114. Si una persona decide dar su propio valor al templo debe hacerlo (Lv. 27:2-8)
“Habla
a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno hiciere especial voto a Jehová,
según la estimación de las personas que se hayan de redimir, lo estimarás así: En
cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, lo estimarás en cincuenta siclos
de plata, según el siclo del santuario. Y si fuere mujer, la estimarás en
treinta siclos. Y si fuere de cinco años
hasta veinte, al varón lo estimarás en veinte siclos, y a la mujer en diez
siclos. Y si fuere de un mes hasta cinco años, entonces estimarás al varón en cinco
siclos de plata, y a la mujer en tres siclos de plata. Más si fuere de sesenta
años o más, al varón lo estimarás en quince siclos, y a la mujer en diez
siclos. Pero si fuere muy pobre para
pagar tu estimación, entonces será llevado ante el sacerdote, quien fijará el
precio; conforme a la posibilidad del que hizo el voto, le fijará precio el
sacerdote”
Como
parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo estaban algunas
normativas respecto de lo que cada quien, libremente, podía dar al Templo,
dichas normativas eran una serie de indicaciones que Dios dio a Su Pueblo sobre
la manera en la que la práctica religiosa debía ser sostenida.
Estas
indicaciones pueden ser clasificada en dos vertientes: la ley normativa y la
ley moral. La ley normativa tiene que ver con las indicaciones precisas sobre
la manera correcta de cumplir lo estipulado, por su parte la ley moral son
aquellas disertaciones que permiten entender el significado de la norma más
allá incluso de su aplicación práctica. Veamos ambas.
Ley normativa. La
codificación de la ley relativa al diezmo la podemos encontrar principalmente
en Levítico 27:2-8: “Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno hiciere
especial voto a Jehová, según la estimación de las personas que se hayan de
redimir, lo estimarás así: En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, lo
estimarás en cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario. Y si
fuere mujer, la estimarás en treinta siclos. Y si fuere de cinco años hasta veinte, al
varón lo estimarás en veinte siclos, y a la mujer en diez siclos. Y si fuere de
un mes hasta cinco años, entonces estimarás al varón en cinco siclos de plata,
y a la mujer en tres siclos de plata. Más si fuere de sesenta años o más, al
varón lo estimarás en quince siclos, y a la mujer en diez siclos. Pero si fuere muy pobre para pagar tu
estimación, entonces será llevado ante el sacerdote, quien fijará el precio;
conforme a la posibilidad del que hizo el voto, le fijará precio el sacerdote”
De estas citas podemos resumir la normativa anterior en
lo siguiente:
1. El
varón de veinte años hasta sesenta se estimaba en cincuenta siclos de plata,
según el siclo del santuario.
2. Si era
mujer se estimaba en treinta siclos.
3. Si tuviere
de cinco años hasta veinte, el varón se estimaba en veinte siclos, y la mujer en diez siclos.
4. Si tuviere
de un mes hasta cinco años, entonces se estimaba al varón en cinco siclos de
plata, y la mujer en tres siclos de plata.
5. Si tuviere
de sesenta años o más, al varón se le estimaba en quince siclos, y a la mujer
en diez siclos.
6. Y si
fuere muy pobre para pagar la estimación, entonces era llevado ante el
sacerdote, quien fijaba el precio conforme a la posibilidad del que hizo el
voto.
Ley moral. La
ley moral sobre las normas anteriores se refiere a disertaciones que permiten
entender el significado de la norma más allá incluso de su aplicación práctica:
2
Corintios 9
6 Pero esto
digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra
generosamente, generosamente también segará.
7 Cada uno dé como propuso
en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador
alegre.
Proverbios
11
24 Hay
quienes reparten, y les es añadido más;
Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a
pobreza.
25 El alma generosa será
prosperada;
Y el que saciare, él también será saciado.
Marcos
12
41 Estando
Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba
dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.
42 Y vino una viuda pobre, y
echó dos blancas, o sea un cuadrante.
43 Entonces llamando a sus
discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos
los que han echado en el arca;
44 porque todos han echado de
lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su
sustento.
1
Corintios 16
1 En cuanto
a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que
ordené en las iglesias de Galacia.
2 Cada primer día de la
semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado,
guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.
3 Y cuando haya llegado, a
quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro
donativo a Jerusalén.
4 Y si fuere propio que yo
también vaya, irán conmigo.
Lucas
6:38
38 Dad, y se
os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo;
porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
Lucas
16:10
10 El que es
fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es
injusto, también en lo más es injusto.
Lo interesante de la
normativa de Levítico
27:2-8 es la diferenciación que hace:
|
Varón 20-70: 50 Mujer 20-70: 30 |
Varón 5-20: 20 Mujer 5-20: 10 |
Varón 1 mes-5: 5 Mujer 1 mes-5: 3 |
Varón 70+ mes: 15 Mujer
70+ mes: 10 |
Esto no puede considerarse
como acepción de personas pues Dios no actúa así (Hechos 10:34; Romanos 2:11; Gálatas
2:6; Efesios 6:9), pero sí deja ver cómo es que Dios considera las características
individuales de cada quien al momento de esperar lo que cada quien puede dar.
Hay que entender que lo
señalado por Levítico
27:2-8 era opcional, es decir, quien quisiera hacer así la norma se le
aplicaba, pero no era obligatorio como otras normas, por ejemplo, las relativas
al diezmo. De esta forma solo quien quisiera hacer así tenía un referente
normativo que consideraba sus características, de igual forma quien en la actualidad
quiere aportar a la obra del Señor puede hacer en función de sus características,
de manera libre y voluntaria, claro, en aquello que no es obligatorio.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que si una persona decide dar
su propio valor al templo debe hacerlo, sigue vigente, más sin embargo
espiritualizado referido, en la actualidad quiere aportar a la
obra del Señor puede hacer en función de sus características, de manera libre y
voluntaria, claro, en aquello que no es obligatorio.
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