68. El sumo sacerdote no debe entrar en el templo indiscriminadamente (Lv. 16:2)
“Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio”
Como parte del pacto que Dios hizo con
su pueblo, estableció varias normativas respecto del Templo, normativas que, si
bien tienen una comprensión natural, para comprenderse a cabalidad deben verse desde
la perspectiva espiritual.
Levítico 16:2 establecía una restricción
para la entrada del sumo sacerdote en lo que se conoce como el Lugar Santísimo,
en ese sentido, en concordancia con lo dicho anteriormente, ha de verse desde el
punto de vista espiritual qué representaba ese lugar santísimo y entonces comprender
por qué la restricción contemplada en Levítico 16:2.
Como primer
paso para abordar lo relativo a las indicaciones respecto del Tabernáculo, es
menester comprender su disposición, es decir, forma y tamaño y para eso hay que
remitirse a Éxodo 26.
Los
versículos 15 y 16 mencionan que la estructura del Tabernáculo estaría dada por
tablas de madera de acacia y que la longitud de las mismas sería de diez codos
y su anchura de codo y medio. Los diez codos de longitud nos dicen la altura
misma del Tabernáculo.
Los
versículos 18, 20 y 22 mencionan que veinte tablas estarían al sur, veinte al
norte, y seis al occidente (no se mencionan tablas al oriente pues el
Tabernáculo no estaría cerrado, sino que en esa parte estaría el acceso al
mismo).
Estas
tablas de madera de acacia estarán sostenidas cada una por dos basas de plata
donde emboarían sus dos espigas (v. 19), lo que darían un total de cuarenta
basas (v. 19) para cada lado del Tabernáculo y doce para la parte posterior.
Con estas
indicaciones se puede dar una idea clara de la forma y medidas del Tabernáculo.
Lo primero
que se observa es que el mismo tenía una forma rectangular, ya que los lados
que daban al sur y al norte tenían veinte tablas mientras que el lado que daba
al occidente tenía seis.
Dado que
las tablas median de anchura codo y medio, los lados sur y norte en totalidad
daban 30 codos, resultante de multiplicar veinte tablas por codo y medio. De
igual forma el lado que daba al occidente medía 9 codos resultante de
multiplicar seis tablas por codo y medio, más sin embargo se considera que
estas seis tablas estaban en su totalidad en la parte posterior del
Tabernáculo, contenidas por los lados sur y norte, por lo que la medida
interior sería 9 codos pero la medida exterior, considerando la parte
proporcional de los lados sur y norte, daban medio codo más por lo que la
medida exterior sería de diez codos.
Este medio
codo no se inventa de la nada sino que se toma de base la misma Escritura. El
templo que construyó Salomón era en cuanto al Tabernáculo el doble en
proporciones, 1 Reyes 6:2 menciona que el Templo medía 60 codos de largo (el
doble de los 30 del Tabernáculo) y 20 de ancho, con lo que siguiendo la
proporción, el ancho del Tabernáculo sería de diez codos.
Así tenemos
que el Tabernáculo era un rectángulo de 30 codos de largo por 10 codos de ancho
y 10 codos de alto.
Ahora bien,
se sabe que el Tabernáculo estaba interiormente divido en lo que se conoce como
el lugar santo (donde estaba la mesa con los panes de la preposición y el
candelabro) y el lugar santísimo (donde estaba el Arca), ¿cuánto media cada
uno? Si bien las indicaciones del Tabernáculo no señalan esto de manera
explícita, las dimensiones de ambos lugares pueden deducirse por las mismas
instrucciones.
El
Tabernáculo estaba cubierto en una primera instancia por diez tapices (v. 1),
la longitud de cada uno era de 28 codos y su anchura de cuatro (v. 2). Cinco
tapices estarían unidos entre sí, lo mismo que los otros cinco (v. 3), y estos
dos conjuntos de tapices, de cinco tapices cada uno, estaría unidos entre sí
por broches de oro y lazos (v. 4-6).
La anchura
total de cinco tapices unidos es de veinte codos (resultante de multiplicar
cinco tapices por cuatro de anchura de cada uno), la anchura total de los dos
conjuntos de tapices, de cinco cada conjunto, es de cuarenta codos. Dispuesta
esta cobertura desde la entrada del Tabernáculo, que como se dijo medía de
largo 30 codos, se tiene que los cuarenta codos de ancho cubrían enteramente el
techo del Tabernáculo sobrando diez codos que caían en la parte trasera, de
diez codos de altura, cubriéndola.
El
versículo 33 señala que el velo que dividía el lugar santo del lugar santísimo
se colgaba precisamente de los broches de oro que unían los dos conjuntos de
cinco tapices cada uno.
Si se tiene
que la entrada del Tabernáculo era de donde comenzaban a colocarse esos tapices
se tiene que el lugar santo medía lo que medían el primer conjunto de tapices,
es decir, 20 codos de largo, el lugar santísimo medía los otros diez codos y el
resto colgaba detrás de la pared posterior del lugar santísimo.
Así que se
tiene que la medida del Tabernáculo es de 30 codos de largo por diez de ancho,
mientras que las dimensiones del lugar santo es de 20 codos de largo (por 10 de
ancho) y del lugar santísimo de 10 codos de largo (por 10 de ancho).
Como
observación final, dado que cada cortina media 28 codos de longitud y el ancho del
tabernáculo era de 10 codos, a cada lado del mismo caían 9 codos de ese
cortinaje.
Estas
medidas del Tabernáculo, incluyendo las dimensiones del lugar santo y del lugar
santísimo, son extremadamente importantes para conocer y entender el plan de
Dios respecto de la humanidad, como se verá más delante.
