111. Hay que raparse todo el cabello (Lv. 14:9)


 

“Y el séptimo día raerá todo el pelo de su cabeza, su barba y las cejas de sus ojos y todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en agua, y será limpio”

 

Como parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, estableció ciertas directrices a cumplirse referidas al proceso de purificación de un leproso una vez que éste hubiese sido declarado curado de la lepra.

 

Levítico 14

Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote,

y éste saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso,

el sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo.

Y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes.

Después tomará la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes;

y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.

Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días.

Y el séptimo día raerá todo el pelo de su cabeza, su barba y las cejas de sus ojos y todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en agua, y será limpio.

 

El versículo 9, referido a dicho proceso, señala “Y el séptimo día raerá todo el pelo de su cabeza, su barba y las cejas de sus ojos y todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su cuerpo en agua, y será limpio”, ¿por qué sería necesario esto?

 

Una explicación natural es la referida a la higiene. Lo que en nuestras Biblias se traduce como lepra podía referirse a un sinfín de enfermedades de la piel. Prácticamente cualquier irregularidad endémica referida a la piel podía caber en esto. La lepra propiamente que conocemos era una de ella pero también podía ser la tiña, la sarna y cualquier enfermedad de la piel.

 

Luego entonces la instrucción referida a ese raer todo el pelo del cuerpo una vez declarado curado de la lepra, fuese ésta la enfermedad que fuese, tenía un sentido higiénico referido a limpiar con minuciosidad todo el cuerpo, que era precisamente donde se encontraba la enfermedad.

 

Mientras más expuesta estuviera la piel, sin pelo pues, era más profunda la limpieza que en ella pudiera hacerse, de igual forma el raer todo el pelo implicaba no dejar espacio alguno, que pudiese ser removido, donde pudiese esconderse o resguardarse alguna parte residual de la enfermedad, tal vez ya no para extenderse en la piel de aquel que la tenía sino para ser contagiada a una tercera persona.

 

De esta forma ese raer, naturalmente hablando, implicaba un sentido de higiene acuciosa, pero ¿qué implicaciones espirituales podría tener?

 

La otra parte en la Escritura donde se instruye a raerse el pelo es aquella contenida en cuanto a lo que se conoce como el voto de nazareo, la explicación de aquella es aplicable también para entender porque, al final de aquella así como cuando el leproso era curado, el pelo debía raerse.

 

Lo referido al voto del nazareo y está registrado en Números 6.

 

Números 6

Habló Jehová a Moisés, diciendo:

Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová,

se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.

Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá.

Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que sean cumplidos los días de su apartamiento a Jehová, será santo; dejará crecer su cabello.

Todo el tiempo que se aparte para Jehová, no se acercará a persona muerta.

Ni aun por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podrá contaminarse cuando mueran; porque la consagración de su Dios tiene sobre su cabeza.

Todo el tiempo de su nazareato, será santo para Jehová.

Si alguno muriere súbitamente junto a él, su cabeza consagrada será contaminada; por tanto, el día de su purificación raerá su cabeza; al séptimo día la raerá.

10 Y el día octavo traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión.

11 Y el sacerdote ofrecerá el uno en expiación, y el otro en holocausto; y hará expiación de lo que pecó a causa del muerto, y santificará su cabeza en aquel día.

12 Y consagrará para Jehová los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año en expiación por la culpa; y los días primeros serán anulados, por cuanto fue contaminado su nazareato.

13 Esta es, pues, la ley del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato: Vendrá a la puerta del tabernáculo de reunión,

14 y ofrecerá su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz.

15 Además un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.

16 Y el sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto;

17 y ofrecerá el carnero en ofrenda de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones.

18 Entonces el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que está debajo de la ofrenda de paz.

19 Después tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, una torta sin levadura del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondrá sobre las manos del nazareo, después que fuere raída su cabeza consagrada;

20 y el sacerdote mecerá aquello como ofrenda mecida delante de Jehová, lo cual será cosa santa del sacerdote, además del pecho mecido y de la espaldilla separada; después el nazareo podrá beber vino.

21 Esta es la ley del nazareo que hiciere voto de su ofrenda a Jehová por su nazareato, además de lo que sus recursos le permitieren; según el voto que hiciere, así hará, conforme a la ley de su nazareato.

 

La intención de este voto, como lo declara el versículo 2, era que la persona se dedicara por un tiempo de manera exclusiva a Dios. Dicho voto tenía ciertas consideraciones como el no beber vino, ni sidra, ni vinagre, ni uvas frescas o secas (v. 3), no cortarse el pelo (v. 5), y el no acercarse a persona muerta aunque sea incluso familiar cercano (v. 6-7), de igual forma había ciertas condiciones que debían cumplimentarse cuando el tiempo del nazareato hubiese sido acabado (v. 13-20).

 

Referido a Números 6:18, ¿qué implicaba el que una vez completado el plazo de su voto el nazareo se rapase la cabeza y ofreciera un sacrificio? Para responder esto primeramente debe entenderse la referencia de Números 6:5 en cuanto a que quien hiciese voto de nazareo no se cortase el pelo mientras ésta durase. Veamos esto primero y posteriormente lo otro.

