63. Es un mandamiento el realizar el ritual del holocausto (Lv. 1:3, 5-7)


 

“Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecerá; de su voluntad lo ofrecerá a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová […] Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová; y los sacerdotes hijos de Aarón ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar, el cual está a la puerta del tabernáculo de reunión. Y desollará el holocausto, y lo dividirá en sus piezas. Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego sobre el altar, y compondrán la leña sobre el fuego”

 

Como parte de las instrucciones relativas a los holocaustos, sacrificios y ofrendas, Dios estipulo a Su pueblo que estas debían ser puestas sobre el fuego, en el caso del Holocausto, como lo señala Levítico 1, éste podía ser de ganado vacuno u ovejuno (v. 1), de igual forma se seguía todo un rito donde el oferente ponía su mano sobre la cabeza del animal a ofrecer en expiación suya (v.4), siguiendo el degüello del animal (v. 5) y la mecánica para éste ser ofrecido (vv. 8-13), de igual forma, si no estaba en la posibilidad del oferente el presentar ganado vacuno u ovejuno para su ofrenda podía ser ésta de  tórtolas, o de palominos (v.14) siguiéndose de igual forma un procesamiento para ello (vv. 15-17). En todos los casos la ofrenda era enteramente consumida por el fuego (vv. 9, 17).

 

Para contextualizar la cuestión relativa a los holocaustos, sacrificios y ofrendas, debe primeramente entenderse el significado subyacente al diseño del Tabernáculo.

 

El diseño del Tabernáculo identificaba tres áreas perfectamente delimitadas: el atrio, que era el área que rodeaba a la Tienda de Reunión, el Lugar Santo, que era la primer parte de la Tienda de Reunión, y el Lugar Santísimo, que era la segunda parte de la Tienda de Reunión.

 

Los holocaustos, sacrificios y ofrendas se ofrecían en el Atrio, a la entrada de la Tienda de Reunión, siendo que en ese lugar estaba el Altar de Bronce donde el fuego encendido los consumía. Nomás como aclaración en el Lugar Santo de la Tienda de Reunión no se ofrecían holocaustos, sacrificios y ofrendas, ahí estaba al Candelabro de Oro, los Panes de la Proposición, y el Altar del Incienso; de igual forma en el Lugar Santísimo tampoco se ofrecían holocaustos, sacrificios y ofrendas siendo que ahí solo estaba el Arca de la Alianza.

 

Respecto del Atrio, lugar donde se ofrecían los holocaustos, sacrificios y ofrendas,  las instrucciones para éste, contenidas en Éxodo 27, al igual que el resto del Tabernáculo, son claras y concretas, y de la misma forma que el resto de indicaciones que con respecto al Tabernáculo, hay información que permite la comprensión de los símbolos que representan verdades subyacentes.

 

El perímetro del Atrio, al igual que el Tabernáculo, tiene una forma rectangular. El lado que da al sur mide cien codos de longitud (v. 9), lo mismo que el lado norte (v. 11), por su parte el lado que da al occidente mide cincuenta codos (v. 13), lo mismo que el lado que da al oriente (v. 13), por último la altura del perímetro del Atrio es de cinco codo (v. 18). Este perímetro del Atrio está dado por paredes de fino lino torcido, así como una puerta, lo cual se abordará más delante, pero antes y en este punto, puede comenzarse a entender mucha de la información que anteriormente se vio, aunque en su momento no se comentó, respeto de las indicaciones relativas al Tabernáculo, incluyendo el lugar santo y el lugar santísimo, esto considerando las medidas hasta ahorita entregadas.

 

Como se comentó, el perímetro del Atrio mide 300 codos en total de largo (100 de cada lado sur y norte –o sea 200 en total- y 50 codos de cada lado occidental y oriental –o sea 100 en total-), de igual forma ese perímetro mide cinco codos de altura, así se tiene que el área del perímetro del Atrio mide 1,500 codos en total (resultantes de multiplicar 300 codos de largo del perímetro del Atrio por sus cinco codos de altura).

 

Si se continúa enfocándose en las medidas del Tabernáculo, las siguientes son las relativas al lugar santo, las cuales, según las estipulaciones de Éxodo 26, eran de veinte codos de largo, por diez codos de ancho, por diez codos de alto. El lugar santo, al igual que el lugar santísimo están techados, lo cual nos da cubos para los cuales calcular el volumen (a diferencia del perímetro del Atrio que no está techado por lo que no hay volumen que calcular), es así como el volumen del lugar santo es de 2,000 codos (resultantes de multiplicar 20 codos de largo, por veinte codos de ancho, por veinte codos de alto).

