65. No borrar el nombre de Dios de los textos sagrados ni destruir las instituciones dedicadas a su adoración (Dt. 12:4)


 “No haréis así a Jehová vuestro Dios”

 

Lo estipulado en Deuteronomio 12:4 se refiere a no hacer así como previamente en los versículos previos a ese se ha indicado respecto de los dioses falsos. Leamos.

 

Deuteronomio 12

Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar.

 

De nuevo, aquel hacer se refiere a no hacer con Dios lo que se ha decretado para estos dioses falsos. Pero más allá de su entendimiento natural, el cual es claro, hay una comprensión espiritual y, dado que lo anterior se refiere a lo que podríamos denominar lugares de culto, siendo el principal lugar de culto en el Antiguo Testamento el Tabernáculo, puede tomarse éste como referencia para, en esta era de la iglesia, entender qué es lo que, con relación a Dios, debe cuidarse. Veamos.

 

La representación del Tabernáculo, apunta a Cristo, en el proceso relativo a Sus tres funciones, Él es el origen y consumación de nuestra fe (Hebreos 12:2), pero de igual forma apunta a todos aquellos llamados, elegidos y fieles de todos los tiempos en su proceso para ser como Cristo.

 

El Arca, representa a Cristo, su contenido apunta a las tres funciones relativas a Su persona, el hecho de que su contenido triple esté en una sola Arca y no en tres, implica que las tres funciones, profeta, sacerdote y rey, son realizadas por una misma persona.

 

La deducción lógica del proceso consecutivo a realizar esas tres funciones está de igual forma corroborada por el orden consecutivo de las capas de pieles que cubrían el Tabernáculo, de igual forma las puertas de todo el conjunto apuntan a Cristo en sus tres funciones.

 

Todas las puertas son Cristo (Juan 10:9), la de entrada al atrio, la de la entrada al lugar santo y la de la entrada al lugar santísimo. Es por eso que las tres están diseñadas de igual forma (Éxodo 26:31, 36; 27: 16). Sólo hay una puerta, Cristo, tres momentos, sí, donde el mismo va abriendo camino hacia la consumación del plan de Dios respecto de Su familia, pero una sola puerta. Los materiales de dichas puertas apuntan precisamente a las tres funciones que Cristo realizaría en los tres momentos de la historia de la salvación: en la era de las leyes mosaicas, en la era de la iglesia y en la era del milenio, dicho de otra forma Cristo en la era de las leyes mosaicas entregando la Ley, Cristo en la era de la iglesia edificándola, y Cristo en el milenio estableciendo Su reinado. Esos tres momentos están correlacionados con sus tres funciones: la era de las leyes mosaicas con su función preponderante de profeta, la era de la iglesia con su función preponderante de sacerdote, la era del milenio con su función preponderante de rey.

 

Visto el proceso desde el lugar santísimo hasta la puerta del atrio del Tabernáculo, dicho de otro modo: de adentro hacia afuera, presenta los tres momentos de la salvación referidos a Cristo, los llamados y elegidos que son encontrados fieles y el resto de la humanidad. La resurrección de Cristo lo hizo el primero de entre los muertos (Colosenses 1:18), los llamados y elegidos que sean encontrados fieles serán aquellos que a Su regreso serán transformados en cuerpos de gloria como el suyo (Filipenses 3:21), después vendrá la etapa donde el resto de la humanidad de todos los tiempos tendrá la oportunidad de conocer la Verdad y aceptándola ser salvos (1 Corintios 15:23-24). Esos tres momentos, representados por los espacios del Tabernáculo de adentro hacia afuera son el lugar santísimo, el lugar santo y el atrio del Tabernáculo, es decir, en cuanto a la conformación de la familia de Dios: uno (Cristo), algunos (llamados, elegidos y fieles en el presente siglo), todos (resto de la humanidad).

 

Pero de igual forma, todo el diseño, visto desde la puerta del atrio del Tabernáculo y hasta el lugar santísimo, representa el proceso a seguir por cada persona en lo individual y por la humanidad en lo general, para llegar a ser como Cristo: primero profetas, luego sacerdotes y por último reyes. Estos tres momentos a su vez apuntan a los tres nacimientos necesarios para ser considerados llamados, elegidos y fieles: el natural, el del agua y el del espíritu. El nacimiento natural es el que todos experimentamos al nacer carnalmente de nuestra madre, el nacimiento del agua es cuando al ser bautizados venimos a nacer a una nueva vida en la iglesia de Dios, el nacimiento del Espíritu será cuando a la venida de nuestro Señor, aquellos que sean encontrados fieles serán transformados en cuerpos de gloria como el suyo para ser con él reyes y sacerdotes. Estos tres momentos son necesarios para ser parte de la familia de Dios (Juan 3:5), es por ello que en revelación a los santos se les define como aquellos que son considerados llamados, elegidos y fieles (Revelación 17:14).

