94. El hombre debe honrar sus votos y sus juramentos (Dt. 23:21)


 

“Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti”

 

Además de los holocaustos, sacrificios y ofrendas contemplados como parte del  Pacto que Dios había hecho con su pueblo, Dios había considerado la posibilidad de que hubiesen votos que se le hiciesen de manera voluntaria.

 

Números 30:2

Si un hombre hace un voto a Jehová, o hace un juramento para imponerse una obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca.

 

Levítico 22:17-19

Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: `Cualquier hombre de la casa de Israel o de los forasteros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas o de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta al SEÑOR como holocausto, para que os sea aceptada, [ésta debe ser] macho sin defecto del ganado, de los corderos o de las cabras.

 

Levítico 7:16

Pero si el sacrificio de su ofrenda es por un voto o una ofrenda voluntaria, se comerá en el día que ofrezca el sacrificio; y al día siguiente se podrá comer lo que quede

 

Levítico 22:21

Cuando alguno ofrezca sacrificio de ofrenda de paz al SEÑOR para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebaño, tiene que ser sin defecto para ser aceptado; no habrá imperfección en él.

 

Números 15:2-4

Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os doy por morada, y presentéis, de vacas o de ovejas, una ofrenda encendida a Jehová en holocausto o sacrificio para cumplir un voto especial, o como ofrenda voluntaria, o para ofrecer en vuestras fiestas señaladas aroma agradable a Jehová, entonces el que presente su ofrenda, traerá a Jehová una ofrenda de cereal de una décima [de un efa] de flor de harina mezclada con un cuarto de un hin de aceite.

 

Deuteronomio 12:6

Y allí traeréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la contribución de vuestra mano, vuestras ofrendas votivas, vuestras ofrendas voluntarias, y el primogénito de vuestras vacas y de vuestras ovejas.

 

De igual forma se estableció que esto no debía hacerse a la ligera, es decir, hacer un voto, pues el mismo obligaba a su cumplimiento

 

Proverbios 20:25

Lazo es para el hombre decir a la ligera: Es santo, y después de los votos investigar.

 

Números 30:2

Si un hombre hace un voto a Jehová, o hace un juramento para imponerse una obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca.

 

Salmos 50:14

Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo;

 

Salmos 66:13

Entraré en tu casa con holocaustos; a ti cumpliré mis votos,

 

Jonás 2:9

mas yo con voz de acción de gracias te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es de Jehová.

 

Hasta aquí no hay mayor grado de dificultad en entender y sostener que lo que se promete a Dios debe cumplirse, pero hay dos situaciones respecto de esto, de los votos, relatada en al Nuevo Testamento que confunde a muchos y que involucran a Pablo las cuales tienen que ver con un voto realizado por Pablo y con unos sacrificios ofrecidos por Pablo en el templo de Jerusalén.

 

Esta cita es usada por aquellos que sostienen que independientemente del advenimiento de Cristo, las leyes mosaicas siguen vigentes. Esta aseveración, si bien va en contra de lo señalado en Hebreos 10:1 en el sentido que la ley era apenas sombra de lo venidero siendo que una vez realizado esto último lo primero no tiene prevalencia (Hebreos 10:8-9) estando vigente hasta el advenimiento de la promesa (Gálatas 3:19), esgrime el relato de Pablo como evidencia de ello, por lo que requiere ser analizado.

 

La Escritura se presenta de manera inspirada a sí misma como “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16), la enseñanza, el redargüimiento, la corrección, la educación, es un proceso que va edificando al creyente (Efesios 2:19-22) hasta llevarlo a la estatura perfecta de Cristo (Efesios 4:13), de esta forma no es algo que de golpe se da sino que el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que mora en nosotros va construyendo en cada uno. De esta forma, uno va avanzando en conocimiento, en comprensión, siendo que sobre ese entendimiento uno debe edificar para evitar deslizarse (Hebreos 2:1-4), para evitar ser llevado “de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error” (Efesios 4:14).