 

Para comenzar a comprender esto hay que recordar que los llamados a salvación tiene que cumplir en su vida las tres funciones de Cristo: profeta, sacerdote y rey. Veamos de manera general estas tres funciones.

 

Profeta

 

El término hebreo, נְבִיא, nabi, traducido "profeta", probablemente se deriva de una raíz que significa "anunciar" o "proclamar".

 

Para entender las funciones del profeta hay que ver la manera en que estos son presentados por la Escritura.

 

Siervo: No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron (Daniel 9:6). Un profeta es ante todo un siervo de Dios, alguien que le sirve, dicho de otra forma, un instrumento para trabajar a través de él con quienes Dios tiene algo que comunicar, Su verdad.

 

Vidente: La palabra del Señor vino al profeta Gad, vidente de David. (2 Samuel 24:11). Un profeta es un vidente, es decir, alguien que ve, ¿y qué es lo que ve?, lo que Dios desea revelarle. Esto pueden ser acontecimientos futuros, es cierto, pero general y mayormente puede referirse a enseñanza, instrucción, corrección y edificación, es decir, una correcta percepción de la verdad de Dios, de Su Palabra escrita y de Su Palabra hecha carne, que conlleva una correcta transmisión de lo percibido a quienes Dios desea comunicarlo.

 

Vigilante: Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel: oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte (Ezequiel 3:17). Un profeta vigila, de hecho vigila celosamente la verdad revelada de Dios, de Su Palabra escrita y de Su Palabra hecha carne, en quienes han sido llamados para salvación, de hecho parte de esta vigilancia implica ese llamado a salvación pues la vigilancia misma conlleva amonestación, corrección, enseñanza, edificación  y por ende perfeccionamiento y santificación.

 

Enviado: Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: 'Yo estoy con vosotros ', dice Jehová (Hageo 1:13). Un profeta es alguien a quien Dios envía para dar a conocer Su verdad. Esto es sumamente importante ya que un profeta no habla de sí, es decir, de sus pensamientos o de sus sentimientos, sino lo que Dios le mueve a comunicar.

 

El desempeño principal de la función de profeta es el expresar la palabra que de Dios le ha sido revelada, esto incluso por que la misma palabra revelada lo impele a ello. Generalmente el sentido de esta palabra revelada gira en torno a un arrepentimiento de las desviaciones cometidas y un regreso a la obediencia debida a Dios. Dado que en la vida humana misma convergen situaciones políticas, sociales, religiosas y que del aceptar o rechazar el mensaje que por medio del profeta se transmite depende el futuro, en ocasiones ese mensaje conlleva referencias precisamente a lo que está por venir. De esta forma la predicación es el desempeño alrededor del cual gira la figura del profeta, el cual puede o no mostrar señales que acompañen su mensaje, sin que estas deban ser antepuestas a lo que a través  de su persona Dios busca comunicar.

 

 

En la Escritura los profetas referentes para este término son precisamente los escritores de los libros que tiene precisamente este adjetivo y los cuales incluyen, sin duda alguna, un sinfín de profecías, algunas ya cumplidas otras por cumplirse,   pero de igual manera el término en su más amplia acepción, considerando su significado general, es aplicado por la misma Palabra de Dios a diferentes personajes como Natán, Elías, Miqueas (1 Reyes 22:8-38) y Eliseo, cuya función fue anunciar el juicio y la voluntad de Dios principalmente a los reyes, de igual forma el término  profeta  se aplica también a Abraham (Génesis 20:7), Aarón (Éxodo 7:1), María y Débora (Éxodo 15:20; Jueces 4:4) y Moisés (Deuteronomio 18:18; 34:10).

 

 

De esta forma, el profeta siempre responde, tanto en su llamamiento como en su mensaje, a una designación específica y personal de Dios (Isaías 6; Jeremías 1:4-19; Ezequiel 1-3; Oseas 1:2; Amos 7:14, 15); reflejando en su persona un entendimiento de los designios de Dios para con la historia humana, llevándole a confrontar los mismo reyes, que sacerdotes o pueblos con el mensaje que le es dado comunicar.

 

 

La función de profeta, dado que, como se comentará más delante, es con un fin específico y por una temporalidad dada, es de las tres –profeta, sacerdote y rey-,  la que menos disposiciones en las leyes mosaicas contiene para su desempeño, con todo y todo sí existen ciertas indicaciones respecto de esta función:

 

 

Deuteronomio 13

1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios,

y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles;

no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.

En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.

Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.

Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis,

de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella;

no consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás,

sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo.

10 Le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;

11 para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta.

 

 

Sacerdote

 

El término hebreo כּהן , cohen o kohen, traducido como sacerdote viene de una raíz utilizada para referirse a la base de una columna, por cierto, la palabra hebrea para los sacerdotes de otras naciones es komer que significa quemar tal vez en alusión a los sacerdotes que quemaban los niños en el fuego de Moloch (2 Reyes 23:10). Sobre cohen (plural cohanim o kohanim), la raíz los presenta como el fundamento de la comunidad.

