45. Se debe ofrecer un servicio religioso el día de las primicias (Nm. 28:26,27)
“Además,
el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras
semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis. Y ofreceréis en holocausto, en olor grato a
Jehová, dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un año”
Levítico
23:10 establecía que se debía llevar una se debía llevar una ofrenda la primera
cebada en el segundo día de la Pascua: “Habla a los hijos de Israel y diles:
Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis
al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega”.
Esto representaba a Cristo, las primicias. Esta fiesta, la de las primicias, se
celebraba el día siguiente del sábado semanal de la semana en que cayera la
Pascua, es decir, el domingo. En la fiesta el sacerdote mecía las primeras
gavillas como ofrenda a Jehová (Levítico 23:11), como sombra de la resurrección
de Jesús.
Adicionalmente,
Números 28:26-27 establece la obligatoriedad de que, además de lo señalado
anteriormente, se tendría que realizar ese día un servicio religioso que incluía
dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un año.
Una
mirada general a los holocaustos del resto de las fiestas, nos permitirá ver
que éstos consistían en becerros, carneros y corderos. Respecto de los becerros
y carneros estos animales de ganado mayor, los de mayor valor (Levítico 1:5-9)
eran los exigidos para los sacerdotes (Levítico 4:4-12). En este sentido la referencia
a que las fiestas señalan lo que los reyes y sacerdotes del Señor, quienes son
llamados, encogidos y fieles, deben
ofrecer. En el caso de los corderos, en todas las fiestas tienen una referencia
inherente al cordero pascual. Desde Panes sin levadura hasta Expiación puede
verse que el número de corderos inmolados es siete, lo cual comunica la idea de
perfección y plenitud (Josué 6:15; Levítico 4:6; 25:8; 26:18; Salmo 119:164;
Revelación 1:20; 13:1; 17:10; Mateo 18:21, 22), esto porque el sacrificio de
Jesús es completo y total.
Pascua,
Panes sin levadura y Primicias, están íntimamente relacionadas, tan así que
prácticamente las tres se festejaban en un lapso de ochos días: Pascua el 14 de
Nisán, Panes sin levadura del 15 al 21 de Nisán, y Primicias el primer día de
la semana (domingo) siguiente al sábado de la semana en que cayera la Pascua.
Esta interrelación era, como ya se vio al analizar estas fiestas, por el hecho
de circunscribirse fuertemente a Jesús. La Pascua era Su muerte, Panes sin
levadura es la vida que el cristiano debe vivir y que gira en torno a Jesús, y
Primicias representa lo primero de la cosecha, Jesús resucitado, que es acepto
por el Padre. Si bien Primicias se celebraba el primer día de la semana
(domingo) siguiente al sábado de la semana en que cayera la Pascua, en el caso
específico de cuando fue sacrificado Jesús, Primicias se celebró exactamente a
la mitad de la semana de Panes sin levadura, siendo precisamente a la mitad de
esa semana cuando Jesús asciende al Padre, con lo que se representa, como ya se
dijo, la vida cristiana (toda la semana de Panes sin levadura) que debe girar en
torno a Cristo (primicias ascendidas al Padre a la mitad de la semana de Panes
sin levadura).
Esta
íntima interrelación de estas tres fiestas queda más palpable cuando se ve la
relación entre la Cena de Pascua y los holocaustos correspondientes a Panes sin
levadura y Primicias. Como podemos ver la Cena de la Pascua es 1 cordero, los
holocaustos de Panes sin levadura son 2 becerros, 1 carnero y 7 corderos, pero
Primicias mezcla las dos cosas anteriores siendo 1 Cordero (como en Pascua) más
2 becerros, 1 carnero y 7 corderos (como en Panes sin levadura). De nuevo, en
estas tres fiestas está contemplado la muerte y resurrección de Jesús, así como
la vida que el cristiano debe vivir teniéndolo a Él como centro de su
salvación.
Si
bien primicia representa lo primero de la cosecha, Jesús resucitado, que es
acepto por el Padre, la mezcla en esa fiesta de la Cena de Pascua (el
sacrificio del Cordero, Jesús) y los holocaustos de panes sin levadura (la vida
que el cristiano debe vivir y que gira en torno a Jesús), es por el hecho de
que la aceptación del Padre de la primicia que representa Jesús con su
ascensión en esa fiesta, es el inicio de un proceso que culminará con una
cosecha mayor, “porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a
ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito
entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).
Esto
último lo deja más claro Efesios 4:8-13
8 Por lo
cual dice:
Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,
Y dio dones a los hombres.
Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,
Y dio dones a los hombres.
9 Y eso de
que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más
bajas de la tierra?
10 El que
descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para
llenarlo todo.
11 Y él
mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a
otros, pastores y maestros,
12 a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del
cuerpo de Cristo,
13 hasta que
todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un
varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Por
último, el simbolismo de los dos becerros de la vacada, un carnero, y los siete
corderos de un año que se ofrecían en este servicio religioso simbolizan los dos
becerros de la vacada a los dos pueblos de los cuales se hizo uno (Efesios 2:14),
ese un pueblo, que no es un el pueblo histórico de Israel ni la iglesia de Dios
(los dos pueblos) sino la familia de Dios (Efesios 2:19), en cuanto a los siete
corderos de un año, como ya se mencionó, representan el sacrificio de Jesús el
cual es completo y total.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de ofrecer un servicio religioso
el día de las primicias, sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido
a Jesús como el sacrificio perfecto y santo, el cual es completo y total, que
permite a los redimidos de ambos pueblos llegar a conformar uno sólo como parte
de la familia de Dios.

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