86. No se quitarán las estacas del arca (Ex. 25:15)
“Las varas quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella”
Como
parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo estableció ciertas
directrices referentes a la manera en que debían ser tratados los objetos del
Tabernáculo de reunión. Lo relativo al Arca, de manera general, y las varas que
se usaban para poder cargarla, de manera particular, lo tenemos en Éxodo 25.
Éxodo
25
10 Harán
también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y medio,
su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11 Y
la cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa
de oro alrededor. 12 Fundirás
para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas; dos
anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 13 Harás unas varas de madera de acacia, las
cuales cubrirás de oro. 14 Y
meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con
ellas. 15 Las varas
quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella. 16 Y pondrás en el arca el testimonio que yo
te daré. 17 Y harás un propiciatorio
de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y
medio. 18 Harás también dos
querubines de oro; labrados a martillo los harás en los dos extremos del
propiciatorio. 19 Harás,
pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza
con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos. 20 Y los querubines extenderán por encima las
alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del
otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines. 21 Y pondrás el propiciatorio encima del
arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. 22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré
contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre
el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.
Para
entender lo relativo a no quitar las varas del Arca, es menester primeramente,
entender el significado del Arca.
Para
entender el significado del Arca es necesario saber qué contenía la misma, es
decir, para qué fue hecha, cuál era su finalidad. Es cierto que sobre la misma
Dios se revelaba (v. 22), pero el Arca en sí, ¿qué uso tenía? El versículo 21
menciona que dentro de la misma se pondría el testimonio que Dios mismo daría, ¿cuál
es ese testimonio? Éxodo 31:18 menciona que “dio [Dios] a Moisés, cuando acabó
de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de
piedra escritas con el dedo de Dios”, de igual forma Éxodo 34:29 señala que “aconteció
que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su
mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro
resplandecía, después que hubo hablado con Dios”, es así como el testimonio que
se colocaría dentro del Arca se refería a los Diez Mandamientos de la Ley de
Dios escritos en las dos tablas de piedra. Éxodo 40:20 señala al respecto que
una vez que se concluyó el Tabernáculo y todo lo relacionado con él, “[Moisés] tomó
el testimonio y lo puso dentro del arca, y colocó las varas en el arca, y
encima el propiciatorio sobre el arca.” Así que dentro del Arca se encontraban
las tablas de la Ley de Dios, referidas en la Escritura como el testimonio.
Ahora bien,
¿eran las tablas de la Ley de Dios lo único que contenía el Arca? Hebreos 9:4
señala “…el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba
una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las
tablas del pacto”
La
Escritura muestra un pasaje donde el pueblo de Israel se rebeló (Números 16), creían
que cualquiera podía ser sacerdote, para dirimir esto Dios pide que de cada
tribu se traiga una vara, incluyendo la de Aharón, siendo que al día siguiente
la que reverdeciera, indicaría quien tenía el favor de Dios para esa
encomienda, la única que reverdeció fue la vara de Aharón. Números 17:10 señala
que después de lo anterior “Jehová dijo
a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde
por señal a los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de delante de mí, para
que no mueran”
El Maná era
el alimento con el cual de manera milagrosa Dios proveyó para alimentar a Su
pueblo mientras anduvieron por el desierto rumbo a la tierra prometida. Éxodo
16:31 señala del Maná que “…era como
semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel”. Sobre esto
la Escritura señala que “dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un
gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros
descendientes”.
Así que
todo lo anterior permite entender que el Arca tenía un fin en sí misma y que
era precisamente el de contener las tablas de la Ley de Dios, la vara de Aharón
y el Maná, ¿podrá servirnos esto para comprender qué representaba el Arca?
Veamos.
Las tablas
de la Ley tienen una correlación con la función de Moisés, de hecho las tablas
de la Ley no fueron dadas a Aharón, sino a Moisés, y Moisés trajo al Pueblo de
Israel el mensaje que Dios le había dado. Moisés es señalado por la Escritura,
en boca de Dios mismo, como profeta, siendo así que las tablas de la Ley tienen
un referente relacionado con la función de profeta.
