85. Las ofrendas de afuera de la tierra de Israel también pueden ser llevadas al templo (Dt. 12:26)
"Pero
las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las tomarás, y vendrás con
ellas al lugar que Jehová hubiere escogido”
Como
parte del pacto que Dios había hecho con su pueblo, el lugar para ofrecer los
holocaustos y sacrificios, y presentar los diezmos y ofrendas, y cumplir los
votos y primicias, era el lugar que Dios hubiese designado para ello, no los
que el pueblo decidiese, tan claro es esto que en el mismo capítulo 12 de
Deuteronomio, pero en los versículos 13 y 14, Dios señala enfáticamente “cuídate
de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres; sino que en el
lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus
holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando”.
Pero
porque Dios se refiere al lugar donde debía presentarse todo lo anterior como
aquel que “Jehová escogiere”, porque si bien todo debía llevarse al
Tabernáculo, que luego sería el Templo, de inicio éste estuvo en Siló (Josué
18:1), luego en Gabaón (1 Crónicas 21:29), y finalmente en Jerusalén (2 Samuel
6:17), este proceso es un reflejo de las tres eras del plan de Dios para con su
familia: la era de la ley, 1,500 años, la era de la iglesia, 2,000 años, y la
era del milenio, 1,000 años.
El
exhorto de Dios sobre el lugar decidido para presentar lo comentado es muy
claro: “cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres”
(Deuteronomio 12:13), siendo que dicho mandato tenía la máxima pena si no era
cumplido como tal: “Cualquier varón de la casa de Israel que degollare buey o
cordero o cabra, en el campamento o fuera de él, y no lo trajere a la puerta
del tabernáculo de reunión para ofrecer ofrenda a Jehová delante del
tabernáculo de Jehová, será culpado de sangre el tal varón; sangre derramó;
será cortado el tal varón de entre su pueblo, a fin de que traigan los hijos de Israel sus
sacrificios, los que sacrifican en medio del campo, para que los traigan a
Jehová a la puerta del tabernáculo de reunión al sacerdote, y sacrifiquen ellos
sacrificios de paz a Jehová” (Levítico 17:3-5).
De
esta forma en el Antiguo Testamento queda claramente señalado que el lugar para
ofrecer los holocaustos y sacrificios, y presentar los diezmos y ofrendas, y
cumplir los votos y primicias, era el lugar que Dios hubiese designado para ello.
Con
el sacrificio redentor de Jesús, todas las sombras del Antiguo Testamento que
apuntaban a ello tienen cumplimiento, siendo que las mismas han dejado de tener
aplicación material, pero de igual forma la aplicación espiritual se mantiene y
las referencias al “lugar que Dios hubiese designado para ello” se mantienen
siendo ese lugar el Israel de Dios, Su iglesia.
Si
alguien quisiera identificar a la verdadera iglesia de Dios solo usando la
Escritura tendría un problema monumental no sólo por las diferentes
interpretaciones que cada iglesia, cada denominación, cada congregación
cristiana tiene de las Escrituras sino porque se trata de más de 33,000
interpretaciones que cada quien tendría que estudiar, analizar, examinar. Un
trabajo sin duda alguna imposible para alguien.
Pero
la cuestión histórica asombrosamente reduce ese universo de 33,000 en un
99.99%, ¿por qué? por qué el 99.99% de las iglesias, denominaciones y
congregaciones cristianas comenzaron a surgir en la reforma del Siglo XVI,
luego con mayor intensidad conforme avanzaban los siglos XVII, XVIII y XIX,
para llegar a una verdadera explosión cámbrica de corrientes y filosofías a
partir del siglo XX. Así que de un plumazo, toda aquella iglesia, denominación
o congregación cristiana que históricamente no pueda rastrearse hasta la
iglesia original sino que tenga su existencia inicial en los siglos XVI, XVII,
XVIII, XIX, XX o demás, puede fácilmente descartarse.
Pero
bueno, en este punto, todas esas iglesias, denominaciones y congregaciones
argumentaran a favor de cualquier idea que implique que no necesariamente
tienen que demostrar una existencia en estos últimos dos mil años. Hay algunas
que argumentan que la verdadera iglesia dejó de existir durante los siglos
siguientes a la iglesia apostólica y que ellos han venido a ser la restauración
de la misma, otros argumentan que la iglesia puede existir en cualquier punto y
momento donde un grupo de personas abran su corazón a Dios por lo que la
historicidad no es necesaria, y otros más señalan a manera de genealogía que
durante toda la historia de la salvación ha habido gente con el favor de Dios,
como Abrahám, Noé, Moisés, Pedro o Pablo y que ellos forman parte de ese linaje
que presentan de una forma nebulosa pero que no acepta el rigor histórico de su
verificación.
