43. No afeitarse los costados de la cabeza (Lv. 19:27)
“No haréis tonsura en vuestras cabezas, ni dañaréis la punta de vuestra barba”
Como
parte del pacto que Dios estableció con su pueblo, le indicó algunas normas que
muchos señalan como ilógicas, es decir, que no se entienden pero que deben ser
cumplidas. Si así fuera estaríamos ante un Dios ilógico, irrazonable, casi
caprichoso, que impone reglas absurdas y arbitrarias, pero eso no es así. El
problema en lo anterior radica en querer ver las normativas solamente desde el
punto de vista natural cuando es más bien el aspecto espiritual el que nos da
el entendimiento pleno.
En
el caso de lo señalado por Levítico 19:27 referido a no afeitarse los costados
de la cabeza, el entendimiento espiritual de ello nos lo es dado entendiendo
las características relativas a lo que se conocía en el Antiguo Testamento como
el voto nazareo.
Como
parte del pacto que Dios había hecho con su pueblo se establecieron ciertas
normas relativas a aquellas personas que voluntariamente deseaban hacer un voto
temporal para dedicarse de lleno a Dios, ese voto se le conoce como el del
nazareo y está registrado en Números 6.
Números
6
1 Habló Jehová
a Moisés, diciendo:
2 Habla a los
hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de
nazareo, para dedicarse a Jehová,
3 se
abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra,
ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.
4 Todo el
tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos
hasta el hollejo, no comerá.
5 Todo el
tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que
sean cumplidos los días de su apartamiento a Jehová, será santo; dejará crecer
su cabello.
6 Todo el
tiempo que se aparte para Jehová, no se acercará a persona muerta.
7 Ni aun por
su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podrá contaminarse
cuando mueran; porque la consagración de su Dios tiene sobre su cabeza.
8 Todo el
tiempo de su nazareato, será santo para Jehová.
9 Si alguno
muriere súbitamente junto a él, su cabeza consagrada será contaminada; por
tanto, el día de su purificación raerá su cabeza; al séptimo día la raerá.
10 Y el día
octavo traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del
tabernáculo de reunión.
11 Y el
sacerdote ofrecerá el uno en expiación, y el otro en holocausto; y hará
expiación de lo que pecó a causa del muerto, y santificará su cabeza en aquel
día.
12 Y
consagrará para Jehová los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año
en expiación por la culpa; y los días primeros serán anulados, por cuanto fue
contaminado su nazareato.
13 Esta es,
pues, la ley del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato:
Vendrá a la puerta del tabernáculo de reunión,
14 y ofrecerá
su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una
cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por
ofrenda de paz.
15 Además un
canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y
hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.
16 Y el
sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto;
17 y ofrecerá
el carnero en ofrenda de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin
levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones.
18 Entonces el
nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y
tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que
está debajo de la ofrenda de paz.
19 Después
tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, una torta sin levadura
del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondrá sobre las manos del
nazareo, después que fuere raída su cabeza consagrada;
20 y el
sacerdote mecerá aquello como ofrenda mecida delante de Jehová, lo cual será
cosa santa del sacerdote, además del pecho mecido y de la espaldilla separada;
después el nazareo podrá beber vino.
21 Esta es la
ley del nazareo que hiciere voto de su ofrenda a Jehová por su nazareato,
además de lo que sus recursos le permitieren; según el voto que hiciere, así
hará, conforme a la ley de su nazareato.
La
intención de este voto, como lo declara el versículo 2, era que la persona se
dedicara por un tiempo de manera exclusiva a Dios. Dicho voto tenía ciertas
consideraciones como el no beber vino, ni sidra, ni vinagre, ni uvas frescas o
secas (v. 3), no cortarse el pelo (v. 5), y el no acercarse a persona muerta
aunque sea incluso familiar cercano (v. 6-7), de igual forma había ciertas
condiciones que debían cumplimentarse cuando el tiempo del nazareato hubiese
sido acabado (v. 13-20).
Referido
a Números 6:18, ¿qué implicaba el que una vez completado el plazo de su voto el
nazareo se rapase la cabeza y ofreciera un sacrificio? Para responder esto
primeramente debe entenderse la referencia de Números 6:5 en cuanto a que quien
hiciese voto de nazareo no se cortase el pelo mientras ésta durase. Veamos esto
primero y posteriormente lo otro.
Para
comenzar a comprender esto hay que recordar que los llamados a salvación tiene
que cumplir en su vida las tres funciones de Cristo: profeta, sacerdote y rey. Veamos
de manera general estas tres funciones.
Profeta
El
término hebreo, נְבִיא, nabi, traducido "profeta", probablemente se
deriva de una raíz que significa "anunciar" o "proclamar".
Para
entender las funciones del profeta hay que ver la manera en que estos son
presentados por la Escritura.
Siervo:
No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron
(Daniel 9:6). Un profeta es ante todo un siervo de Dios, alguien que le sirve,
dicho de otra forma, un instrumento para trabajar a través de él con quienes
Dios tiene algo que comunicar, Su verdad.
Vidente:
La palabra del Señor vino al profeta Gad, vidente de David. (2 Samuel 24:11).
Un profeta es un vidente, es decir, alguien que ve, ¿y qué es lo que ve?, lo
que Dios desea revelarle. Esto pueden ser acontecimientos futuros, es cierto,
pero general y mayormente puede referirse a enseñanza, instrucción, corrección
y edificación, es decir, una correcta percepción de la verdad de Dios, de Su
Palabra escrita y de Su Palabra hecha carne, que conlleva una correcta
transmisión de lo percibido a quienes Dios desea comunicarlo.
Vigilante:
Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel: oirás, pues,
tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte (Ezequiel 3:17). Un profeta
vigila, de hecho vigila celosamente la verdad revelada de Dios, de Su Palabra
escrita y de Su Palabra hecha carne, en quienes han sido llamados para
salvación, de hecho parte de esta vigilancia implica ese llamado a salvación
pues la vigilancia misma conlleva amonestación, corrección, enseñanza,
edificación y por ende perfeccionamiento
y santificación.
