230. En algunos casos se colgará el cuerpo de la persona ejecutada (Dt. 21:22)
“Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero”
Como
parte de las leyes dadas por Dios a su pueblo como parte de su pacto se
estableció aquellas que regulaban los casos de pena capital, es decir, aquellas
transgresiones que se castigaban con la muerte, pero de igual forma se
estableció que en esos casos debía de colgarse de un madero, “si alguno hubiere
cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en
un madero” (Dt. 21:22), ¿por qué en este caso la Escritura señala esta
disposición?
De
manera natural, el cuerpo colgado de un madero era una señal muy grave, muy
clara, para el pueblo de las consecuencias de las transgresiones; de igual
forma el dejarlo colgado hasta la tarde era una manera de asegurarse de que
todo el pueblo lo viera, pero de manera espiritual el madero apunta a la naturaleza
humana, a la Palabra, y a la cruz donde nuestro Señor murió.
La madera
es un símbolo escritural referido a la naturaleza humana.
Mateo 12:33
O haced el árbol bueno, y su
fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se
conoce el árbol.
Salmos 1:3
Será como árbol plantado junto a corrientes de
aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace,
prosperará.
Jueces 9:8-10
Fueron una vez los árboles a
elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. 9 Mas el olivo
respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los
hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? 10 Y dijeron los árboles a la
higuera: Anda tú, reina sobre nosotros.
Jeremías 17:7-8
Bendito el varón que confía
en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8 Porque será como el árbol plantado
junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando
viene el calor, sino que su hoja estará
Isaías 55:12
Porque con alegría saldréis,
y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante
de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.
Pero también
la madera apunta a la cruz donde nuestro Señor nos redimió.
Éxodo 15
22 E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y
salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar
agua. 23 Y
llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas;
por eso le pusieron el nombre de Mara. 24 Entonces
el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? 25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le
mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les
dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; 26 y
dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto
delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus
estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti;
porque yo soy Jehová tu sanador. 27 Y
llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y
acamparon allí junto a las aguas.
Con esto puede entenderse el simbolismo de
aquel suceso relatado en Éxodo relativo, precisamente, a unas aguas amargas en el
contexto de rebeldía, que son endulzadas por un madero que en ella Moisés
hecha, símbolo del madero donde nuestro Señor expiaría nuestros pecados.
De
ahí que, tomando todo ese simbolismo, aquel que moría a causa de una trasgresión
cuya pena ameritaba muerte, al colgarse en el madero, espiritualmente era una manera
de señalar que dicha persona murió por su naturaleza, por sus propios pecados, pero
de igual forma, al ser colgada en el madreo, implicaba que la salvación no la había
alcanzado siendo que ella misma tuvo que morir por sus pecados.
La
salvación está abierta para todos, pero implica que nos arrepintamos lo cual conlleva
un cambio de vida, de igual forma que aceptemos a Jesús como nuestro redentor, caso
contrario moriremos a causa de nuestra naturaleza pecaminosa siendo que no quedará
más que nosotros mismos paguemos por nuestras transgresiones con la muerte.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que en algunos casos se
colgará el cuerpo de la persona ejecutada, sigue vigente, más sin embargo
espiritualizado referido aquellos
que, siendo transgresores y rechazando la salvación, terminen pagando por sus propios
pecados con la pena establecida para ellos: La muerte.

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