 

Si bien el profeta es aquella persona elegida por Dios para comunicar un mensaje en particular, en el caso del sacerdote es aquella persona que ha sido designada sobre todo para el desempeño de servicios religiosos, en este sentido el sacerdote representa a Dios ante el pueblo y al pueblo ante Dios.

 

Tal como se vio en el apartado de los dos sacerdocios y las dos leyes, Dios siempre ha tenido lo mismo un cuerpo legislativo que norme la dinámica humana con relación a Él y un cuerpo sacerdotal que se encargue de las funciones relativas al culto.

 

Previo a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas existió el sacerdocio de Melquisedec, interrumpido temporalmente por el sacerdocio de Aharón. En aquel primero las leyes vigentes correspondían a los Diez Mandamientos, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo y las leyes relativas a las funciones de profeta, sacerdote y rey, que en ese caso convergían en una sóla persona, con el advenimiento del pacto abarhamánico y las leyes mosaicas, normativas adicionales fueron agregadas a aquella legislación primigenia siendo el sacerdocio de Aharón el encargado de cumplimentarla.

 

Una vez venido Cristo se reestablece el sacerdocio de Melquisedec reuniendo en se persona las funciones de profeta, sacerdote y rey, independientemente de esto las funciones específicas del sacerdocio siguen siendo desempeñadas en el sacerdocio de Melquisedec a saber  presentar ofrendas y sacrificios (Hebreos 5:1), así como participar en la instrucción religiosa del pueblo (Levítico 10:11; Deuteronomio 33:10; Ezequiel 44:23).

 

Adicionalmente, de las tres funciones, -profeta, sacerdote y rey-, sobre la de sacerdote las leyes mosaicas son las que contienen mayores especificaciones al respecto, con lo que queda evidente la solemnidad de dicha función ya que la relación de la misma es directamente con Dios. Si bien dichas especificaciones ya no están vigentes en su sentido material, si existe un sentido espiritual subyacente aplicable para el cristiano en la actualidad:

 

·         Antes de entrar en el templo o participar del culto, los sacerdotes deben lavarse las manos y los pies (Éxodo 30:19)

·         Los sacerdotes deben prender las lámparas todos los días (Éxodo 27:20,21)

·         Los sacerdotes deben bendecir a Israel (Números 6:23)

·         Israel debe honrar a sus sacerdotes (Levítico 21:8)

·         Los sacerdotes deben usar vestimenta sacerdotal especial (Éxodo 28:2)

·         El arca debe ser llevada sobre los hombros de los sacerdotes (Números 7:9)

·         En honor a ciertos parientes cercanos muertos, los sacerdotes deben hacerse ritualmente inmundos (Levítico 21:2,3)

·         El sumo sacerdote puede casarse sólo con una virgen (Levítico 21:13 y 14)

·         Se debe separar la gran ofrenda de las primicias (teruma) y dársela al sacerdote (Deuteronomio 18:4)

·         Los levitas deben dar un diezmo de su diezmo a los sacerdotes (Números 18:26)

·         Se debe dar la primera porción de la masa al sacerdote (Números 15:20)

·         El sacerdote debe recibir su porción del animal sacrificado (Deuteronomio 18:3)

·         El voto especial debe diferenciar lo que pertenece al templo y lo que es para los sacerdotes (Levítico 27:21,28)

·         Se debía nombrar a un sacerdote para tareas especiales en tiempo de guerra (Deuteronomio 20:2)

·         El sumo sacerdote no debe entrar en el templo indiscriminadamente (Levítico 16:2)

·         Un sacerdote con defecto físico no debe entrar allí por ningún motivo (Levítico 21:23)

·         Los levitas y los sacerdotes no deben intercambiar sus funciones (Números 18:3)

·         Está prohibido que las personas que no son sacerdotes sirvan en el templo (Números 18:4)

·         También se aplica a los sacerdotes contaminados (Levítico 22:2)

·         También se aplica a los sacerdotes que han hecho la purificación necesaria pero que todavía están dentro del periodo de su contaminación (Levítico 21:6)

·         No se hará ningún corte en el vestido superior del sumo sacerdote (Ex. 28:32)

·         Una persona que no es sacerdote no puede comer las cosas sagradas (Levítico 22:10)

·         Los sacerdotes no pueden comer las ofrendas de pecado o las ofrendas de transgresiones fuera de los atrios del templo (Deuteronomio 12.17)

·         El sacerdote no puede casarse con una ramera (Levítico 21:7)

·         El sumo sacerdote no puede casarse con una viuda (Levítico 21:14)

·         Los sacerdotes no pueden entrar en el santuario con el cabello demasiado largo (Levítico 10:6)

 

 

Rey

 

La palabra hebrea מֶ֫לֶך, melec, que se traduce "rey" en el Antiguo Testamento,  literalmente significa "el que aconseja", de nueva cuenta, como se mencionó anteriormente, puede verse como es que la función de profeta en el sentido de trasmitir una verdad, es inherente al rey, aunque su papel está enfocado a regir sobre el pueblo.