Es
así que como un acto de honestidad intelectual debemos preguntarnos si en
efecto la verdadera iglesia de Dios, establecida en el siglo primero de nuestra
era, debía existir siempre a través de estos dos mil años o si las posturas
anteriormente comentadas son las correctas.
Pero
esta no es la única Escritura de la cual puede uno deducir que la iglesia
siempre existiría, desde su fundación y hasta la venida de Jesús.
Y yo
también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra
ella. (Mateo 16:18)
En
esta promesa de Jesús, la palabra Hades en la cita anterior se traduce del
griego ᾅδου, hadou, y se usa en la Escritura para señalar de lugar de los
muertos su sepultura. Luego entonces si la
muerte no habría de prevalecer sobre la verdadera iglesia de Dios, ésta
debería haber seguido existiendo durante estos últimos dos mil años.
Y yo
rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre (Juan 14:16)
En
esta promesa de Jesús, el Consolador al que se refiere la cita anterior es el
Espíritu Santo: “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo
que les he dicho” (Juan 14:26), “Cuando
venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de
verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí” (Juan 15:26). Como
queda claro este Consolador, el Espíritu Santo, estaría con la iglesia de Dios
siempre, es decir, desde la primera vez que vino sobre ella en Pentecostés y hasta
la venida de Jesús. Luego entonces si el Espíritu Santo siempre iba a estar en
la iglesia, ésta debería haber seguido existiendo durante estos últimos dos mil
años.
No
me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto
para que vayáis y llevéis fruto, y
vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi
nombre, él os lo dé (Juan 15:16)
En
esta enseñanza de Jesús a sus Apóstoles, claramente les indica que el fruto de
ellos, el resultado de la labor que como iglesia habrían de emprender, iba a
durar para siempre. Esos frutos son las comunidades, los conversos, las
enseñanzas, las verdades, en fin, todo aquello que la iglesia produciría a
partir de su fundación. Luego entonces si los frutos que la iglesia habrían de
permanecer, ésta debería haber seguido existiendo durante estos últimos dos mil
años.
…enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
(Mateo 28:20)
En
esta encomienda que Jesús da a la iglesia los apremia a que vayan y enseñen
todo lo que Él les ha mandado, cerrando esta frase con la promesa de que Él
estaría con la iglesia todos los días y todavía recalca más al señalar que eso
sería hasta el fin del mundo. Luego entonces si Jesús iba a estar con la
iglesia todos los días hasta el fin del mundo, ésta debería haber seguido
existiendo durante estos últimos dos mil años.
…a
él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por
todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. (Efesios 3:21)
En
la cita anterior, Pablo escribiendo a los Efesios alaba al Padre y señala
claramente que la gloría es para Él en Su iglesia por todas las edades y aún
más remarca esto al señalar por los siglos de los siglos. Luego entonces si la
gloria al Padre iba a ser en la iglesia por todas las edades, por los siglos de
los siglos, ésta debería haber seguido existiendo durante estos últimos dos mil
años.
Y él
mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para
la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo, hasta
que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,
a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:11-13)
Por
último, en la cita anterior, que ya se había comentado en otra parte de la
presente obra, Pablo escribiendo a los Efesios señala como es que la iglesia ha
sido constituida, señala asimismo que esto constitución ha sido para el
perfeccionamiento de los santos y la edificación del cuerpo de Cristo, lo
interesante de la cita es que señala claramente que esta labor habría de ser
hecha hasta que todos llegasen a la unidad en la fe y el conocimiento pleno del
Hijo de Dios, algo a lo que aún la iglesia no ha llegado. Luego entonces si la
iglesia tenía un fin para con sus integrantes relacionado con su edificación y
perfeccionamiento hasta llegar plenamente a la unidad de la fe y el
conocimiento del Hijo de Dios, y si esto aún no se ha conseguido, ésta debería
haber seguido existiendo durante estos últimos dos mil años.
Realmente
si uno es sincero deberá aceptar que Escrituralmente no puede sostenerse la
idea de una iglesia que dejó de existir ni por ende de restauraciones o
apariciones posteriores de la misma. Así de una manera muy sencilla, de un
universo de más 33,000 iglesias, denominaciones o congregaciones cristianas, el
99.99% pueden ser descartadas como la verdadera.
