95. Estos sólo pueden ser anulados de acuerdo con la ley (Nm. 30)
“1 Habló
Moisés a los príncipes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es
lo que Jehová ha mandado.
2 Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma
con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de
su boca.
3 Mas la mujer, cuando hiciere voto a Jehová, y se ligare con obligación
en casa de su padre, en su juventud;
4 si su padre oyere su voto, y la obligación con que ligó su alma, y su
padre callare a ello, todos los votos de ella serán firmes, y toda obligación
con que hubiere ligado su alma, firme será.
5 Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus
obligaciones con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y Jehová la
perdonará, por cuanto su padre se lo vedó.
6 Pero si fuere casada e hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa
con que obligue su alma;
7 si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare a ello, los votos de
ella serán firmes, y la obligación con que ligó su alma, firme será.
8 Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella
hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y
Jehová la perdonará.
9 Pero todo voto de viuda o repudiada, con que ligare su alma, será firme.
10 Y si hubiere hecho voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma
con obligación de juramento,
11 si su marido oyó, y calló a ello y no le vedó, entonces todos sus votos
serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será.
12 Mas si su marido los anuló el día que los oyó, todo lo que salió de sus
labios cuanto a sus votos, y cuanto a la obligación de su alma, será nulo; su
marido los anuló, y Jehová la perdonará.
13 Todo voto, y todo juramento obligándose a afligir el alma, su marido lo
confirmará, o su marido lo anulará.
14 Pero si su marido callare a ello de día en día, entonces confirmó todos
sus votos, y todas las obligaciones que están sobre ella; los confirmó, por
cuanto calló a ello el día que lo oyó.
15 Más si los anulare después de haberlos oído, entonces él llevará el
pecado de ella.
16 Estas son las ordenanzas que Jehová mandó a Moisés entre el varón y su
mujer, y entre el padre y su hija durante su juventud en casa de su padre”
Además
de los holocaustos, sacrificios y ofrendas contemplados como parte del Pacto que Dios había hecho con su pueblo,
Dios había considerado la posibilidad de que hubiesen votos que se le hiciesen
de manera voluntaria.
Números
30:2
Si
un hombre hace un voto a Jehová, o hace un juramento para imponerse una
obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su
boca.
Levítico
22:17-19
Y
Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos y a todos los
hijos de Israel, y diles: `Cualquier hombre de la casa de Israel o de los
forasteros en Israel, que presente su ofrenda, ya sea de sus ofrendas votivas o
de sus ofrendas voluntarias, las cuales presenta al SEÑOR como holocausto, para
que os sea aceptada, [ésta debe ser] macho sin defecto del ganado, de los
corderos o de las cabras.
Levítico
7:16
Pero
si el sacrificio de su ofrenda es por un voto o una ofrenda voluntaria, se
comerá en el día que ofrezca el sacrificio; y al día siguiente se podrá comer
lo que quede
Levítico
22:21
Cuando
alguno ofrezca sacrificio de ofrenda de paz al SEÑOR para cumplir un voto
especial o como ofrenda voluntaria, del ganado o del rebaño, tiene que ser sin
defecto para ser aceptado; no habrá imperfección en él.
Números
15:2-4
Habla
a los hijos de Israel, y diles: Cuando entréis en la tierra que yo os doy por
morada, y presentéis, de vacas o de ovejas, una ofrenda encendida a Jehová en
holocausto o sacrificio para cumplir un voto especial, o como ofrenda
voluntaria, o para ofrecer en vuestras fiestas señaladas aroma agradable a
Jehová, entonces el que presente su ofrenda, traerá a Jehová una ofrenda de
cereal de una décima [de un efa] de flor de harina mezclada con un cuarto de un
hin de aceite.
Deuteronomio
12:6
Y
allí traeréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la
contribución de vuestra mano, vuestras ofrendas votivas, vuestras ofrendas
voluntarias, y el primogénito de vuestras vacas y de vuestras ovejas.
De
igual forma se estableció que esto no debía hacerse a la ligera, es decir,
hacer un voto, pues el mismo obligaba a su cumplimiento
Proverbios
20:25
Lazo
es para el hombre decir a la ligera: Es santo, y después de los votos
investigar.
Números
30:2
Si
un hombre hace un voto a Jehová, o hace un juramento para imponerse una
obligación, no faltará a su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su
boca.
Salmos
50:14
Ofrece
a Dios sacrificio de acción de gracias, y cumple tus votos al Altísimo;
Salmos
66:13
Entraré
en tu casa con holocaustos; a ti cumpliré mis votos,
Jonás
2:9
mas
yo con voz de acción de gracias te ofreceré sacrificios. Lo que prometí,
pagaré. La salvación es de Jehová.