 

A diferencia de las demás naciones, la figura del rey no era divina, más sin embargo era alguien designado por Dios por lo que su relevancia era preponderante para el pueblo (1 Samuel 24:6).

 

Tanto el rey como el pueblo sabían que su verdadero rey era Dios (tanto antes del establecimiento de la monarquía, Jueces 8:23; 1 Samuel 12:12, como después, 1 Crónicas 28:5).

 

Al igual que en el caso del sacerdote, la función de rey contenía ciertas disposiciones en las leyes mosaicas, disposiciones que si bien son menores con relación a la función de sacerdote no por ello dejan de ser relevantes para el correcto desempeño de la monarquía. De igual forma si bien dichas especificaciones ya no están vigentes en su sentido material, si existe un sentido espiritual subyacente aplicable para el cristiano en la actualidad:

 

·         El rey ha de escribir una copia especial de la Ley para si mismo (Deuteronomio 17:18)

·         El rey elegido deberá ser de la simiente de Israel (Deuteronomio 17:15)

·         No deberá acumular un número excesivo de caballos (Deuteronomio 17:16)

·         No deberá tomar para sí muchas esposas (Deuteronomio 17:17)

·         No deberá amontonar para sí muchas riquezas (Deuteronomio 17:17)

 

Como ya se ha comentado, previo a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas, en el sacerdocio de Melquisedec, la figura de sacerdote y rey, y por ende de profeta, convergían en una misma persona, posterior  a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas, previo al advenimiento de nuestro Señor Jesús, quien restableció el sacerdocio de Melquisedec, las funciones de sacerdote y rey estaban separadas siendo el desempeño de las mismas responsabilidad de personas diferentes.

 

Tanto en el sacerdocio de Melquisedec, bajo los Diez Mandamientos, las leyes dietéticas y las relativas al diezmo, y las leyes relativas a las funciones de profeta, sacerdote y rey, como el sacerdocio de Aharon con las leyes mosaicas añadidas a aquellas, las funciones de profeta, sacerdote y rey se desempeñaban.

 

En el sacerdocio de Melquisedec las funciones de sacerdote y rey, y por ende profeta,  convergían en una misma persona, bajo el sacerdocio de Aharon estas funciones recaían en personas diferentes como límites para desempeñarlas claramente establecidos.

 

Da la explicación dada al significado de cada una de estas tres figuras –profeta, sacerdote y rey- puede entenderse por qué alguien puede ser sacerdote o rey, bajo el sacerdocio de Aharaón, o sacerdote y rey, bajo el sacerdocio de Melquisedec, y ser de igual forma profeta. De hecho no puede entenderse la función de sacerdote y/o rey sin incorporar en ella la de profeta.

 

De igual forma hay que aclarar que la función de profeta puede desempeñarse por sí misma y para sí misma, pero las funciones sacerdote y/o rey no pueden desligarse de las de profeta.

 

Dicho de otra forma un profeta podía ser sólo profeta, pero un sacerdote o rey, en el sentido más general de la palabra, también era de manera forzosa profeta.

 

En Cristo estas tres funciones tienen cumplimentación.

 

Profeta

La función de profeta, entendida como la de aquel llamado a proclemar la verdad del Padre, es fácilmente identificable en Cristo, con todo y todo la Escritura, tanto las profecías como las declaraciones testimoniales de quienes conocieron a Jesús y las suyas propias confirman esto.

 

 

Deuteronomio 18:15-19

Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;  conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.  Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.  Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.

 

Esta profecía que Dios mismo dio a Moisés, se refería precisamente al papel de Cristo cuando éste viniera al mundo. Esto está claramente explicado por Pedro cuando el día de Pentecostés, dirigiéndose a la multitud, sobre Cristo declara:

 

Hechos 3:22-23

Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;  y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.

 

De igual forma, durante el ministerio de Jesús, mucha gente lo reconoció como el profeta y de manera inspirada estos dichos fueron recogidos en las Escrituras:

 

Lucas 7:16

El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo.

 

Mateo 21:11

Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

 

Juan 6:14

La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo.

 

Juan 7:40

Entonces algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente este es el Profeta.

 

Juan 9:17

Entonces dijeron otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Es un profeta.

 

Si bien las citas anteriores no dejan lugar a dudas de la figura de Jesús como profeta, tenemos sus propios dichos que al respecto así lo atestiguan:

 

Lucas 13:33

Sin embargo, debo seguir mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.

 

Ahora bien ¿qué es un profeta? Generalmente se tiene la idea de que un profeta es aquel que devela algo oculto, generalmente relacionado con el futuro, el porvenir. Si bien es cierto que esta es una de las funciones que ocasionalmente desempeña un profeta, el término abarca muchos más que eso.

 

 

Sacerdote

 

La función sacerdotal de Cristo, aunque escrituralmente es clara, implica reconocer la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes, de igual forma conocer la correcta secuencia de preponderancia entre las tres funciones de profeta, sacerdote y rey.