 

En este sentido debe entenderse la existencia de dos sacerdocios y de dos leyes, el de Melchisedec y el de Aharón, y esas dos leyes, la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, eternos, y las leyes mosaicas, temporales.

 

Veamos como contrastan estas dos leyes en el entendido que la primera, la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, es para siempre (Salmos 119:44)  mientras que la segunda, la ley de Moisés, el resto de normas, reglas y prescripciones,  es temporal (Gálatas 3:19).

 

1.    La Ley de Dios fue dada por Dios “Y habló Dios todas estas palabras, diciendo” (Éxodo 20:1); la ley de Moisés fue dada por Moisés “Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab” (Deuteronomio 1:1)

 

2.    La Ley de Dios fue escrita en tablas de piedra “Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles” (Éxodo 24:12); la ley de Moisés estaba escrita en un libro “Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse” (Deuteronomio 31:24)

 

3.    La Ley de Dios fue escrita por el mismo Dios “Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” (Éxodo 31:18); la ley de Moisés fue escrita por Moisés “Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel” (Deuteronomio 31:9)

 

4.    La Ley de Dios fue puesta dentro del Arca de la Alianza “Y cuando acabó de hablar con él en el monte Sinay, dio a Moisés las dos tablas del testimonio, las tablas de piedra escritas por el dedo de Dios” (Éxodo 31:18) “después tomó y puso el Testimonio dentro del Arca, y colocó las varas en el Arca, y puso el propiciatorio encima del Arca” (Éxodo 40:20); la ley de Moisés fue puesta enseguida del Arca  de la Alianza “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti” (Deuteronomio 31:26)

 

5.    La Ley de Dios trae bienaventuranza “Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová” (Salmos 119:1); la ley de Moisés trae maldición “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas” (Gálatas 3:10)

 

6.    La Ley de Dios permanece “Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés tendría un término final “aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz” (Efesios 2:15) “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14).

 

7.    La ley de Dios es perfecta y perfecciona “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” (Salmos 19:7); la ley de Moisés era imperfecta y no perfeccionaba “pues nada perfeccionó la ley, y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios” (Hebreos 7:19)

 

8.    La Ley de Dios es espiritual “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado” (Romanos 7:14); la ley de Moisés era carnal “ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas” (Hebreos 9:10).

 

9.    La Ley de Dios es santa, justa y buena “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12); la ley de Moisés apenas y si era una sombra de lo que habría de venir “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan” (Hebreos 10:1)

 

10. La ley de Dios es para siempre “Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente” (Salmos 119:44); la ley de Moisés es temporal “Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador” (Gálatas 3:19).

 

11. La Ley de Dios trae vida “Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres os da” (Deuteronomio 4:1); la ley de Moisés no da vida “También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir” (Ezequiel 20:25)

 

Cuando se menciona que existen ciertas citas que presentan un último grado de comprensión se refiere a citas que si uno las aborda sin un conocimiento previo, sin una comprensión previa, puede ser decantando hacia alguna de las dos opciones: o bien que toda la ley, entendiendo en este término tanto a Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, como las leyes mosaicas, han sido superadas,  o bien que toda la ley, entendiendo en este término tanto a Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, como las leyes mosaicas, siguen vigentes.

 

Pero si uno ha ido avanzando en grado de dificultad, en cuanto a conocimiento, en cuanto a comprensión se refiere, sobre el tema tratado, y ha llegado a entender que cuando se habla de una Ley dada por Dios, escrita en tablas de piedra, escrita por el mismo Dios y puesta dentro del Arca de la Alianza que trae bienaventuranza, permanece, es perfecta y perfecciona, es espiritual, es santa, justa y buena, y es para siempre, se refiere a la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, mientras que cuando se habla de una ley cancelada, superada, clavada, se estará refiriendo a las leyes mosaicas, dadas por Moisés, escrita en un libro, escrita por Moisés y puesta enseguida del Arca  de la Alianza que trae maldición, tendría un término final, es imperfecta y no perfecciona, es carnal, apenas y si es una sombra de lo que habría de venir y es temporal, se refiere a las leyes mosaicas, uno puede abordar bajo esa perspectiva estas citas que presenta, como se ha comentado, un último grado de dificultad.

