53. Debe presentarse ahí durante las tres fiestas de peregrinación (Éx. 34:23; Dt. 16:16)
“Tres
veces en el año se presentará todo varón tuyo delante de Jehová el Señor, Dios
de Israel”
“Tres
veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar
que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la
fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y
ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías”
Como
parte de las instrucciones dadas por Dios relativas a Su pacto específicamente
relacionadas con las fiestas que Él decretó para Su pueblo, se estableció que tres
veces cada año debía presentarse todo varón delante de Jehová: en la fiesta
solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en
la fiesta solemne de los tabernáculos, ¿qué puede significar esto?
Comencemos
con Panes sin levadura. Panes sin levadura, como se vio en su momento, apunta
hacia la vida que todo cristiano debe vivir alejado del pecado centrando esto
alrededor de la figura salvífica de Jesús. Visto así no hay un evento
específico que pudiéramos encontrar en esta fiesta ya que su referencia apunta
a toda la vida de todo cristiano, pero si recordamos, cuando se analizó esta
fiesta, se vio un evento extraordinario que puntualmente se verificó en la
semana correspondiente a esta fiesta que inició después de la Pascua en que
Jesús fue crucificado, este evento al que nos estamos refiriendo, y que
curiosamente tuvo verificativo a la mitad de aquella semana, fue la ascensión
de Jesús al Padre. Esta ascensión está
representada por la fiesta de las Primicias que bien pudo haber caído en
cualquier día de esa semana posterior a la muerte de Jesús, conocida como la
Fiesta de los panes sin levadura, pero providencialmente cayó a la mitad exacta
de la semana. El hecho de que la ascensión de Jesús al Padre se hubiese
efectuado exactamente a la mitad de aquella semana es sumamente significativo
como símbolo de que toda a vida del cristiano debe girar en torno a la figura
salvadora de Jesús. Así que ya tenemos el evento puntual específico que sucedió
en aquella semana de los Panes sin levadura posterior a la muerte de Jesús.
La
otra fiesta que Deuteronomio 16:16 menciona como para presentarse ante Dios es
la de las semanas que, como ya se comentó cuando se abordó, se refiere a la
fiesta de Pentecostés. De nueva cuenta, ¿qué evento puntual y específico
ocurrió en aquella fiesta de Pentecostés después de la muerte y resurrección de
Jesús y su ascensión al Padre? La respuesta es la venida del Espíritu Santo
sobre los Apóstoles y Discípulos. Sobre esto, como ya se vio, la fiesta de las
Primicias cayó a mitad de la fiesta de Panes sin levadura y aquella fiesta se
ofrecía un pan sin levadura, representando Jesús, por otra parte en Pentecostés
se ofrecían dos panes, señalando los dos pueblos que como parte de la iglesia
de Dios habían llegado a ser uno, el judío y el gentil, panes que sí contenían
levadura, por ser aún imperfectos y estar sujetos al pecado. En ambas fiestas
los panes se ofrecían, se presentaban, al Padre.
Por
último la fiesta de Tabernáculos, como ya se vio cuando se abordó, tiene un
primer referente de la sombra representativa a cumplimentarse en un futuro
cuando Jesús y el Padre habiten entre nosotros, pero de igual forma tiene un
segundo referente a de la sombra representativa a cumplimentarse en un nosotros
al llegar a ser tabernáculos, llegando así a estar todos ante el Padre.
Vistas
así podemos determinar precisamente lo que tienen en común, la relación que
existe, la característica que conecta estas tres fiestas que menciona
Deuteronomio 16:16 –Panes sin levadura, Pentecostés y Tabernáculos-, siendo
esto los tres momentos clave del plan de Dios en que Él va conformando Su
familia: Jesús en Panes sin levadura, Su iglesia en Pentecostés, y el resto de
la humanidad en Tabernáculos. Aquí la clave estriba en el mensaje inicial
contenido en Deuteronomio 16:16 “se presentarán… delante de Jehová”: “Tres
veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de Jehová tu Dios
en el lugar que él escogiere…”
A
la mitad de la fiesta de Panes sin levadura Jesús se presentó al Padre. De
hecho cuando María Magdalena quiso tocarlo en esa mañana de domingo Jesús le
aclaró que no lo tocara pues aún no había subido [no se había presentado] al
Padre (Juan 20:17). Posteriormente, en Pentecostés, con la venida del Espíritu
Santo sobre los Apóstoles y Discípulos, la iglesia naciente, la la iglesia de Dios,
fue presentada al Padre. Por último, en Tabernáculos, el resto de la humanidad
está en la presencia del Padre, cuando ya todas las cosas ha sido restauradas y
todo sujetado a sus pies para que Él sea todo en todos.