 

Salmos 110:4

Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

 

Es de todos conocidos que este salmo es un salmo mesiánico que se refiere precisamente a Jesús, nuestro Señor y Salvador, con todo y todo mayor confirmación de esto lo tenemos cuando Pablo, escribiendo a los Hebreos, tomando precisamente este salmo, señala respecto de Jesús:

 

Hebreos 5:6

Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec

 

En esa misma carta Pablo se explaya explicando en extensión y profundidad la figura de Jesús como ese sacerdote, perfecto, santo y eterno:

 

Hebreos 6:20

…donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre.

 

Hebreos 7:15

Y esto es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote,

 

Hebreos 7:11

Ahora bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad {había} de que se levantara otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de Aarón?

 

Hebreos 7:23

Los sacerdotes [anteriores] eran más numerosos porque la muerte les impedía continuar

 

Hebreos 7:26

Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos,

 

Hebreos 3:2

El cual fue fiel al que le designó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

 

 

Rey

 

En el Antiguo Testamento tenemos varias profecías que presentan a Jesús, el Mesías, como ese rey que habría de reinar de manera perfecta, santa y eterna, de igual forma el testimonio de sus contemporáneos incluido inspiradoramente en la Escritura, así como las profecías que aún están por cumplirse señalan esto.

 

Salmos 2:6

Pero yo mismo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte.

 

 

Zacarías 9:9

Regocíjate sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un pollino, hijo de asna.

 

Números 24:17

Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldrá de Jacob, y un cetro se levantará de Israel que aplastará la frente de Moab y derrumbará a todos los hijos de Set.

 

Números 24:19

De Jacob [saldrá] el que tendrá dominio, y destruirá al remanente de la ciudad.

 

Miqueas 5:2

Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad.

 

Esta última profecía es retomada por Mateo en su Evangelio cuando al referirse al lugar de nacimiento de Jesús señala:

 

Mateo 2:6

`` Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará[a] a mi pueblo Israel”

 

De igual forma, durante el ministerio de Jesús en la tierra, muchos testificaron sobre su realeza, sobre su carácter monárquico, dichos que de manera inspirada fueron recogidos e incorporados en los Evangelios:

 

Juan 1:49

Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

 

Juan 12:13

…tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

 

Mateo 2:2

¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.

 

Independientemente de lo anterior, Jesús mismo testificó sobre su carácter monárquico:

 

Mateo 27:11

Y Jesús compareció delante del gobernador, y éste le interrogó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices.

 

Marcos 15:2

Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo El, le dijo: Tú [lo] dices.

 

Lucas 23:3

Pilato entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y {Jesús} respondiéndole, dijo: Tú [lo] dices.

 

Juan 18:33

Entonces Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos?

 

E incluso la inscripción que se colocó en la cruz, de manera providencial establecía su realeza, su carácter monárquico:

 

Mateo 27:37

Y pusieron sobre su cabeza la acusación contra El, que decía: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

 

Lucas 23:38

Había también una inscripción sobre El, [que decía:] ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.

 

Marcos 15:26

Y la inscripción de la acusación contra Él decía: EL REY DE LOS JUDÍOS.

 

Juan 19:19

Pilato también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESUS EL NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.

 

 

Ahora bien, y esto es muy importante tenerlo en cuenta, las tres funciones anteriores son inherentes a la persona de Jesús y las tres coexisten en el mismo de manera continua, pero en la temporalidad cada una de ella tiene una preponderancia sobre las demás, es decir, Cristo es profeta, sacerdote y rey, pero en el transcurso de la historia de la salvación cada una de las funciones anteriores tiene preeminencia.

 

Cuando Cristo vino, dada la función que desempeño, su papel preponderante era de profeta, es decir, de transmitir lo que del Padre había oído (Juan 5:19; 8:38; 12:49), Su verdad, pero eso no quiere decir que sus funciones sacerdotales o de la realeza no las desempeñara, claro que las desempeñaba pero con menor realce pues un orden hay para todo, orden del que se hablará más delante.

 

En su venida, Jesús siendo profeta, también desempeñaba un papel sacerdotal pues Él mismo oraba al Padre e intercedía por las necesidades de los hombres físicas y espirituales (Juan 11: 41-42; 17:9, 11, 13, 15; 17: 17-19), de igual forma en su papel monárquico definía y establecía las reglas aplicables para quien lo reconociese como Señor (Lucas 6:46; Mateo 7:21; Juan 14:15, 21), más sin embargo en ese entonces su papel preponderante era de profeta.

 

En la temporalidad actual, la era de Su iglesia, Cristo está desempeñando un papel preponderante de sacerdote al interceder ante el Padre (Hebreos 2:17; 4:14-16; 6:20; 7:26; 8:1) como único mediador entre los hombres y Dios (1 Timoteo 2:5), más sin embargo a través del Santo Espíritu del Padre sigue profetizando en Su iglesia, para edificación de sus miembros (1 Corintios 14:3, 5),  y a través de Su iglesia, para testimonio del mundo (Mateo 24:14), de igual forma desempeña también su papel monárquico pues ha despojado a los poderes y autoridades de este siglo (Colosenses 2:15)  y Él ha sido puesto encima de todo principado y autoridad y poder y señorío (Efesios 1:20-22; 1 Pedro 3:22) y se ha sentado a la derecha del Trono de la Majestad (1 Pedro 3:22; Hebreos 8:1).

