29. No temer al falso profeta ni impedir su castigo con la muerte (Dt. 18:22)
“si
el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni
aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el
tal profeta; no tengas temor de él”
Como
parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo estableció ciertas pautas
referidas a aquellos que dijesen hablar en su nombre
Deuteronomio 18
20 El profeta que tuviere la presunción de hablar
palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre
de dioses ajenos, el tal profeta morirá. 21 Y si dijeres en tu
corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?; 22 si el profeta hablare en nombre de
Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no
ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.
La
anterior normativa consta de tres partes: La primera se refiere al castigo que recae
sobre alguien que dice hablar en nombre de Dios sin que así sea: pena de muerte;
la segunda se refiere al cuestionamiento válido de cómo identificar a quien falsamente
hable en nombre de Dios; y la tercera, como respuesta a lo anterior, es el señalamiento
de que si aquello que ha hablado aquel profeta no se cumpliere ni aconteciere.
Dado
que Dios le hablaba al pueblo por medio de los profetas que le enviaba, existía
el riesgo de que apareciesen hombres sin escrúpulos ni temor de Dios con la intención
de que, ostentándose como portavoz de Dios, les entregase mensajes falsos con el
peligro de extraviar al pueblo. Pero hay una señal que solo puede dar Dios: El señalar
fehacientemente el porvenir.
Isaias
46
9 Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos
antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10 que anuncio lo por
venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que
digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; 11 que llamo desde el oriente al ave, y
de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he
pensado, y también lo haré.
Isaias
41
21 Alegad por
vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob. 22 Traigan,
anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado desde el principio, y
pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos
entender lo que ha de venir. 23 Dadnos nuevas de lo que ha de
ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced
bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos. 24 He aquí que
vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominación es el que os escogió.
De
esta forma era más que claro que alguien que hablase a nombre de Dios sin que se
cumpliese lo por él dicho, implicaba que aquel no había hablado en Su Nombre por
lo que, siendo un falso profeta, merecía morir.
Pero
adicionalmente a aquello había otra señal que tener muy en cuanta pues incluso es
posible que los dichos de un falso profeta, a saber: alguien no enviado por Dios,
se cumpliesen.
Deuteronomio
13
1 Cuando se
levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o
prodigios, 2 y si se cumpliere la señal o
prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no
conociste, y sirvámosles; 3 no darás oído a las palabras
de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está
probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y
con toda vuestra alma. 4 En pos de Jehová vuestro Dios
andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él
serviréis, y a él seguiréis. 5 Tal profeta o soñador de
sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro
Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y
trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que
anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.
Es
así que, incluso si lo dicho por un falso profeta se cumpliese, si ante aquello
éste incitare a ir en pos de dioses ajenos, ello implicaría que no ha sido enviado
por Dios para ello, cuando mucho, para probar la fidelidad del pueblo.
Dado
que “todo lo que antes se dijo en las Escrituras, se escribió para nuestra
instrucción” (Romanos 15:4), siendo que primero es lo natural y luego lo espiritual
(1 Corintios 15:46), la anterior admonición sigue vigente para la iglesia de Dios
requiriendo de ella que preste atención a lo que digan los profetas actuales, no
solo para corroborar que se cumpla lo que digan, sino mayormente de que esto sea
acorde a la Escritura. Con todo y todo, ¿a qué profetas nos estamos refiriendo?
A todo aquel que pretenda hablar en el nombre de Dios para “para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).
Al
igual que Cristo, quien decide seguirle como parte de la respuesta al
llamamiento del que se ha sido objeto, tiene la encomienda de proclamar la
verdad que del Padre ha sido revelada tal como así ha sido sin quitarle ni ponerle
(Proverbios 4:27; Deuteronomio 5:32; 12:32; 4:2)
Romanos
10:14
¿Cómo,
pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de
quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique?
Hechos
8:30-31,
Acudiendo
Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que
lees? Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno
no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él… Entonces Felipe, abriendo su boca, y
comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
Estas
dos citas hacen énfasis en la necesidad que tiene quien quiere conocer la
verdad del Padre, de contar con alguien que lo guíe en el conocimiento de Dios
de manera correcta, lo cual es corroborado con la sentencia siguiente:
Romanos
10:17
Así
que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Es
por ello que lo que se conoce como la Gran Comisión implica, para el cristiano,
proclamar el mensaje del Evangelio:
Mateo
28:19
Por
tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Marcos
16:15
Y les
dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura.
Lucas
24:47-48
y que
en su nombre se predicara el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas
las naciones, comenzando por Jerusalén. De esto, ustedes son testigos.
Hechos
1:8
pero
recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis
testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la
tierra.
Mateo
5:14-16
14 »Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en
lo alto de un cerro no puede esconderse. 15 Ni se enciende una
lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que
alumbre a todos los que están en la casa. 16 Del
mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que,
viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.
El
entendimiento, acatamiento y realización de esta función, la de profeta, puede
verse desde los primeros momentos de la iglesia naciente:
Hechos
2:38
Y
Pedro les dijo: Arrepentíos y sed bautizados cada uno de vosotros en el nombre
de Jesucristo para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu
Santo.
En
ese sentido, quien así hiciere será reconocido, más sin embargo quien no
desempeñe esta función será rechazado:
Mateo
24:45-51
45 ¿Quién es,
pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que
les dé el alimento a tiempo?
46 Bienaventurado
aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
47 De cierto
os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.
48 Pero si
aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;
49 y comenzare
a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos,
50 vendrá el
señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,
51 y lo
castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y
el crujir de dientes.
Para
poder discernir entre la verdad y la mentira, es menester que los elegidos, pasando
del alimento liquido al sólido para por la práctica tienen los sentidos
ejercitados para discernir el bien y el mal (Hebreos 5:13-14), siendo que, oyendo a cualquiera
que diga hablar en el nombre de Dios, pueda reconocerse si es así o no siendo que,
en caso contrario, rechazándole, aquel se granjee sobre si la muerte por ello.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de no temer al falso profeta ni
impedir su castigo con la muerte sigue vigente, más sin embargo espiritualizada
en el sentido de poder discernir si lo entregado por quien dice hablar en nombre
de Dios es así para aceptar o rechazar lo enseñado, lo redargüido, lo corregido,
lo instruido.

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