Si
una iglesia, denominación o congregación cristiana fue fundada en 1524, 1534,
1560, 1785, 1879, 1739, 1830, 1609, 1774, 1860, 1865, 1879, 1914, y demás,
antes o después, sólo con ese puede ser excluida de la posibilidad de ser la
verdadera, independientemente de sus argumentos que, en consecuencia, tendrán
que ir contra la Escritura.
Históricamente
la iglesia de Dios no ha dejado de existir,
llamados por el mundo Nazarenos, Hypsitarianos, Euchitas, Valdenses,
Albigenses, Paulicianos, Cathari, Lolardos, Quakeros, Anabaptistas,
Moravianos, o Sabatistas, pero llamados
por ellos mismos como iglesia de Dios,
se identificaban entre los pueblos como guardadores de los mandamientos
de Dios y la fe de Jesús (Revelación 14:12).
Ahora
bien, independientemente de que Jesús mismo dijo que la verdadera iglesia de
Dios históricamente nunca dejaría de existir, y de las citas anteriormente
vistas que confirman esto, Él no dio eso como única señal de la verdadera
iglesia.
El
que una organización existiese durante dos mil años ya es algo portentoso, pero
no necesariamente implica intervención divina. Por ejemplo, la casa real de
Japón fue fundada en 660 a.C., con lo que es la casa real más antigua del mundo
con más de 2,500 años de antigüedad. Desde el punto de vista religioso esto es
igual pues una religión no mide la verdad contenida en ella en función de su
antigüedad, por ejemplo, el zoroastrismo, que surgió entre el 1400 y 1200 a.C.,
es una religión que desde entonces y en la actualidad sigue existente.
Pero
referido al punto de la verdadera iglesia, en este caso la existencia durante
todos estos más de dos mil años de la verdadera iglesia era un factor necesario
para que también se diesen las características de una en sustancia distintiva y
una en esencia doctrinal, ya que si hubiese dejado de existir en algún momento
esto tampoco se hubiera dado. Con todo y todo, y aunque la existencia histórica
e ininterrumpida de la verdadera iglesia es necesaria, no es el único factor a
considerar sino, como ya se comentó, que esa iglesia que ininterrumpidamente no
ha dejado de existir también muestre como características el ser una en
sustancia distintiva y una en esencia doctrinal, ¿y esto por qué? porque la
misma Escritura indica cómo es que en estos más de dos mil años convivirían en
contraposición la verdadera iglesia de Dios y otra iglesia apóstata, de la cual
saldrían otras muchas falsas iglesias con el tiempo así como un sinfín de
desviaciones doctrinales que permearían a toda iglesia que no fuera la
verdadera (Revelación 17:5).
Mateo
13:24-30
24 Les
refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un
hombre que sembró buena semilla en su campo;
25 pero
mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y
se fue.
26 Y cuando
salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
27 Vinieron
entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste
buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
28 Él les
dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que
vayamos y la arranquemos?
29 Él les
dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el
trigo.
30 Dejad
crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo
diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para
quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.
Mateo
24:3-14
3 Y estando
él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte,
diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y
del fin del siglo?
4 Respondiendo
Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
5 Porque
vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
6 Y oiréis
de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario
que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
7 Porque se
levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y
hambres, y terremotos en diferentes lugares.
8 Y todo
esto será principio de dolores.
9 Entonces
os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las
gentes por causa de mi nombre.
10 Muchos
tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se
aborrecerán.
11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
12 y por
haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
13 Más el
que persevere hasta el fin, éste será salvo.
14 Y será
predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas
las naciones; y entonces vendrá el fin.
Revelación 12:1-17
1 Apareció en el cielo una
gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre
su cabeza una corona de doce estrellas.
2 Y estando
encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.
3 También
apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía
siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas;
4 y su cola
arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la
tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a
fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.
5 Y ella
dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las
naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.
6 Y la
mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la
sustenten por mil doscientos sesenta días.
7 Después
hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el
dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;
8 pero no
prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.
9 Y fue
lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y
Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus
ángeles fueron arrojados con él.
10 Entonces
oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder,
y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado
fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro
Dios día y noche.
11 Y ellos
le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del
testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
12 Por lo
cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. !!Ay de los moradores de la
tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira,
sabiendo que tiene poco tiempo.
13 Y cuando
vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que
había dado a luz al hijo varón.
14 Y se le
dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de
la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y
tiempos, y la mitad de un tiempo.
15 Y la
serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese
arrastrada por el río.
16 Pero la
tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el
dragón había echado de su boca.
17 Entonces
el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el
resto de la descendencia de ella [esto también puede traducirse como “los otros
de su simiente”], los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el
testimonio de Jesucristo.
