida de cada persona como individuo, la vida de la iglesia como congregación, y la vida de la humanidad como colectividad, ambos, como ya se comentó, viviendo una vida de perfección tal como corresponde a todo hijo de Dios.


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