 

Estas dos citas, que se analizarán a continuación, como se comentó, involucran a Pablo y tienen que ver con un voto realizado por Pablo y con unos sacrificios ofrecidos por Pablo en el templo de Jerusalén y con la circuncisión hecha con su beneplácito a Timoteo y, como se ha comentado, deben buscar ser entendidas bajo la luz que previamente el análisis escritural de la cuestión de la Ley ha proporcionado.

 

Hechos 18:18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.

 

En esta cita se presenta a Pablo cortando su pelo como parte de un voto que había hecho. De igual forma esta referencia es usada por aquellos que señalan que tanto la Ley de Dios como las leyes mosaicas siguen en su totalidad vigentes, son válidas y por lo tanto observables, pero ¿esto es así?

 

La visión de que Pablo estaba observando la Ley, específicamente las leyes mosaicas,  cortando su pelo como parte de un voto hecho, parte del hecho de que en toda la Escritura sólo hay una situación que pudiera referirse a esto: el voto del nazareato.

 

El voto del nazareato está normado en Números 6:1-21

 

Números 6

Habló Jehová a Moisés, diciendo:

Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehová,

se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.

Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hollejo, no comerá.

Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza; hasta que sean cumplidos los días de su apartamiento a Jehová, será santo; dejará crecer su cabello.

Todo el tiempo que se aparte para Jehová, no se acercará a persona muerta.

Ni aun por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podrá contaminarse cuando mueran; porque la consagración de su Dios tiene sobre su cabeza.

Todo el tiempo de su nazareato, será santo para Jehová.

Si alguno muriere súbitamente junto a él, su cabeza consagrada será contaminada; por tanto, el día de su purificación raerá su cabeza; al séptimo día la raerá.

10 Y el día octavo traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del tabernáculo de reunión.

11 Y el sacerdote ofrecerá el uno en expiación, y el otro en holocausto; y hará expiación de lo que pecó a causa del muerto, y santificará su cabeza en aquel día.

12 Y consagrará para Jehová los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año en expiación por la culpa; y los días primeros serán anulados, por cuanto fue contaminado su nazareato.

13 Esta es, pues, la ley del nazareo el día que se cumpliere el tiempo de su nazareato: Vendrá a la puerta del tabernáculo de reunión,

14 y ofrecerá su ofrenda a Jehová, un cordero de un año sin tacha en holocausto, y una cordera de un año sin defecto en expiación, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz.

15 Además un canastillo de tortas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones.

16 Y el sacerdote lo ofrecerá delante de Jehová, y hará su expiación y su holocausto;

17 y ofrecerá el carnero en ofrenda de paz a Jehová, con el canastillo de los panes sin levadura; ofrecerá asimismo el sacerdote su ofrenda y sus libaciones.

18 Entonces el nazareo raerá a la puerta del tabernáculo de reunión su cabeza consagrada, y tomará los cabellos de su cabeza consagrada y los pondrá sobre el fuego que está debajo de la ofrenda de paz.

19 Después tomará el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, una torta sin levadura del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondrá sobre las manos del nazareo, después que fuere raída su cabeza consagrada;

20 y el sacerdote mecerá aquello como ofrenda mecida delante de Jehová, lo cual será cosa santa del sacerdote, además del pecho mecido y de la espaldilla separada; después el nazareo podrá beber vino.

21 Esta es la ley del nazareo que hiciere voto de su ofrenda a Jehová por su nazareato, además de lo que sus recursos le permitieren; según el voto que hiciere, así hará, conforme a la ley de su nazareato.

 

Ante esto sólo se tienen dos opciones: o Pablo estaba siguiendo la normativa referida al voto del nazareato, y por lo tanto observando años después de la muerte y resurrección de Jesús lo que en esta obra se ha definido como leyes mosaicas, señalando con esto la vigencia y validez de las mismas, o simplemente estaba cumpliendo un voto sin mayor referencia con esas leyes mosaicas, ¿cuál de estas dos opciones aplica para Pablo?

