181. Todo asesinato no resuelto requiere el sacrificio de una vaca (Dt. 21:4)
“y
los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a un valle escabroso, que
nunca haya sido arado ni sembrado, y quebrarán la cerviz de la becerra allí en
el valle”
Como
parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, estableció que en el
caso de que se conociera de un asesinato, pero no se supiera quien fue el autor
de ello, el pueblo debía hacer un sacrificio al respecto en la figura de una vaca.
La ordenanza de ello se encuentra en Deuteronomio 21.
Deuteronomio
21
1 Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que
la poseas, fuere hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se supiere
quién lo mató, 2 entonces tus ancianos y tus jueces
saldrán y medirán la distancia hasta las ciudades que están alrededor del
muerto. 3 Y los ancianos de la
ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto, tomarán de las vacas
una becerra que no haya trabajado, que no haya llevado yugo; 4 y los ancianos de aquella ciudad
traerán la becerra a un valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado,
y quebrarán la cerviz de la becerra allí en el valle. 5 Entonces vendrán los sacerdotes hijos
de Leví, porque a ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para
bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se decidirá toda
disputa y toda ofensa. 6 Y todos los ancianos de
la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto lavarán sus manos
sobre la becerra cuya cerviz fue quebrada en el valle; 7 y protestarán y dirán: Nuestras manos
no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto. 8 Perdona a tu pueblo Israel, al cual
redimiste, oh Jehová; y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre
les será perdonada. 9 Y tú quitarás la culpa de
la sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto ante los
ojos de Jehová.
¿Por qué una vaca?
Sabemos que todos los holocaustos,
sacrificios y ofrendas prescritos en el Antiguo Testamento apuntaban al
sacrificio redentor de Jesús por lo que es con esta premisa con lo que debemos
comenzar.
Hebreos 10
1 Porque la
ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las
cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente
cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
2 De otra
manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una
vez, no tendrían ya más conciencia de pecado.
3 Pero en
estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados;
4 porque la
sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
5 Por lo
cual, entrando en el mundo dice:
Sacrificio
y ofrenda no quisiste;
Mas me
preparaste cuerpo.
6 Holocaustos
y expiaciones por el pecado no te agradaron.
7 Entonces
dije: He aquí que vengo, oh Dios, para
hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí. m
8 Diciendo
primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no
quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley),
9 y diciendo
luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero,
para establecer esto último.
10 En esa
voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha
una vez para siempre.
11 Y
ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas
veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
12 pero
Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los
pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
13 de ahí en
adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;
14 porque con
una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
15 Y nos
atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:
16 Este es el
pacto que haré con ellos
Después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones,
Y en sus mentes las escribiré, m
17 añade:
Y nunca más
me acordaré de sus pecados y transgresiones.
18 Pues donde
hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.
Considerando esto aquella
vaca mencionada como parte de esta ordenanza apunta a Cristo.
Esto
mismo lo resume Pedro cuando señala en el primer discurso en Pentecostés.
Hechos
3
13 El Dios de
Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su
Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando
éste había resuelto ponerle en libertad.
14 Más
vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,
15 y matasteis
al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual
nosotros somos testigos.
16 Y por la fe
en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre;
y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de
todos vosotros.
17 Mas ahora,
hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros
gobernantes.
18 Pero Dios
ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas,
que su Cristo había de padecer.
19 Así que,
arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que
vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
20 y él envíe
a Jesucristo, que os fue antes anunciado;
21 a quien de
cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de
todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido
desde tiempo antiguo.
22 Porque
Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre
vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable;
23 y toda alma
que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo.
24 Y todos los
profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado
estos días.
25 Vosotros sois
los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres,
diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la
tierra.
26 A vosotros
primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os
bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.
De
igual forma Juan, al inicio del Evangelio, señala lo mismo.
Juan
6 Hubo un
hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
7 Este vino
por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos
creyesen por él.
8 No era él
la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
9 Aquella luz
verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
10 En el mundo
estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
11 A lo suyo vino,
y los suyos no le recibieron.
12 Más a todos
los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser
hechos hijos de Dios;
13 los cuales
no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón,
sino de Dios.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se deben usar las cenizas
de la vaca alazana en el proceso de la purificación ritual todo
asesinato no resuelto requiere el sacrificio de una vaca, sigue vigente, más
sin embargo espiritualizado referido al sacrificio redentor de Jesús quien, con
su sangre derramada, nos reconcilió de una vez y para siempre con el Padre.

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