Enviado:
Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo,
diciendo: 'Yo estoy con vosotros ', dice Jehová (Hageo 1:13). Un profeta es
alguien a quien Dios envía para dar a conocer Su verdad. Esto es sumamente
importante ya que un profeta no habla de sí, es decir, de sus pensamientos o de
sus sentimientos, sino lo que Dios le mueve a comunicar.
El
desempeño principal de la función de profeta es el expresar la palabra que de
Dios le ha sido revelada, esto incluso por que la misma palabra revelada lo
impele a ello. Generalmente el sentido de esta palabra revelada gira en torno a
un arrepentimiento de las desviaciones cometidas y un regreso a la obediencia
debida a Dios. Dado que en la vida humana misma convergen situaciones
políticas, sociales, religiosas y que del aceptar o rechazar el mensaje que por
medio del profeta se transmite depende el futuro, en ocasiones ese mensaje conlleva
referencias precisamente a lo que está por venir. De esta forma la predicación
es el desempeño alrededor del cual gira la figura del profeta, el cual puede o
no mostrar señales que acompañen su mensaje, sin que estas deban ser
antepuestas a lo que a través de su
persona Dios busca comunicar.
En
la Escritura los profetas referentes para este término son precisamente los
escritores de los libros que tiene precisamente este adjetivo y los cuales
incluyen, sin duda alguna, un sinfín de profecías, algunas ya cumplidas otras
por cumplirse, pero de igual manera el
término en su más amplia acepción, considerando su significado general, es
aplicado por la misma Palabra de Dios a diferentes personajes como Natán, Elías,
Miqueas (1 Reyes 22:8-38) y Eliseo, cuya función fue anunciar el juicio y la
voluntad de Dios principalmente a los reyes, de igual forma el término profeta
se aplica también a Abraham (Génesis 20:7), Aarón (Éxodo 7:1), María y
Débora (Éxodo 15:20; Jueces 4:4) y Moisés (Deuteronomio 18:18; 34:10).
De
esta forma, el profeta siempre responde, tanto en su llamamiento como en su
mensaje, a una designación específica y personal de Dios (Isaías 6; Jeremías
1:4-19; Ezequiel 1-3; Oseas 1:2; Amos 7:14, 15); reflejando en su persona un
entendimiento de los designios de Dios para con la historia humana, llevándole
a confrontar los mismo reyes, que sacerdotes o pueblos con el mensaje que le es
dado comunicar.
La
función de profeta, dado que, como se comentará más delante, es con un fin
específico y por una temporalidad dada, es de las tres –profeta, sacerdote y
rey-, la que menos disposiciones en las
leyes mosaicas contiene para su desempeño, con todo y todo sí existen ciertas
indicaciones respecto de esta función:
Deuteronomio
13
1 Cuando se levantare en medio de ti
profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios,
2 y si se cumpliere la señal o prodigio
que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y
sirvámosles;
3 no darás oído a las palabras de tal
profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está
probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y
con toda vuestra alma.
4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis;
a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él
serviréis, y a él seguiréis.
5 Tal profeta o soñador de sueños ha de
ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó
de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte
del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás
el mal de en medio de ti.
6 Si te incitare tu hermano, hijo de tu
madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto:
Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis,
7 de los dioses de los pueblos que están
en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la
tierra hasta el otro extremo de ella;
8 no consentirás con él, ni le prestarás
oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás,
9 sino que lo matarás; tu mano se alzará
primero sobre él para matarle, y después la mano de todo el pueblo.
10 Le apedrearás hasta que muera, por
cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de
casa de servidumbre;
11 para que todo Israel oiga, y tema, y no
vuelva a hacer en medio de ti cosa semejante a esta.
Sacerdote
El
término hebreo כּהן , cohen o kohen, traducido como sacerdote viene de una raíz
utilizada para referirse a la base de una columna, por cierto, la palabra
hebrea para los sacerdotes de otras naciones es komer que significa quemar tal
vez en alusión a los sacerdotes que quemaban los niños en el fuego de Moloch (2
Reyes 23:10). Sobre cohen (plural cohanim o kohanim), la raíz los presenta como
el fundamento de la comunidad.
Si
bien el profeta es aquella persona elegida por Dios para comunicar un mensaje
en particular, en el caso del sacerdote es aquella persona que ha sido
designada sobre todo para el desempeño de servicios religiosos, en este sentido
el sacerdote representa a Dios ante el pueblo y al pueblo ante Dios.
Tal
como se vio en el apartado de los dos sacerdocios y las dos leyes, Dios siempre
ha tenido lo mismo un cuerpo legislativo que norme la dinámica humana con
relación a Él y un cuerpo sacerdotal que se encargue de las funciones relativas
al culto.
Previo
a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas existió el sacerdocio de
Melquisedec, interrumpido temporalmente por el sacerdocio de Aharón. En aquel
primero las leyes vigentes correspondían a los Diez Mandamientos, las leyes
dietéticas y las relativas al diezmo y las leyes relativas a las funciones de
profeta, sacerdote y rey, que en ese caso convergían en una sóla persona, con
el advenimiento del pacto abarhamánico y las leyes mosaicas, normativas
adicionales fueron agregadas a aquella legislación primigenia siendo el
sacerdocio de Aharón el encargado de cumplimentarla.
Una
vez venido Cristo se reestablece el sacerdocio de Melquisedec reuniendo en se
persona las funciones de profeta, sacerdote y rey, independientemente de esto
las funciones específicas del sacerdocio siguen siendo desempeñadas en el
sacerdocio de Melquisedec a saber
presentar ofrendas y sacrificios (Hebreos 5:1), así como participar en
la instrucción religiosa del pueblo (Levítico 10:11; Deuteronomio 33:10;
Ezequiel 44:23).