 

Las tres grandes áreas del diseño del Tabernáculo apuntan de igual forma a estos tres grandes momentos en la vida de cada persona en lo particular y de la humanidad en sí en lo general: el atrio representa a los que son llamados, considerando el área del mismo muchos por cierto (Mateo 22:14 p.p.); el lugar santo representa a aquellos llamados que con elegidos, considerando el área del mismo pocos por cierto (Mateo 22:14 u.p.); y el lugar santísimo representa a aquellos llamados y elegidos que son encontrados fieles (Revelación 17:14), considerando el área del mismo sólo algunos de los llamados y elegidos.

 

De igual forma todos los enseres del Tabernáculo tienen una correspondencia con las fiestas santas que Dios dio a Su pueblo: En el atrio del Tabernáculo, la era de las leyes mosaicas, la Pascua está representada por el altar de bronce (símbolo de la muerte de Cristo); Primicias está representada por la fuente de bronce (símbolo de la resurrección de Cristo); en el lugar santo, la era de la iglesia, Panes sin levadura está representado por los panes colocados en la mesa de la proposición (símbolos de la vida perfecta y santa a las que los llamados y elegidos han sido convocados), Pentecostés está representado por el candelabro de oro (símbolo del Espíritu Santo), Trompetas está representado por el altar del incienso (símbolo de los llamados y elegidos que son aceptos para reinar con Cristo); y en el lugar santísimo, la era milenial,  Expiación está representada por el propiciatorio, la tapa del Arca, sobre la cual una vez al año el Sumo Sacerdote vertía la sangre para la expiación de los pecados del Pueblo (símbolo del sacrificio de Cristo que redime a la humanidad, con lo que el inicio de los enseres del Tabernáculo –el altar de bronce- y el final del mismo –el Arca- se unen lo que apunta a Cristo como iniciador y consumador de nuestra fe -Hebreos 12:2-), y Tabernáculos está representado por el Arca en sí (simbolizando la estatura perfecta de Cristo (Efesios 4:13) alcanzada por los llamados, elegidos y fieles quienes han llegado a ser semejantes a Jesús -1 Juan 3:2-).

 

En este punto, al hablar de las tres funciones de Cristo, es menester señalar que los cristianos de igual forma tenemos que replicar esas tres funciones ya que ese es nuestro llamamiento.

 

En la figura de Cristo podemos ver reestablecido el sacerdocio de Melquisedec, aunque en esta ocasión de manera eterna, de igual forma, si se ha restablecido el sacerdocio de Melquisedec en la figura de nuestro Señor Jesús (Hebreos 7:12), y si nosotros estamos llamados a ser coherederos con Él (Romanos 8:17) y de igual forma ser profetas (Marcos 16:15-18), reyes y sacerdotes (Revelación 1:6), se hace necesario que en nuestra persona se identifiquen esas tres funciones, “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” (Efesios 2:10).

 

Profetas

Al igual que Cristo, quien decide seguirle como parte de la respuesta al llamamiento del que se ha sido objeto, tiene la encomienda de proclamar la verdad que del Padre ha sido revelada.

 

Romanos 10:14

¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?

 

Hechos 8:30-31,

Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?  Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él…  Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.

 

Estas dos citas hacen énfasis en la necesidad que tiene quien quiere conocer la verdad del Padre, de contar con alguien que lo guíe en el conocimiento de Dios de manera correcta, lo cual es corroborado con la sentencia siguiente:

 

Romanos 10:17

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

 

Es por ello que lo que se conoce como la Gran Comisión implica, para el cristiano, proclamar el mensaje del Evangelio:

 

Mateo 28:19

Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Marcos 16:15

Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura.

 

Lucas 24:47-48

y que en su nombre se predicara el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando por Jerusalén. De esto, ustedes son testigos.

 

Hechos 1:8

pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

 

Mateo 5:14-16

14 »Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.

