46. Está prohibido volver a Egipto y vivir allí permanentemente (Dt. 17:16)
“Pero
él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin
de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este
camino”
Como
parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, éste les ordenó el no
volver a Egipto. De manera natural era más que claro que debería ser impensable
para el pueblo pretender regresar al lugar de donde Dios les había sacado, pero
de manera natural contiene verdades subyacentes válidas, como toda la Palabra, para
los elegidos en la actualidad. Para ello debemos entender el sentido, precisamente,
de aquello a lo que se refiere cuando se menciona a Egipto y el contexto de ello
lo encontramos en el Salmo 81 que contiene
una breve relatoría de la liberación del pueblo de Israel de Egipto incluyendo
la manera en que éste luego se comportó respecto de Dios pero resaltando la
infinita misericordia y eterno amor que Dios tiene para con los suyos.
Salmos 81
1 Cantad con
gozo a Dios, fortaleza nuestra;
Al Dios de
Jacob aclamad con júbilo.
2 Entonad
canción, y tañed el pandero,
El arpa
deliciosa y el salterio.
3 Tocad la
trompeta en la nueva luna,
En el día
señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.
4 Porque
estatuto es de Israel,
Ordenanza
del Dios de Jacob.
5 Lo
constituyó como testimonio en José
Cuando
salió por la tierra de Egipto.
Oí lenguaje
que no entendía;
6 Aparté su
hombro de debajo de la carga;
Sus manos
fueron descargadas de los cestos.
7 En la
calamidad clamaste, y yo te libré;
Te respondí
en lo secreto del trueno;
Te probé
junto a las aguas de Meriba. Selah
8 Oye, pueblo
mío, y te amonestaré.
Israel, si
me oyeres,
9 No habrá en
ti dios ajeno,
Ni te
inclinarás a dios extraño.
10 Yo soy
Jehová tu Dios,
Que te hice
subir de la tierra de Egipto;
Abre tu
boca, y yo la llenaré.
11 Pero mi
pueblo no oyó mi voz,
E Israel no
me quiso a mí.
12 Los dejé,
por tanto, a la dureza de su corazón;
Caminaron
en sus propios consejos.
13 ¡Oh, si me
hubiera oído mi pueblo,
Si en mis
caminos hubiera andado Israel!
14 En un
momento habría yo derribado a sus enemigos,
Y vuelto mi
mano contra sus adversarios.
15 Los que
aborrecen a Jehová se le habrían sometido,
Y el tiempo
de ellos sería para siempre.
16 Les
sustentaría Dios con lo mejor del trigo,
Y con miel
de la peña les saciaría.
De igual forma, el Salmo 136:10 señala,
respecto de Dios, el momento culmen de las plagas que en su momento cayeron
sobre Egipto y que obligaron a éste a dejar ir al pueblo de Israel: “Al que
hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia”.
Generalmente cuando en el contexto de la vida
cristiana se menciona a Egipto, a éste se le adjudica un carácter netamente
nocivo, maligno, pero en varias partes de la Escritura podemos ver que Egipto
puede tener otra connotación, incluso positiva. Por ejemplo, fue Egipto,
gracias a la acción de Dios por medio de José, quien en aquella hambruna que
asoló la región pudo mantener con vida otros pueblos e incluso dar refugio al
pueblo de Israel (Génesis 41-47), fue a Egipto a donde huyó Jesús cuando
Herodes buscaba matarle de niño (Mateo 2:13-15), e incluso sobre el destino
final de Egipto, al igual que Asiria, enemigo de Israel, la Palabra señala “En
aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y asirios entrarán en
Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con los asirios a Jehová.
En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en
medio de la tierra; porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo:
Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi
heredad” (Isaías 19:23-25).
Con todo y todo hay un papel que Egipto en el
presente siglo está desarrollando conforme al plan divino, ¿podemos llegar a
identificar esto? Vemos.
El Salmo 105 habla de las maravillas que en
su momento obró Dios para con su pueblo incluyendo la liberación de éste de
Egipto. Sobre esto, y con relación a Moisés y a Aharón, el versículo 27 señala
“puso en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de
Cam”. ¿Por qué se le menciona como la tierra de Cam? En Génesis 10:6 se
mencionan a los hijos de Cam, quien era hijo de Noé, dicha cita señala “Los
hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán”. ¿Sabes cómo se dice Egipto en
hebreo?, precisamente Mizraim. De ahí que considerando aquello de la tierra de
Cam y que el nombre de Egipto sea el mismo que uno de los hijos de Cam, hijo de
Noé, se concluye que Egipto fue fundado por él y su descendencia.
Respecto de Egipto, Mizraim significa
literalmente “los dos estrechos”, esto en referencia a las dos partes principales
en que se dividía el país: el Alto Nilo y el Bajo Nilo. Eso de los dos
estrechos era por el Nilo en esas partes se estrechaba, primero en el Lago
Nasar antes del Alto Nilo y luego poco antes de llegar al Mar Mediterráneo en
el Bajo Nilo.
Por cierto, nomás como curiosidad, si uno ve
un mapa actual puede ver ambos estrechos pero contrariamente a lo que uno
pudiera creer, el Alto Nilo no era el que estaba arriba, por decirlo así
considerando un mapa actual, poco antes de que el Nilo llegara el Mar Mediterráneo,
sino que está abajo, por decirlo así considerando un mapa actual , en el primer
estrecho, cerca del Lago Nasar, esto porque eso del Alto y Bajo Nilo no está en
función de cómo vemos ahora nosotros los mapas sino precisamente por el fluir
del Nilo el cual iba desde el Lago Nasar al Mar Mediterráneo siendo que por
efectos de la gravedad el agua fluye de la parte más alta a la más baja por lo
que el Egipto cerca del Lago Nasar estaba más alto que el Egipto cerca del Mar
Mediterráneo.