Adicionalmente,
de las tres funciones, -profeta, sacerdote y rey-, sobre la de sacerdote las
leyes mosaicas son las que contienen mayores especificaciones al respecto, con
lo que queda evidente la solemnidad de dicha función ya que la relación de la
misma es directamente con Dios. Si bien dichas especificaciones ya no están
vigentes en su sentido material, si existe un sentido espiritual subyacente
aplicable para el cristiano en la actualidad:
·
Antes
de entrar en el templo o participar del culto, los sacerdotes deben lavarse las
manos y los pies (Éxodo 30:19)
·
Los
sacerdotes deben prender las lámparas todos los días (Éxodo 27:20,21)
·
Los
sacerdotes deben bendecir a Israel (Números 6:23)
·
Israel
debe honrar a sus sacerdotes (Levítico 21:8)
·
Los
sacerdotes deben usar vestimenta sacerdotal especial (Éxodo 28:2)
·
El
arca debe ser llevada sobre los hombros de los sacerdotes (Números 7:9)
·
En
honor a ciertos parientes cercanos muertos, los sacerdotes deben hacerse
ritualmente inmundos (Levítico 21:2,3)
·
El
sumo sacerdote puede casarse sólo con una virgen (Levítico 21:13 y 14)
·
Se
debe separar la gran ofrenda de las primicias (teruma) y dársela al sacerdote
(Deuteronomio 18:4)
·
Los
levitas deben dar un diezmo de su diezmo a los sacerdotes (Números 18:26)
·
Se
debe dar la primera porción de la masa al sacerdote (Números 15:20)
·
El
sacerdote debe recibir su porción del animal sacrificado (Deuteronomio 18:3)
·
El
voto especial debe diferenciar lo que pertenece al templo y lo que es para los
sacerdotes (Levítico 27:21,28)
·
Se
debía nombrar a un sacerdote para tareas especiales en tiempo de guerra
(Deuteronomio 20:2)
·
El
sumo sacerdote no debe entrar en el templo indiscriminadamente (Levítico 16:2)
·
Un
sacerdote con defecto físico no debe entrar allí por ningún motivo (Levítico
21:23)
·
Los
levitas y los sacerdotes no deben intercambiar sus funciones (Números 18:3)
·
Está
prohibido que las personas que no son sacerdotes sirvan en el templo (Números
18:4)
·
También
se aplica a los sacerdotes contaminados (Levítico 22:2)
·
También
se aplica a los sacerdotes que han hecho la purificación necesaria pero que
todavía están dentro del periodo de su contaminación (Levítico 21:6)
·
No se
hará ningún corte en el vestido superior del sumo sacerdote (Ex. 28:32)
·
Una
persona que no es sacerdote no puede comer las cosas sagradas (Levítico 22:10)
·
Los
sacerdotes no pueden comer las ofrendas de pecado o las ofrendas de
transgresiones fuera de los atrios del templo (Deuteronomio 12.17)
·
El
sacerdote no puede casarse con una ramera (Levítico 21:7)
·
El
sumo sacerdote no puede casarse con una viuda (Levítico 21:14)
·
Los sacerdotes
no pueden entrar en el santuario con el cabello demasiado largo (Levítico 10:6)
Rey
La
palabra hebrea מֶ֫לֶך, melec, que se traduce "rey" en el Antiguo
Testamento, literalmente significa
"el que aconseja", de nueva cuenta, como se mencionó anteriormente,
puede verse como es que la función de profeta en el sentido de trasmitir una
verdad, es inherente al rey, aunque su papel está enfocado a regir sobre el
pueblo.
A
diferencia de las demás naciones, la figura del rey no era divina, más sin embargo
era alguien designado por Dios por lo que su relevancia era preponderante para
el pueblo (1 Samuel 24:6).
Tanto
el rey como el pueblo sabían que su verdadero rey era Dios (tanto antes del
establecimiento de la monarquía, Jueces 8:23; 1 Samuel 12:12, como después, 1
Crónicas 28:5).
Al
igual que en el caso del sacerdote, la función de rey contenía ciertas
disposiciones en las leyes mosaicas, disposiciones que si bien son menores con
relación a la función de sacerdote no por ello dejan de ser relevantes para el
correcto desempeño de la monarquía. De igual forma si bien dichas
especificaciones ya no están vigentes en su sentido material, si existe un
sentido espiritual subyacente aplicable para el cristiano en la actualidad:
·
El
rey ha de escribir una copia especial de la Ley para si mismo (Deuteronomio
17:18)
·
El
rey elegido deberá ser de la simiente de Israel (Deuteronomio 17:15)
·
No
deberá acumular un número excesivo de caballos (Deuteronomio 17:16)
·
No
deberá tomar para sí muchas esposas (Deuteronomio 17:17)
·
No
deberá amontonar para sí muchas riquezas (Deuteronomio 17:17)
Como
ya se ha comentado, previo a los pactos abrahamánicos y las leyes mosaicas, en
el sacerdocio de Melquisedec, la figura de sacerdote y rey, y por ende de
profeta, convergían en una misma persona, posterior a los pactos abrahamánicos y las leyes
mosaicas, previo al advenimiento de nuestro Señor Jesús, quien restableció el
sacerdocio de Melquisedec, las funciones de sacerdote y rey estaban separadas
siendo el desempeño de las mismas responsabilidad de personas diferentes.
Tanto
en el sacerdocio de Melquisedec, bajo los Diez Mandamientos, las leyes
dietéticas y las relativas al diezmo, y las leyes relativas a las funciones de
profeta, sacerdote y rey, como el sacerdocio de Aharon con las leyes mosaicas
añadidas a aquellas, las funciones de profeta, sacerdote y rey se desempeñaban.
En
el sacerdocio de Melquisedec las funciones de sacerdote y rey, y por ende
profeta, convergían en una misma
persona, bajo el sacerdocio de Aharon estas funciones recaían en personas
diferentes como límites para desempeñarlas claramente establecidos.