2
Corintios 11:1-4,3-15
1 ¡Ojalá me toleraseis un
poco de locura! Sí, toleradme.
2 Porque os
celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para
presentaros como una virgen pura a Cristo.
3 Pero temo
que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de
alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
4 Porque si
viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si
recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que
habéis aceptado, bien lo toleráis;
…
13 Porque
éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles
de Cristo.
14 Y no es
maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
15 Así que,
no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia;
cuyo fin será conforme a sus obras.
Como
se comentó la forma más básica y la más práctica de identificar la iglesia de
Dios es su presencia histórica pues de una manera muy concreta trata de
identificar a la verdadera iglesia de Dios en la historia. Y si bien esto nos
permite descartar de una manera muy fácil y sencilla al 99.99% de las las más
de 33,000 de las iglesias, denominaciones, y grupos cristianos que existen,
podemos ver por lo menos otra iglesia que puede decir tiene una historia de dos
mil años, pero aparta se requiere el ser una en sustancia distintiva y una en
esencia doctrinal.
Respecto
de la verdadera iglesia de Dios, la Escritura nos señala que la misma durante
estos más de dos mil años de existencia iba a presentar tres características
claras, concretas y visibles: ser pequeña, perseguida y débil y despreciada por
el mundo, mientras que la iglesia apóstata sería todo lo contrario, es decir,
grande, perseguidora, y poderosa y apreciada por el mundo y de la cual saldrían
otras muchas falsas iglesias con el tiempo así como un sinfín de desviaciones
doctrinales que permearían a toda iglesia que no fuera la verdadera (Revelación 17:5).
Pequeña. En
Lucas 12:32, Jesús, refiriéndose a la iglesia de Dios, dice “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha
placido daros el reino” (de hecho todo el capítulo 12 es instrucción para la
iglesia de todos los tiempos). Pero bueno, esta es una sola cita, ¿o hay más?
Como
ya se comentó, en la profecía de Mateo 24, Jesús establece ciertas condiciones
que se darían desde el establecimiento de la iglesia y hasta Su retorno. En el
v. 5 señala “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y
a muchos engañarán”, de igual forma
para que quede claro que no se refiere al final de los tiempos aclara en el v.
6 “pero aún no es el fin”. Luego de los vv. 11 al 14 señala “Y muchos falsos
profetas se levantarán, y engañarán a
muchos; y por haberse multiplicado
la maldad, el amor de muchos se enfriará.
Más el que persevere hasta el fin,
éste será salvo. Y será predicado este
evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”.
De
hecho el v. 24 del mismo capítulo de Mateo, para mayor claridad, señala que
“Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales
grandes y prodigios; de tal manera que engañarán,
si es posible, aun a los escogidos”.
Así
tenemos que desde el establecimiento de la iglesia y hasta el regreso de Jesús,
muchos vendrían en Su nombre y engañarían, no a pocos sino a muchos, tantos que
sólo los escogidos escaparían de ese engaño, luego entonces la iglesia siempre
tendría que ser pequeña en todos estos más de dos mil años de existencia.
La
verdadera iglesia siempre es representada simbólicamente como virgen. Pura y
sin mancha (2 Corintios 11:2), como una esposa para nuestro Señor (Efesios
5:24-27; Revelación 19:7-9; 21:1-2), luego entonces una mujer que fuese
representada simbólicamente de manera completamente contraria, es decir, ramera
(Revelación 17:1-2), abominable (Revelación 17:4-6), inmoral (Revelación 14:8)
sería contrariamente a la verdadera iglesia, una iglesia apóstata, de la cual
saldrían otras muchas falsas iglesias con el tiempo así como un sinfín de
desviaciones doctrinales que permearían a toda iglesia que no fuera la
verdadera (Revelación 17:5).
Aquí
viene la otra parte a considerar y es precisamente la que se refiere a la
característica que mostraría, no la verdadera iglesia, sino la iglesia
apóstata, la ramera de Revelación 13: 11-18; 17: 1-8; 17: 15-18.
Vino
entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo
diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada
sobre muchas aguas (Revelación 17:1)
Me
dijo también: Las aguas que has visto
donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas
(Revelación 17:15)
Así
vemos que contrariamente a la verdadera iglesia, la iglesia apóstata no es
pequeña, sino grande, muy grande. Su influencia se siente por pueblos,
muchedumbres, naciones y lenguas, forma parte de los muchos que serían
engañados por sí o por las iglesias
falas que surgirían de ella y, como veremos en el siguiente capítulo, estaría
llena de abominaciones, es decir, de desviaciones de la verdadera fe
(Revelación 17:5).