 

El entendimiento, acatamiento y realización de esta función, la de profeta, puede verse desde los primeros momentos de la iglesia naciente:

 

Hechos 2:38

Y Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.

En ese sentido, quien así hiciere será reconocido, más sin embargo quien no desempeñe esta función será rechazado:

 

 

Mateo 24:45-51

45 ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;

49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,

50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,

51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

Sacerdotes

La función sacerdotal, bajo al sacerdocio de Melquisedec reestablecido por Cristo, implica para el cristiano su desempeño a través de Jesús como Sumo Sacerdote:

 

 

Hebreos 10:19-20

Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,  por un camino nuevo y vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne

 

 

Este acceso al Lugar Santísimo, ganado por Cristo, implica para los cristianos la compartir con Jesús la función sacerdotal:

 

1 Pedro 2:9

Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquél que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable.

 

Romanos 15:16

para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los gentiles sea aceptable, santificada por el Espíritu Santo.

 

 

Este desempeño de la función sacerdotal por los cristianos no implica la perfección y santidad de estos últimos sino el inicio de la función en tanto los creyentes son edificados:

 

1 Pedro 2:5

también ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

 

 

Y como parte de esta función hay desempeños específicos a los que los creyentes con llamados unidos a Cristo Jesús:

 

 

Romanos 12:1

Por tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable (agradable) a Dios, que es el culto racional de ustedes.

 

Romanos 6:13

ni presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.

 

Hebreos 13:15-16

Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque ésos son los sacrificios que agradan a Dios.

 

Reyes

 

La función de rey como parte de quienes han sido llamados a salvación en el presente siglo, tiene una connotación principalmente profética:

 

Revelación 1:5-6 

Y Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los signos de los siglos. Amén

 

Revelación 5:10

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

 

Revelación 20:6

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

 

Isaías 2:3  (Miqueas 4:2)

Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová.

 

Más sin embargo los desempeños inherentes a la función real, tienen verificativo inicial en el presente siglo en la vida de los creyentes:

 

Mateo 20:25-28

Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.  Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,  y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;  como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

 

1 Corintios 6:1-4

¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?  ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?  ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?  Sí, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?

 

Esta función real implica que en el presente siglo, los llamados a salvación, deben poner a trabajar los talentos con los que han sido dotados, ya que quien hace así será reconocido, mientras que quien no produce será condenado:

 

Mateo 25:14-30

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.

17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.

18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.

26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

 

Lo anterior puede enlazarse con la parábola de las minas ya que, quienes en este siglo trabajen con aquello que se les dotó buscando primero el Reino de Dios y SU justicia, serán recompensados en el siglo venidero, bajo el reinado de Cristo, de dominio sobre ciudades:

 

Lucas 19:11-27

11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.

14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

17 Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.

19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?

24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; más al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.

Como puede verse, los cristianos, a imagen de su Señor, incorporan en su persona las tres funciones de profeta, sacerdote y rey, con todo y todo la pregunta sería ¿cuál de estas tres funciones tiene preponderancia  en el siglo actual? “Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección; la muerte segunda no tiene poder sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con El por mil años” (Revelación 20:6), como puede verse, si bien en el presente siglo las tres funciones de profeta, sacerdote y rey están siendo desempeñadas por los cristianos, la realización plena de las dos últimas está condicionada a ser considerados para participar en la primer resurrección, luego entonces la función que en la actualidad tienen mayor preponderancia es precisamente la de profeta.

 

Si bien la cita anterior permite llegar a esta conclusión, este razonamiento no es del todo necesario ya que leyendo las citas referidas a las funciones que como profeta, sacerdote y rey debe desempeñar un cristiano, como ya se han visto, puede evidenciarse que el llamado preponderante para este siglo, que no el  único, es precisamente el ser profeta.

 

Entender esto no es cosa menor ya que implica el comprender, aceptar y ejercer los desempeños aunados con la función de profeta proclamando el Evangelio, siendo de esta forma luz del mundo,  y dando testimonio a las naciones de la verdad del Padre.

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de no borrar el nombre de Dios de los textos sagrados ni destruir las instituciones dedicadas a su adoración, más sin embargo espiritualizado referido, en la figura del diseño del Tabernáculo, a conocer a Cristo en sus funciones a lo largo de la historia de la salvación, lo cual arroja muchas luces sobre ello, y a conocer el proceso a seguir por cada persona y por la humanidad en su proceso a ser conformados a la imagen de Cristo.


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