Da
la explicación dada al significado de cada una de estas tres figuras –profeta,
sacerdote y rey- puede entenderse por qué alguien puede ser sacerdote o rey,
bajo el sacerdocio de Aharaón, o sacerdote y rey, bajo el sacerdocio de
Melquisedec, y ser de igual forma profeta. De hecho no puede entenderse la
función de sacerdote y/o rey sin incorporar en ella la de profeta.
De
igual forma hay que aclarar que la función de profeta puede desempeñarse por sí
misma y para sí misma, pero las funciones sacerdote y/o rey no pueden
desligarse de las de profeta.
Dicho
de otra forma un profeta podía ser sólo profeta, pero un sacerdote o rey, en el
sentido más general de la palabra, también era de manera forzosa profeta.
En
Cristo estas tres funciones tienen cumplimentación.
Profeta
La
función de profeta, entendida como la de aquel llamado a proclemar la verdad
del Padre, es fácilmente identificable en Cristo, con todo y todo la Escritura,
tanto las profecías como las declaraciones testimoniales de quienes conocieron
a Jesús y las suyas propias confirman esto.
Deuteronomio
18:15-19
Profeta
de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él
oiréis; conforme a todo lo que pediste a
Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la
voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que
han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré
mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras
que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.
Esta
profecía que Dios mismo dio a Moisés, se refería precisamente al papel de
Cristo cuando éste viniera al mundo. Esto está claramente explicado por Pedro
cuando el día de Pentecostés, dirigiéndose a la multitud, sobre Cristo declara:
Hechos
3:22-23
Porque
Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre
vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será
desarraigada del pueblo.
De
igual forma, durante el ministerio de Jesús, mucha gente lo reconoció como el
profeta y de manera inspirada estos dichos fueron recogidos en las Escrituras:
Lucas
7:16
El
temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha
surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo.
Mateo
21:11
Y la
gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.
Juan
6:14
La
gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente
este es el Profeta que había de venir al mundo.
Juan
7:40
Entonces
algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente
este es el Profeta.
Juan
9:17
Entonces
dijeron otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos? Y él
dijo: Es un profeta.
Si
bien las citas anteriores no dejan lugar a dudas de la figura de Jesús como
profeta, tenemos sus propios dichos que al respecto así lo atestiguan:
Lucas
13:33
Sin
embargo, debo seguir mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede
ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
Ahora
bien ¿qué es un profeta? Generalmente se tiene la idea de que un profeta es
aquel que devela algo oculto, generalmente relacionado con el futuro, el
porvenir. Si bien es cierto que esta es una de las funciones que ocasionalmente
desempeña un profeta, el término abarca muchos más que eso.
Sacerdote
La
función sacerdotal de Cristo, aunque escrituralmente es clara, implica
reconocer la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes, de igual forma
conocer la correcta secuencia de preponderancia entre las tres funciones de
profeta, sacerdote y rey.
Salmos
110:4
Juró
Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de
Melquisedec.
Es
de todos conocidos que este salmo es un salmo mesiánico que se refiere
precisamente a Jesús, nuestro Señor y Salvador, con todo y todo mayor
confirmación de esto lo tenemos cuando Pablo, escribiendo a los Hebreos,
tomando precisamente este salmo, señala respecto de Jesús:
Hebreos
5:6
Como
también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de
Melquisedec
En
esa misma carta Pablo se explaya explicando en extensión y profundidad la
figura de Jesús como ese sacerdote, perfecto, santo y eterno:
Hebreos
6:20
…donde
Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec,
sumo sacerdote para siempre.
Hebreos
7:15
Y esto
es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote,
Hebreos
7:11
Ahora
bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa
base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad {había} de que se levantara otro
sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de
Aarón?
Hebreos
7:23
Los
sacerdotes [anteriores] eran más numerosos porque la muerte les impedía
continuar
Hebreos
7:26
Porque
convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado,
apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos,
Hebreos
3:2
El
cual fue fiel al que le designó, como también lo fue Moisés en toda la casa de
Dios.
Rey
En
el Antiguo Testamento tenemos varias profecías que presentan a Jesús, el
Mesías, como ese rey que habría de reinar de manera perfecta, santa y eterna,
de igual forma el testimonio de sus contemporáneos incluido inspiradoramente en
la Escritura, así como las profecías que aún están por cumplirse señalan esto.
Salmos
2:6
Pero
yo mismo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte.
Zacarías
9:9
Regocíjate
sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu
rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un
pollino, hijo de asna.
Números
24:17
Lo
veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldrá de Jacob,
y un cetro se levantará de Israel que aplastará la frente de Moab y derrumbará
a todos los hijos de Set.
Números
24:19
De
Jacob [saldrá] el que tendrá dominio, y destruirá al remanente de la ciudad.
Miqueas
5:2
Pero
tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me
saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos
antiguos, desde los días de la eternidad.
Esta
última profecía es retomada por Mateo en su Evangelio cuando al referirse al
lugar de nacimiento de Jesús señala:
Mateo
2:6
`` Y
tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de
Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará[a] a mi pueblo Israel”
De
igual forma, durante el ministerio de Jesús en la tierra, muchos testificaron
sobre su realeza, sobre su carácter monárquico, dichos que de manera inspirada
fueron recogidos e incorporados en los Evangelios:
Juan
1:49
Natanael
le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Juan
12:13
…tomaron
ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!, ¡Bendito el que
viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
Mateo
2:2
¿Dónde
está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente
y hemos venido a adorarle.
Independientemente
de lo anterior, Jesús mismo testificó sobre su carácter monárquico:
Mateo
27:11
Y
Jesús compareció delante del gobernador, y éste le interrogó, diciendo: ¿Eres
tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices.
Marcos
15:2
Pilato
le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo El, le dijo: Tú [lo]
dices.
Lucas
23:3
Pilato
entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y {Jesús}
respondiéndole, dijo: Tú [lo] dices.
Juan
18:33
Entonces
Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey
de los judíos?
E
incluso la inscripción que se colocó en la cruz, de manera providencial
establecía su realeza, su carácter monárquico:
Mateo
27:37
Y pusieron
sobre su cabeza la acusación contra El, que decía: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS
JUDÍOS.