Por su
parte, y a diferencia de lo anterior, la vara de Aharón tiene una clara
correlación con la función sacerdotal de él mismo, de hecho, el reverdecimiento
de la vara sirvió para identificar claramente a quien Dios había seleccionado
para desempeñar la función sacerdotal dirimiendo en su momento la controversia
que algunos rebeldes habían generado. La vara reverdecida se colocó en el Arca,
es así como la misma apunta a la función de sacerdote.
En este punto es fácil darse
cuenta por donde va este razonamiento. La Escritura tiene una peculiaridad de
que ni explica todo lo que hay que explicar, aunque sí da atisbos de ello, ni
oculta todo lo que desea ocultar. Tal como la misma Escritura señala “Gloria de
Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo” (Proverbios
25:2). Pero de la misma forma, como si de una instrucción progresiva se
tratase, la Escritura explica ciertas cosas y, con base en el entendimiento y
comprensión que se van adquiriendo, puede entonces avanzarse a entender lo que
permanece oculto. Muchos ejemplos hay de esto, sirva como muestra señalar lo
relativo a las profecías en la Escritura. Daniel presenta imágenes proféticas
de cuyo entendimiento depende la comprensión de muchas otras profecías,
incluyendo las contenidas en Revelación. Si uno estudia Daniel puede ver cómo
es que las primeras imágenes proféticas (Daniel 2:31-35) son explicadas por la
misma revelación dada (Daniel 2:36-45), pero luego siguen otras revelaciones
que no son explicadas pero que con el entendimiento previo, relacionándolo con
toda la Escritura en sí, y con ayuda del Santo Espíritu de Dios, se puede
llegar a comprender. En este caso relacionado con el Arca es igual.
Las tablas
de la Ley de Dios que contenía el Arca están relacionadas con la función de
profeta, la vara de Aharón que reverdeció está relacionada con la función de
sacerdote, ¿qué función es la que haría falta de las que se han considerado
relacionadas con Cristo? Así es. La función de rey. ¿Podrá ser el Maná, que es
lo tercero que el Arca contenía, una figura relacionada con esta función? Así
es. Tal como Hebreos 9:4 señala al respecto, dentro del Arca estaba contenido
el Maná dentro de una urna de oro. El oro es símbolo de la realeza, muchos
pasajes de la Escritura señalan esto, tanto en su connotación natural referida
a los reyes de Israel, como en su connotación trascendental referida a Dios
mismo como rey (Salmos 47:7) y a Su Hijo como rey de reyes (1 Timoteo 6:15). Es
así como la urna de oro apunta a la función monárquica. Pero hay más. La urna
de oro contiene, a diferencia de los otros dos objetos colocados en el Arca -las
tablas de la Ley de Dios y la vara de Aharón-, otro elemento que permite entender
a qué se refiere el Arca, o más bien a quién.
Respecto de la urna de oro
que estaba en el Arca junto con las tablas de la Ley de Dios y la vara de
Aharón, la Escritura señala que la misma contenía el Maná. ¿A qué o a quién se
refiere el Maná? El Maná tiene un fuerte simbolismo, de hecho un único
simbolismo, relacionado con Cristo, el pan del cielo (Juan 6:48, 51), pero a
diferencia del Maná que sólo daba vida física, Cristo, hablando precisamente de
esto señala que “vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para
que el que de él come, no muera” (Juan 6:49-50=. Es así como la urna de oro que
estaba en el Arca se refiere a la función monárquica, pero el Maná que estaba
dentro de dicha urna habla precisa, exclusiva y específicamente, como sombra e
imagen, de Cristo. Siendo así que siguiendo esta misma línea de pensamiento, el
resto de lo que contenía el Arca, las tablas de la Ley de Dios y la vara de
Aharón, están de igual forma referidas al papel de Cristo, conjuntando todo,
como profeta, sacerdote y rey.
Por esto
era menester entender, como se hizo al principio de la presente obra, las tres
funciones relativas a Cristo y que en su momento se analizaron como profeta,
sacerdote y rey, siendo de esta forma que lo que contenía el Arca, las tablas
de la Ley de Dios, la vara de Harón que reverdeció y la urna de oro conteniendo
el Maná, hacían referencia a las tres funciones a desempeñar de manera perfecta
y santa por Cristo: profeta, sacerdote y rey.
