144. También debe recibir la primicia de la lana (Dt. 18:4)
“Las
primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana de
tus ovejas le darás”
Como
parte del pacto que Dios había establecido con su pueblo se determinó el
tratamiento especial que debían tener los sacerdotes y los levitas. Como es
sabido, los sacerdotes y los levitas no tenían porción en la heredad de las
tribus de Israel pues Dios mismo era su heredad (Números 18:20), con todo y
todo, dado que los sacerdotes y levitas estaban dedicados al servicio del
Templo, Dios estableció que de ciertos sacrificios, una parte les tocaba a
ellos.
Deuteronomio
18
1 Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu
de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a
Jehová y de la heredad de él comerán. 2 No tendrán, pues, heredad entre sus
hermanos; Jehová es su heredad, como él les ha dicho. 3 Y este será el derecho de los sacerdotes de
parte del pueblo, de los que ofrecieren en sacrificio buey o cordero: darán al
sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar. 4 Las primicias de tu grano, de tu vino y de
tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le darás; 5 porque le ha escogido Jehová tu Dios de
entre todas tus tribus, para que esté para administrar en el nombre de Jehová,
él y sus hijos para siempre.
Lo
interesante de esta disposición es que específicamente Dios estableció que las primicias del grano, del
vino y del aceite, y las primicias de la lana de las ovejas le corresponderían
a los sacerdotes y a los levitas. Esta disposición tiene un carácter natural
que salta a primera vista relacionado con el sustento debido que debía
proporcionarse a los sacerdotes y a los levitas, pero de igual manera tiene una
connotación espiritual, connotación espiritual que parte de observar lo
estipulado para los sacerdotes y los levitas —primicias del grano, del vino y del
aceite, y las primicias de la lana de las ovejas —.
Toda
la disposición de aquello que le corresponde al sacerdote y al levita que está
contenido en Deuteronomio 18:1-5 apunta a aquellos elegidos, a aquellos
llamados a ser con Cristo reyes y sacerdotes en el reino venidero, a los cuales
se reconocerá por su trabajo en la actualidad al cumplir con el llamamiento al
que han respondido al traer a otros a salvación y ayudarles en su andar, en su
alimentarse, y en pasar del alimento líquido al sólido, esto en la figura de la
espaldilla, las quijadas y el cuajar espiritualmente hablando, tal cual
corresponde a todos hijo de Dios.
Ahora
bien, lo anterior –a saber: espaldilla, las quijadas y el cuajar, es decir, al
traer a otros a salvación y ayudarles en su andar, en su alimentarse, y en
pasar del alimento líquido al sólido–, es el proceso, proceso por lo cual a los
elegidos que manteniéndose fieles hasta el final lleguen a ser con Cristo reyes
y sacerdotes se les reconocerá, pero también está el resultado de ese proceso, resultado
por el cual a los mismos también se les reconocerá, ese resultado está dado en
la figura de las primicias
del grano, del vino y del aceite, y las primicias de la lana de las ovejas.
Las
primicias del
grano, del vino y del aceite, y las primicias de la lana de las ovejas apuntan
a aquellos primeros frutos que lo que al cuidado natural de quienes de ellos
son responsables producen. En el caso del sentido espiritual de ello apunta a
lo mismo pero espiritualizado, a saber: Los primeros frutos referidos a los elegidos
que respondiendo el llamamiento del Padre vienen a salvación en el presente
siglo, siendo que tanto en el proceso como en el resultado habrá un reconocimiento
para los santos y santas que en la era presente trabajen para el reino.
Pero
antes de pasar al simbolismo inherente en las figuras de primicias del grano, del vino y del
aceite, y las primicias de la lana, es menester entender eso en la figura de aquellos
primeros frutos los cuales están relacionados precisamente con la fiesta de
Pentecostés.
Éxodo
23
16 También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus
labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido
los frutos de tus labores del campo.
34
22 También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las
primicias de la siega del trigo, y
la fiesta de la cosecha a la salida del año.
Levítico
23
15 Y contaréis desde el día que sigue al día de reposo, desde el
día en que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas
serán.
16 Hasta el día siguiente del séptimo día de reposo contaréis
cincuenta días; entonces ofreceréis el nuevo grano a Jehová.
17 De
vuestras habitaciones traeréis dos panes
para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos
con levadura, como primicias para Jehová.
18 Y ofreceréis con el pan siete corderos de un
año, sin defecto, un becerro de la vacada, y dos carneros; serán holocausto
a Jehová, con su ofrenda y sus libaciones, ofrenda encendida de olor grato para
Jehová.
19 Ofreceréis
además un macho cabrío por expiación, y
dos corderos de un año en sacrificio de ofrenda de paz.
20 Y el
sacerdote los presentará como ofrenda mecida delante de Jehová, con el pan de
las primicias y los dos corderos; serán cosa sagrada a Jehová para el
sacerdote.
21 Y
convocaréis en este mismo día santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis; estatuto perpetuo en dondequiera
que habitéis por vuestras generaciones.