Lucas
23:38
Había
también una inscripción sobre El, [que decía:] ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
Marcos
15:26
Y la
inscripción de la acusación contra Él decía: EL REY DE LOS JUDÍOS.
Juan
19:19
Pilato
también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESUS EL
NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.
Ahora
bien, y esto es muy importante tenerlo en cuenta, las tres funciones anteriores
son inherentes a la persona de Jesús y las tres coexisten en el mismo de manera
continua, pero en la temporalidad cada una de ella tiene una preponderancia
sobre las demás, es decir, Cristo es profeta, sacerdote y rey, pero en el
transcurso de la historia de la salvación cada una de las funciones anteriores
tiene preeminencia.
Cuando
Cristo vino, dada la función que desempeño, su papel preponderante era de
profeta, es decir, de transmitir lo que del Padre había oído (Juan 5:19; 8:38;
12:49), Su verdad, pero eso no quiere decir que sus funciones sacerdotales o de
la realeza no las desempeñara, claro que las desempeñaba pero con menor realce
pues un orden hay para todo, orden del que se hablará más delante.
En
su venida, Jesús siendo profeta, también desempeñaba un papel sacerdotal pues
Él mismo oraba al Padre e intercedía por las necesidades de los hombres físicas
y espirituales (Juan 11: 41-42; 17:9, 11, 13, 15; 17: 17-19), de igual forma en
su papel monárquico definía y establecía las reglas aplicables para quien lo reconociese
como Señor (Lucas 6:46; Mateo 7:21; Juan 14:15, 21), más sin embargo en ese
entonces su papel preponderante era de profeta.
En
la temporalidad actual, la era de Su iglesia, Cristo está desempeñando un papel
preponderante de sacerdote al interceder ante el Padre (Hebreos 2:17; 4:14-16;
6:20; 7:26; 8:1) como único mediador entre los hombres y Dios (1 Timoteo 2:5),
más sin embargo a través del Santo Espíritu del Padre sigue profetizando en Su
iglesia, para edificación de sus miembros (1 Corintios 14:3, 5), y a través de Su iglesia, para testimonio del
mundo (Mateo 24:14), de igual forma desempeña también su papel monárquico pues
ha despojado a los poderes y autoridades de este siglo (Colosenses 2:15) y Él ha sido puesto encima de todo principado
y autoridad y poder y señorío (Efesios 1:20-22; 1 Pedro 3:22) y se ha sentado a
la derecha del Trono de la Majestad (1 Pedro 3:22; Hebreos 8:1).
Y
en el Milenio Jesús comenzará a desempeñar de manera preponderante Su papel
monárquico (Revelación 19:16), más sin embargo eso no quiere decir que no
desempeñará su papel de profeta o su papel de sacerdote, seguirá la
instrucción, enseñanza y edificación de Su pueblo (Isaías 2:3) así como la
intercesión de Cristo ante el Padre por los hijos de Dios (1 Timoteo 2:5).
Es
así como las funciones de profeta, sacerdote y rey son inherentes a Jesús, más
sin embargo cada una de ellas, en el Plan de Dios, tiene un carácter
preponderante sin excluir el ejercicio de las demás.
De
igual forma, los cristianos estamos llamados a desempeñar esas mismas
funciones.
Profeta
Al
igual que Cristo, quien decide seguirle como parte de la respuesta al
llamamiento del que se ha sido objeto, tiene la encomienda de proclamar la
verdad que del Padre ha sido revelada.
Romanos
10:14
¿Cómo,
pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de
quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?
Hechos
8:30-31,
Acudiendo
Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que
lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno
no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él… Entonces Felipe, abriendo su boca, y
comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
Estas
dos citas hacen énfasis en la necesidad que tiene quien quiere conocer la
verdad del Padre, de contar con alguien que lo guíe en el conocimiento de Dios
de manera correcta, lo cual es corroborado con la sentencia siguiente:
Romanos
10:17
Así
que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Es
por ello que lo que se conoce como la Gran Comisión implica, para el cristiano,
proclamar el mensaje del Evangelio:
Mateo
28:19
Por
tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Marcos
16:15
Y les
dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura.
Lucas
24:47-48
y que
en su nombre se predicara el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas
las naciones, comenzando por Jerusalén. De esto, ustedes son testigos.
Hechos
1:8
pero
recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la
tierra.
Mateo
5:14-16
14 »Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en
lo alto de un cerro no puede esconderse. 15 Ni se enciende una
lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que
alumbre a todos los que están en la casa. 16 Del
mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que,
viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.
El
entendimiento, acatamiento y realización de esta función, la de profeta, puede
verse desde los primeros momentos de la iglesia naciente:
Hechos
2:38
Y
Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre
de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu
Santo.
En
ese sentido, quien así hiciere será reconocido, más sin embargo quien no
desempeñe esta función será rechazado:
Mateo
24:45-51
45 ¿Quién es,
pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que
les dé el alimento a tiempo?
46 Bienaventurado
aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
47 De cierto
os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.
48 Pero si
aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;
49 y comenzare
a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
50 vendrá el
señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,
51 y lo
castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y
el crujir de dientes.
Sacerdote
La
función sacerdotal, bajo al sacerdocio de Melquisedec reestablecido por Cristo,
implica para el cristiano su desempeño a través de Jesús como Sumo Sacerdote:
Hebreos
10:19-20
Entonces,
hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la
sangre de Jesús, por un camino nuevo y
vivo que El inauguró para nosotros por medio del velo, es decir, Su carne
Este
acceso al Lugar Santísimo, ganado por Cristo, implica para los cristianos la
compartir con Jesús la función sacerdotal:
1
Pedro 2:9
Pero
ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido
para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquél que los
llamó de las tinieblas a Su luz admirable.
Romanos
15:16
para
ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, ministrando a manera de sacerdote
el evangelio de Dios, a fin de que la ofrenda que hago de los gentiles sea
aceptable, santificada por el Espíritu Santo.
