89. No ofrecer sacrificios fuera del templo (Dt. 12:13)


 “Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres;”

 

Como parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo estableció ciertas reglamentaciones relativas a los sacrificios incluyendo el lugar designado para ello.

 

Deuteronomio 12

13 Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres; 14 sino que en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando.

 

Como bien sabemos, el Tabernáculo de Reunión en su momento y posteriormente el Templo de Jerusalén fue el lugar que Dios estableció para lo anterior.

 

Tabernáculo, es una palabra que deriva del hebreo, מִשְׁכָּן, mishkán, y significa morada, vivienda, tabernáculo.

Las primeras referencias a la palabra tabernáculo las encontramos en Éxodo y se refiere al santuario móvil construido por los israelitas bajo las instrucciones dadas por Dios a Moisés en el Monte Sinaí.

Éxodo 25:8-9: Y que hagan un santuario [mishkán, מִשְׁכָּן] para mí, para que yo habite entre ellos. Conforme a todo lo que te voy a mostrar, [conforme] al diseño del tabernáculo [mishkán, מִשְׁכָּן] y al diseño de todo su mobiliario, así [lo] haréis.

Lo interesante de Éxodo 25:8-9 es que el Tabernáculo, en palabras de Dios mismo, era “para que yo habite entre ellos” (Éxodo 25-27, 30, contiene las especificaciones de cómo habría de construirse el  Tabernáculo de Éxodo 25:8-9).

En Juan 1:14 tenemos una cita muy conocida, referida a Jesús, que señala como es que “el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. La palabra traducida como “habitó” es eskēnōsen, ἐσκήνωσεν que significa morada, vivienda, tabernáculo, exactamente igual que mishkán, מִשְׁכָּן.

Si tradujéramos Juan 1:14 bajo esta premisa sería correcto indicar que “el Verbo se hizo carne, y [levantó su tienda, levantó su tabernáculo] entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”.

Así que el principal referente para la palabra Tabernáculo está relacionado con el lugar donde mora [vivienda] Dios y Su Hijo.

 

Las instrucciones relativas al Tabernáculo son expuestas por la Escritura en Éxodo 25, más sin embargo es el capítulo anterior, Éxodo 24, el que nos da el contexto de dichas instrucciones, contexto que sirve para comprender posteriormente, mayor información que sobre esto arroja la Escritura.

 

Éxodo 24

12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

13 Y se levantó Moisés con Josué su servidor, y Moisés subió al monte de Dios.

14 Y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros; y he aquí Aarón y Hur están con vosotros; el que tuviere asuntos, acuda a ellos.

15 Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.

16 Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube.

17 Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.

18 Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

 

Las citas anteriores, tomadas de Éxodo 24, presentan el contexto en el cual se darían, entre otras cosas, las instrucciones relativas al Tabernáculo. El marco de referencia es la subida de Moisés al Monte Sinaí a recoger la Ley de Dios así como las normas y preceptos que Dios requeriría de Su pueblo como parte del Pacto que entre ambos se haría. Parte de esas normas y preceptos incluiría el Tabernáculo, centro de la adoración y el culto debido a Dios.

 

Como se menciona reiteradamente en el siguiente capítulo, Éxodo 25, las indicaciones respecto de la construcción y disposición del Tabernáculo correspondería a las visiones que sobre eso mismo Moisés tendría en la cima del Monte Sinaí durante los cuarenta días que estuvo ahí:

 

Éxodo 25:9

Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

 

Éxodo 25:40

Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

 

Éxodo 26:30

Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

 

Sobre este punto, a saber, las instrucciones para la construcción y disposición  del Tabernáculo, Pablo en su carta a los Hebreos arroja una luz que permite entender el significado trascendental del mismo:

 

Hebreos 8

1 Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.

Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.

Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley;

los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

 

Las instrucciones sobre lo relativo a la adoración y el culto debido a Dios, incluyendo la construcción y disposición del Tabernáculo, el versículo 5 de la cita anterior aclara que todo es “figura y sombra de las cosas celestiales” y para mayor énfasis en lo que al tema de la presente obra se refiere el mismo versículo aclara “como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo”.

 

Esto debería ser más que suficiente para que nos preguntásemos a que cosas celestiales se estaba refiriendo como figura y sombra las instrucciones sobre la construcción y disposición del Tabernáculo. De igual forma sirve para agregar mayor comprensión a la verdad revelada por Dios y entender que si bien el Tabernáculo tenía un fin claro y preciso por sí mismo, a saber, ser el centro de la adoración y culto debido a Dios, dado que el mismo era figura y sombra de las cosas celestiales es más que evidente entonces que existe un significado ulterior al mismo, pero ¿cuál puede ser ese significado ulterior?