22 Cuando
segareis la mies de vuestra tierra, no segaréis hasta el último rincón de ella,
ni espigarás tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejarás. Yo Jehová
vuestro Dios.
Deuteronomio
16
9 Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la hoz en
las mieses comenzarás a contar las siete semanas.
10 Y harás
la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia
voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere
bendecido.
La
fiesta que le sigue a Primicias es la de Pentecostés. Pentecostés (del griego πεντηκοστή, pentēkostḗ,
quincuagésimo- resulta de dividir un todo en 50 partes iguales-), viene de la
fiesta de Shavuot. Shavuot (del hebreo שבועות - plural de Shavúa - שבוע, semana),
también se le conoce como la fiesta de las semanas (Ex. 34:22) pues se contaban
siete semanas desde el día siguiente en que se había ofrecido la gavilla de la
ofrenda mecida -primicias- (Levítico 23:15; Deuteronomio 16:9) lo que daba
cincuenta días (Levítico 23:16), cayendo así en el mes de Siván (Mayo-Junio). Esta
fiesta, la última de primavera, era la fiesta de la cosecha plena (Éxodo 23:16;
34:22) después de las primicias obtenidas cincuenta días antes. En esta fiesta
no se hacía ningún trabajo de siervos (Levítico 23:21).
El
cumplimiento de esta fiesta tiene su referente con la venida del Espíritu Santo
sobre los Apóstoles y Discípulos, precisamente cincuenta días después de la
fiesta de las Primicias, como dice Hechos 2:1-42:
1 Cuando llegó el día de
Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
2 Y de
repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el
cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
3 y se les
aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de
ellos.
4 Y fueron
todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según
el Espíritu les daba que hablasen.
5 Moraban
entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el
cielo.
6 Y hecho
este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les
oía hablar en su propia lengua.
7 Y estaban
atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que
hablan?
8 ¿Cómo,
pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos
nacido?
9 Partos,
medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en
el Ponto y en Asia,
10 en Frigia
y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos
aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,
11 cretenses
y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
12 Y estaban
todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?
13 Más
otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.
14 Entonces
Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo:
Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y
oíd mis palabras.
15 Porque
éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera
del día.
16 Más esto
es lo dicho por el profeta Joel:
17 Y en los postreros días,
dice Dios,
Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,
Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán;
Vuestros jóvenes verán visiones,
Y vuestros ancianos soñarán sueños;
18 Y de cierto sobre mis
siervos y sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
19 Y daré prodigios arriba en
el cielo,
Y señales abajo en la tierra,
Sangre y fuego y vapor de humo;
20 El sol se convertirá en
tinieblas,
Y la luna en sangre,
Antes que venga el día del Señor,
Grande y manifiesto;
21 Y todo aquel que invocare
el nombre del Señor, será salvo.
22 Varones
israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre
vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros
por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
23 a éste,
entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios,
prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;
24 al cual
Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que
fuese retenido por ella.
25 Porque David dice de él:
Veía
al Señor siempre delante de mí;
Porque
está a mi diestra, no seré conmovido.
26 Por lo cual mi corazón se
alegró, y se gozó mi lengua,
Y aun mi carne descansará en esperanza;
27 Porque no dejarás mi alma
en el Hades,
Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.
28 Me hiciste conocer los
caminos de la vida;
Me llenarás de gozo con tu presencia.
29 Varones
hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue
sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.
30 Pero
siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su
descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en
su trono,
31 viéndolo
antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el
Hades, ni su carne vio corrupción.
32 A este
Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
33 Así que,
exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu
Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
34 Porque David no subió a
los cielos; pero él mismo dice:
Dijo
el Señor a mi Señor:
Siéntate
a mi diestra,
35 Hasta que ponga a tus
enemigos por estrado de tus pies.
36 Sepa,
pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
37 Al oír
esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles:
Varones hermanos, ¿qué haremos?
38 Pedro les
dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
39 Porque
para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están
lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.
40 Y con
otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta
perversa generación.
41 Así que,
los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como
tres mil personas.
42 Y perseveraban
en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el
partimiento del pan y en las oraciones.
Jesús ya
les había dicho a Sus discípulos que era menester que Él partiera para que el
Santo Espíritu de nuestro Padre Dios fuese enviado, “Pero yo os digo la verdad:
Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a
vosotros; más si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7), el cual les revelaría
todas las cosas, “Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo
que yo os he dicho” (Juan 14:26), por eso después de resucitar Jesús se les
apareció a sus Apóstoles “durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino
de Dios” (Hechos 1:3), pero partiendo antes de cumplirse los cincuenta días
(Hechos 1:9) término en el cual habrían de recibir el Espíritu Santo (Hechos
1:4).
Esta
fiesta tiene el referente histórico de su primer cumplimiento en Pentecostés, y
a partir de ahí continúa el Espíritu Santo siendo derramado en todos aquellos
creyentes que una vez bautizados reciben la imposición de manos para ello
(Hechos 8:17; 19:6). A partir de Pentecostés ha comenzado la cosecha plena de
aquellos que en Sus designios, el Padre ha considerado para ser llamados en
esta era (Juan 6:37, 39, 44, 65).