Este
desempeño de la función sacerdotal por los cristianos no implica la perfección
y santidad de estos últimos sino el inicio de la función en tanto los creyentes
son edificados:
1 Pedro
2:5
también
ustedes, como piedras vivas, sean edificados como casa espiritual para un
sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por
medio de Jesucristo.
Y
como parte de esta función hay desempeños específicos a los que los creyentes
con llamados unidos a Cristo Jesús:
Romanos
12:1
Por
tanto, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios que presenten sus
cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable (agradable) a Dios, que es el
culto racional de ustedes.
Romanos
6:13
ni
presentéis los miembros de vuestro cuerpo al pecado como instrumentos de
iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los
muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Hebreos
13:15-16
Así
que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de
alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. No se
olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque ésos
son los sacrificios que agradan a Dios.
Rey
La
función de rey como parte de quienes han sido llamados a salvación en el
presente siglo, tiene una connotación principalmente profética:
Revelación
1:5-6
Y
Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los
reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su
sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e
imperio por los signos de los siglos. Amén
Revelación
5:10
y nos
has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Revelación
20:6
Bienaventurado
y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no
tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y
reinarán con él mil años.
Isaías
2:3 (Miqueas 4:2)
Y
vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa
del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas.
Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová.
Más
sin embargo los desempeños inherentes a la función real, tienen verificativo
inicial en el presente siglo en la vida de los creyentes:
Mateo
20:25-28
Entonces
Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se
enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el
que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros
será vuestro siervo; como el Hijo del
Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en
rescate por muchos.
1
Corintios 6:1-4
¿Osa
alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los
injustos, y no delante de los santos? ¿O
no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser
juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los
ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?
Sí, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a
los que son de menor estima en la iglesia?
Esta
función real implica que en el presente siglo, los llamados a salvación, deben
poner a trabajar los talentos con los que han sido dotados, ya que quien hace
así será reconocido, mientras que quien no produce será condenado:
Mateo
25:14-30
14 Porque el
reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y
les entregó sus bienes.
15 A uno dio
cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad;
y luego se fue lejos.
16 Y el que
había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco
talentos.
17 Asimismo el
que había recibido dos, ganó también otros dos.
18 Pero el que
había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
19 Después de
mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
20 Y llegando
el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo:
Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco
talentos sobre ellos.
21 Y su señor
le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré; entra en el gozo de tu señor.
22 Llegando
también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste;
aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
23 Su señor le
dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te
pondré; entra en el gozo de tu señor.
24 Pero
llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que
eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
25 por lo cual
tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es
tuyo.
26 Respondiendo
su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré,
y que recojo donde no esparcí.
27 Por tanto,
debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo
que es mío con los intereses.
28 Quitadle,
pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29 Porque al
que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le
será quitado.
30 Y al siervo
inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de
dientes.
Lo
anterior puede enlazarse con la parábola de las minas ya que, quienes en este
siglo trabajen con aquello que se les dotó buscando primero el Reino de Dios y
SU justicia, serán recompensados en el siglo venidero, bajo el reinado de
Cristo, de dominio sobre ciudades:
Lucas
19:11-27
11 Oyendo
ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca
de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría
inmediatamente.
12 Dijo, pues:
Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.
13 Y llamando
a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto
que vengo.
14 Pero sus
conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No
queremos que éste reine sobre nosotros.
15 Aconteció
que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos
siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado
cada uno.
16 Vino el
primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.
17 Él le dijo:
Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad
sobre diez ciudades.
18 Vino otro,
diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.
19 Y también a
éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.
20 Vino otro,
diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;
21 porque tuve
miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y
siegas lo que no sembraste.
22 Entonces él
le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre
severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;
23 ¿por qué,
pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera
recibido con los intereses?
24 Y dijo a
los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez
minas.
25 Ellos le
dijeron: Señor, tiene diez minas.
26 Pues yo os
digo que a todo el que tiene, se le dará; más al que no tiene, aun lo que tiene
se le quitará.
27 Y también a
aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá,
y decapitadlos delante de mí.
Como
puede verse, los cristianos, a imagen de su Señor, incorporan en su persona las
tres funciones de profeta, sacerdote y rey, con todo y todo la pregunta sería
¿cuál de estas tres funciones tiene preponderancia en el siglo actual? “Bienaventurado y santo
es el que tiene parte en la primera resurrección; la muerte segunda no tiene
poder sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con
El por mil años” (Revelación 20:6), como puede verse, si bien en el presente siglo
las tres funciones de profeta, sacerdote y rey están siendo desempeñadas por
los cristianos, la realización plena de las dos últimas está condicionada a ser
considerados para participar en la primer resurrección, luego entonces la
función que en la actualidad tienen mayor preponderancia es precisamente la de
profeta.
Con
este entendimiento retomemos la pregunta inicial referida a Números 6:5, ¿qué
implicaba que quien hiciese voto de nazareo no se cortase el pelo mientras ésta
durase?
Ezequiel
44 contiene una declaración referida a aquellos sacerdotes que habían
permanecido fieles al pacto:
Ezequiel
44
…
10 Y los
levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus
ídolos, llevarán su iniquidad.
11 Y servirán
en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa;
ellos matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán ante él para
servirle.
12 Por cuanto
les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por
tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice Jehová el
Señor, que ellos llevarán su iniquidad.
13 No se
acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis
cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su vergüenza y las
abominaciones que hicieron.
14 Les pondré,
pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio
de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse.
15 Mas los
sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario
cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para
ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la
sangre, dice Jehová el Señor.
16 Ellos
entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán
mis ordenanzas.
17 Y cuando
entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no
llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio
interior y dentro de la casa.
18 Turbantes
de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus
lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar.
19 Cuando
salgan al atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se quitarán las
vestiduras con que ministraron, y las dejarán en las cámaras del santuario, y
se vestirán de otros vestidos, para no santificar al pueblo con sus vestiduras.