 

Por último, considerando las medidas del lugar santísimo, las cuales, según las estipulaciones de Éxodo 26 eran de 10 codos de largo, por 10 codos de ancho, por 10 codos de alto, siguiendo la misma argumentación que para el lugar santo, se tiene que el volumen del lugar santísimo es de 1,000 codos (resultante de multiplicar 10 codos de largo, por 10 codos de ancho, por 10 codos de alto).

 

En este punto puede comenzar a entenderse el concepto que entrega el diseño del Tabernáculo. El perímetro del Tabernáculo mide 1,500 codos, lo que sigue es el lugar santo que mide en volumen 2,000 codos, por último está el lugar santísimo que en volumen mide 1,000 codos. ¿Qué pueden significar estas medidas?

 

Aparte de las medidas en sí, hay que considerar que las mismas van apareciendo ante cualquiera que accediese al Tabernáculo en ese orden, es decir, primero se encontraría uno con el perímetro del Tabernáculo, luego con el lugar santo, y luego con el lugar santísimo. En ese orden de ideas, ¿dónde encontramos una sucesión cronológica de eventos relacionados con los números 1,500, 2,000 y 1,000? Para el estudioso de las Escrituras esto no representa mayor problema pues la historia misma de la salvación entrega de manera específica, y no sólo específica sino incluso exclusiva para evitar confusiones, esa sucesión numérica, a saber: 1,500 años relativos a la era de las leyes mos*aicas, 2,000 años relativos a la era de la iglesia, y 1,000 años relativos al milenio.

 

No existe en toda la Escritura una sucesión cronológica de eventos relacionada de manera consecutiva con los números que el Tabernáculo entrega.

 

De esta forma las medidas del Atrio simbolizaban los 1,500 años relativos a la era de las leyes mosaicas.

 

Ahora bien, todos los holocaustos, ofrendas y sacrificios debían quemarse sobre el fuego que estaba en el Altar de Bronce, el cual, como ya se comentó, estaba en el Atrio, a la puerta de la entrada de la Tienda de Reunión,.

 

El altar de bronce era el lugar donde se quemaban los holocaustos, ofrendas y libaciones, de igual forma era donde se quemaban los sacrificios. La ubicación de este en el atrio del Tabernáculo, referido a la era de las leyes mosaicas, apunta a los ritos relacionados con los holocaustos, ofrendas y libaciones, así como con los sacrificios, relacionados con dichas leyes y con dicha era, holocaustos, ofrendas y libaciones así como sacrificios que concluirían una vez iniciara la era de la iglesia.

 

 

Éxodo 27

Harás también un altar de madera de acacia de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura; será cuadrado el altar, y su altura de tres codos.

Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán parte del mismo; y lo cubrirás de bronce.

Harás también sus calderos para recoger la ceniza, y sus paletas, sus tazones, sus garfios y sus braseros; harás todos sus utensilios de bronce.

Y le harás un enrejado de bronce de obra de rejilla, y sobre la rejilla harás cuatro anillos de bronce a sus cuatro esquinas.

Y la pondrás dentro del cerco del altar abajo; y llegará la rejilla hasta la mitad del altar.

Harás también varas para el altar, varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de bronce.

Y las varas se meterán por los anillos, y estarán aquellas varas a ambos lados del altar cuando sea llevado.

Lo harás hueco, de tablas; de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harás.

 

Lo primero que salta a la vista es que el altar era de bronce, no de oro como las disposiciones relativas al lugar santo y al lugar santísimo, relacionadas con la divinidad, con la magnificencia, con la plenitud. En este caso el bronce es un metal de menor dignidad, de menor nobleza que el oro, lo cual es acorde a la era de las leyes mosaicas imperfectas (Romanos 8:3; Hechos 13:39), que sólo apuntaban como sombras al sacrificio redentor de Jesús (Hebreos 9:11; 10:1).

 

Sobre esto Pablo señala en Hebreos 7:11-16, 22-28

 

11 Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

12 Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;

13 y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.

14 Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.

15 Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto,

16 no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

22 Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.

23 Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar;

24 más éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;

25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;

27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

28 Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.

 

Volviendo sobre el altar de bronce, las medidas del mismo  están dadas por cinco codos de longitud, cinco codos de anchura y tres codos de altura, es decir 75 codos de volumen total, ¿qué significará? Si bien en otras mediciones de las otras disposiciones relativas al Tabernáculo el volumen total arroja alguna comprensión subyacente, en este caso las medidas del altar de bronce deben ser abordadas de forma diferente.

 

El altar del incienso ubicado en el lugar santo, según se establece en Éxodo 30:1-10, éste media un codo de largo, un codo de ancho y dos codos de altura, dando un volumen total de dos, siendo interesante como es que la altura excede lo largo y lo ancho, es decir, en cuanto a la relación hacia arriba, con Dios, es mayor, más pleno, más completo.

