80. El primogénito del hombre debe ser redimido (Éx. 13:13; Nm. 18:15)



“Más todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos”

 

“Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo”

 

Como parte de las disposiciones que Dios había establecido para con su pueblo como parte de su pacto estaba aquella que tenía como referente a los primogénitos, fuesen estos tanto entre los hijos de Israel como entre los animales, los cuales pertenecían a Dios.

 

El referente de esto está en Éxodo 13

 

Éxodo 13

Jehová habló a Moisés, diciendo:

Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.

Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado.

Vosotros salís hoy en el mes de Abib.

Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel, harás esta celebración en este mes.

Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Jehová.

Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio.

Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.

Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto.

10 Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.

11 Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado,

12 dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Jehová.

13 Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos.

14 Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre;

15 y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.

16 Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.

 

La lectura de las citas anteriores es interesante ya que los versículos 1 y 2 comienzan con la cuestión de la consagración de los primogénitos pero luego de los versículos 3 al 10 viene una relatoría referente a la salida del pueblo de Israel de Egipto, incluyendo las festividades relativas a eso, para cerrar en los versículos 11 al 16 de nuevo con la cuestión de los primogénitos incluyendo lo relativo en específico al tratamiento del primogénito de los asnos.

 

Lo relativo a los primogénitos se repite en varias partes del Antiguo Testamento.

 

Éxodo 22

29 No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar.

Me darás el primogénito de tus hijos.

30 Lo mismo harás con el de tu buey y de tu oveja; siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás.

 

Éxodo 34

19 Todo primer nacido, mío es; y de tu ganado todo primogénito de vaca o de oveja, que sea macho.

20 Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. Redimirás todo primogénito de tus hijos; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.

 

Levítico 27

26 Pero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de Jehová, nadie lo dedicará; sea buey u oveja, de Jehová es.

27 Más si fuere de los animales inmundos, lo rescatarán conforme a tu estimación, y añadirán sobre ella la quinta parte de su precio; y si no lo rescataren, se venderá conforme a tu estimación.

28 Pero no se venderá ni se rescatará ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere dedicado a Jehová; de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado será cosa santísima para Jehová.

 

Números 3

12 He aquí, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los primeros nacidos entre los hijos de Israel; serán, pues, míos los levitas.

13 Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales; míos serán. Yo Jehová.

 

Números 8

14 Así apartarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y serán míos los levitas.

15 Después de eso vendrán los levitas a ministrar en el tabernáculo de reunión; serán purificados, y los ofrecerás en ofrenda.

16 Porque enteramente me son dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel.

17 Porque mío es todo primogénito de entre los hijos de Israel, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí a todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí.

18 Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel.

 

Números 18

15 Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecerán a Jehová, así de hombres como de animales, será tuyo; pero harás que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo.

16 De un mes harás efectuar el rescate de ellos, conforme a tu estimación, por el precio de cinco siclos, conforme al siclo del santuario, que es de veinte geras.

17 Más el primogénito de vaca, el primogénito de oveja y el primogénito de cabra, no redimirás; santificados son; la sangre de ellos rociarás sobre el altar, y quemarás la grosura de ellos, ofrenda encendida en olor grato a Jehová.

 

Lucas 2

21 Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.

22 Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor

23 (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor),

24 y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos.

 

De toda esta normatividad relativa a los primogénitos sobre sale (1) que todo primogénito, fuese de hombre o de animal, le pertenecía a Dios (Éxodo 22:29; 34:19; Levítico 27:26; Números 3:13; 8:17); en el caso de los animales limpios estos debían ser ofrecidos como sacrificio (Números 18:17) al cumplir los ochos días de nacidos (Éxodo 22:30) pero en el caso de los animales inmundo estos debían ser rescatados (Levítico 27:27-28); en el caso de los primogénitos de hombre éstos se redimían con un sacrificio (Éxodo 34:20; Números 18:15-16), lo cual cumplió Jesús (Lucas 2:21-24); y los levitas fungían en lugar de los primogénitos de Israel para efectos de ministrar ante Dios en su Tabernáculo (Números 3:12; 8:14-16, 18).

 

Es más que claro que la figura del primogénito consagrado para Dios tiene su cumplimiento en el Mesías.

 

Hebreos 1

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás:
    Mi Hijo eres tú,
    Yo te he engendrado hoy,  y otra vez:
    Yo seré a él Padre,
    Y él me será a mí hijo? 

Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice:
    Adórenle todos los ángeles de Dios. 

Ciertamente de los ángeles dice:
    El que hace a sus ángeles espíritus,
    Y a sus ministros llama de fuego. 

Más del Hijo dice:
    Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;
    Cetro de equidad es el cetro de tu reino.

Has amado la justicia, y aborrecido la maldad,
Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo,
Con óleo de alegría más que a tus compañeros. m

10 Y:
    Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra,
    Y los cielos son obra de tus manos.

11 Ellos perecerán, más tú permaneces;
Y todos ellos se envejecerán como una vestidura,

12 Y como un vestido los envolverás, y serán mudados;
Pero tú eres el mismo,
Y tus años no acabarán. m

13 Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás:
    Siéntate a mi diestra,
    Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? m

14 ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

 

De igual forma los sacrificios presentados para redimir a los primogénitos entre los hombres apuntan al sacrificio redentor de Jesús, cuyo principal referente era la Pascua.