20 Y no se
raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino que lo recortarán
solamente.
21 Ninguno de
los sacerdotes beberá vino cuando haya de entrar en el atrio interior.
22 Ni viuda ni
repudiada tomará por mujer, sino que tomará virgen del linaje de la casa de
Israel, o viuda que fuere viuda de sacerdote.
23 Y enseñarán
a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a
discernir entre lo limpio y lo no limpio.
24 En los
casos de pleito ellos estarán para juzgar; conforme a mis juicios juzgarán; y
mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis fiestas solemnes, y
santificarán mis días de reposo.[
25 No se
acercarán a hombre muerto para contaminarse; pero por padre o madre, hijo
o hija, hermano, o hermana que no haya tenido marido, sí podrán contaminarse.
26 Y después
de su purificación, le contarán siete días.
27 Y el día
que entre al santuario, al atrio interior, para ministrar en el santuario,
ofrecerá su expiación, dice Jehová el Señor.
28 Y habrá
para ellos heredad; yo seré su heredad, pero no les daréis posesión en
Israel; yo soy su posesión.
29 La ofrenda
y la expiación y el sacrificio por el pecado comerán, y toda cosa consagrada en
Israel será de ellos.
30 Y las
primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que
se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis
al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la
bendición en vuestras casas.
31 Ninguna
cosa mortecina ni desgarrada, así de aves como de animales, comerán los
sacerdotes.
Es
interesante que respecto de estos sacerdotes el versículo 20 señale “y no se
raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino que lo recortarán
solamente”, interesante ya que permite ir identificando de manera excluyente a
cuál función de las tres mencionadas —profeta, sacerdote o rey— puede estar
indicando lo señalado por Números 6 respecto de los nazareos siendo que por lo
señalado en Ezequiel 44:20 no puede estarse refiriendo a la función de
sacerdote.
El
Salmo 8 expresa la gloria de Dios y la gloria del hombre
Salmos
8
1 ¡Oh Jehová,
Señor nuestro,
Cuán
glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Has puesto
tu gloria sobre los cielos;
2 De la boca
de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,
A causa de tus enemigos,
Para hacer callar al enemigo y al vengativo.
3 Cuando veo
tus cielos, obra de tus dedos,
La luna y las estrellas que tú formaste,
4 Digo: ¿Qué
es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?
5 Le has
hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.
6 Le hiciste
señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:
7 Ovejas y
bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,
8 Las aves de
los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar.
9 ¡Oh Jehová,
Señor nuestro,
Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
El
versículo 5 señala, respecto del hombre, “le has hecho poco menor que los
ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra”, sobre este Salmo, Pablo diserta
señalando “porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea
sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas”
(Hebreos 2:8, y Juan en su primer carta indica “amados, ahora somos hijos de
Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando
él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1
Juan 3:2), por último en 1 Pedro 2:17 se exhorta a los creyentes diciendo “Honrad
a todos. Amad la hermandad. Temed a Dios. Honrad al rey”, de esta forma la
función plena de reyes que se cumplimentará en los creyentes al regreso de
Cristo, está llena de gloria y de honra, pero ¿qué dice Pablo en 1 Corintios
11:14?, “la naturaleza misma ¿no os
enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello”. De esta forma
el dejarse el pelo largo como parte del voto del nazareato tampoco se puede
referir a la función sacerdotal siendo que por exclusión la única función que
queda es la de profeta, ahora bien, ¿es esa función honrosa?
Marcos
6
1 Salió Jesús
de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos.
2 Y llegado
el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos,
oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué
sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son
hechos?
3 ¿No es éste
el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón?
¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.
4 Más Jesús
les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus
parientes, y en su casa.
5 Y no pudo
hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre
ellos las manos.
6 Y estaba
asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor,
enseñando.
En
el versículo 6 Jesús señala “más Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino
en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa”, en este mismo orden
de ideas Juan, respecto de Cristo, señala “a lo suyo vino, y los suyos no le
recibieron” (Juan 1:11), de esta forma la función de profeta, al menos en el
siglo presente, no es motivo de honra sino al contrario de desprecio.
Hebreos
11, conocido como el capítulo de los héroes de la fe, cierra señalando sobre todos
aquellos que ha actuado con fidelidad al llamamiento que han respondido “otros
experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a
prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de
pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando
por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la
tierra” (Hebreos 11:36-38), lo cual va en consonancia con lo que Cristo
advirtió a quienes lo siguiesen: “Entonces os entregarán a tribulación, y os
matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
Muchos
tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán”
(Mateo 24:9). De esta forma la función preponderante que los elegidos
desempeñan en el presente siglo, la de profeta, no va acompañada de honra sino
de deshonra, siendo eso representado por el cabello que aquel que hubiese hecho
voto de nazareato debía dejárselo crecer.
Con
todo y todo es esperanzador lo que Pablo señala en su carta a los de Roma: “tengo
por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la
gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18). Ante lo
cual cada elegido debe hacer suya la actitud e Pablo expresada en su carta a
los de Filipo: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que
prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por
Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no
pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que
queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:12-14).
Una
vez entendida la cuestión del pelo largo que como parte de su voto el nazareo
debía dejarse crecer, puede uno comprender lo señalado por Números 6:18 “Entonces
el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y
tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que
está debajo de la ofrenda de paz”.
El
significado bíblico de fuego aparece en varios pasajes y significa tanto un
juicio o castigo (Números 16:35) como una prueba o acrisolamiento (1 Pedro
4:12), de esta forma el significado bíblico de fuego está relacionado en
ocasiones con todo aquello que se renueva, que es purificado, aquello que
constituye una nueva era o vida.
Marcos
9:49 señala “Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado
con sal”. Ya se comentó que la función preponderante de los elegidos en el
presente siglo es la de profeta, en ese sentido, y por lo ya comentado respecto
de la misma, ésta está sujeta a juicio, castigo, prueba y acrisolamiento.
