1. No creer en ningún dios aparte del único y verdadero Dios (Ex. 20:3)
“No tendrás dioses ajenos delante de mí”
“El primer mandamiento” hace
referencia a lo que la Palabra
señala sobre el primero de los Diez Mandamientos mandamiento de la Ley de Dios.
De todos es conocido este primer mandamiento,
de todos es entendido en el sentido, material y espiritual, que nada debe
anteponerse a la verdadera adoración que merece el verdadero Dios, más sin
embargo la construcción del mismo es extraña. Dicho mandamiento señala que no
se deben tener dioses ajenos delante de Jehová, pero ¿por qué incorpora la
palabra “ajenos”?, es decir ¿no se pueden tener dioses ajenos delante de Jehová
pero sí se pueden tener dioses que no sean ajenos?, tan sencillo que
simplemente se hubiera dicho “no tendrás dioses
delante de mí”, así, sin incorporar la palabra “ajenos”, pero dado que
fue incorporada debe haber algo que se nos quiera enseñar, ¿qué será?
Antes de esbozar una explicación de esto, lo
primero que se requiere es entender a cabalidad el significado de la palabra
“dioses”. El significado evidente de la palabra “dioses” implica divinidades
materiales o espirituales diferentes a las del Dios único, verdadero, viviente
y veraz. Un significado más amplio tiene que ver con su uso en la Escritura
pues en hebreo dicha palabra se utiliza para dios, dioses o divinidad pero
también para referirse a personajes grandes, jueces o poderosos. Pero hay un
significado más profundo que tiene que ver con la construcción en el hebreo
original, el paleo hebreo, de dicha palabra.
“Dioses” se traduce del hebreo אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ
lō hîm. Dicha palabra está conformada por cinco consonantes (recordemos que el
hebreo original no tenía vocales escritas).
Pero una cosa es la manera en que dicha palabra se escribe en el hebreo
moderno y otra la manera en que la misma era escrita en el hebreo original, el
paleo hebreo, el cual era pictográfico, es decir, se escribía con símbolos que
significaban algo, entendimiento que nos permitirá incluso el comprender por
qué Dios se refiere a sí mismo en plural, dioses, אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm, por
ejemplo en Génesis 1:1 que dice “En el principio creó Dios (אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō
hîm) los cielos y la tierra”, en el estricto apego a la corrección gramatical
la traducción debería decir “En el principio creó dioses los cielos y la
tierra” pero habiendo un solo Dios esto es imposible, ¿entonces?
Los trinitarios, es decir, aquello que
señalan que en Dios hay tres personas iguales, o los binitarios, es decir,
aquellos que señalan que lo que hay son dos personas, argumentan que el hecho
de que Génesis 1:1 diga dioses, אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm, es una prueba a favor de
su creencia, pero esa explicación es improcedente pues ellos mismos sostienen
que aunque crean hay tres o dos personas conformando un solo Dios, no hay
varios dioses siendo que la palabra אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm significa eso:
dioses, ¿entonces?
Las cinco consonantes que en el hebreo
original, el paleo hebreo, forman la palabra אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm, son la
Aleph,
¿Y qué tiene
que ver esto con Éxodo 20:3 que señala “No tendrás dioses (אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō
hîm) ajenos delante de mí y por qué incorporar la palabra “ajenos”? Ya se
vieron dos significados de esta cita, uno evidente y otro más amplio, pero la
Escritura procede de un ser infinito las verdades que contiene son infinitas
por lo que la incorporación en este mandamiento de la palabra “ajenos” sirve
para una mejor comprensión de dicha ordenanza incluso más allá de aquellos dos
significados ya vistos.
El Salmo 82 es una admonición que Dios da a
los líderes religiosos, a los jueces, a los gobernantes. Comienza diciendo
“Dios preside la asamblea de los dioses; él dicta sentencia en medio de los
dioses. «¿Cuánto tiempo más seguirán defendiendo las injusticias y colocándose
del lado de los que no toman en cuenta a Dios? Selah” (Salmos 82:1-2). No es un Salmo muy largo por lo que se
sugiere leerlo todo para entender lo dicho respecto al mismo. Pero más allá de
ello en todas las ocasiones que en el mismo se encuentra la palabra dioses,
ésta se ha traducido de אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm, de esta forma Dios llama אֱלֹהִ֥֨ים,
'ĕ lō hîm, dioses, a aquellos que en nombre ejercen alguna autoridad, algún
liderazgo, alguna guía, alguna corrección, no porque sean dioses tal como lo
entendemos, sino porque ejerciendo
fuerte-autoridad-revelando-trabajando-poderosamente en nombre de Dios le
representan.
De esta forma los que conformamos el Cuerpo
de Cristo podemos tener muchos אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm, dioses, es decir, muchas
personas que ejerzan alguna autoridad, algún liderazgo, alguna guía, alguna
corrección en la congregación, pero cuando éstas se alejan de la palabra se
vuelven אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm, dioses, ajenos a Dios, es decir, personas que
aunque ejerzan alguna autoridad, algún liderazgo, alguna guía, alguna
corrección en la congregación, no representan a Dios.
Sobre esto tenemos el caso escritural de
Salomón, el cual por definición podría considerarse un אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm,
es decir, alguien que ejercía autoridad, liderazgo, guía, corrección en la
congregación, pero que al final de sus días, como puede leerse en 1 Reyes
11:9-11, desviándose del camino del Señor, se convirtió en alguien que no le
representaba, es decir, un אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm ajeno a Dios.
De igual forma en nuestros días, aquellos que
detentan alguna autoridad, liderazgo, guía, corrección en la congregación deben
ser considerados a la luz de la Palabra. Si alguien, sea un pastor, profeta,
setenta, siete o apóstol, promueve una doctrina ajena a la fe y el testimonio
de los 2000 años de la iglesia, si ha incorporado en su vida festividades
mundanas que no encuentra uno en la historia de la iglesia de Dios, si se
muestra condescendiente e incluso defiende prácticas socio-culturales que
contradicen la Palabra y la vida de la iglesia registrada, entonces se habrá
convertido en un אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm ajeno a Dios.
Nada de que tal pastor explicó esto así, nada
de que tal profeta hace esto o lo otro, nada de que tal setenta festeja esto o
lo otro, nada de que tal apóstol dice esto o lo otro, sino más bien si lo que
se explica, hace, festeja o dice es acorde o no a la Palabra, la Biblia, y al
Testimonio, los 2000 años de historia de la iglesia, caso contrario,
ateniéndonos a lo señalado por Éxodo 20:3, no debemos tener dioses, אֱלֹהִ֥֨ים,
'ĕ lō hîm, ajenos, delante de Dios.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de no creer en ningún dios aparte
del único y verdadero Dios, sigue vigente, más aún espiritualizado, referido a entender por parte de las
autoridades, liderazgos, guías o correcciones dela Congregación la enorme
responsabilidad que tienen de ejercer esto conforma a la Palabra, la Biblia, y
conforme al Testimonio, los 2000 años de historia de la iglesia, y por parte de
la Congregación que no es suficiente que un pastor, profeta, setenta o apóstol
explique, haga, festeje o diga sino si esto es
acorde o no a la Palabra, la Biblia, y al Testimonio, los 2000 años de
historia de la iglesia, caso contrario, ateniéndonos a lo señalado por Éxodo
20:3, no debemos tener dioses, אֱלֹהִ֥֨ים, 'ĕ lō hîm, ajenos, delante de Dios,
conforme a la voluntad del Padre y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

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