Ahora bien,
esas tres cosas que contenía el Arca, las tablas de la Ley de Dios, la vara de
Aharón y la urna de oro conteniendo el Maná, apuntaban a las funciones de
profeta, sacerdote y rey, siendo que el Maná de la urna de oro apunta hacia
Cristo por ende los otros dos objetos también, con todo y todo sin símbolo de
las tres funciones que ya se han mencionado, funciones desempeñadas de manera
perfecta y santa por Cristo, es así como puede responderse la pregunta inicial
¿a qué representaba el Arca? O más bien, ¿a quién? Siendo la respuesta, con
base en lo comentado, a Cristo. El Arca representaba a Cristo, los tres objetos
que contenía el Arca representaban las tres funciones a desempeñar por Cristo.
Esto es un
conocimiento de extrema importancia al cual el Pueblo de Israel no tuvo acceso
y por el cual no entendió, hasta la fecha, el papel de Cristo.
Como puede
verse los tres objetos que apuntaban a las tres funciones que desempeñaría el
Mesías estaban contenidos en el Arca, en una sola Arca, no entres Arcas sino en
una sola, ¿y esto que tiene que ver? Pues que dichas tres funciones sería
desempeñadas por una misma persona, y de nuevo ¿esto qué tiene que ver? Pues
nada más y nada menos que si no se entiende esto no puede comprenderse el papel
del Mesías, tal cual le pasó al Pueblo de Israel.
Las
profecías que la Escritura consigna sobre el Mesías presentan lo mismo a un
Mesías sufriente que a un Mesías triunfante.
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Mesías sufriente |
Mesías triunfante |
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Isaías 53 1 ¿Quién ha creído a nuestro
anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2 Subirá
cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él,
ni hermosura; le veremos, más sin atractivo para que le deseemos. 3 Despreciado
y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto;
y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 4 Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le
tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido
fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de
nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos
nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su
camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 7 Angustiado
él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al
matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no
abrió su boca. 8 Por
cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque
fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi
pueblo fue herido. 9 Y se
dispuso con los impíos su sepultura, más con los ricos fue en su muerte;
aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. 10 Con todo
eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya
puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos
días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. |
Zacarías
9 9 Alégrate
mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey
vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un
pollino hijo de asna. 10 Y de
Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de
guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de
mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra. 11 Y tú
también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la
cisterna en que no hay agua. 12 Volveos a
la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os
restauraré el doble. 13 Porque he
entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha, y despertaré a
tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de
valiente. 14 Y Jehová
será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y Jehová el Señor
tocará trompeta, e irá entre torbellinos del austro. 15 Jehová de
los ejércitos los amparará, y ellos devorarán, y hollarán las piedras de la
honda, y beberán, y harán estrépito como tomados de vino; y se llenarán como
tazón, o como cuernos del altar. 16 Y los
salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como
piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra. 17 Porque
¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes,
y el vino a las doncellas.
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Los
israelitas estudiosos de la Escritura no entendían cómo conciliar lo anterior,
¿el Mesías sufriría o el Mesías triunfaría? Tratando de entender esto algunos
eruditos propusieron que dependiendo de la situación del Pueblo el Mesías,
cuando viniese, o sería sufriente o
sería triunfante. Otros eruditos, por su parte, propugnaron porque habría dos
Mesías, uno sufriente y otro triunfante. Todas estas ideas se daban por lo
complicado de conciliar las ideas de un Mesías sufriente y de un Mesías
triunfante.
Tal vez lo
anterior en la actualidad para el cristiano no implique mayores problemas pero
eso es gracias a la revelación que sobre lo expresado en la Escritura sobre el
Mesías en la actualidad se tiene, pero en aquellos tiempos, cuando aún faltaba
para que Jesús viniera a Su pueblo, la comprensión no alcanzaba a entender
estas aparentes contradicciones escriturales.
Para el
tiempo de Cristo la idea de un Mesías sufriente casi se había dejado y la idea
de un Mesías triunfante era la que prevalecía. Esto se entiende por la
situación que pasaba el Pueblo de Israel sometido en aquel entonces al Imperio
Romano.
