59. Se deberán tocar las trompetas cuando se lleven los sacrificio festivos y también en momentos de tribulación (Nm. 10:10)
“Y
en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios
de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre
los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo
Jehová vuestro Dios”
El
sonido de las trompetas como parte de las tribulaciones, los sacrificios y
festividades relacionadas con el culto del pueblo de Israel a Dios tienen su
referente y apuntan hacia la Fiesta de las Trompetas como un adelanto de lo que
la misma significa mientras se avanza a ella a través de las tribulaciones, los
sacrificios y festividades, es como un recordatorio de la meta que se persigue,
aquello en lo que se debe tener puesta la mira, en este caso, como se comentó,
la Fiesta de las Trompetas, luego entonces hay que entender de qué trata esa
fiesta.
Trompetas viene del hebreo Teru'ah, תרועה , que
significa un trompetazo que despierta y
como señala Levítico 23:24; 29:1 esta fiesta se celebraba en “el mes séptimo, al primero del mes”, el
séptimo mes era Tishri (Septiembre-Octubre), es decir, es la primer fiesta de
las tres consideradas de otoño: Trompetas, Expiación, y Tabernáculos.
También Teru'ah puede traducirse como grito. Isaías 12 coloca
este grito en el contexto del reinado de mil años del Mesías:
1 En aquel
día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu
indignación se apartó, y me has consolado.
2 He aquí
Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi
canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.
3 Sacaréis
con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
4 Y diréis
en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos
sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
5 Cantad
salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la
tierra.
6 Regocíjate
y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de
Israel.
De
igual forma el Salmo 98 hace referencia lo mismo al sonido de las trompetas que
a los gritos de júbilo relacionados con esta fiesta:
1
Cantad a Jehová cántico nuevo,
Porque ha hecho maravillas;
Su diestra lo ha
salvado, y su santo brazo.
2 Jehová ha
hecho notoria su salvación;
A vista de las naciones ha descubierto su justicia.
3 Se ha
acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel;
Todos los términos de la tierra han visto la salvación de
nuestro Dios.
4 Cantad
alegres a Jehová, toda la tierra;
Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.
5 Cantad
salmos a Jehová con arpa;
Con arpa y voz de cántico.
6 Aclamad
con trompetas y sonidos de bocina,
Delante del rey Jehová.
7 Brame el
mar y su plenitud,
El mundo y los que en él habitan;
8 Los ríos
batan las manos,
Los montes todos hagan regocijo
9 Delante
de Jehová, porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con rectitud.
También
se menciona la era mesiánica y el grito en Isaías 42:11 “Alcen la voz el
desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de
Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo”, y 44:23 “Cantad
loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de
la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él
está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado”. De igual
forma se menciona en Jeremías 31:7 “Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos
en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oír,
alabad, y decid: Oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel”, y
Sofonías 3:14 “Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y
regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén”.
La
primera venida de Jesús está asociada con un grito en Zacarías 9:9 “Alégrate
mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey
vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un
pollino hijo de asna”. El último grito es a su segunda venida, cuando los suyos
sean resucitados/transformados, tal como se señala en Isaías 26:19 “Tus muertos
vivirán; sus cadáveres resucitarán. Despertad y cantad, moradores del polvo!
porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos” y en
1 Tesalonicenses 4:16-17 “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de
arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo
resucitarán primero. Luego nosotros los
que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos
en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
La parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes fatuas hace referencia a
esto al indicar como es que “a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el
esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y
arreglaron sus lámparas… vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron
con él a las bodas; y se cerró la puerta” (Mateo 25:6-7, 10)
Mateo
24:31 también menciona eso al señalar que “Y enviará sus ángeles con gran voz
de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un
extremo del cielo hasta el otro”. Con lo que, como dice Daniel 12:2, “muchos de
los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida
eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”.
Así
que Trompetas tiene su cumplimiento a la segunda venida de Jesús y la
resurrección/transformación de los suyos, de los fieles, de aquellos que hayan
calificado para ser resucitados/transformados a la venida de Jesús.
“Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos
serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden:
Cristo, las primicias; luego los que son
de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando
entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda
autoridad y potencia” (” (1 Corintios 15:22-24).
“He
aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos
transformados, en un momento, en un
abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y
los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados”
(1 Corintios 15:51-52).
Una cosa
interesante de observar es que a diferencia de Pentecostés donde los panes
ofrecidos contenían levadura (Levítico 23:17), señal de la iglesia aún
imperfecta que recibía el Espíritu Santo, en Trompetas los panes ya no
contienen levadura (Levítico 29:3; Números 29:3), pues los fieles
resucitados/transformados lo hacen de forma gloriosa: “Porque es necesario que
esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de
inmortalidad. Y cuando esto corruptible
se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad,
entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en
victoria” (1 Corintios 15:53-54).
Por
último, y muy importante, es el papel que juegan estos resucitados/transformado
a la segunda venida de Cristo: “Bienaventurado y santo es el que tiene parte en
la primera resurrección; la muerte segunda no tiene poder sobre éstos sino que
serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años”
(Revelación 20:6). ¿Y qué pasa con el resto de la humanidad? “Pero los demás
muertos no volvieron a vivir, sino hasta que se cumplieran los mil años. Esta
es la primera resurrección” (Revelación 20:5). Esto es muy importante tenerlo
en mente pues nos servirá para entender la fiesta siguiente, la de la
Expiación.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se deberán tocar las
trompetas cuando se lleven los sacrificio festivos y también en momentos de
tribulación sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a la meta a
la que apuntan dichas tribulaciones, sacrificios y festividades, como referente
del andar por el Camino, aquello en lo que se debe tener puesta la mira: alcanzar
la Fiesta de las Trompetas, es decir, ser resucitados/transformados al regreso
de Jesús para que aquellos que hayan sido fieles hasta el final y sean encontrados
dignos reinen con Cristo desde el inicio
del Milenio como reyes y sacerdotes.

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