55. Se debe matar el cordero de la pascua el decimocuarto día del mes de Nisán (Éx. 12:6)
“Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes”
La fiesta de la Pascua,
inicia el calendario de las fiestas de Dios. Esta fiesta era celebrada por el
Pueblo de Israel, conforme a la ordenanza, el 14 de Nisán. Nisán era el primer
mes del calendario dado por Dios a Su pueblo, como es un calendario luni-solar
no corresponde exactamente con el nuestro calendario actual, por lo que el mes
de Nisán cae entre marzo y abril cada año, siendo que específicamente el 14 de
Nisán puede caer en Marzo o en Abril cada año. Nisán abre el calendario dado
por Dios a Su pueblo precisamente cuando la vida comienza de nuevo cada año, en
lo que conocemos con primavera. La Pascua, así como las restantes fiestas que
caen en primavera - Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés- marcan, al
igual que las cosechas tempranas de esa estación, ese inicio con el que Jesús
abrió la consumación del plan de Dios, el resto de las fiestas - Trompetas, Expiación, y Tabernáculos- de manera significativa
caen en otoño, época de la recolección final de los frutos de la tierra, con lo
que se cumplimenta el plan de nuestro Creador.
De manera trascendental la
Pascua es una sombra del sacrificio redentor que en su momento haría por toda
la humanidad. Pascua (פסחא, Pesaj), significa Pasar en referencia a cuando el ángel de la muerte pasó por alto
las casas de los hebreos que habían marcado sus muertas con la sangre del
cordero evitando la muerte de sus primogénitos cuando cayó la décima plaga
sobre Egipto, esto es sombra del sacrificio de Cristo cuando derramando Su
sangre nos libró de la esclavitud del pecado y nos salvó de la muerte.
Al igual que el cordero
pascual, Cristo es seleccionado el día 10 de Nisán. El 9 de Nisán Jesús estaba
en Betania (Juan 12:1), al día siguiente, 10 de Nisán, va a Jerusalén y la gente lo aclama como el
que viene en el nombre del Señor, como el rey de Israel (Juan 12:12-13).
La idea de tener el
cordero pascual desde el 10 y hasta el 14 de Nisan era para inspeccionarlo y
estar seguro que cumplía los requisitos dados de ser sin defecto, esto inicia
cuando el 10 de Nisán Jesús echa a los mercaderes del Templo y es cuestionado
por los sacerdotes por hacer eso, es decir, lo estaban examinando, dando Jesús
en sus respuestas prueba de ser sin defecto alguno (Mateo 21:23-27; 22:35-40),
esta examinación no terminaría sino hasta su sacrificio el día 14 de Nisán. Y
todavía previo a este sería revisado por Anás, sumo sacerdote del Sanedrín
(Juan 18:12-14), por Caifás, sumo sacerdote del Sanedrín (Mateo 26:57-68), por
Herodes, rey de Judea (Lucas 23:6-12), y por Pilato, prefecto de la provincia
de Judea (Mateo 27: 1-2, 11-14), en este sentido claramente este último,
Pilato, llega a decir “No encuentro delito en este hombre” (Lucas 23:4).
Ahora veamos algo
impresionante que tiene que ver con el momento en que debía celebrarse la
Pascua, hacerse el sacrificio pascual. ¿Alguna vez te has preguntado de que si
existiera un momento específico y exacto para la Pascua tendríamos un problema
ya que o Jesús la celebró en el momento correcto mientras que Su sacrificio fue
en el momento incorrecto o bien Jesús la celebró en el momento incorrecto y Su
sacrificio fue en el momento correcto? ¿Cómo conciliar estos dos momentos?
La pascua debía ser
celebrada la noche del 14 de Nisán (Éxodo 12:6,8), entre las dos tardes (Levítico
23:5), el 14 de Nisán (Números 28:6), a la puesta del sol (Deuteronomio
16:6). Éxodo, Números y Deuteronomio no
dejan lugar a dudas que la celebración de la Pascua sería al inicio de Nisán (recordar
que para Dios los días se calculan de tarde en tarde, es decir el día comienza caída
del sol y termina hasta la siguiente caída del sol -Génesis 1.5 “la tarde y la
mañana de un día”-), por lo que su celebración sería a la caída del sol, cuando
comienza la noche propiamente dicho. Sobre la cuestión del término las dos
tardes de Levítico 23:5 para el sacrificio de la Pascua, es asombroso como es
que Jesús cumplió con las dos interpretaciones existentes. Para los Saduceos y
los Samaritanos “entre las dos tarde” significa al anochecer, ya que de esta
manera definen el período de tiempo que va desde la puesta del sol a la
oscuridad total. Por esta razón ellos sacrificaban al cordero inmediatamente
después a la puesta del sol del 14 de Nisán y es decir que cenaba al comienzo
del 14 de Nisán, como lo hizo Jesús (Mateo 26:20). Mientras que los fariseos
consideraban que “la primera tarde” como el tiempo posterior a la primera caída
del sol, es decir, después del mediodía hasta la hora novena (las 15.00 hrs.) y
la segunda tarde desde la hora novena hasta la puesta del sol. Por eso
sacrificaban al cordero “entre las dos tardes” es decir entre la novena y la
décima hora (entre las 15:00 y 16:00 hrs.) y lo comían a la noche, es decir al
comienzo del 15 de Nisán, por eso después de la Santa Cena, al día siguiente
cuando Jesús es llevado al Pretorio, algunos de los sacerdotes no entraron para
poder luego celebrar la Pascua (Juan 18:28). Jesús cumplió ambas
interpretaciones, que al parecer y solo por esto pueden ser válidas ya que
celebró la Santa Cena al inicio del 14 de Nisán, a la puesta del sol, iniciando
la noche (dejándonos ese memorial para siempre) y a la vez fue muerto “entre
las dos tardes”, es decir, a la hora novena (Mateo 27:45-56), 15:00 horas. Así
que tenemos un momento para la celebración (al inicio del 14 de Nisán) y otro
para la consumación (14 de Nisán, entre “dos tardes”), siendo que ambos los
cumplió Jesús.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se debe matar el cordero
de la pascua el decimocuarto día del mes de Nisán sigue vigente, más sin
embargo espiritualizado referido al sacrificio redentor que en su momento haría
nuestro Señor Jesús para redimir a toda la humanidad de sus pecados.

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