Hasta aquí no hay mayor grado de dificultad
en entender y sostener que lo que se promete a Dios debe cumplirse, pero Números
30 establece una serie de disposiciones que deben considerarse en el caso de
ciertos votos que pudiesen ser anulados referidos a tres circunstancias: el
voto hecho por una mujer soltera que vive aún en casa de su padre, el voto
hecho por una mujer ya casada, y el voto hecho por una mujer viuda o repudiada.
3 Mas la mujer, cuando hiciere voto a Jehová, y se ligare con
obligación en casa de su padre, en su juventud;
4 si su padre oyere su voto, y la obligación con que ligó su alma, y su
padre callare a ello, todos los votos de ella serán firmes, y toda obligación
con que hubiere ligado su alma, firme será.
5 Mas si su padre le vedare el día que oyere todos sus votos y sus
obligaciones con que ella hubiere ligado su alma, no serán firmes; y Jehová la
perdonará, por cuanto su padre se lo vedó.
En este primer caso se trata de la mujer
soltera que vive aún en casa de su padre siendo que la condición para anular
los votos es que el padre, oyendo éstos, los vedare, caso contrario se mantendrían
firmes.
6 Pero si fuere casada e hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa
con que obligue su alma;
7 si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare a ello, los votos de
ella serán firmes, y la obligación con que ligó su alma, firme será.
8 Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella
hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y
Jehová la perdonará.
El segundo caso es el del
voto hecho por una mujer ya casada siendo muy parecido en cuanto a la anulación
o firmeza del mismo del caso de la mujer soltera que vive aún
en casa de su padre solo que en éste es el marido quien tiene la responsabilidad
de, oyendo el voto, anularlo o declararlo firme.
9 Pero todo voto de viuda o repudiada, con que ligare su alma, será firme.
10 Y si hubiere hecho voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma
con obligación de juramento,
11 si su marido oyó, y calló a ello y no le vedó, entonces todos sus votos
serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será.
12 Mas si su marido los anuló el día que los oyó, todo lo que salió de sus
labios cuanto a sus votos, y cuanto a la obligación de su alma, será nulo; su
marido los anuló, y Jehová la perdonará.
13 Todo voto, y todo juramento obligándose a afligir el alma, su marido lo
confirmará, o su marido lo anulará.
14 Pero si su marido callare a ello de día en día, entonces confirmó todos
sus votos, y todas las obligaciones que están sobre ella; los confirmó, por
cuanto calló a ello el día que lo oyó.
15 Más si los anulare después de haberlos oído, entonces él llevará el
pecado de ella.
El último caso se refiere al voto
hecho por una mujer viuda o repudiada siendo que dicho voto se mantiene firme
si éste fue hecho estando ya ella en la calidad de la viuda o repudiada, pero
si lo hizo antes de enviudar o antes de ser repudiada aplican las mismas reglas
que para la mujer ya casada, es decir, el marido, oyendo los votos, los puede
anular o bien declarar firmes.
Independientemente de las circunstancias
específicas de cada uno de estos tres casos, la directriz general es que el hombre
responsable de la mujer, sea el padre estando ella soltera o el marido estando
ella casada, son los que, oyendo los votos, pueden anularlos o declararlos
firmes.
La aplicación natural de lo anterior es
evidente, más que clara, y atañe a lo que literalmente está expresado, pero la
comprensión espiritual va más allá.
Desde el Antiguo Testamento queda claro como
es que el hombre funge como cabeza de su casa.
Números
1
1 Habló Jehová a Moisés en el desierto de
Sinaí, en el tabernáculo de reunión, en el día primero del mes segundo, en el
segundo año de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:
2 Tomad el censo de toda la
congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus
padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas.
3 De veinte años arriba, todos los que
pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos.
4 Y estará con vosotros un varón de cada
tribu, cada uno jefe de la casa de sus padres.
5 Estos son los nombres de los varones
que estarán con vosotros: De la tribu de Rubén, Elisur hijo de Sedeur.
6 De Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai.
7 De Judá, Naasón hijo de Aminadab.
8 De Isacar, Natanael hijo de Zuar.
9 De Zabulón, Eliab hijo de Helón.
10 De los hijos de José: de Efraín,
Elisama hijo de Amiud; de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur.
11 De Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni.
12 De Dan, Ahiezer hijo de Amisadai.
13 De Aser, Pagiel hijo de Ocrán.
14 De Gad, Eliasaf hijo de Deuel.
15 De Neftalí, Ahira hijo de Enán.
16 Estos eran los nombrados de entre la
congregación, príncipes de las tribus de sus padres, capitanes de los millares
de Israel.