Este
pensamiento es claro en los diferentes pasajes de la Escritura dónde el Pueblo
de Israel quería hacer rey a Jesús, de igual forma queda esto en evidencia
incluso entre los mismos discípulos para quienes la imagen de un Mesías
triunfante era preponderante (Hechos 1:6).
Pero la
imagen de un Mesías sufriente y de un Mesías triunfante no son contradictorias
sino que apuntan a diferentes fases de la labor de Mesías que en su momento
serían desempeñadas, fases que tiene su entendimiento y comprensión en las
funciones de profeta, sacerdote y rey contenidas a manera de imágenes en los
objetos que eran contenidos por el Arca.
Extendiéndose
sobre esto último puede decirse que la función preponderante de Cristo como
profeta es hasta su muerte, la función preponderante de Cristo como sacerdote
es a partir de Su resurrección, y la función preponderante de Cristo como rey
será a su segunda venida, de igual forma entendiendo esto y considerando la
Escritura pueden verse en Él mismo las figuras del Mesías sufriente y del
Mesías triunfante.
Con
este entendimiento puede avanzarse en comprender una referencia escritural que
sin el conocimiento anterior no tiene sentido.
Éxodo
4:1-9
Entonces
Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz;
porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes
en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en tierra. Y él la
echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo
Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano,
y la tomó, y se volvió vara en su mano. Por esto creerán que se te ha aparecido
Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de
Jacob. Le dijo además Jehová: Mete ahora
tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí
que su mano estaba leprosa como la nieve. Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu
seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno,
he aquí que se había vuelto como la otra carne. Si aconteciere que no te
creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la
postrera. Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás
de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas
que tomarás del río y se harán sangre en la tierra.
La
anterior cita es de todos conocida y es previa a la presentación de Moisés con
Faraón, como puede leerse en la misma Dios primero le dice lo relativo a la
señal de la vara, luego a la de la mano sana que se vuelve leprosa y lego otra
vez sana, y por ultimo al inicio de las plagas como todos las conocemos.
Lo
curioso de esta cita es que en el capítulo 7 de Éxodo puede leerse lo relativo
a las señales que Moisés realizó ante Faraón y no hay momento alguno en que se
realice la cuestión de la mano sana que se vuelve leprosa y luego otra vez
sana. Los versículos 8 al 13 de dicho capítulo muestran cuando la vara de
Moisés se transforma, pero inmediatamente después, en el versículo 14, viene la
indicación de la realización de la primera plaga: la conversión de las aguas
del Nilo en sangre, ¿y la señal de la mano que se vuelve leprosa y luego otra
vez sana?
Dios
es un Dios de orden 1 Corintios 14:33, las instrucciones que da no son sin
sentido, lo registrado en la Escritura es para útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de
Dios sea perfecto (2 Timoteo 3:16-17), entonces ¿qué significa la señal
relativa a la mano sana que se vuelve leprosa y luego otra vez sana?
Para
responder a esto es menester entender que puede simbolizar la mano a que esta
cita hace referencia.
En el Evangelio de Juan se
recoge el sentir de muchos que, a pesar de las señales que Cristo hacía, se
negaban a aceptarlo como el Mesías, actitud que había sido profetizada tiempo
atrás.
Juan 12
36 Entre tanto que tenéis
la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.
Estas cosas habló Jesús, y se fue y se
ocultó de ellos.
37 Pero a pesar de que
había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;
38 para que se
cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo:
Señor, ¿quién ha creído a
nuestro anuncio?
¿Y a quién se ha revelado el
brazo del Señor?
39 Por esto no podían
creer, porque también dijo Isaías:
40 Cegó los
ojos de ellos, y endureció su corazón;
Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón,
Y se conviertan, y yo los sane.
41 Isaías dijo esto cuando
vio su gloria, y habló acerca de él.
La
profecía de Isaías a que hace referencia la cita anterior, contenida en el
capítulo 53 de ese libro de la Escritura, terminará por dar luz sobre el asunto
del brazo, la mano o la diestra de Jehová.
Isaías 53
1 ¿Quién ha creído a
nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?
2 Subirá cual renuevo
delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura;
le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
3 Despreciado y desechado
entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que
escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
4 Ciertamente llevó él
nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por
azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
6 Todos nosotros nos
descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová
cargó en él el pecado de todos nosotros.