 

Y en el Milenio Jesús comenzará a desempeñar de manera preponderante Su papel monárquico (Revelación 19:16), más sin embargo eso no quiere decir que no desempeñará su papel de profeta o su papel de sacerdote, seguirá la instrucción, enseñanza y edificación de Su pueblo (Isaías 2:3) así como la intercesión de Cristo ante el Padre por los hijos de Dios (1 Timoteo 2:5).

 

Es así como las funciones de profeta, sacerdote y rey son inherentes a Jesús, más sin embargo cada una de ellas, en el Plan de Dios, tiene un carácter preponderante sin excluir el ejercicio de las demás.

 

De igual forma, los cristianos estamos llamados a desempeñar esas mismas funciones.

 

Profeta

Al igual que Cristo, quien decide seguirle como parte de la respuesta al llamamiento del que se ha sido objeto, tiene la encomienda de proclamar la verdad que del Padre ha sido revelada.

 

Romanos 10:14

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?

 

Hechos 8:30-31,

Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?  Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él…  Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.

 

Estas dos citas hacen énfasis en la necesidad que tiene quien quiere conocer la verdad del Padre, de contar con alguien que lo guíe en el conocimiento de Dios de manera correcta, lo cual es corroborado con la sentencia siguiente:

 

Romanos 10:17

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

 

Es por ello que lo que se conoce como la Gran Comisión implica, para el cristiano, proclamar el mensaje del Evangelio:

 

Mateo 28:19

Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

 

Marcos 16:15

Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura.

 

Lucas 24:47-48

y que en su nombre se predicara el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando por Jerusalén. De esto, ustedes son testigos.

 

Hechos 1:8

pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

 

 

Mateo 5:14-16

14 »Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.

 

El entendimiento, acatamiento y realización de esta función, la de profeta, puede verse desde los primeros momentos de la iglesia naciente:

 

Hechos 2:38

Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.

 

En ese sentido, quien así hiciere será reconocido, más sin embargo quien no desempeñe esta función será rechazado:

 

Mateo 24:45-51

45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;

49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,

50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,

51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

 

Sacerdote

La función sacerdotal, bajo al sacerdocio de Melquisedec reestablecido por Cristo, implica para el cristiano su desempeño a través de Jesús como Sumo Sacerdote:

 

Hebreos 10:19-20

Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,  por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne

Este acceso al Lugar Santísimo, ganado por Cristo, implica para los cristianos la compartir con Jesús la función sacerdotal:

 

1 Pedro 2:9

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquél que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

 

Romanos 15:16

para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu Santo.

 

Este desempeño de la función sacerdotal por los cristianos no implica la perfección y santidad de estos últimos sino el inicio de la función en tanto los creyentes son edificados:

 

1 Pedro 2:5

también ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

 

Y como parte de esta función hay desempeños específicos a los que los creyentes con llamados unidos a Cristo Jesús:

 

Romanos 12:1

Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable (agradable) a Dios, que es el culto racional de ustedes.

 

Romanos 6:13

ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

 

 

Hebreos 13:15-16

Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque ésos son los sacrificios que agradan a Dios.

 

Rey

 

La función de rey como parte de quienes han sido llamados a salvación en el presente siglo, tiene una connotación principalmente profética:

 

Revelación 1:5-6 

Y Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los signos de los siglos. Amén

 

Revelación 5:10

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

 

Revelación 20:6

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

 

Isaías 2:3  (Miqueas 4:2)

Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová.

 

Más sin embargo los desempeños inherentes a la función real, tienen verificativo inicial en el presente siglo en la vida de los creyentes:

 

Mateo 20:25-28

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.  Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,  y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;  como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

 

1 Corintios 6:1-4

¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?  ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?  ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?  Sí, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?

 

Esta función real implica que en el presente siglo, los llamados a salvación, deben poner a trabajar los talentos con los que han sido dotados, ya que quien hace así será reconocido, mientras que quien no produce será condenado:

 

Mateo 25:14-30

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.

17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.

18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.

26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

Lo anterior puede enlazarse con la parábola de las minas ya que, quienes en este siglo trabajen con aquello que se les dotó buscando primero el Reino de Dios y SU justicia, serán recompensados en el siglo venidero, bajo el reinado de Cristo, de dominio sobre ciudades:

 

Lucas 19:11-27

11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

17 Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.

19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?

24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; más al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.

 

 

Como puede verse, los cristianos, a imagen de su Señor, incorporan en su persona las tres funciones de profeta, sacerdote y rey, con todo y todo la pregunta sería ¿cuál de estas tres funciones tiene preponderancia  en el siglo actual? “Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección; la muerte segunda no tiene poder sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con El por mil años” (Revelación 20:6), como puede verse, si bien en el presente siglo las tres funciones de profeta, sacerdote y rey están siendo desempeñadas por los cristianos, la realización plena de las dos últimas está condicionada a ser considerados para participar en la primer resurrección, luego entonces la función que en la actualidad tienen mayor preponderancia es precisamente la de profeta.

 

Con este entendimiento retomemos la pregunta inicial referida a Números 6:5, ¿qué implicaba que quien hiciese voto de nazareo no se cortase el pelo mientras ésta durase?