1
Pedro 4
12 Amados, no os
sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa
extraña os aconteciese,
13 sino gozaos
por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también
en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.
14 Si sois
vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso
Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es
blasfemado, pero por vosotros es glorificado.
15 Así que,
ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por
entremeterse en lo ajeno;
16 pero si
alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por
ello.
17 Porque es
tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por
nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
18 Y:
Si el justo
con dificultad se salva,
¿En dónde
aparecerá el impío y el pecador? m
19 De modo que
los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel
Creador, y hagan el bien.
De
esta forma ese fuego en el que al final del plazo del voto el nazareo quema el
cabello que le ha crecido es símbolo de ese juicio, castigo, prueba y
acrisolamiento que termina creando en aquel el carácter perfecto y santo del
Padre y lo habilita para ser rey y sacerdote con Cristo en el reino venidero.
Ahora
bien, como señala Números 6, el cierre del período del voto del nazareo se
cumplimentaba no solo rapándose el cabello y quemándolo sino que implicaba la
presentación de holocautos, sacrificios y ofrendas.
Números
6
13 Esta es,
pues, la ley del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato:
Vendrá a la puerta del tabernáculo de reunión,
14 y ofrecerá
su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una
cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por
ofrenda de paz.
15 Además un
canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y
hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.
16 Y el
sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto;
17 y ofrecerá
el carnero en ofrenda de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin
levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones.
18 Entonces el
nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y
tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que
está debajo de la ofrenda de paz.
Lo
presentado por el nazareo al concluir el período de su voto era un cordero de
un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en
expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz, además un canastillo de
tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin
levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.
Todos los holocaustos, sacrificios
y ofrendas apuntan al sacrificio redentor de Jesús, nuestro Señor y Salvador,
el cual es completo, pleno y total, no así las sombras que significaban los
holocaustos, sacrificios y ofrendas estipulados en la era de las leyes
mosaicas, de ahí que cada uno de ellos, a saber: holocaustos, sacrificios y
ofrendas, tenía una significación parcial.
En el caso de los holocaustos éste
era una ofrenda que completamente se quemaba para Dios para expiación de aquel
que la ofrecía, en este caso el holocausto se representaba por un cordero
de un año sin tacha.
La
cordera de un año sin tacha que se ofrecía como expiación, esta expiación podía
referirse lo mismo al pecado que a la culpa. Las ofrendas por la culpa, como lo
señala Levítico 5:1-4, se relacionaban directamente con el prójimo y las
prescripciones relativas a la relación con él, a diferencia de las ofrendas por
el pecado, que como lo señala como lo señala Levítico 4:2, se relacionaban
directamente con Dios y la violación a sus mandamientos. Es decir, se incurre
en culpa con el prójimo cuando se incumplen las normas que rigen la relación
con él, se incurre en pecado ante Dios cuando se violan sus mandamientos.
Por
último se ofrecía carnero sin defecto por ofrenda de paz. Las ofrendas de paz,
a diferencia de las ofrendas por el pecado o por la culpa, no buscaban resarcir
alguna transgresión hecha contra Dios o contra el prójimo, sino que evidenciaba
un acto voluntario de cercanía, de agradecimiento, con Dios.
Además
de todo esto se presentaba demás un canastillo de tortas sin levadura, de flor
de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y
su ofrenda y sus libaciones, esto de igual manera simboliza a Cristo. Él es el
pan de vida (Juan 6:35) y como perfecto y santo que fue Él no cometió pecado (1
Pedro 2:22), esto simbolizado por la carencia de levadura en estos panes que se
ofrecían (Marcos 8:15; Mateo 16:6; 1 Corintios 5:5-7).
El
pelo rapado que se quemaba, como lo señala Números 6:18, no era junto con el
holocausto o el sacrificio para la expiación, sino con la ofrenda de paz: “Entonces
el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y
tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que
está debajo de la ofrenda de paz”.
Viendo
el proceso de lo que el nazareo debía presentar —un cordero de un año sin tacha
en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero
sin defecto por ofrenda de paz—, y comprendiendo que todos los holocaustos,
sacrificios y ofrendas son sombras del sacrificio redentor de Jesús, se
entiende que esto es un símbolo del proceso que en la vida de cada elegido
tiene efecto una vez que se ha venido a salvación: el cordero simboliza a
Cristo quien con su sacrificio redentor nos ganó salvación, la cordera
simboliza a Cristo trabajando en nuestra vida en el presente siglo para alcanzar
su estatura perfecta, por último el carnero simboliza a Cristo quien una vez
formado en nosotros el carácter perfecto y santo de su Padre nos habilita para
ser parte de su familia.
Es
por eso que el cabello que el nazareo se cortaba una vez concluido su periodo
de voto se quemaba con la ofrenda de paz ya que hasta que se haya cumplimentado
en cada uno lo que el Padre pensó desde la eternidad y habiendo alcanzado la
estatura perfecta de Cristo, uno está en posibilidad de que, dejando atrás la
carnalidad al ser transformado en cuerpo de gloria, ser parte de la familia
divina y desempeñar preponderantemente las funciones de reyes y sacerdotes en
el reino venidero.
De
esta forma, lo señalado por Levítico 19:27 respecto de “no haréis tonsura en
vuestras cabezas, ni dañaréis la punta de vuestra barba”, espiritualmente se refiere
a no recortar ni dar forma al mensaje que como profetas estamos tratando de entregar
de parte de Dios pues no estamos aquí para dar gusto a la gente, para que se nos
reconozca, para que se nos estime, sino para cumplir con la voluntad de Aquel que
nos ha enviado.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de no afeitarse los
costados de la cabeza sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a
ese perfeccionamiento que los elegidos tienen en el presente siglo donde las
pruebas van acrisolando a uno hasta alcanzar la estatura perfecta de Cristo y
estar en posibilidad de que, en el reino venidero, ya sin la naturaleza carnal,
con cuerpos de gloria, ser parte de la familia divina siendo con Cristo reyes y
sacerdotes.

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