7 Angustiado él, y
afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como
oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
8 Por cárcel y por juicio
fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la
tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.
9 Y se dispuso con los
impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo
maldad, ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo eso, Jehová
quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en
expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de
Jehová será en su mano prosperada.
11 Verá el fruto de la
aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi
siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
12 Por tanto, yo le daré
parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó
su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él
llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.
Sin duda alguna las expresiones contenidas
en dicho capítulo de Isaías son de todos conocidas como profecías sobre el
papel redentor que Cristo desempeñaría, pero lo interesante es la manera en que
inicia dicho capítulo “¿sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?” (v. 1),
a partir de ahí los siguientes versículos se referirán a ese brazo de Jehová:
“no hay parecer en él [el brazo de Jehová], ni hermosura; le veremos, mas sin
atractivo [el brazo de Jehová] para que le deseemos” (v. 2), “despreciado y
desechado [el brazo de Jehová] entre los hombres, varón de dolores,
experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue
menospreciado, y no lo estimamos [el brazo de Jehová] (v. 3), ciertamente llevó
él [el brazo de Jehová] nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y
nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido” (v. 4), más él [el brazo de Jehová] herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (v. 5), y así.
¿A quién se refiere Isaías cuando al inicio de este capítulo
menciona al brazo de Jehová?, ¿quién ese ese brazo de Jehová referenciado como
“varón de dolores, experimentado en quebranto” (v. 3) que “llevó él nuestras
enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por
herido de Dios y abatido” (v. 4) y que fue “herido fue por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados [cuyo] castigo de nuestra paz fue sobre él, y [que]
por su llaga fuimos nosotros curados” (v. 5)? La respuesta es Cristo.
Así que esta profecía referida al brazo de Jehová es una
referencia al papel redentor de Cristo, luego entonces ambos términos se
refieren a lo mismo: el Mesías, Jesús, nuestro Señor y Salvador, el brazo, la
mano, la diestra de Jehová.
Una
vez comprendido esto, se puede retomar la cita de Éxodo 4:1-9,
con la comprensión a la referencia de Cristo como el brazo, la mano, la diestra
de Jehová.
Así,
puede verse que dicha señal registrada en la Escritura se refiere precisamente
al papel de Cristo, el brazo de Dios, Su diestra, Su mano, “el cual, siendo en
forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino
que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los
hombres; y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte
de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre
que es sobre todo nombre, para que en el
nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la
tierra, y debajo de la tierra; y toda
lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses
2:6-11).
Así
que la mano sana que se vuelve leprosa es ese despojo que de su naturaleza
divina hizo Cristo para hacerse
semejante a nosotros y ser cargado con nuestros pecado, para después de
ocultarse un breve tiempo aparecerá de nuevo en toda su gloria y majestad, o
como lo dice Pablo escribiendo a los hebreos, “Cristo fue ofrecido una sola vez
para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación
con el pecado, para salvar a los que le esperan” (Hebreos 9:28).
Con este entendimiento es que puede
uno avanzar a comprender el simbolismo entregado en el diseño del Arca y,
posteriormente avanzar en la comprensión de la construcción y disposición del
Tabernáculo.
Del Arca se
dice que la misma estaría hecha de madera (v. 10) cubierta de oro por dentro y
por fuera (v. 11). La madera es un símbolo escritural referido a la naturaleza
humana (Mateo 12:33; Salmos 1:3; Jueces 9:8-10; Jeremías 17:7-8; Isaías 55:12),
mientras que el oro es una referencia directa a la naturaleza divina (Hageo
2:8; Isaías 62:3; Salmos 21:3), dado que ya quedó establecido que el Arca
representa a Cristo y el contenido de la misma a sus tres funciones -profeta,
sacerdote y rey-, no es difícil entender el simbolismo subyacente al material
del Arca, Jesús Hijo del Hombre (Mateo 20:28; Marcos 8:38; Lucas 18:8; Juan
6:53), Jesús Hijo de Dios (Romanos 1:4; 1 Juan 5:10). Con todo y todo existe
otro simbolismo aplicable a cada uno de los llamados y elegidos que sean
encontrados fieles, simbolismo que se tratará más delante pues la comprensión
del significado del Tabernáculo y su contenido debe hacerse en dos sentidos: de
adentro hacia afuera, que es el que se está siguiendo, y posteriormente de
afuera hacia adentro.