 

De la lectura anterior de la cita referida a la norma del nazareato pueden verse, en efecto, un símil con lo efectuado por Pablo al cortarse el pelo como parte de su voto (números 6:5, 18), más sin embargo -y esto es muy importante- este rito implicaba otras ordenanzas a observarse imposibles de cumplir por Pablo y no sólo imposibles sino incluso heréticas de haberlas hecho donde él estaba.

 

La cita de Hechos 18:18 muestra a Pablo cortando su pelo como parte de un voto en Cencreas. Cencreas era un puerto de Corinto que daba al Mar Egeo. El problema con esto es la imposibilidad de cumplir con el resto de lo que estipulaba la normatividad respecto del nazareato, a saber: la presentación en el Templo de Jerusalén (Números 6:13) de las ofrendas requeridas (Números 6:14-15) las cuales eran presentadas a Jehová por parte del sacerdote (Números 6:16-17). Así que Pablo estaba imposibilitado para cumplir tal cual estaba explicitado lo que estipulada la normatividad del nazareato e incluso si lo hubiese hecho en Cencreas eso hubiera sido herético, es decir, violatorio de la misma ley que según esto buscaba cumplir ya que claramente Deuteronomio 12: 11, 13 “Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehová… Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres”. Con esto tenemos que Pablo no pudo de ninguna forma estar cumpliendo el único voto que la ley refiere y que incluye en su cumplimiento el cortar el pelo, el voto del nazareato, pues las demás implicaciones que ello conlleva no pudieron de ninguna forma ser cumplidas, en este sentido, dado que sólo había dos opciones, o Pablo estaba cumpliendo ese voto, el del nazareato, o bien estaba cumpliendo otra promesa libremente dada, y dado que la primera opción necesaria y forzosamente debe decantarse so pena de poner a la Escritura en contradicción consigo misma, no queda otra opción más que la segunda, es decir, considerar la opción de que Pablo estaba cumpliendo un voto libremente expresado que si bien guarda alguna similitud -muy pequeña por cierto: sólo lo del corte de pelo- con el voto del nazareato, en realidad se trataba de una promesa liberalmente dada a Dios.

 

Esto no es extraño a la iglesia de Dios pues como creyente uno puede hacer votos a Dios, no como un regateo, negociación o coacción ante algo que se desee sino simplemente como la expresión de la sujeción a la voluntad del Padre externando nuestra petición y poniendo en ello también nuestro deseo y convicción.

 

Sin ser algo obligado por Dios para con Su pueblo, la cuestión de los votos siempre ha sido una expresión libre de los creyentes como una promesa hecha a Dios de hacer o dar algo que le complazca, o de abstenerse de algo como señal de devoción. Su aspecto voluntario en Israel se ve en que no era pecado no hacer voto (Deuteronomio 23:22), con todo y todo, como se ha comentado la Biblia no aprueba los voto hechos con el propósito de comprar el favor de Dios: por ejemplo, Jacob, cuando todavía demostraba una consagración defectuosa (Génesis 28:20 ss), Jefté (Jueces 11:30 s), Saúl (1 Samuel 14:24), Absalón (2 Samuel 15:8). En los casos que parecen excepcionales, el deseo de honrar la voluntad divina es superior al propio provecho del que hacía el voto (Números 21:2; 1 Samuel 1:11; Salmos 132:1-5). La alabanza y la gratitud son el contexto aceptable de los votos (Salmos 22:25; 50:14; 61:8; 65:1). Por tanto, no pueden ser ocasión para no cumplir con otras obligaciones justas (Mateo 15:3-6; Marcos 7:9-13). De hecho, tal como de igual forma ya sea dicho, el único voto que, aunque libre de hacer aparece normado en la Escritura, es precisamente el del nazareato, de ahí en fuera la manera de hacer votos por parte del pueblo de Dios es libre, como es el caso de este voto que hizo Pablo.

 

Es así como con el conocimiento, la comprensión obtenida de los dos sacerdocios y las dos leyes, uno debe avanzar con cautela ante aquellas citas que pudiesen representar una dificultad mayor para su comprensión examinando todo lo que se requiera para corroborar el entendimiento que de ello provenga.