 

Ezequiel 44 contiene una declaración referida a aquellos sacerdotes que habían permanecido fieles al pacto:

 

Ezequiel 44

10 Y los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, llevarán su iniquidad.

11 Y servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán ante él para servirle.

12 Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.

13 No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su vergüenza y las abominaciones que hicieron.

14 Les pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse.

15 Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor.

16 Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.

17 Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa.

18 Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar.

19 Cuando salgan al atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se quitarán las vestiduras con que ministraron, y las dejarán en las cámaras del santuario, y se vestirán de otros vestidos, para no santificar al pueblo con sus vestiduras.

20 Y no se raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino que lo recortarán solamente.

21 Ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando haya de entrar en el atrio interior.

22 Ni viuda ni repudiada tomará por mujer, sino que tomará virgen del linaje de la casa de Israel, o viuda que fuere viuda de sacerdote.

23 Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.

24 En los casos de pleito ellos estarán para juzgar; conforme a mis juicios juzgarán; y mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis fiestas solemnes, y santificarán mis días de reposo.[

25 No se acercarán a hombre muerto para contaminarse; pero por padre o madre, hijo o hija, hermano, o hermana que no haya tenido marido, sí podrán contaminarse.

26 Y después de su purificación, le contarán siete días.

27 Y el día que entre al santuario, al atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecerá su expiación, dice Jehová el Señor.

28 Y habrá para ellos heredad; yo seré su heredad, pero no les daréis posesión en Israel; yo soy su posesión.

29 La ofrenda y la expiación y el sacrificio por el pecado comerán, y toda cosa consagrada en Israel será de ellos.

30 Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas.

31 Ninguna cosa mortecina ni desgarrada, así de aves como de animales, comerán los sacerdotes.

 

Es interesante que respecto de estos sacerdotes el versículo 20 señale “y no se raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino que lo recortarán solamente”, interesante ya que permite ir identificando de manera excluyente a cuál función de las tres mencionadas —profeta, sacerdote o rey— puede estar indicando lo señalado por Números 6 respecto de los nazareos siendo que por lo señalado en Ezequiel 44:20 no puede estarse refiriendo a la función de sacerdote.

 

El Salmo 8 expresa la gloria de Dios y la gloria del hombre

 

Salmos 8

¡Oh Jehová, Señor nuestro,
    Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!
    Has puesto tu gloria sobre los cielos;

De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,

Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?

Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.

Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:

Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,

Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

¡Oh Jehová, Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

 

El versículo 5 señala, respecto del hombre, “le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra”, sobre este Salmo, Pablo diserta señalando “porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas” (Hebreos 2:8, y Juan en su primer carta indica “amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2), por último en 1 Pedro 2:17 se exhorta a los creyentes diciendo “Honrad a todos. Amad la hermandad. Temed a Dios. Honrad al rey”, de esta forma la función plena de reyes que se cumplimentará en los creyentes al regreso de Cristo, está llena de gloria y de honra, pero ¿qué dice Pablo en 1 Corintios 11:14?,  “la naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello”. De esta forma el dejarse el pelo largo como parte del voto del nazareato tampoco se puede referir a la función sacerdotal siendo que por exclusión la única función que queda es la de profeta, ahora bien, ¿es esa función honrosa?

 

Marcos 6

Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos.

Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?

¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.

Más Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

 

En el versículo 6 Jesús señala “más Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”, en este mismo orden de ideas Juan, respecto de Cristo, señala “a lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11), de esta forma la función de profeta, al menos en el siglo presente, no es motivo de honra sino al contrario de desprecio.

 

Hebreos 11, conocido como el capítulo de los héroes de la fe, cierra señalando sobre todos aquellos que ha actuado con fidelidad al llamamiento que han respondido “otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.  Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;  de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra” (Hebreos 11:36-38), lo cual va en consonancia con lo que Cristo advirtió a quienes lo siguiesen: “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán” (Mateo 24:9). De esta forma la función preponderante que los elegidos desempeñan en el presente siglo, la de profeta, no va acompañada de honra sino de deshonra, siendo eso representado por el cabello que aquel que hubiese hecho voto de nazareato debía dejárselo crecer.

 

Con todo y todo es esperanzador lo que Pablo señala en su carta a los de Roma: “tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18). Ante lo cual cada elegido debe hacer suya la actitud e Pablo expresada en su carta a los de Filipo: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:12-14).

 

Una vez entendida la cuestión del pelo largo que como parte de su voto el nazareo debía dejarse crecer, puede uno comprender lo señalado por Números 6:18 “Entonces el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que está debajo de la ofrenda de paz”.

 

El significado bíblico de fuego aparece en varios pasajes y significa tanto un juicio o castigo (Números 16:35) como una prueba o acrisolamiento (1 Pedro 4:12), de esta forma el significado bíblico de fuego está relacionado en ocasiones con todo aquello que se renueva, que es purificado, aquello que constituye una nueva era o vida.

