46. Se deben ofrecer dos panes como ofrenda mecida (Lv. 23:17)
“De
vuestras habitaciones traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos
décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias para
Jehová”
La
disposición dada por Dios a su pueblo contenida en Levítico 23:17 de ofrecer
dos panes, se hacía al final de lo que se conoce como la fiesta de las semanas,
Pentecostés.
Pentecostés (del griego πεντηκοστή, pentēkostḗ,
quincuagésimo- resulta de dividir un todo en 50 partes iguales-), viene de la
fiesta de Shavuot. Shavuot (del hebreo שבועות - plural de Shavúa - שבוע,
semana), también se le conoce como la fiesta de las semanas (Ex. 34:22) pues se
contaban siete semanas desde el día siguiente en que se había ofrecido la
gavilla de la ofrenda mecida -primicias- (Levítico 23:15; Deuteronomio 16:9) lo
que daba cincuenta días (Levítico 23:16), cayendo así en el mes de Siván
(Mayo-Junio). Esta fiesta, la última de primavera, era la fiesta de la cosecha
plena (Éxodo 23:16; 34:22) después de las primicias obtenidas cincuenta días
antes. En esta fiesta no se hacía ningún trabajo de siervos (Levítico 23:21).
El
cumplimiento de esta fiesta tiene su referente con la venida del Espíritu Santo
sobre los Apóstoles y Discípulos, precisamente cincuenta días después de la
fiesta de las Primicias, como dice Hechos 2:1-42.
Jesús
ya les había dicho a Sus discípulos que era menester que Él partiera para que
el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios fuese enviado, “Pero yo os digo la
verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no
vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7), el cual les
revelaría todas las cosas, “Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el
Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo
lo que yo os he dicho” (Juan 14:26), por eso después de resucitar Jesús se les
apareció a sus Apóstoles “durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino
de Dios” (Hechos 1:3), pero partiendo antes de cumplirse los cincuenta días
(Hechos 1:9) término en el cual habrían de recibir el Espíritu Santo (Hechos
1:4).
Esta
fiesta tiene el referente histórico de su primer cumplimiento en Pentecostés, y
a partir de ahí continúa el Espíritu Santo siendo derramado en todos aquellos
creyentes que una vez bautizados reciben la imposición de manos para ello
(Hechos 8:17; 19:6). A partir de Pentecostés ha comenzado la cosecha plena de
aquellos que en Sus designios, el Padre ha considerado para ser llamados en
esta era (Juan 6:37, 39, 44, 65).
Aquí
lo interesante es la ofrenda mecida que son “dos panes para ofrenda mecida, que
serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura” (Levítico
23:17), ¿por qué es interesante?, porque la ofrenda de Primicias era un pan
hecho con “dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda
encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta
parte de un hin” (Levítico 23:17), este pan de Primicias, como vemos, no tenía
levadura, pues representaba a Cristo,
las primicias, y la levadura es un símbolo del pecado (Mateo 16:5-12), pero en
la fiesta de pentecostés vemos que los dos panes (no uno, sino dos: “Porque él
es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia
de separación” -Efesios 2:14-), sí tiene levadura pues representa a todos los
cristianos que si bien son pecadores han sido rescatados por el sacrificio
redentor de Jesús.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de ofrecer dos panes como ofrenda
mecida, sigue vigente más sin embargo espiritualizado representando a todos los
cristianos que si bien son pecadores han sido rescatados por el sacrificio
redentor de Jesús.

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