Como se
verá conforme se avance en el presente estudio, las medidas que sobre el
Tabernáculo y su contenido son entregadas en la Escritura no cumplen meramente
una función arquitectónica sino que guardan un simbolismo trascendental, pero
en el caso del Arca este simbolismo queda trunco por la misma Escritura no
permitiendo avanzar en la comprensión del mismo al menos en cuanto a lo que
dice pero sí en cuanto a lo que no dice.
El
versículo 10 señala respecto de las medidas del Arca que estas serían de dos
codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. Todo
bien hasta ahí, pero el Arca incluye una tapa que la Escritura llama
propiciatorio, tapa cuyas medidas de igual forma deben ser consideradas como
parte de las medidas del Arca en sí, pero ¿qué encontramos respecto del
propiciatorio?, lo que escrituralmente hallamos es que las medidas del mismo
están incompletas. El versículo 17 señala respecto de las medidas del
propiciatorio que las mismas son de longitud dos codos y medio y de ancho codo
y medio, pero no menciona nada de la altura.
Al carecer
de la medida referida a la altura no podemos tener las medidas completas del
Arca por lo que el simbolismo aunado a estas permanece velado, pero dado que
toda la Escritura no es casual esta misma falta de información entrega una
comprensión diferente al respecto.
La tapa del
Arca, el propiciatorio, también es llamado al Trono de la Misericordia (Éxodo
25:17-22; Levítico 16:2; Hebreos 4:16), así que al no presentarse una medida
referida a la altura de dicho propiciatorio, el cual se refiere a la
misericordia divina, implica que la misma no tiene límite, no es cuantificable,
esta misericordia infinita es un atributo del Padre, atributo que Su Hijo refleja
como imagen del Dios Vivo (Colosenses 1:15).
El
versículo 11 señala que el Arca tendría una moldura de oro, esto es un símbolo
de limite, escrituralmente de un límite que no hay que traspasar para no morir
(Deuteronomio 22:8), dado que el Arca simboliza a Cristo, ¿qué límite es ese?,
el límite de no desobedecer al Padre de no pecar (1 Juan 3:4 Romanos
6:23). Cristo es imagen de Dios y Él mismo señalaba que no hablaba sus palabras
sino las palabras que había oído del Padre (Juan 12:49), de igual forma indicaba
que Él no había venido a hacer su voluntad sino la voluntad del Padre (Juan
6:38). El Hijo de Dios, de esta forma, se limita al ser obediente en todo al
Padre (Filipenses 2:8), curiosamente esta obediencia es la que trae la
verdadera libertad pues permite actuar en perfección y santidad como Dios mismo
(Mateo 5:48; 1 Pedro 1:16).
Para mover
el Arca el versículo 12 señala que se harían para ella cuatro anillos de oro
mismos que serían puestos en sus cuatro esquinas: dos anillos a un lado de
ella, y dos anillos al otro lado. Para comprender el simbolismo aunado a esto
hay que entender el uso de lo mismo: los anillos serían usados para que el Arca
pudiera ser desplazada de un lugar a otro. El Arca representa a Cristo, pero
quienes la tenían que llevar era los israelitas, visto simbólicamente indica
que hacia dónde vayan los elegidos deben llevar a Cristo.
Es
interesante como algunos grupos evangélicos hacen un énfasis en el Nuevo
Testamento, mientras que otros grupos judaizantes hacen un énfasis en el Antiguo
Testamento, este énfasis es excluyente ya que la contraparte o es dejada fuera
o demeritada, pero a quienes la Escritura llama santos son aquellos que tienen
los Mandamientos de Dios y el Testimonio de Jesús (Revelación 14:12), es decir,
tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, entendiendo testamento
como Pacto.