Estas
tres fiestas apuntan hacia una vida de
perfección y santidad, Panes sin levadura para la figura de Jesús, Pentecostés
para la iglesia recogida en la primera siega y Tabernáculos para el resto de la
humanidad recogida al cumplimiento del plan de Dios. En otras palabras las
fiestas de Deuteronomio 16:16 apuntan al proceso de Dios para cumplimentar Su
familia: Uno (Jesús: Primicias en Panes sin lavadura), algunos (Su iglesia: en
Pentecostés), todos (resto de la humanidad, todos: en Tabernáculos).
En
este punto, una vez visto cómo es que las tres presentaciones a que se refiere
Deuteronomio 16:16 son los tres momentos establecidos por Dios para la
conformación de Su familia, podemos volver sobre la cita en cuestión por debajo
de ella subyace una explicación que nos puede dar más luz sobre lo ya
comentado.
La
cita de Deuteronomio 16:16, “Tres veces cada año se presentarán todos tus
varones tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere…”, apuntaba en el Antiguo Testamento a una
ordenanza que obligaba a realizar ciertas acciones en el pueblo de Israel, como
el hecho de presentarse físicamente en Jerusalén en las tres fiestas
mencionadas y cumplir con los holocaustos, ofrendas y sacrificios previstos.
Todo esto era alcanzable y realizable de parte del pueblo de Israel por sus
propios esfuerzos, poniendo en ello voluntad, ánimo y decisión. Pero, si como
se ha comentado, esas tres fiestas prefiguraban como sombras los tres momentos
establecidos por Dios para la conformación de Su familia, y si sabemos que esto
no puede ser logrado con el esfuerzo, la voluntad, el ánimo y la decisión del
hombre, sino que es logrado por gracia, misericordia e infinito amor de Dios,
¿por qué Dios daría una instrucción que si bien podía ser alcanzada en el
Antiguo Testamento no podía de ninguna forma ser lograda por iniciativa
personal en el Nuevo Testamento? Claramente Dios les dice que tres veces al año
se presentarían, si eso se refería a ir a Jerusalén y hacer los holocaustos, ofrendas y sacrificios
previstos era alcanzable, pero si la sombra de eso apuntaba a la salvación de
la humanidad no era alcanzable por el esfuerzo, la voluntad, el ánimo y la
decisión del hombre, ¿entonces?
Visto
así genera cierta incongruencia, pero si como hemos ya comentado, estas tres
presentaciones son los tres momentos establecidos por Dios para la conformación
de Su familia, y si esto se logra por Su gracia, por Su infinita misericordia y
SU eterno amor, entonces ese “Tres veces cada año se presentarán todos tus
varones tuyo delante de Jehová…” puede tomarse, no como solamente una ordenanza
de lo que el pueblo de Israel debía y podía hacer, sino de manera profética
como el señalamiento de los tres momentos que Dios cumpliría por Su sola
voluntad, por la gloria de Su nombre y por amor a Su pueblo en la humanidad.
Ese “Tres veces cada año se presentarán todos tus varones tuyo delante de
Jehová…” es parecido a cuando nuestros padres terrenales nos dice “cuando seas
padre entenderás…” o “ya que seas mayor comprenderás” o frases similares que
apuntan no tanto a algo que nosotros vayamos a hacer sino a algo que sucederá
conforme la vida avanza, a algo que nos sucederá, algo con que nos
encontraremos cuando llegue el momento. Ese “Tres veces cada año se presentarán
todos tus varones tuyo delante de Jehová…” puede entenderse también como el
anuncio esperanzador de las formas y los tiempos en que Dios, de gracia, por Su
infinita misericordia y eterno amor, logrará en la humanidad, conforme a Su
voluntad y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se debe celebrar a Dios
tres fiestas al año sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a
los tres momentos del proceso de Dios
para cumplimentar Su familia: Uno (Jesús: Primicias en Panes sin lavadura),
algunos (Su iglesia: en Pentecostés), todos (resto de la humanidad, todos: en
Tabernáculos), conforme a Su voluntad y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

Comentarios
Publicar un comentario