17 Tomaron, pues, Moisés y Aarón a estos
varones que fueron designados por sus nombres,
18 y reunieron a toda la congregación en el
día primero del mes segundo, y fueron agrupados por familias, según las casas
de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, de veinte años
arriba.
19 Como Jehová lo había mandado a Moisés,
los contó en el desierto de Sinaí.
El Nuevo Testamento confirma esto y amplía la
aplicación a la relación entre el marido y su esposa.
1
Corintios 11:3
Pero
quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la
cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.
Efesios
5
21 Someteos
unos a otros en el temor de Dios.
22 Las casadas estén sujetas
a sus propios maridos, como al Señor;
23 porque el marido es cabeza
de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y
él es su Salvador.
24 Así que, como la iglesia
está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
25 Maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por
ella,
26 para santificarla,
habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
27 a fin de presentársela a
sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa
semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
28 Así también los maridos
deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí
mismo se ama.
29 Porque nadie aborreció
jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a
la iglesia,
30 porque somos miembros de
su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
31 Por esto dejará el hombre
a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
32 Grande es este misterio;
mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.
33 Por lo demás, cada uno de
vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.
De esta forma hay una realización espiritual
de lo contemplado en Números 30 pero referido, en este caso, a la relación de
Cristo con su iglesia.
Efesios
1:22
Y
todo sometió bajo sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la
iglesia
Efesios
5:23
Porque
el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, [siendo]
El mismo el Salvador del cuerpo
Colosenses
1:18
Él
es también la cabeza del cuerpo [que es] la iglesia; y Él es el principio, el
primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en todo la primacía.
Colosenses
2:10
y
habéis sido hechos completos en Él, que es la cabeza sobre todo poder y
autoridad
Es así como una vez venida la promesa, Cristo,
éste toma el papel respecto de la iglesia, tanto en su concepción grupal como
en su concepción individual, de cabeza, principal, en última instancia
responsable.
Proverbios 20:25 señala “lazo es al hombre
hacer apresuradamente voto de consagración, y después de hacerlo, reflexionar”,
si nos atenemos a nuestro pensar y nuestro sentir tenemos mucho en contra, ¿por
qué?, porque “engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso;
¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9), de esta forma una de las funciones que
como sacerdote en la actualidad se nos presenta de Cristo, uniendo lo visto
relativo al tema de la anulación de votos a la luz del Antiguo Testamento y del
Nuevo Testamento, es desempeñar el papel que en el Antiguo Testamento le estaba
conferido al padre o al marido: validar o declarar nulos los votos efectuados.
Eclesiastés
5
4 Cuando a
Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los
insensatos. Cumple lo que prometes.
5 Mejor es que no prometas,
y no que prometas y no cumplas.
6 No dejes que tu boca te
haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que
Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
7 Donde abundan los sueños,
también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.
¿Qué esperanza habría para seres como
nosotros, con un corazón traicionero, que engañosamente influye en la mente y
en el corazón, si nuestros votos hechos a la ligera nos condenasen? Pero no
habiendo aún llegado a la estatura perfecta de Cristo (Efesios 4:13), estando aún
en proceso de formarse Cristo en nosotros (Gálatas 4:19), es precisamente la
intercesión de Jesús ante el Padre la que nos salva de aquellas transgresiones pues
Él, como cabeza de la iglesia en general y de cada creyente en particular,
conociendo los votos que podemos hacer a la ligera, tiene la potestad de
anularlos.
Muchas personas se apesadumbran en su corazón
por votos que hicieron a la ligera y que después de reflexionar se dieron
cuenta que no podrían cumplir. Esas personas, si bien actuaron imprudentemente,
son limpiadas de su transgresión por la sangre derramada de Cristo y liberadas
de ese compromiso incluso, desde antes de darse cuenta de la imprudencia de haberlo
comprometido, pues Cristo, en su divino conocimiento, desde antes de su
incumplimiento, declaró inválido lo comprometido para que aquello imposible de
cumplir no fuese imputado como pecado.
Con todo y todo esto no es luz verde para
hacer votos a diestra y siniestra, el entendimiento que deviene de esto es que
aquellos votos que imprudentemente se hicieron y que uno no puede cumplir son
los que Jesús como sacerdote ante el Padre invalida, no así aquello que
pudiendo cumplir optamos por no hacerlo.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que los votos sólo
pueden ser anulados de acuerdo con la ley sigue vigente, más sin embargo
espiritualizado referido al papel que Jesús desempeña en la actualidad de Sumo Sacerdote
delante de Dios donde su intercesión implica el liberarnos de aquellos votos
hechos a la ligera actuando como la cabeza de la iglesia que es, tanto en su acepción
general como en su acepción espiritual, al declararlos nulos para no
acarrearnos responsabilidad por trasgresión.

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