 

Marcos 9:49 señala “Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal”. Ya se comentó que la función preponderante de los elegidos en el presente siglo es la de profeta, en ese sentido, y por lo ya comentado respecto de la misma, ésta está sujeta a juicio, castigo, prueba y acrisolamiento.

 

1 Pedro 4

12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,

13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

14 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.

15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno;

16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.

17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

18 Y:
    Si el justo con dificultad se salva,
    ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? m

19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.

 

De esta forma ese fuego en el que al final del plazo del voto el nazareo quema el cabello que le ha crecido es símbolo de ese juicio, castigo, prueba y acrisolamiento que termina creando en aquel el carácter perfecto y santo del Padre y lo habilita para ser rey y sacerdote con Cristo en el reino venidero.

 

Ahora bien, como señala Números 6, el cierre del período del voto del nazareo se cumplimentaba no solo rapándose el cabello y quemándolo sino que implicaba la presentación de holocautos, sacrificios y ofrendas.

 

Números 6

13 Esta es, pues, la ley del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato: Vendrá a la puerta del tabernáculo de reunión,

14 y ofrecerá su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz.

15 Además un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.

16 Y el sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto;

17 y ofrecerá el carnero en ofrenda de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones.

18 Entonces el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que está debajo de la ofrenda de paz.

 

Lo presentado por el nazareo al concluir el período de su voto era un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz, además un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.

 

Todos los holocaustos, sacrificios y ofrendas apuntan al sacrificio redentor de Jesús, nuestro Señor y Salvador, el cual es completo, pleno y total, no así las sombras que significaban los holocaustos, sacrificios y ofrendas estipulados en la era de las leyes mosaicas, de ahí que cada uno de ellos, a saber: holocaustos, sacrificios y ofrendas, tenía una significación parcial.

 

En el caso de los holocaustos éste era una ofrenda que completamente se quemaba para Dios para expiación de aquel que la ofrecía, en este caso el holocausto se representaba por un cordero de un año sin tacha.

 

La cordera de un año sin tacha que se ofrecía como expiación, esta expiación podía referirse lo mismo al pecado que a la culpa. Las ofrendas por la culpa, como lo señala Levítico 5:1-4, se relacionaban directamente con el prójimo y las prescripciones relativas a la relación con él, a diferencia de las ofrendas por el pecado, que como lo señala como lo señala Levítico 4:2, se relacionaban directamente con Dios y la violación a sus mandamientos. Es decir, se incurre en culpa con el prójimo cuando se incumplen las normas que rigen la relación con él, se incurre en pecado ante Dios cuando se violan sus mandamientos.

 

Por último se ofrecía carnero sin defecto por ofrenda de paz. Las ofrendas de paz, a diferencia de las ofrendas por el pecado o por la culpa, no buscaban resarcir alguna transgresión hecha contra Dios o contra el prójimo, sino que evidenciaba un acto voluntario de cercanía, de agradecimiento, con Dios.

 

Además de todo esto se presentaba demás un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones, esto de igual manera simboliza a Cristo. Él es el pan de vida (Juan 6:35) y como perfecto y santo que fue Él no cometió pecado (1 Pedro 2:22), esto simbolizado por la carencia de levadura en estos panes que se ofrecían (Marcos 8:15; Mateo 16:6; 1 Corintios 5:5-7).

 

El pelo rapado que se quemaba, como lo señala Números 6:18, no era junto con el holocausto o el sacrificio para la expiación, sino con la ofrenda de paz: “Entonces el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que está debajo de la ofrenda de paz”.

 

Viendo el proceso de lo que el nazareo debía presentar —un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz—, y comprendiendo que todos los holocaustos, sacrificios y ofrendas son sombras del sacrificio redentor de Jesús, se entiende que esto es un símbolo del proceso que en la vida de cada elegido tiene efecto una vez que se ha venido a salvación: el cordero simboliza a Cristo quien con su sacrificio redentor nos ganó salvación, la cordera simboliza a Cristo trabajando en nuestra vida en el presente siglo para alcanzar su estatura perfecta, por último el carnero simboliza a Cristo quien una vez formado en nosotros el carácter perfecto y santo de su Padre nos habilita para ser parte de su familia.

 

Es por eso que el cabello que el nazareo se cortaba una vez concluido su periodo de voto se quemaba con la ofrenda de paz ya que hasta que se haya cumplimentado en cada uno lo que el Padre pensó desde la eternidad y habiendo alcanzado la estatura perfecta de Cristo, uno está en posibilidad de que, dejando atrás la carnalidad al ser transformado en cuerpo de gloria, ser parte de la familia divina y desempeñar preponderantemente las funciones de reyes y sacerdotes en el reino venidero.

 

Lo mismo aplica para el leproso que, siendo curado, debía raer todo el pelo de su cuerpo.

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que, respecto del leproso que era curado, en el sentido de que hay que raparse todo el cabello, sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a ese perfeccionamiento que los elegidos tienen en el presente siglo donde las pruebas van acrisolando a uno hasta alcanzar la estatura perfecta de Cristo y estar en posibilidad de que, en el reino venidero, ya sin la naturaleza carnal, con cuerpos de gloria, ser parte de la familia divina siendo con Cristo reyes y sacerdotes.


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