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Mostrando entradas de enero, 2020

24. Antes de entrar en el templo o participar del culto, los sacerdotes deben lavarse las manos y los pies (Éx. 30:19)

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“Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies” Las normas relativas al servicio religioso dadas por Dios a Su pueblo en lo que se conoce como el Antiguo Testamento, incluían varias disposiciones relacionadas con la limpieza ritual requerida para ello, dentro de estas normas había algunas que aplicaban específica y exclusivamente a los encargados del culto, los sacerdotes y en estas estaba la disposición de lavarse las manos y los pies antes de entrar al Templo. Levítico 8 contiene las indicaciones relativas a la consagración de los sacerdotes, dentro de estas indicaciones estaba que los mismos, previo a la colocación de las vestiduras y al ungimiento, debían ser lavados (v. 6), este lavamiento era total y completo, con todo y todo era efectuado una sola vez, más sin embargo, la disposición de lavarse las manos y los pies era permanente y constante, aplicable a cualquier momento en que el sacerdotes fuese a ingresar al Templo como parte de los servicios estab...

23. Los levitas deben realizar sus tareas específicas en él (Nm. 18:23)

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“Sólo los levitas servirán en el ministerio de la tienda de reunión, y ellos cargarán con la iniquidad del pueblo; será estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones, y entre los hijos de Israel no tendrán heredad” En las instrucciones que en el Antiguo Testamento Dios entregó a Su pueblo relativo al culto que le era debido, estableció claramente las responsabilidades y obligaciones que tendrían los encargados del mismo, fuesen sacerdotes o bien levitas. La cita en cuestión referida a lo anterior tiene cuatro aspectos a considerar: la exclusividad, la responsabilidad, la temporalidad y la peculiaridad.   En cuanto a la exclusividad, los levitas eran los únicos autorizados por Dios para realizar los servicios que Él mismo había establecido. Respecto de la responsabilidad, los levitas cargarían con las iniquidades del pueblo, es decir, serían ellos los responsables de los holocaustos, sacrificios y   ofrendas determinados por Dios para redimir de las faltas al p...

22. Debe ser vigilado a toda hora (Nm. 18:4)

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“Se juntarán, pues, contigo, y tendrán el cargo del tabernáculo de reunión en todo el servicio del tabernáculo; ningún extraño se ha de acercar a vosotros” Sin duda alguna que la adoración divina en el Antiguo Testamento tenía como centro al mismo Templo que Dios mismo había encargado construir. Dado que la manifestación de Dios ahí estaba presente   (Éxodo 25:22), el lugar debía ser tratado con sumo respeto y cuidado, siendo uno de estos aspectos las consideraciones para que nadie extraño, ajeno al Templo ingresase indebidamente al lugar. Para el común de israelitas las cuestiones relativas a los holocaustos, ofrendas y sacrificios estaban vedadas siendo esta sólo posible ser realizadas por los sacerdotes y los levitas, e incluso entre estos había restricciones para ciertas actividades, por ejemplo, el ingreso al Lugar Santísimo en el Día de la Expiación, lo cual sólo podía hacer el Sumo Sacerdote (Levítico 16). Todos conocemos el pasaje de la Escritura donde cier...

21. Deben respetarlo (Lv. 19:30)

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“Mis sábados guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia. Yo Jehová.” En su interacción con el pueblo de Israel, Dios no solamente les ordenó el construir un santuario especificando los ritos relativos al mismo sino que añadió a ello, para que no quedase el tema abierto a discusión, la necesidad imperiosa de respetar dicho santuario. Ese respeto iba desde la manera en que uno se presentaba al mismo así como los holocaustos, ofrendas y sacrificios que presentaba, hasta el entendimiento y aceptación de las diferentes funciones que al común del pueblo le estaban vedados y que por lo mismo sólo eran reservados a los sacerdotes y levitas. Levítico 10:1-4 y 2 Crónicas 26.3-5,16-23 contienen dos ejemplos de quienes, violando la anterior prescripción, irrespetaron el santuario de Dios, el primero referido a Nadab y Abiú, hijos de Aharón quienes ofreciendo un fuego extraño a Jehová fueron muertos, el segundo referido al Rey Uzías quien se introdujo al Templo con la intenc...

20. Construir un templo para Dios (Éx. 25:8)

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“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos” El santuario que Dios mandó a Su pueblo que le edificase, y al que se refiere al cita de Éxodo 25:8, era el Tabernáculo, y como se menciona en ese mismo capítulo, en el versículo 9, dicho Tabernáculo debía ser hecho, en palabras de Dios,   “conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis”. En Éxodo 26 se dan las instrucciones que el pueblo de Israel debía de seguir para levantar el Tabernáculo y en Éxodo 36.8-38 se presenta al pueblo haciendo tal cual se le había indicado. El Tabernáculo, y posteriormente el Templo de Jerusalén, edificado este último tomando como referencia al primero, era el centro del culto a Dios. Las instrucciones para su edificación son sumamente detalladas y, aunque sería extenso entrar a detalle en ello, implicaba diseño, medidas, ubicaciones y demás. Estas características, estos detalles, no solamente eran de dise...