 

 

Hechos 21:17-26 17 Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo.  Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos;  a los cuales, después de haberles saludado, les contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por su ministerio.  Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley.  Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres.  ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido.  Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto.  Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley.  Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.  Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos.

 

Dado el conocimiento, la comprensión devenida del análisis de la cita anteriormente comentada, es que puede avanzarse en esta.

 

Lo primero que puede observarse en la misma es la indicación de los hermanos de Jerusalén de que había miles de judíos que habían abrazado la fe y que todos eran celosos por la ley (versículo 20). Esta cita no debe implicar a estas alturas mayor problema pues de lo expuesto hasta este momento se ha entendido que cuando el Nuevo Testamento  menciona Ley vigente, válida y observable se refiere a la Ley de Dios, Sus Diez mandamientos, mientras que cuando menciona ley no vigente, no válida, no observable, se refiere a las leyes mosaicas, es así como aquí está más que claro que se refiere a la observancia de la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos.

 

Una corroboración de esto se tiene posteriormente cuando estos mismos hermanos de Jerusalén le aclaran a Pablo que “en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación”  (versículo 25), si la expresión del versículo 20 se refiriese a toda la Ley, tanto la Ley de Dios y las leyes mosaicas, la aclaración del versículo 25 sería contradictoria pues, como ya se vio cuando se analizó lo relativo a lo que se conoce como el Primer Concilio de Jerusalén, la cuestión relativa a la circuncisión, señal externa del Pacto de Dios con Abraham, formaba parte de esas leyes añadidas que serían válidas, estarían vigentes y serpean observables hasta el advenimiento de la Promesa (Gálatas 3:19). Así que esto deja claro que la referencia a la observancia que de la Ley hacían los judíos convertidos era precisamente la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, eternos, válidos, vigentes y observables.

 

Pero lo segundo que se observa, es el indicativo de que entre los hermanos había cuatro que tenían voto que cumplir a los cuales Pablo pagaría sus ofrendas. El preámbulo de esta indicación dada a Pablo, es la fama que sobre él le había venido precediendo y que en vez de servir a la causa la podían llegar a entorpecer (versículo 21). Esto hay que tenerlo claro ya que como el mismo Pablo indica “me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;  a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley” (1 Corintios 9:20-22), esto es, nada que moviendo a escándalo pudiese ser factor contrario a la Gran Comisión  que la iglesia tenía (Marcos 16:15).

 

Ahora bien, por lo señalado en los versículos 23 a 26 no queda lugar a duda de que se está hablando del voto del nazareato pues la normativa a cumplir en ello tiene muchas similitudes con lo señalado aquí, pero entonces ¿por qué se menciona que eso haría que Pablo fuese visto como un cumplidor de la Ley?, si esto era parte de las leyes mosaicas ya no validas, ni vigentes, ni observables, ¿por qué este señalamiento?

 

Sobre este asunto hay que tener muy en claro una situación: no se indica nada más de estas cuatro personas que permitan entender cuál era el contexto en cual las mismas habían hecho ese voto. No dice si eran si eran judíos recién convertidos cuyo voto hubiese sido hecho antes de convertirse al cristianismo o más bien si se trataba de judíos convertidos que ya llevasen tiempo en la iglesia y que siendo ya parte de ellas hiciesen ese voto. Siendo estas las dos únicas opciones, ambas posibilidades deben ser consideradas.

 

Pero antes de tratar de tener entendimiento sobre este asunto ¿a qué ley se estaban refiriendo los hermanos de Jerusalén cuando le dijeron a Pablo que al hacer esto que le indicaban respecto del pagar por estos cuatro hermanos las ofrendas referidas al cumplimiento de sus votos, daría muestra él, Pablo, de que era un cumplidor de la ley? De nueva cuenta: Dado el conocimiento y la comprensión que hasta este punto se ha obtenido, la respuesta debería ser que el referente aquí es a la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, pero los Diez Mandamientos no mencionan algo relativo a votos, ¿o sí? No lo mencionan de manera explícita pero tenemos que el primer mandamiento señala “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:2), el tercero “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”  (Éxodo 20:7) y el noveno indica que “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio”  (Éxodo 20:16), de igual forma Jesús señalo que el primero y más grande todos los mandamientos era “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” (Mateo 22:37), es así como cualquier promesa que uno hubiese hecho al Padre debía ser cumplida y el venir a la fe cristiana no implicaba que un voto hecho anteriormente a Dios no debía ser cumplido ya que lo señalado anteriormente implica cumplirle a Dios lo prometido.

