133. Se debe dar la primera porción de la masa al sacerdote (Nm. 15:20)
“De
lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la
era, así la ofreceréis”
Como
parte del pacto que Dios había establecido con su pueblo, se estipuló que cuando
el pueblo comenzase a comer del fruto de la tierra se debía ofrecer a Dios, por
medio de los sacerdotes, de lo primero que se amasase.
Números
15
17 También habló Jehová a Moisés, diciendo: 18 Habla a los hijos de
Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra a la cual yo os llevo, 19 cuando comencéis a comer del pan de
la tierra, ofreceréis ofrenda a Jehová. 20 De lo primero que
amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, así la
ofreceréis. 21 De las primicias de
vuestra masa daréis a Jehová ofrenda por vuestras generaciones.
Este
pan que se ofrecía era diferente al establecido como parte de las primicias.
Levítico
23
9 Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 10 Habla a los hijos de
Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su
mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de
vuestra siega. 11 Y el sacerdote mecerá la
gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de
reposo[c] la mecerá. 12 Y el día que ofrezcáis la gavilla,
ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. 13 Su ofrenda será dos décimas de efa de
flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor
gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. 14 No comeréis pan, ni grano tostado, ni
espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de
vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que
habitéis.
En
este sentido, si bien lo estipulado por Números 15:20 era una norma obligatoria
para cuando se comenzase a comer del fruto de la tierra, no formaba parte de
alguna de las siete fiestas de Dios por lo que el simbolismo de esto debe ser
entendido en el contexto particular de dicha ofrenda.
En
términos naturales puede verse esto como una acción de gracias a Dios quien es
el dador de todas las bendiciones y que en este caso referido al poder
alimentarse de la tierra, al igual que en el caso del diezmo, lo dado por Dios,
cuando se aparta la primera porción para ofrecérsela, es un reconocimiento a su
divina providencia.
Un
aspecto muy interesante es que la prescripción contenida en Números 15:20 solo señala
“de lo primero que amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de
la era, así la ofreceréis” más no indica maneras específicas de preparar dicha
ofrenda como en el caso de la ofrenda relativa a las primicias que sí señalaba claramente
que ésta debía hacerse con “dos décimas de efa de flor de harina amasada con
aceite” (Levítico 23:13), de igual forma es interesante que no se mencione si
dicha ofrenda, la de Números 15:20, debía ser amasada con o sin levadura. Todas
las ofrendas de pan decretadas como parte del pacto de Dios con su pueblo establecían
que éstas debían hacerse sin levadura excepto la relativa a Pentecostés la cual
se amasaba con levadura (Levítico 23:17), todas las ofrendas de pan sin
levadura apunta a Cristo, la levadura es símbolo de pecado (Mateo 16:5-12) por
lo que los panes de Pentecostés apuntaban a la iglesia, recogida en el presente
siglo, y conformada por personas imperfectas, aún con naturaleza pecaminosa. Más
volviendo con Números 15:20, la normativa no indica si dichos panes se hacían
con o sin levadura.
Para
ambas posturas hay sustento: por un lado, presentar panes sin levadura implicaría
la intención de ofrecer los frutos del trabajo de las manos sin pecado alguno,
pero por otro, presentar panes con levadura, implicaría que dichos trabajos en
nuestra actual situación son imperfectos.
Si
bien la normativa de Números 15:20 no señala si los panes ofrecidos eran con o
sin levadura esto último pareciera lo más viable por otras consideraciones a
tomarse en cuenta: primero, la normativa indica claramente “de lo primero que
amaséis, ofreceréis una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, así la
ofreceréis”, de esta forma el referente era la manera natural, ordinaria y cotidiana
en que la gente comía del pan siendo que esto siempre era con levadura;
segundo, el pan sin levadura representa Cristo y la idea de ofrecer los frutos
del trabajo de las propias manos implicaría que es el esfuerzo propio quien
logra aquella ofrenda sin pecado, Jesús, lo cual es improcedente; y, tercero, nuestra
misma naturaleza actual es pecaminosa por lo que sería imposible en la
actualidad poder entregar ofrendas perfectas y santas.
Pero
también, y esto es muy importante, es que la normativa de Números 15 señala
claramente “cuando
hayáis entrado en la tierra a la cual yo os llevo, cuando comencéis a comer del
pan de la tierra, ofreceréis ofrenda a Jehová” (Números 15:18-19) por lo cual,
espiritualmente y aplicado a la era de la iglesia, apunta más bien a cuando Jesús
regrese, inicie el Reino de Dios y sus elegidos sean con Él reyes y sacerdotes
por lo que las ofrendas que en ese entonces presenten, una vez resucitados/transformados
en cuerpos de gloria, sí serán perfectas y santas.
Entonces ¿cuál
de las dos posturas es la correcta?, la respuesta es ambas.
Recordemos que
la Escritura no es hechura humana sino que la misma es “inspirada por Dios” (2
Timoteo 3:16 p.p.), de esta forma todo lo que contiene es “útil para enseñar,
para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el
hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra” (2
Timoteo 3:16 u.p.-17), de esta forma, volviendo sobre Números 15:20, el no
indicativo de si la ofrenda mencionada debía amasarse con o sin levadura no
debe verse como un aspecto que se le olvidó a Dios señalar sino más bien un
hecho realizado con toda la intención para dejar espacio a ambas acepciones. Con
todo y todo ¿qué significaría esto?
La respuesta es
sencilla: apunta a la labor de la iglesia trabajando conforme al plan de Dios y
ofreciendo conforme a ello los frutos de su trabajo siendo que en el presente
siglo dichos frutos son imperfectos (con levadura) pero en el reino venidero
los mismos serán perfectos (sin levadura).
El pan en la Escritura
simboliza la Palabra de Dios, tanto la escrita, la Biblia (Mateo 4:4) como la hecha
carne, Jesús (Juan 6:35), pero también simboliza al pueblo de Dios (Levítico 24:5-9, Efesios 2:14), de esta forma aquellas ofrendas
señaladas en Números 15:20 apuntan a los frutos referidos a la fe (la Palabra
escrita), las obras (la Palabra hecha carne) y los que pendiente la proclama de
las verdades reveladas son traídos a salvación (el pueblo de Dios). En todos
estos casos, dada la actual carnalidad de la iglesia de Dios los resultados son
imperfectos pero en el reino venidero serán perfectos, como escribe Pablo sobre
esto cuando señala “porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más
cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era
niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya
fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas
entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré
como fui conocido” (1 Corintios 13:9-12).
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se debe dar la primera
porción de la masa al sacerdote, sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido
los frutos del trabajo de la iglesia de Dios, tanto en la proclama de las
verdades reveladas, como el testimonio al poner por obra esa fe que se dice
profesar, y el traer a través de ambas cosas a salvación a aquellos que formarán
parte de la familia de Dios, imperfectas estas tres cosas en el presente siglo
pero perfectas en el reino venidero, conforme a la voluntad del Padre y para su
mayor gloria en Cristo Jesús.
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