86. Se deben redimir los animales santificados que desarrollan defectos (Lv. 27:13)


 

“Y si lo quisiere rescatar, añadirá sobre tu valuación la quinta parte”

 

Las normas relativas a los holocaustos, sacrificios y ofrendas dadas como parte del pacto concertado entre Dios y su pueblo estipulaban que los animales ofrecidos fuesen sin defecto (Levítico 9:2; 14:10; 22:19; 22:21), pero ¿qué pasaba si el animal que hubiese sido apartado para ello, santificado pues, desarrollaba algún defecto?

 

Para esto hay que entender la acepción de lo que en la Escritura se menciona como animales limpios y animales inmundos. La palabra inmundo se traduce del hebreo טָמֵא, ṭā · mê, que quiere decir no apto. No es que en sí mismo un animal tenga algo pecaminoso sino que no es apto para ciertas cosas. Por ejemplo, las leyes dietéticas señaladas en Levítico 11 señalaban aquello animales que eran limpios y aquellos que eran inmundos, es decir, aquellos que eran aptos para el consumo humano de aquellos que no lo eran.

 

En el caso de los holocaustos, sacrificios y ofrendas  pasa lo mismo, con la diferencia que un animal limpio podía volverse inmundo cuando éste desarrollase algún defecto, ¿por qué?, por que como ya se vio, estipulado estaba que los animales que se presentasen como holocausto, sacrificio u ofrenda debía ser sin defecto, siendo que un animal que cumpliese con eso sería apto para aquello pero si en el inter desarrollase un defecto éste se volvía inmundo, es decir, no apto.

 

Lo estipulado para ello señalaba que podía rescatarse pero añadiendo una quinta parte.

 

Levítico 27

Y si fuere animal de los que se ofrece ofrenda a Jehová, todo lo que de los tales se diere a Jehová será santo.

10 No será cambiado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno; y si se permutare un animal por otro, él y el dado en cambio de él serán sagrados.

11 Si fuere algún animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda a Jehová, entonces el animal será puesto delante del sacerdote,

12 y el sacerdote lo valorará, sea bueno o sea malo; conforme a la estimación del sacerdote, así será.

13 Y si lo quisiere rescatar, añadirá sobre tu valuación la quinta parte.

 

Es por demás comprendido que todos los holocaustos, sacrificios y ofrendas prefiguraban la redención que por medio de Jesús se obtendría.

 

1 Pedro 3:18

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu

 

1 Juan 2:2

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

 

Colosenses 1:22

sin embargo, ahora Él os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él,

 

Pablo disertando sobre esto señala en su carta a los hebreos

 

Hebreos 10

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.

De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado.

Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados;

porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.

Por lo cual, entrando en el mundo dice:
    Sacrificio y ofrenda no quisiste;
    Mas me preparaste cuerpo.

Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.

Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para
hacer tu voluntad,
Como en el rollo del libro está escrito de mí. 

Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley),

y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.

10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,

13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;

14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:

16 Este es el pacto que haré con ellos
Después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones,
Y en sus mentes las escribiré, 

17 añade:
    Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. 

18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,

20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,

21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,

22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;

25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

 

Pero en este caso, dado que se mencionan animales que se vuelven inmundos, ¿a qué se referirá? Es más que claro que no puede referirse a Jesús, pero ¿entonces?

 

Pablo escribiendo a los de Galacia les indica que todo elegido que ha respondido al llamamiento del Padre para venir a salvación en el presente siglo, por el bautismo ha sido revestido de Cristo: “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27). Siguiendo esa línea de pensamiento, Pedro en su primer carta señala “pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1 Pedro 2:21), y para mayor claridad de esto último Pablo escribiendo a los de Roma les dice “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”. De esta manera, esos animales que limpios se vuelven inmundos se refiere a los elegidos que en el presente siglo, llamados a presentarse como Cristo ante Dios como un sacrificio vivo y santo, siguen tropezando, cayendo, pasando de aquella limpieza para esto a una inmundicia propia de la falta.

 

Lo interesante de esto es que la disposición de Levítico 27:9-13 permite que dichos animales fuesen rescatados, siendo la Ley sombra de lo venidero (Hebreos 10:1), aunque en aquel tiempo el animal que desarrollase defecto era rescatado más no podía de nuevo presentarse como holocausto, sacrificio u ofrenda, la realidad relativa al advenimiento del Mesías sí permite esto pues su redención es plena y no solo por los pecados pasados sino también por los pecados futuros.

 

Juan expone esto en su primer carta cuando señala “hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:1-2), de esta forma, aquel elegido que cayendo se ha vuelto inmundo, no apto para el llamamiento, puede, mediante el arrepentimiento y la oración, a través de Cristo, se redimido, ser vuelto de nuevo apto para el servicio.

 

Cristo señaló lo anterior muy claramente.

 

            Mateo 18

15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

16 Más si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

 

En la misma línea de pensamiento Pablo escribe sobre lo mismo a los de Galacia.

 

Gálatas 6

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.

Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro;

porque cada uno llevará su propia carga.

El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se deben redimir los animales santificados que desarrollan defectos, sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido aquellos elegidos que han respondido al llamamiento del Padre para venir a salvación en el presente siglo y que, por las debilidades propias de la actual carnalidad, tropiezan, caen, volviéndose no aptos para el servicio, siendo redimidos por la corrección fraterna en la caridad y mediante el arrepentimiento y la oración a través del sacrificios redentor de Jesús, nuestro abogado, para volver de nuevo a ser aptos para la obra.


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