 

En esa misma carta de Pablo a los Hebreos, en el siguiente capítulo, Pablo, continuando con el mismo tema, hace una aseveración que permite entender el sentido de las palabras anteriores:

 

Hebreos 9

1 Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo,

el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto;

y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle.

Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto;

pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,

10 ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,

12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,

14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

15 Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

 

El versículo 9 señala que lo referido a la adoración y culto debido a Dios, incluyendo la construcción y disposición del Tabernáculo, “es símbolo para el tiempo presente”, es decir, para cuando Pablo estaba escribiendo su carta, y ¿qué había sucedido para el tiempo ese en que Pablo estaba escribiendo su carta?, el versículo 11 de la misma lo aclara al decir “estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros”, es decir, ya se había realizado el sacrificio redentor de nuestro Señor Jesucristo con lo que las figuras y sombras de las cosas celestiales había comenzado a tener realización, lo cual incluía lo relativo a las indicaciones sobre la construcción y disposición del Tabernáculo, y para mayor claridad sobre esto último ese mismo versículo continúa señalando que lo dicho de Cristo se relaciona con “el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación”.

 

Aquí hay que hacer un paréntesis para aclarar una idea que debe ser considerada con el fin de llegar a una mejor y mayor comprensión sobre el tema que la presente obra desarrolla.

 

Muchos, al abordar el tema del Tabernáculo, se han dado cuenta de lo obvio y evidente que resultan algunas de sus construcciones o disposiciones relativos al papel de Cristo como salvador de la humanidad, esto ha llevado a concluir que el mismo, es decir, el Tabernáculo, es una imagen de Cristo, con lo que se han propuesto muchas ideas relativas a este punto. Hay que señalar que en efecto, la construcción y disposición del Tabernáculo tiene su principal referente en la persona y misión de nuestro Señor Jesucristo, de hecho eso mismo será sostenido y explicado en la presente obra, pero el mismo, es decir, el Tabernáculo, no se circunscribe única y exclusivamente a la figura de nuestro redentor sino que incluye un significado subyacente.

 

Esto debería ser más que claro al leer los versículos 11 y 12 de la cita anterior que señalan “pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención”, ya que si el Tabernáculo representara única y exclusivamente a Cristo se tendría una idea complicada de asimilar al proponer que Él entró en el lugar santísimo pues implicaría que Cristo entró en sí mismo, lo cual no tiene mucho sentido. Más sin embargo si se considera que el Tabernáculo habla de la figura y misión de nuestro redentor pero que al mismo tiempo es indicativo de un significado subyacente, uno puede entender con mayor amplitud y profundidad lo referido a la construcción y disposición del mismo, es así como la pregunta que queda por responder es ¿a qué puede referirse ese significado subyacente relativo a la construcción y disposición del Tabernáculo?

 

El versículo 15 de la misma cita permite responder esta pregunta y tener un entendimiento sobre ese significado subyacente y por ende tener una comprensión mayor en amplitud y profundidad sobre el tema en cuestión: “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna”. Dada la incorporación de la figura de los llamados que habrían de recibir la promesa de la vida eterna, puede inferirse que los mismos forman parte del significado inherente a la construcción y disposición del Tabernáculo, premisa sobre la que se abordará a lo largo de la presente obra lo referido a dicho tema.

 

De esta forma el Tabernáculo, si bien tenía un fin claro y concreto referido en su momento a la adoración y culto debido a Dios, el mismo era figura y sombra de los bienes celestiales, referido esto al plan del Padre para con la humanidad, siendo así que la figura central de ese plan, y por ende de la construcción y disposición del Tabernáculo, giraba en torno a la figura y misión de nuestro Señor Jesucristo, el mayor entre muchos hermanos (Hebreos 2:11-12), pero de igual forma, dado que esta figura y misión implicaba la redención de aquellos llamados a heredar las promesas de la vida eterna, los hermanos de Jesús (Hebreos 2:17) la incorporación de los mismos al diseño del Tabernáculo se hacía necesaria. Y si hablamos de un padre así como de un hermano mayor y de hermanos menores, estamos hablando de una familia, en este caso, la familia de Dios (Efesios 2:19)

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que no ofrecer sacrificios fuera del templo, sigue vigente más sin embargo espiritualizado simbolizando como todo lo que somos, tenemos, sentimos o pensamos debe ser acorde, conforme y parte del plan de Dios para con la humanidad, en general, y con cada uno, en particular, a efecto de conformar su familia. 


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