 

La fiesta de la Pascua, inicia el calendario de las fiestas de Dios. Esta fiesta era celebrada por el Pueblo de Israel, conforme a la ordenanza, el 14 de Nisán. Nisán era el primer mes del calendario dado por Dios a Su pueblo, como es un calendario luni-solar no corresponde exactamente con el nuestro calendario actual, por lo que el mes de Nisán cae entre marzo y abril cada año, siendo que específicamente el 14 de Nisán puede caer en Marzo o en Abril cada año. Nisán abre el calendario dado por Dios a Su pueblo precisamente cuando la vida comienza de nuevo cada año, en lo que conocemos con primavera. La Pascua, así como las restantes fiestas que caen en primavera - Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés- marcan, al igual que las cosechas tempranas de esa estación, ese inicio con el que Jesús abrió la consumación del plan de Dios, el resto de las fiestas - Trompetas, Expiación, y Tabernáculos- de manera significativa caen en otoño, época de la recolección final de los frutos de la tierra, con lo que se cumplimenta el plan de nuestro Creador.

 

De manera trascendental la Pascua es una sombra del sacrificio redentor que en su momento haría por toda la humanidad. Pascua (פסחא, Pesaj), significa Pasar en referencia a cuando el ángel de la muerte pasó por alto las casas de los hebreos que habían marcado sus muertas con la sangre del cordero evitando la muerte de sus primogénitos cuando cayó la décima plaga sobre Egipto, esto es sombra del sacrificio de Cristo cuando derramando Su sangre nos libró de la esclavitud del pecado y nos salvó de la muerte.

 

Al igual que el cordero pascual, Cristo es seleccionado el día 10 de Nisán. El 9 de Nisán Jesús estaba en Betania (Juan 12:1), al día siguiente, 10 de Nisán,  va a Jerusalén y la gente lo aclama como el que viene en el nombre del Señor, como el rey de Israel (Juan 12:12-13).

 

La idea de tener el cordero pascual desde el 10 y hasta el 14 de Nisan era para inspeccionarlo y estar seguro que cumplía los requisitos dados de ser sin defecto, esto inicia cuando el 10 de Nisán Jesús echa a los mercaderes del Templo y es cuestionado por los sacerdotes por hacer eso, es decir, lo estaban examinando, dando Jesús en sus respuestas prueba de ser sin defecto alguno (Mateo 21:23-27; 22:35-40), esta examinación no terminaría sino hasta su sacrificio el día 14 de Nisán. Y todavía previo a este sería revisado por Anás, sumo sacerdote del Sanedrín (Juan 18:12-14), por Caifás, sumo sacerdote del Sanedrín (Mateo 26:57-68), por Herodes, rey de Judea (Lucas 23:6-12), y por Pilato, prefecto de la provincia de Judea (Mateo 27: 1-2, 11-14), en este sentido claramente este último, Pilato, llega a decir “No encuentro delito en este hombre” (Lucas 23:4).

 

Sobre esto, el profeta Isaías predijo el sacrificio supremo de Jesucristo: al señalar que “más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:5). Isaías profetizó además que “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (v. 6). El Mesías iba a ser “angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca” (v. 7). “Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido” (v. 8).

 

El rey David, cuyos escritos se remontan unos 1.000 años antes de la muerte de Cristo, también profetizó sobre la humillación y el dolor insoportable que sufriría Jesús durante su crucifixión: “más yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.  Todos los que me ven me escarnecen” (Salmos 22:6-7). “He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas. Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar, y me has puesto en el polvo de la muerte.  Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; entre tanto, ellos me miran y me observan” (Salmos 22: 14-17).

 

Los alcances de este sacrificio, si bien estaban contenidos en sombra en la celebración de la pascua judía, serían claramente expuestos en los primeros años de la iglesia de Dios. Pedro hablando al respecto señalo sobre Jesús en 1 Pedro 2:24 que “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”. Pablo escribiendo a los Hebreos señaló en cuanto a Jesús que “en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado” (Hebreos 9:26);  escribiendo a los Romanos señaló que “Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Romanos 5:6), escribiendo a los Corintios les dijo que “nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7).

 

Si bien la reconciliación que el sacrificio redentor de Jesús con su muerte nos ganó ante el Padre, el efecto pleno de esto excede incluso lo que pudiéramos decir o pensar: ser parte de Su familia divina (Efesios 2:19) como reyes y sacerdotes (Revelación 5:10) y coheredar con Jesús todas las cosas (Romanos 8:32).

 

De hecho Cristo ha sido hecho el primero en todo, “y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18).

 

Con todo y todo, ¿por qué en el caso del primogénito del asno hay una mención especial?

 

Éxodo 34

19 Todo primer nacido, mío es; y de tu ganado todo primogénito de vaca o de oveja, que sea macho.

20 Pero redimirás con cordero el primogénito del asno; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. Redimirás todo primogénito de tus hijos; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías.

 

Para entender esto hay que remitirnos a Mateo 21:5, “decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga.”

 

La cita escritural cuando Jesús entra en Jerusalén montado en burro ha sido interpretada como un símbolo de su humildad, en efecto la cita muestra eso, pero ¿por qué un burro? La Ley dada Israel estipulaba que todo primer nacido de asno, fuese redimido con un cordero sino esa así tenía que ser muerto (Éxodo 13:13), Israel (y todos los que hemos sido llamados a ser Israel -el que vence (Génesis. 32:28)- es comparado a un burro rebelde (Jeremías 2:24), ese burro somos nosotros, condenados a morir, pero hay un cordero que viene montado en él para ser sacrificado en su lugar redimiéndonos, por eso la cita en cuestión dice que Jesús venía sobre el burro de manera mansa simbolizando lo que en breve sería el cumplimiento de Isaías 53:7: "Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca", por eso Éxodo 34:20 señala que el primogénito del asno es redimido por un cordero, figura esto de nuestra redención obrada por el sacrificio de Cristo.

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que el primogénito del ganado limpio (permitido) es santo y debe ser sacrificado, sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a la figura de Cristo quien como primogénito de todo, ha dado su vida en rescate por la de todos nosotros.


  


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