 

Pero en el caso del altar  de bronce no es así, sus medidas con cinco codos de longitud, cinco codos de anchura y tres codos de altura, siendo que son estas medidas las que nos arrojan luz sobre el mismo, no el volumen total como en otras disposiciones del Tabernáculo, ¿por qué?, porque queda evidente que la altura es mucho menor que lo largo y lo ancho, es decir, los holocaustos, ofrendas y libaciones, así como los sacrificios, son muy limitados, de hecho incluso imperfectos, en la relación hacia arriba, con Dios, por tratarse simplemente de sombras de lo venidero: el sacrificio perfecto y santo de Cristo, nuestro Señor y Salvador.

 

Por último, los cuatro cuernos (v. 2) representan los cuatro puntos cardinales, es decir, la simbología relativa al altar de bronce aplica para los redimidos de toda nación, raza, pueblo y lengua, como sombra del sacrificio redentor de Cristo que nos redime ante el Padre (Hebreos 10:10).

 

En este punto es importante reparar en algo: Sólo dos cosas del Tabernáculo tienen cuernos, el altar de bronce, en el atrio del Tabernáculo, y el altar del incienso  en el lugar santo, ¿qué significará esto? El altar de bronce, como ya se vio, está relacionado con el sacrificio redentor de Cristo, mientras que el altar del incienso con las oraciones que por medio de Él y en Su nombre se expresan (Revelación 5:8). Esta correlación está evidenciada en dos momentos del Éxodo, cuando el Pueblo de Israel andaba por el desierto, dos momentos referidos en imagen a Cristo, imágenes que tienen su contraparte en el altar de bronce y en el altar del incienso. Esos dos momentos se refieren uno a cuando Moisés golpea la roca para dar agua al pueblo de Israel (Éxodo 17:1-7), el otro a la instrucción que Dios dio (aunque Moisés no la siguió, lo que le causó no entrase a la tierra prometida) de que, en una segunda ocasión que el pueblo tuvo sed, ya no golpear la roca para obtener agua sino hablarle (Números 20:1-12).

 

En estos dos relatos de Éxodo y Números la roca simboliza a Cristo (Mateo 21:42; Marcos 12:10; Lucas 20:17), la primera vez que se le golpea para obtener agua se refiere a la muerte de Jesús que nos redime ante el Padre dándonos vida; la segunda vez que se le debió hablar a la roca, ya no golpearla, se refiere a las oraciones que por Cristo son recibidas por el Padre para darnos vida.

 

Este pequeño detalle tan significativo, el de los cuernos del altar de bronce y del altar del incienso, que nos permite entender lo que ambos simbolizaban, todavía nos permite ir más allá en esta comprensión ya que el altar de bronce, símbolo del sacrificio redentor de Cristo, se halla en el atrio del Tabernáculo, por su parte el altar del incienso, símbolo de las oraciones que por medio y en nombre de Cristo se dicen está en el lugar santo. El atrio del Tabernáculo, como ya se vio, representa los 1,500 años relativos a las leyes mosaicas, por su parte el lugar santo, como ya se vio, representa los 2,000 años de historia de la iglesia.

 

El atrio representa los 1,500 años de la ley, al altar de bronce, donde se hacían los holocaustos, ofrendas y sacrificios, apuntan al sacrificio redentor de Jesús. Ese sacrificio redentor de Jesús, como se ha señalado en diversos momentos de la presente obra, tiene su realización en la función preponderante de profeta de Cristo. Esto es sumamente emblemático pues habla de Cristo como fuente y centro de los 1,500 años relativos a las leyes mosaicas que culminan con su muerte.

 

El lugar santo representa los 2,000 años de la iglesia, el altar del incienso simboliza las oraciones que por medio y en nombre de Jesús, desempeñando en esta era la función preponderante de sumo sacerdote, por lo que de nueva cuenta Cristo es fuente y centro de esta era.

 

Por último, y aunque el Arca no tiene cuernos, a través de un proceso de eliminación simple, puede entenderse que el lugar santísimo, referido al milenio, hace referencia a Cristo como rey de reyes y señor de señores.

 

Por último, y aunque ya se ha sido reiterativo, todos los holocaustos, sacrificios y ofrendas apuntan al sacrificio redentor de Jesús, nuestro Señor y Salvador, el cual es completo, pleno y total, no así las sombras que significaban los holocaustos, sacrificios y ofrendas estipulados en la era de las leyes mosaicas, de ahí que cada uno de ellos, a saber: holocaustos, sacrificios y ofrendas, tenía una significación parcial. En el caso de los holocaustos éste era una ofrenda que completamente se quemaba para Dios para expiación de aquel que la ofrecía.

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de realizar el ritual de la ofrenda encendida sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido al cumplimiento completo, pleno y total del sacrificio redentor de Jesús quien se ofreció a sí mismo enteramente al Padre como expiación por nosotros.


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