Perseguida. La
otra característica de la verdadera iglesia es que ésta habría de ser, en estos
más de dos mil años de existencia, perseguida.
Mateo
10:16-25
16 He aquí,
yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como
serpientes, y sencillos como palomas.
17 Y
guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán;
18 y aun
ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a
ellos y a los gentiles.
19 Más
cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en
aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.
20 Porque no
sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en
vosotros.
21 El
hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se
levantarán contra los padres, y los harán
morir.
22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el
que persevere hasta el fin, éste será salvo.
23 Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de
cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel,
antes que venga el Hijo del Hombre.
24 El
discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.
25 Bástale
al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de
familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?
Del
v. 17 al 21 se señala la manera en que la verdadera iglesia, durante toda su
existencia, habría de experimentar persecución. Para mayor claridad en que esta
profecía se refiere a toda la existencia histórica de la verdadera iglesia, el
v. 23 señala “Cuando os persigan en esta
ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de
recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre”.
Mateo
24:5-11
5 Porque
vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
6 Y oiréis
de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario
que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
7 Porque se
levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y
hambres, y terremotos en diferentes lugares.
8 Y todo
esto será principio de dolores.
9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis
aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a
otros se aborrecerán.
11 Y muchos
falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
Los
vv. 9 y 10 de la profecía de Jesús de Mateo 24, de nueva cuenta es reiterativa
a que desde la fundación de la verdadera iglesia y hasta al retorno de Él, el
Pueblo de Dios sería perseguido.
De
hecho no hay cita en la Escritura que hable de que la iglesia tendría una
existencia tranquila y apacible sino que por el contrario, todas las
referencias con respecto a esto hablan de una vida de dificultades extremas
referidas a tribulación persecución e incluso muerte. Con respecto a esto
último, Revelación 6:9-11 muestra una imagen histórica de la vida de la iglesia
al decir que “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la
palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz,
diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra
sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se
les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y
sus hermanos, que también habían de ser
muertos como ellos”
Esta
característica, la de ser una iglesia perseguida, es congruente con el hecho de
que, como se vio antes, sería una iglesia pequeña. Es más que evidente que
siempre lo más débil sufre los abusos de quien es más poderoso.
Y
de igual forma que con la característica de la verdadera iglesia anteriormente
vista, la de ser pequeña donde la iglesia apóstata era por su parte grande, en
esta característica donde la verdadera iglesia es perseguida tenemos que la
iglesia apóstata muestra la característica contraria, es decir, la de ser
perseguidora.
Revelación
17:6 muestra a la iglesia apóstata “ebria
de la sangre de los santos, y de la sangre de los testigos de Jesús. Y al
verla, me asombré grandemente”, de igual forma en Revelación 18:24 se señala
que “en ella se halló la sangre de los
profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la
tierra”.
De
nueva cuenta todo encaja: si la iglesia apóstata es grande, mientras que la
verdadera iglesia es pequeña, la primera puede entonces perseguir, y perseguirá
hasta la muerte, a la segunda.
Débil y despreciada por el
mundo. Para cerrar las características que durante toda su
existencia histórica debía presentar la verdadera iglesia, estando ésta
característica acorde con las anteriores de ser pequeña y perseguida, tenemos
que también debía ser por lo tanto y en consecuencia débil y despreciada por el
mundo.
En
Juan 15:19, Jesús dice de la iglesia “Si fueran del mundo, el mundo los amaría
como a los suyos. Pero ustedes no son del
mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece”. De nuevo más delante, en Juan
17:14, Jesús vuelve sobre el tema al decir “Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del
mundo, como tampoco yo soy del mundo”. De igual forma en 17:16, Jesús vuelve a
decir “No son del mundo, como tampoco
yo soy del mundo”.
En
concordancia con esto 1 Juan 2:15 señala “No
améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo,
el amor del Padre no está en él”. De igual forma Santiago 4:4 señala “¿No
sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que
quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”.
Así
tenemos que la verdadera iglesia de Dios, además de ser pequeña y perseguida,
al no ser parte el mundo es débil y despreciada. Y respecto de la iglesia
apóstata, además de ser grande y perseguidora, al sí ser parte del mundo, es
fuerte y apreciada.
Revelación
17:1-2, referido a la iglesia apóstata representada por la ramera, señala como
es que “vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y
habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada
sobre muchas aguas; con la cual han
fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han
embriagado con el vino de su fornicación. Sobre esto mismo
Revelación 18:3 señala como es que “todas
las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la
tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido
de la potencia de sus deleites”. De manera reiterativa, referido al final
de esta iglesia apóstata, Revelación 18:9-10 señala como es que “los reyes de la tierra que han fornicado con
ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán lamentación sobre
ella, cuando vean el humo de su incendio, parándose lejos por el temor de
su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad
fuerte; porque en una hora vino tu juicio!”