 

Es así que la referencia a que el pago de Pablo respecto de las ofrendas que estos cuatro hermanos debían dar como cumplimiento de su voto tiene un fundamento, no en las leyes mosaicas, sino en la Ley de Dios y en el amor que por sobre todas las cosas debemos tener a Él que implica el cumplir lo que le prometamos.

 

Con esto vamos viendo las únicas dos opciones para estos cuatro hermanos: O eran judíos recién convertidos cuyo voto hubiese sido hecho antes de convertirse al cristianismo o más bien si se trataba de judíos convertidos que ya llevasen tiempo en la iglesia y que siendo ya pate de ellas hiciesen ese voto.

 

Si eran judíos recién convertidos cuyo voto hubiese sido hecho antes de convertirse al cristianismo, esto porque el tiempo del voto era libre y podía ser semanas, meses o años, el que se hubiesen convertido a la fe no implicaba invalidar la promesa que a Dios se le había hecho, por lo cual, y considerando lo comentado anteriormente, debía ser cumplida. Esta opción es la que se considera más viable por el indicativo que se dice de estos cuatro hermanos respecto de que tenían voto que cumplir (versículo 23), no de que eran hermanos que hubiesen hecho el voto ya en la fe (sólo se llamaba hermano a alguien que ya hubiese sido incorporado a la nueva fe) sino que se trababa de hermanos que tenían voto, en este contexto ese voto lo habían hecho antes de venir a la fe pero el mismo debía cumplirse para demostrar así el amor que a Dios se le debía siendo que la nueva fe no invalidaba el cumplimiento a Dios de lo que se le hubiese prometido.

 

Pero incluso si más bien si se trataba de judíos convertidos que ya llevasen tiempo en la iglesia y que siendo ya parte de ella hubiesen hecho este voto, se estaría en la misma situación del caso de Pablo comentado con anterioridad donde de manera libre se hizo un voto el cual debía de cumplirse, solo que en este caso, si es esta la situación, estos hermanos habían optado por un voto que era de ellos conocido: el voto del nazareato, sin que ello implicase que las leyes mosaicas estaban vigentes, eran válidas y por lo tanto observables. Para redondear esta posibilidad recuérdese que la fe judía, a diferencia de las correncias paganas, estaba basada en la verdad revelada, y el que estos hermanos, que solo habían conocido esa fe hubiesen optado libremente por una expresión de la misma como forma de presentar una promesa al Padre no implicaba ir en pos de ideas erradas, como en el caso de los paganos, sino en tomar un referente de la fe judía, de nuevo: basado en la verdad revelada, para ofrecer de manera libre un voto a Dios, al igual que el voto que Pablo libremente hizo en su momento y  que se analizó anteriormente. En otras palabras, si este último fuese el caso de estos cuatro hermanos, se trataba de utilizar una expresión de la fe en la que habían sido educados y que aunque ya no fuese validad, vigente y observable como parte de la leyes mosaicas podía incorporarse en su nueva creencia, de manera personalísima, no generalizada para la iglesia, con el entendimiento y comprensión que la fe en Cristo habían traído a sus vidas.

 

De esta forma, respecto de estos dos acontecimientos, los mismos solo corroboran lo dicho desde el inicio: que los votos hechos a Dios deben cumplirse.

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que el hombre debe honrar sus votos y sus juramentos sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido, no al regreso a las sombras que los mismos implicaban en el Antiguo Pacto, sino al cumplimiento a Dios de aquello que ante Él nos hallamos comprometido, tal cual corresponde a todo hijo de Dios.


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