Las
instrucciones para el Atrio, al igual que el resto del Tabernáculo, son claras
y concretas, y de la misma forma que el resto de indicaciones que con respecto
al Tabernáculo se han comentado, hay información que permite la comprensión de
los símbolos que representan verdades subyacentes.
Como puede
verse el perímetro del Atrio, al igual que el Tabernáculo, tiene una forma
rectangular. El lado que da al sur mide cien codos de longitud (v. 9), lo mismo
que el lado norte (v. 11), por su parte el lado que da al occidente mide
cincuenta codos (v. 13), lo mismo que el lado que da al oriente (v. 13), por
último la altura del perímetro del Atrio es de cinco codo (v. 18). Este
perímetro del Atrio está dado por paredes de fino lino torcido, así como una
puerta, lo cual se abordará más delante, pero antes y en este punto, puede
comenzarse a entender mucha de la información que anteriormente se vio, aunque
en su momento no se comentó, respeto de las indicaciones relativas al
Tabernáculo, incluyendo el lugar santo y el lugar santísimo, esto considerando
las medidas hasta ahorita entregadas.
Como se
comentó, el perímetro del Atrio mide 300 codos en total de largo (100 de cada
lado sur y norte –o sea 200 en total- y 50 codos de cada lado occidental y
oriental –o sea 100 en total-), de igual forma ese perímetro mide cinco codos
de altura, así se tiene que el área del perímetro del Atrio mide 1,500 codos en
total (resultantes de multiplicar 300 codos de largo del perímetro del Atrio
por sus cinco codos de altura).
Si se
continúa enfocándose en las medidas del Tabernáculo, las siguientes son las
relativas al lugar santo, las cuales en su momento se analizaron y que eran de
veinte codos de largo, por diez codos de ancho, por diez codos de alto. El
lugar santo, al igual que el lugar santísimo están techados, lo cual nos da
cubos para los cuales calcular el volumen (a diferencia del perímetro del Atrio
que no está techado por lo que no hay volumen que calcular), es así como el
volumen del lugar santo es de 2,000 codos (resultantes de multiplicar 20 codos
de largo, por 10 codos de ancho, por 10 codos de alto).
Por último,
considerando las medidas del lugar santísimo que eran de 10 codos de largo, por
10 codos de ancho, por 10 codos de alto, siguiendo la misma argumentación que
para el lugar santo, se tiene que el volumen del lugar santísimo es de 1,000
codos (resultante de multiplicar 10 codos de largo, por 10 codos de ancho, por
10 codos de alto).
En este
punto puede comenzar a entenderse el concepto que entrega el diseño del
Tabernáculo. El perímetro del Tabernáculo mide 1,500 codos, lo que sigue es el
lugar santo que mide en volumen 2,000 codos, por último está el lugar santísimo
que en volumen mide 1,000 codos. ¿Qué pueden significar estas medidas?
Aparte de
las medidas en sí, hay que considerar que las mismas van apareciendo ante
cualquiera que accediese al Tabernáculo en ese orden, es decir, primero se
encontraría uno con el perímetro del Tabernáculo, luego con el lugar santo, y
luego con el lugar santísimo. En ese orden de ideas, ¿dónde encontramos una
sucesión cronológica de eventos relacionados con los números 1,500, 2,000 y
1,000? Para el estudioso de las Escrituras esto no representa mayor problema
pues la historia misma de la salvación entrega de manera específica, y no sólo
específica sino incluso exclusiva para evitar confusiones, esa sucesión
numérica, a saber: 1,500 años relativos a la era de las leyes mosaicas, 2,000
años relativos a la era de la iglesia, y 1,000 años relativos al milenio.
No existe
en toda la Escritura una sucesión cronológica de eventos relacionada de manera
consecutiva con los números que el Tabernáculo entrega.
Siguiendo
con la simbología del perímetro del Atrio del Tabernáculo, el primer paso
cronológico en la historia de la salvación de la humanidad estaba dado por el
pueblo que Dios había escogido como suyo, siendo que la participación en ese
pueblo, para propios y extraños, estaba dada por la aceptación del Pacto que
Dios había hecho con Israel en Sinaí y que incluía la Ley de Dios, Sus Diez
Mandamientos, así como lo que se conoce como las leyes mosaicas, representado
esto por el perímetro del Atrio del Templo.
El
siguiente paso cronológico era la era de la iglesia de Dios, donde las leyes
mosaicas habían dejado de tener vigencia en su forma material, pero la Ley de
Dios, Sus Diez Mandamientos, al ser eternos, seguían y seguirán vigentes.
El último
paso cronológico, aún por venir, se refiere al lugar santísimo, a la era
relativa al milenio donde comienza el Reino de Dios, donde sigue vigente Su
Ley, pero Su Pueblo, Su iglesia, Su familia, ha sido transformada gloriosamente
pudiéndole adorar de manera perfecta y santa.
De esta forma,
de manera espiritual puede entenderse la normativa restrictiva contenida en Levítico
16:2 relativa a que el sumo sacerdote “no en todo tiempo entr[aría] en el
santuario detrás del velo, delante del propiciatorio que está sobre el arca”, esto
porque hay un momento preciso contemplado en el plan de Dios para la humanidad para
ello: Primero cuando Jesús, el Sumo Sacerdote ingrese en él y, segundo, cuando el
resto de los elegidos calificados para ello lo hagan.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que el sumo sacerdote no debe
entrar en el templo indiscriminadamente, sigue vigente, más sin embargo
espiritualizado referido a ese momento preciso contemplado en el plan de Dios
para la humanidad para ello: Primero cuando Jesús, el Sumo Sacerdote ingrese en
él y, segundo, cuando el resto de los elegidos calificados para ello lo hagan.

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