La
Escritura es muy contundente en el sentido de que la verdadera iglesia de Dios,
en cuanto a sus características claras, concretas y visibles, sería en toda su
existencia pequeña, perseguida y débil y despreciada por el mundo, mientras que
la iglesia apóstata sería todo lo contrario, es decir, grande, perseguidora, y
poderosa y apreciada por el mundo, de la cual saldrían otras muchas falsas
iglesias con el tiempo así como un sinfín de desviaciones doctrinales que
permearían a toda iglesia que no fuera la verdadera (Revelación 17:5), cualquier argumentación en
otro sentido tendrá necesaria y forzosamente que ir contra la Palabra de Dios.
Pero
con todo y todo, las dos anteriores características requieren necesariamente de
que en lo primordial de la iglesia, es decir en sus creencias, esta sea una,
una en esencia doctrinal.
Así
como se ha hecho para los dos apartados anteriores, ¿hay base en la Escritura,
aparte del “ser uno”, que implique que la verdeara iglesia sería una durante
toda su existencia en cuanto a su esencia doctrinal es decir, que su doctrina
sería una sola y la misma?
Isaías
8:16, hablando sobre el futuro del pueblo de Dios, señala “Ata el testimonio,
sella la ley entre mis discípulos”. Es decir, la enseñanza doctrinal se
completaría en tiempos de los apóstoles de Jesús. Pero, ¿esto se corrobora en
el Nuevo Testamento?
Judas
1:3 señala “Amados, por el gran empeño que tenía en escribirles acerca de
nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribirles exhortándolos a
luchar ardientemente por la fe que de una
vez para siempre fue entregada a los santos”. Así tenemos que en tiempos de
la iglesia naciente, ya se consideraba que había una doctrina completa, firme y
definitiva, no en proceso de dilucidación.
Pablo
escribiendo a los Romanos les amonesta diciendo “Mas os ruego, hermanos, que os
fijéis en los que causan divisiones y tropiezos
en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis
de ellos” (Romanos 16:17). De nuevo ya había una doctrina establecida,
cualquier desviación de ella era considerada división y tropiezo.
Juan
en su primera carta señala de esos que causaban división y tropiezo diciendo
“Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de
nosotros, habrían permanecido con
nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de
nosotros” (1 Juan 2:19). Aquí claramente Juan declara que todo aquel que se
desviaba de la fe “dada una vez a los santos y para siempre”, es decir, que no
permanecía en la verdadera fe, en realidad no eran parte de la iglesia. En ese
mismo sentido más delante Juan señala en esa misma carta De igual forma señala
“Lo que habéis oído desde el principio,
permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece
en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre” (1 Juan
2:24), es decir, que la doctrina original recibida permaneciese en cada uno de
los miembros de la iglesia de Dios.
Pablo
escribiendo a los Colosenses les dice “si
en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza
del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que
está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro” (Colosenses 1:23).
En tiempos de la iglesia primitiva había una fe completa, total y definida y
Pablo amonestaba a permanecer en esa fe y más aún a no moverse de ella.
Pablo
escribiendo a los Tesalonicenses les dice “Por lo demás, hermanos, os rogamos y
exhortamos en el Señor Jesús, que de la
manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a
Dios, así abundéis más y más” (1 Tesalonicenses 4:1). De nueva cuenta la
enseñanza dada se ponía como referente para comportarse correctamente conforme
a la voluntad de Dios.
Pablo
escribiendo a los Hebreos les dice “Por tanto, es necesario que con más
diligencia atendamos a las cosas que
hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los
ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa
retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor,
nos fue confirmada por los que oyeron, testificando
Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y
repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad” (Hebreos 2:1-4). Aquí
Pablo agrega el atender sin desviarse a la enseñanza que la iglesia tenía desde
su inicio aclarado que la misma había sido dada por Jesús, que esta había sido
confirmada por quienes la oyeron y que Dios mismo, a través de prodigios y
señales, la había testificado.
En
la cita de Juan 17:20, que ya hemos analizado, Jesús e oración al Padre con
respecto de Su iglesia se dice “Mas no ruego solamente por éstos, sino también
por los que han de creer en mí por la
palabra de ellos”, así que necesariamente la iglesia de Dios proclamaría lo
que desde los inicio ya era su cuerpo doctrinal establecido siendo que los
nuevos conversos creerían lo mismo llevando así el mismo mensaje a través de
los siglos.