La
Escritura presenta el simbolismo del testimonio siempre en la figura de dos que
precisamente testifican, con todo esto puede entenderse porque el arca tenía
cuatro anillos para desplazarla, dos de un lado y dos de otro, ese dos
representa el testimonio (Zacarías 4:3; 11:14; Juan 15:27; Hechos 1:8; Mateo
24:14; Génesis 41:32; Hebreos 6:18), que están de un lado y de otro implica que
el cristiano retiene en su mente y en su corazón el testimonio que nace de los
Mandamientos de Dios y del testimonio de Jesús. Ambos son uno sólo en la figura
de Cristo, el Arca; ambos deben formar parte del pensar, del sentir, del decir
y del hacer del cristiano, vaya a donde vaya, viva lo que viva, se encuentre
donde se encuentre.
El
complemento de los anillos del Arca para poder desplazarla eran las varas de
madera recubiertas de oro que pasándose entre loa primeros servían para
transportar el Arca (v. 14 y 15). La vara escrituralmente hablando tiene el
simbolismo de rectitud, de justicia que es puesta a prueba (Mateo 22:14; Lucas 12:32;
2 Corintio 10:13; 1 Pedro 4:12-14; 17-19; Cfr. Revelación 17:1, 15; Habacuc 3:6),
siendo así que solamente lo justos, los que obran con rectitud, no considerando
sus propios pensamientos sino la voluntad del Padre, son aquellos que
precisamente son considerados para llevar el Arca, para mostrar con su hechos
la fe que se tiene (Santiago 2:18), de igual forma las varas son de madera
cubiertas de oro, es decir, la naturaleza humana cubierta de la naturaleza
divina, esto porque el plan de Dios para con la humanidad incluye la participación
de los llamados a salvación, de aquellos que serán considerados con Cristo
coherederos. Aquí las varas tienen ese sentido, mostrar que la justicia, la
rectitud de los llamados a salvación llevan en su vida a Cristo mismo.
Sin ser
parte del Arca, pero sí entregando simbolismo sobre la misma, sobre ella debía
haber dos querubines, una a cada extremo cubriendo con sus alas el
propiciatorio y si bien cada uno estaba frente al otro, ambos mirarían hacia el
Arca (v. 18 al 20). Esto tiene un fuerte simbolismo que devela ese ámbito
espiritual que sin la Escritura sería imposible comprender.
Hebreos 1:6
señala que del Hijo el Padre dice a los ángeles que le adoren, de igual forma
la Palabra de Dios señala que los ángeles ansían conocer el Evangelio (1 Pedro
1:12), así ambos querubines representan esa realidad espiritual que reconoce en
Cristo al Hijo de Dios y que a la vez está expectante del desarrollo y
develación del plan de salvación.
Los últimos
dos versículos referidos al Arca señalan aspectos que ya se han considerados,
el versículo 21 señala que dentro del Arca estaría el testimonio que Dios mimo
daría, esto es, Su Ley, las dos tablas conteniendo Sus diez mandamientos. Junto
con la Ley de Dios, como ya se vio y ya se comentó, también se pondría en el
Arca la vara de Aharón y una vasija de oro conteniendo el maná. El versículo 21
señala que sobre el Arca, encima del propiciatorio, entre los dos querubines,
Dios mismo se revelaría, es decir, Dios
se revelaría a través de Cristo, revelación que expectantes esperaban los
mismos Ángeles, revelación que tendría un fin sobre el cual se volverá más
delante y que tiene que ver con cada uno de los hijos llamados a salvación:
“allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio… todo lo
que yo te mandare para los hijos de Israel”, es decir, el plan que Dios mismo
tiene para que Sus elegidos lleguen a ser lo que Él pensó desde la eternidad:
Su familia.
Es
interesante que las instrucciones relativas al Tabernáculo no comiencen
directamente con las indicaciones sobre la construcción del mismo sino con las
indicaciones relativas al Arca, una vez entendido el simbolismo del Arca puede
entenderse el por qué: Cristo mismo es el centro de todo el Tabernáculo, como
Cristo mismo debe ser el centro de la vida cristiana.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que no se quitarán las estacas
del arca, sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido a que solamente lo justos, los que obran con
rectitud, no considerando sus propios pensamientos sino la voluntad del Padre,
son aquellos que precisamente son considerados para llevar el Arca, para
mostrar con su hechos la fe que se tiene, para de esta forma mostrar que la
justicia, la rectitud de los llamados a salvación llevan en su vida a Cristo
mismo.

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