23. Los levitas deben realizar sus tareas específicas en él (Nm. 18:23)
“Sólo
los levitas servirán en el ministerio de la tienda de reunión, y ellos cargarán
con la iniquidad del pueblo; será estatuto perpetuo por todas vuestras
generaciones, y entre los hijos de Israel no tendrán heredad”
En
las instrucciones que en el Antiguo Testamento Dios entregó a Su pueblo
relativo al culto que le era debido, estableció claramente las
responsabilidades y obligaciones que tendrían los encargados del mismo, fuesen
sacerdotes o bien levitas.
La
cita en cuestión referida a lo anterior tiene cuatro aspectos a considerar: la
exclusividad, la responsabilidad, la temporalidad y la peculiaridad. En cuanto a la exclusividad, los levitas eran
los únicos autorizados por Dios para realizar los servicios que Él mismo había
establecido. Respecto de la responsabilidad, los levitas cargarían con las
iniquidades del pueblo, es decir, serían ellos los responsables de los
holocaustos, sacrificios y ofrendas
determinados por Dios para redimir de las faltas al pueblo. Con relación a la
temporalidad, dicho estatuto aplicable a los levitas sería desempeñado de
manera perpetua, para siempre. Por su parte, en conformidad con la
peculiaridad, los levitas serían la única tribu que no tendría tierra asignada
como heredad ya que Dios mismo les sería por heredad.
Los
elegidos por el Padre para salvación en el presente siglo estamos llamados a
ser reyes y sacerdotes (Revelación 1:6; 5:10), y si bien esta promesa tendrá su
cumplimiento pleno al regreso de Cristo, en la actualidad unidos estamos a Su
sacerdocio y participamos de éste siendo edificados en el mismo “también
vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un
sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por
medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5), mientras
de igual forma lo ejercemos “por consiguiente, hermanos, os ruego por las
misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y
santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1).
En
este sentido las leyes aplicables, espiritualmente hablando, para los encargados
del culto son aplicables en la actualidad a los elegidos. En cuanto a la exclusividad, sólo los elegidos
están llamados para este servicio en el presente siglo y, si son hallados
fieles, para su realización plena en el siglo venidero, “según nos escogió en
El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha
delante de Él” (Efesios 1:4). Respecto de la responsabilidad, los elegidos
cargan con la responsabilidad de proclamar las Buenas Nuevas a toda criatura
para salvación, siendo “ministro[s] de Cristo Jesús a los gentiles, ministrando
a manera de sacerdote[s] el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que [hacemos]
de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu Santo” (Romanos
15:16). Con relación a la temporalidad, los llamados y elegidos que sean encontrados
fieles al regreso de Cristo (Revelación 17:14), serán con Él reyes y sacerdotes
en Su reino, el cual no tendrá fin, ““el Dios del cielo levantará un reino que
jamás será destruido, y este reino no será entregado a otro pueblo; desmenuzará
y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre” (Daniel
2:44). Por su parte, en conformidad con la peculiaridad, los llamados a este
siglo, si bien heredarán la tierra (Salmos 37:29; Mateo 5:5), la principal
herencia es Dios mismo, “Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como
Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi
pueblo” (2 Corintios 6:16) pues “cuando todas las cosas le estén sometidas [a Cristo],
entonces también el Hijo mismo se someterá al que le sometió a él todas las
cosas, para que Dios sea todo en todos”(1 Corintios 15:28).
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que los levitas deben realizar
sus tareas específicas en él sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido
al llamamiento del Padre al que se ha respondido de ser reyes y sacerdotes con Cristo,
donde sólo los que sean encontrados fieles llegarán a su pleno cumplimiento,
siendo en el presente siglo edificados para ello debiendo, en consecuencia, desempeñar
las funciones relativas al mismo unidos a Cristo, sabiendo que el llamado se cumplimentará
cuando de manera plena, gloriosa, santa y perfecta, como hijos de Dios, se cumpla
en nosotros las promesas del Padre.

Comentarios
Publicar un comentario