Pablo
confirma esto pues al escribir a Tito le dice “retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada,
para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que
contradicen” (Tito 1:9). Una misma doctrina, una misma fe, retenedor de la
palabra tal y como se le ha sido enseñada, no cambiándola, no adicionándole.
Pablo
escribiendo a los Corintios señala “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual
también recibisteis, en el cual
también perseveráis; por el cual
asimismo, si retenéis la palabra que os
he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano” (1 Corintios 15:1-2).
De igual forma más delante, en esta misma carta Pablo señala “Así que, hermanos
míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre,
sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58). Al
igual que las citas anteriores se señala la necesidad en permanecer en la
verdadera doctrina, en la verdadera iglesia, añadiendo Pablo que de no ser así
se habría creído en vano, es decir, cualquier cambio o desviación doctrinal no
habría servido de nada sino que al contrario habría sido en demérito de la
salvación.
Las
anteriores citas, respecto a la iglesia en cuanto al “ser una” en esencia
doctrinal, no dejan lugar a dudas. En tiempos de los Apóstoles, durante los
primeros años de la iglesia naciente, quedó establecida la base doctrinal,
completa, plena, correcta, que debía ser entendida y realizada por la iglesia y
a la cual los miembros del Cuerpo de Cristo debían sujetarse sin cambios ni
desviaciones so pena de poner en riesgo la salvación adquirida.
Esta
aclaración es más que pertinente ya que, aunque parezca increíble, hay quienes
aducen sobre el tema en un sentido completamente contrario bajo el argumento de
la revelación progresiva. ¿Qué es esto de revelación progresiva? Tomando Juan
16:13 que dice “cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la
verdad” algunos aducen que durante la vida de la iglesia está iría progresando
en la verdad hasta llegar a la plenitud de la misma. Como ya vimos en las citas
anteriores esto es incompatible con lo que las mismas indican, pero no puede
menos que decirse que esta cita de Juan 16:13 va en el sentido de crecer en la
fe, no de andar dando tumbos de una creencia a otra.
Pablo
escribiendo a los Efesios les dijo sobre la iglesia “Y él mismo [Cristo]
constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros, a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del
cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento
del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por
doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para
engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor,
crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios
4:11-15).
Las
verdades de la iglesia permanecen inamovibles, pero el crecimiento de uno en
cuanto a las mismas es el que va avanzando llevándonos a grades de verdadera
madurez espiritual. No es la iglesia en su doctrina la que cambia, somos
nosotros en nuestra comprensión de las verdades reveladas la que va madurando,
creciendo, fortaleciéndose.
Pero
incluso si uno tomara como verdadera el argumento de la verdad progresiva
tendría que aceptar que una cosa es avanzar en la verdad y otra muy distinta ir
dando bandazos en la misma, diciendo un día una cosa y al otro otra muy
distinta. No puede decirse que el Espíritu de verdad va guiando una iglesia
hacia la verdad plena cuando ésta primero rechaza las imágenes en el culto y
luego las acepta, cuando primero señala que sólo Jesús es mediador y luego
acepta la mediación de santos y vírgenes, cuando acepta primero que el sábado
es el día de descanso de Dios pero luego lo cambia al domingo, cuando primero
acepta que sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y
nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas
las cosas y nosotros por medio de él y luego dice que lo que en realidad existe
es una trinidad. En fin. Incluso el argumento de la verdad progresiva implica
avanzar en una misma línea, no en diversas, variadas y contradictorias.
Proverbios 24:21 dice “Hijo mío, teme al Señor y al rey. No te juntes con los
rebeldes” (algunas versiones traducen “rebeldes” por “inestables”, otras por
“innovadores”).
La
iglesia primitiva tenía una serie de doctrinas completas, establecidas y
conocidas, doctrinas que, como se vio en las citas anteriores, se mandataba a
creerlas, defenderlas y crecer en ella. Pensar en que las mismas pudieron haber
cambiado es contra la Escritura y el mismo sentido común, pero sobre esto Pablo
enfáticamente dice en Gálatas 1:6-9: “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la
gracia de Cristo, para seguir un evangelio
diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os
anunciare otro evangelio diferente del
que os hemos anunciado, sea anatema.
Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea
anatema”.
Esta cita es
demoledora para quien defienda el cambio doctrinal en la iglesia a través de
los siglos. En consonancia con todas las
que ya se han visto señala un solo cuerpo doctrinal de creencias en la
verdadera iglesia, quienes piensan diferente claramente dice que se han alejado,
aclara enfáticamente que no hay otro Evangelio y termina no con una sino con
dos anatemas (maldiciones) para quien anuncie verdades diferentes.