Aquí lo
interesante es la ofrenda mecida que son “dos panes para ofrenda mecida, que
serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura” (Levítico
23:17), ¿por qué es interesante?, porque la ofrenda de Primicias era un pan
hecho con “dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda
encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta
parte de un hin” (Levítico 23:17), este pan de Primicias, como vemos, no tenía
levadura, pues representaba a Cristo,
las primicias, y la levadura es un símbolo del pecado (Mateo 16:5-12), pero en
la fiesta de pentecostés vemos que los dos panes (no uno, sino dos: “Porque él
es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia
de separación” -Efesios 2:14-), sí tiene levadura pues representa a todos los
cristianos que si bien son pecadores han sido rescatados por el sacrificio
redentor de Jesús.
De esta
forma, aquellos primeros frutos contenidos en la normativa de Deuteronomio 18:1-5
apunta a los elegidos que están siendo recogidos en el presente siglo, labor
para la cual quienes colaboren con ella recibirán su reconocimiento en el reino
venidero.
Este
reconocimiento está claramente referenciado en la Escritura.
Mateo
25
14 Porque el reino de los cielos es como un hombre
que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 A
uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su
capacidad; y luego se fue lejos. 16 Y
el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros
cinco talentos. 17 Asimismo
el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18 Pero el que había recibido uno fue y cavó
en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Después
de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20 Y llegando el que había recibido cinco
talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me
entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y
fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu
señor. 22 Llegando también
el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste;
aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y
fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24 Pero llegando también el que había
recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas
donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por
lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que
es tuyo. 26 Respondiendo su
señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y
que recojo donde no esparcí. 27 Por
tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera
recibido lo que es mío con los intereses. 28 Quitadle,
pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque al que tiene, le será dado, y
tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echadle en las
tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Con esta
comprensión, por último, puede comprenderse el simbolismo al que apuntan las figuras
de las primicias
de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana, las cuales
apuntan todos a aquello que en los elegidos es generado para alcanzar el fin último
de replicar en cada uno el carácter perfecto y santo del Padre.
Grano
1 Corintios 15:37-38
y lo que siembras, no siembras el
cuerpo que nacerá, sino el grano desnudo, quizás de trigo o de alguna otra
especie. Pero Dios le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio
cuerpo.
Juan 12:24
En verdad, en verdad os digo que si el
grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce
mucho fruto.
Mateo 13:24-30
[Jesús] les refirió otra parábola,
diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena
semilla en su campo. Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y
sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando el trigo brotó y produjo grano,
entonces apareció también la cizaña. Y los siervos del dueño fueron y le
dijeron: ``Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene
cizaña?" Él les dijo: ``Un enemigo ha hecho esto". Y los siervos le
dijeron*: `` ¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?" Pero él dijo*:
``No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella.
``Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a
los segadores: `Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla,
pero el trigo recogedlo en mi granero'".
Vino
Juan 15:15
Yo soy la
vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva
mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Lucas
22:20
De igual manera, después que hubo
cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que
por vosotros se derrama.
Aceite
Éxodo 29:7
Luego tomarás el aceite de la unción,
y lo derramarás sobre su cabeza, y lo ungirás.
Isaías 61:1
El Espíritu de Jehová el Señor está
sobre mí, porque me ha ungido Jehová para traer buenas nuevas a los afligidos;
me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar
libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros;
1 Juan 2:27
Y en cuanto a vosotros, la unción que
recibisteis de El permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os
enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es
verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis en El.
Levítico 8:12
Y derramó del aceite de la unción
sobre la cabeza de Aarón y lo ungió, para consagrarlo.
Hechos 10:38
[Vosotros sabéis] cómo Dios ungió a
Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo
bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El.
Ovejas
Juan 10:14
Yo soy el buen pastor, y conozco mis
ovejas y las mías me conocen,
Juan 10:3
A éste le abre el portero, y las
ovejas oyen su voz; llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera
Juan 10:16
Tengo otras ovejas que no son de este
redil; a ésas también me es necesario traerlas, y oirán mi voz, y serán un
rebaño {con} un solo pastor.
Hechos 20:28
Tened cuidado de vosotros y de toda la
grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear
la iglesia de Dios, la cual El compró con su propia sangre.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que el sacerdote también debe
recibir la primicia de la lana, sigue vigente más sin embargo espiritualizado
referido a aquellos elegidos, a aquellos llamados a ser con Cristo reyes y
sacerdotes en el reino venidero, a los cuales se reconocerá por su trabajo en
la actualidad al cumplir con el llamamiento al que han respondido al traer a
otros a salvación logrando en ellos, por el Espíritu Santo, que se replique el
carácter perfecto y santo de nuestro Padre Dios, simbolizado esto por las
figuras de Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las
primicias de la lana, tal cual corresponde a todos hijo de Dios.

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