62. Todas las ofrendas deben ser saladas (Lv. 2:13)


 

“Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal”

 

Entre aquellas disposiciones específicas que Dios estableció respecto de las ofrendas que como parte del pacto concertado con Su pueblo se habían establecido está aquella que señala que señalaba que las mismas debían ser sazonadas con sal, de hecho la disposición de Levítico 2:13 es muy clara al grado de señalar tres veces este aspecto.

 

Hay más de treinta referencias en la Biblia acerca de la sal, concretamente el uso preferido en la Escritura es el preservador: al contrario de la levadura, la cual corrompe la masa con la que se hace el pan, la sal era utilizada como preservante de alimentos. Esto tiene referencia con la frase de Jesús “vosotros sois la sal de la tierra” (Mateo 5:13) referida a Su iglesia como factor de que ésta detiene el proceso de descomposición de la humanidad, al mismo tiempo que es vehículo asignado por Dios para sanidad, esto es, salvación de todas las naciones: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16).

 

Para entender más el sentido espiritual referido a la sal que debe acompañar las ofrendas, veamos ocho citas que pueden dar luz a ello.

 

Mateo 5:14-16

Vosotros sois la luz del mundo… Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 
Como sal de la tierra y luz del mundo, el testimonio a que estamos llamados a dar como parte del Cuerpo de Cristo debe ser algo visible, constante, dinámico. La proclamación de las verdades bíblicas no es una obligación única de algunos en la iglesia de Dios, no está circunscrita sólo a las reuniones en el templo, y no es para hacerla sólo con los miembros de la congregación,  sino que por la gran comisión dada por nuestro Señor Jesús, todos estamos obligados a ello, siempre y en todo momento, y ante todo tipo de personas (Marcos 16:15-16).

 

2 Corintios 10:5

…derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo

 

Si bien el cristiano no es dado a contender (1 Corintios 11:16) si debe estar presto a dar razón de su fe (1 Pedro 3:15), para esto se requiere manejar con precisión la palabra de verdad (2 Timoteo 2:15) y la única forma de esto es crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 3:18) escudriñando todo y reteniendo lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21-23), pero si uno está de desidioso sin estudiar, sin meditar, sin orar sobre la Palabra pidiendo la guía divina, difícilmente podrá lograr todo esto y aún más difícil ser sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5:13-16).

 

1 Corintios 1:18

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

 

A veces tendemos a creer que con los argumentos que al no creyente presentemos lograremos su conversión, pero lo que pasamos de alto en ese razonamiento es que, como la Escritura dice, es el Padre quien en este siglo llama a todo aquel que habrá de ser salvo (Juan 6:44; Hechos 2:47). Esto no podría ser de otra manera pues el mismo mensaje de la cruz es locura para quien sin la luz de Dios quiere entenderlo, con todo y todo estamos llamados proclamar ese mensaje para testimonio de las naciones (Mateo 24:14) siendo que para todo aquel a quien el Padre habrá su entendimiento (Hechos 16:14), el Evangelio vendrá a ser, como a nosotros, vida, luz y salvación.

 

Salmos 22:31

Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

 

Cuando Dios tiene misericordia de uno y lo llama a salvación en el presente siglo, uno no puede menos que testimoniar Su eterno amor, ¡ahora imaginemos toda una generación salvada! Esa generación es la humanidad y esa salvación es la otorgada por el Padre a través del sacrificio redentor de nuestro Señor Jesucristo. Esa salvación otorgada a toda una generación nos lleva a alabar, bendecir, enaltecer, ensalzar y adorar a Dios, cada quien en el breve interludio consiente que fue su existencia y todos juntos como familia, en el reino venidero, para las futuras generaciones.

 

1 Pedro 4:10

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

 

Todos los llamados hemos sido dotados por Dios con algún don para usarse en la edificación del Cuerpo en Cristo, algunos  profecía, otros sanación, otros alabanza, otros enseñanza, pero ninguno puede decir que no tiene nada que aportar a la Congregación. Lo que si puede cada uno de nosotros decidir es si pone ese don a dar frutos o si lo entierra para entregarlo igual que como fue dado. La llamada es para dar fruto, ese fruto es individual, por el cual responderemos, pero el efecto del mismo se mide en la comunidad, en su edificación, en su corrección, en su perfeccionamiento, en su santificación.

 

Mateo 28:19

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…

 

Lo que se conoce como la Gran Comisión contenida en Mateo 28:19-20, que versa a ir a todas las naciones y hacer discípulos de toda gente enseñando a guardar las cosas que Cristo enseñó, es un encargo que atañe a toda la iglesia de Dios. Esto es a lo que se refiere Jesús cuando señala que Su iglesia es sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5:13-16). Esa proclamación de las verdades reveladas corresponde a todo bautizado, ese testimonio es una obligación que todo nacido de nuevo debe dar. Medios para lo anterior hay muchos, hambre de Dios sobre la tierra la hay aún más. "¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente a quien su señor puso sobre los de su casa para que les diera la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así" (Mateo 24:45-46).

 

Juan 7:38

El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

 

En Juan 7:37-38 Cristo nos anima a beber de Él y señala que de todo aquel que en Él crea brotarán ríos de agua viva, el versículo siguiente, el 39, aclara que se estaba refiriendo al Espíritu Santo que los que respondieran al llamado habrían de recibir. Cristo es el camino, no un camino, sino el camino; Cristo es la verdad, no una verdad, sino la verdad (Juan 14:6). Ningún otro nombre nos ha sido dado en el que haya salvación (Hechos 4:12). El primer paso del creyente es venir a Cristo, aceptarlo como Salvador; el segundo paso es beber de Él, creer en Su verdad; el tercer paso es que aguas vivas broten de uno, ser sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5:13-16), ir a todas las naciones y proclamar el Evangelio a toda criatura (Mateo 28:19-20).

 

Gálatas 1:10

Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

 

La necesidad de aprobación y reconocimiento humana son algo natural en nosotros, pero cuando se trata de Dios es su aprobación y reconocimiento el que debemos procurar antes e incluso en vez de el de los demás. Ir a todo el mundo y proclamar el Evangelio (Marcos 16:15), ser profetas en las naciones (Hechos 2:17), ser sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5:13-16), esa es la comisión recibida y el cumplimiento de la misma es la que acarrea aprobación y reconocimiento de Dios siendo que si viene orden en contrario de cualquier otra persona, como Pedro habremos de decir "¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!" (Hechos 5:29).

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que todas las ofrendas deben ser saladas sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a ese actuar de los elegidos que respondiendo al llamamiento del Padre hemos venido a salvación en el presente siglo, donde la proclamación de las verdades divinas, nuestra fe, debe ser seguida de manera congruente por un actuar en la misma línea, las obras, tal cual corresponde a todo hijo de Dios.


Comentarios