Con todo y todo es interesante que el nombre
hebreo para Egipto, Mizraim, contenga la noción de estrechez, ¿por qué?, porque
cuando Dios se le aparece a Moisés para enviarlo a liberar a su pueblo la
Escritura de esto nos dice “dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi
pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues
he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los
egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que
fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del
ferezeo, del heveo y del jebuseo” (Éxodo 3:7-8). ¿Te fijas?, Dios los iba a
sacar de Egipto, de Mizraim, de la estrechez, y los iba a llevar a “una tierra
buena y ancha”, más que clara la diferencia: sacarlos de algo estrecho,
limitado para llevarlos a algo ancho, amplio. Curiosamente es lo mismo que Dios
está haciendo ahorita con cada uno de los elegidos que hemos respondido al
llamamiento del Padre para venir a salvación en el presente siglo, pero antes
de abordar esto veamos el significado subyacente de la Palabra Egipto.
Como ya se comentó, Egipto en hebreo es מִצְרָ֑יְמָה,
Mizraim y significa “los dos estrechos”, pero Mizraim está formada por las
letras hebreas ם, Mem, צְ, Tsade, רַ, Resh, יִ, Yud, מִ, Mem y ה, Hey, más sin
embargo, esas mismas letras en el hebreo antiguo, el paleo hebreo,
La Mem, agua, representaba poder; la Tsade, gancho,
atrapar; la Resh, cabeza de hombre, primogénito; la Yud, mano-brazo, hacer; la
Mem, de nuevo, agua, poder; y la Hey, hombre con manos al cielo, revelar. De
esta forma, considerando el significado de los símbolos de cómo en paleo hebreo
se escribía Egipto, Mizraim, tenemos el Poder que Atrapa a los Primogénitos
para hacer que el Poder se Revele. De esta forma Egipto no es sino un
instrumento en las manos de Dios, instrumento poderoso que si bien atrapa a los
primogénitos sirve para que el poder de Dios se revele lo cual es rebelado tal
cual por la Palabra y en boca de Dios mismo cuando éste le dice a Moisés,
previo a enviarlo con Faraón, “Y yo endureceré el corazón de Faraón, y
multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas” (Éxodo 7:3).
Por cierto, y nomás como comentario
aclaratorio, hay que entender realmente el significado de eso de que Dios
endurecería el corazón de Faraón ya que si era Dios quien le endurecía su
corazón luego entonces Faraón no era responsable de sus acciones, siendo así
¿por qué castigarlo? El problema es la traducción. La palabra “endureció” se ha
traducido del hebreo חזק, jazák, que más bien significa “fortalecer” y
“corazón” se ha traducido del hebreo לב, lév, que también significa “voluntad”,
de ahí que una traducción más correcta sería que Dios fortaleció la voluntad de
Faraón. No seríamos del todo libres, ni Dios sería del todo justo, si solo a
los buenos les diera lo que necesitan para su actuar mientras que a los malos
no, Dios nos da todo lo que ocupamos para lo que queremos hacer, sea bueno o
malo, esto lo dejó muy claro Jesús cuando dijo “para que seáis hijos de vuestro
Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que
hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Dios no hace salir el sol,
es decir: no da todo lo que necesitan, solo a los buenos sino también a los
malos, pero de igual forma en su momento pide cuentas de todo lo entregado sea
que se hubiere usado para bien o para mal, como en el caso de Faraón: Dios
fortaleció su voluntad, le dio todo lo que necesitaba para llevar a cabo lo que
quisiera, pero luego pidió cuentas en la forma de los castigos que le envió por
su rebeldía.
Pero volviendo a la cuestión de Egipto, tal
como el pelo hebreo nos revela, Dios usa un poder que captura a los suyos para
revelar su propio poder, tal como se dijo antes: es exactamente lo mismo que
Dios está haciendo ahorita.
Aquella liberación del pueblo de Israel de
Egipto es una sombra de la liberación de los hijos de Dios del pecado. En aquel
entonces los israelitas se salvaron del destructor por la sangre del cordero
que pusieron en los postes y el dintel de las puertas de sus casas, en la
actualidad los elegidos somos salvados por la sangre del Cordero de Dios,
Jesús, pero en ambos casos Dios está usando, tanto a Egipto como al pecado,
para develar su poder y no solo referido a sí mismo sino actuando en los suyos
para que éstos lleguen lo que están llamados a ser, aquello que Dios pensó para
cada uno desde la eternidad, ya que no hay nada que pueda, trastocar el plan de Dios, como dice la misma
Palabra en boa de Dios: “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos
antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,
que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún
no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”
(Isaías 46:9-10).
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que está prohibido volver a
Egipto y vivir allí permanentemente, sigue vigente, más sin embargo espiritualizado
referido a no volvernos al pecado del cual se nos ha liberado, pero que incluso que la estrechez actual del pecado,
de este poder que nos ha atrapado, está siendo utilizado por Dios para revelar
su poder y no solo eso sino que además para actuar en cada uno de nosotros para
llevarnos a ser lo que Él pensó desde la eternidad, conforme a la voluntad del
Padre y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

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