Realmente es
complicado aducir a favor del cambio doctrinal de la iglesia sin ir contra la
misma Escritura y el sentido común que señala que no pueden ser verdades dos
cosas opuestas que se presenten como tales.
La verdadera
iglesia de Dios, no sólo ha existido a lo largo de estos dos mil años, no sólo
ha mostrado las características que se esperaban de ella, sino que su doctrina
ha sido la misma. Cree que la Biblia es inspirada por Dios, cree que Dios es
eterno, infinito, todopoderoso, cree en Jesús como el Hijo de Dios, principio
de la creación por medio del Quién todas las cosas fueron hechas, cree asimismo
en el nacimiento, muerte y resurrección de Jesús, cree que Jesús estuvo real y
exactamente tres días y tres noches en la tumba, cree que el Espíritu Santo es
dado por el Padre, a través de Jesús, a cada creyente, cree que el nombre
bíblico para el Cuerpo de Cristo es iglesia de Dios, cree en el bautismo –sólo
de adultos- por inmersión, cree que la Cena del Señor debe observarse una vez
al año el 14 de Nisán, cree en la vigencia de los Diez Mandamientos incluyendo
el mandamiento señal que se refiere al sábado como día de reposo, cree en la inconciencia
de los muertos y que su inmortalidad es condicional, cree en el Milenio como el
período posterior a la segunda venida del Señor donde Sus santos reinaran con
Él como reyes y sacerdotes. Entre otras cosas.
La iglesia de
Dios no cree en lo que cree porque lo
haya descubierto recientemente estudiando la Biblia, tampoco porque crea que
las verdades hayan comenzado a ser restauradas a través de ella, y menos porque
esté proponiendo nuevas interpretaciones a la Escritura. La iglesia de Dios
cree en esto porque así le fue enseñado y trasmitido durante los más de dos mil
años de su existencia, siendo esta fe la misma que tenía la iglesia primitiva,
escrituralmente demostrable, manteniéndose inamovible con el tiempo.
La iglesia
apóstata, que aunque también ha existido estos más de dos mil años, pero siendo
grande,
perseguidora, y poderosa y apreciada por el mundo, ha ido cambiando las
creencias originales de la iglesia. Cree en una trinidad donde Padre, Hijo y
Espíritu Santo son Dios, cree que Jesús no estuvo real ni exactamente tres días
y tres noches en la tumba, cree en el bautismo de infantes, cree en un nombre
diferente al bíblico para designar al Cuerpo de Cristo, cree que la Cena del
Señor no es una vez al año sino cada vez, cada día, en que celebre ésta ese
memorial, no sólo no cree en la vigencia de los Diez Mandamientos sino que los
ha cambiado permitiendo el uso de imágenes en el culto y la observancia del
domingo como día de reposo en vez del sábado, cree que los muertos están
conscientes sea en un cielo, un purgatorio o un infierno y que su inmortalidad
no es condicional pues incluso si fueron inicuos vivirán por siempre
atormentados, no cree en el Milenio ni mucho menos que los fieles del Señor
heredarán la tierra como reyes y sacerdotes con Cristo. Entre otras cosas.
El
pequeño gran problema es que todas estas cosas, ni bíblica ni históricamente,
formaban parte del cuerpo doctrinal de la iglesia primitiva sino que fueron
adicionadas, modificadas o innovadas, al igual que muchas otras cosas más,
posteriormente y a lo largo de estos dos mil años.
Pablo
señala en 1 Timoteo 6:3-5 “Si alguno
enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor
Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca
de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos,
blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de
entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de
ganancia; apártate de los tale”.
Con todo lo
anteriormente considerado, ¿a quién podría referirse Pablo al referirse a los
que enseñan otra cosa y que no se conforman con las palabras de Jesús ni con la
doctrina?, ¿a la iglesia de Dios que existiendo estos dos mil años se ha
mantenido fiel a las creencias y prácticas de la iglesia primitiva o a la
iglesia apóstata que enseña cosas que ni bíblica ni históricamente formaban
parte del cuerpo doctrinal de la iglesia primitiva sino que fueron adicionadas,
modificadas o innovadas, al igual que muchas otras cosas más, posteriormente y
a lo largo de estos dos mil años permeando a todas las iglesias que han salido
de ella?
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que las
ofrendas de afuera de la tierra de Israel también pueden ser llevadas al templo,
sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a la iglesia de Dios,
el lugar que en estos 2,000 años, Dios ha elegido para desarrollar en este
tiempo su plan de salvación.

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