40. El sumo sacerdote también debe ofrecer una ofrenda de harina dos veces por día (Nm. 28:5)



“y la décima parte de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas, en ofrenda”

La parte central del culto a Dios en el Antiguo Testamento giraba en torno a los holocaustos, sacrificios y ofrendas que se hacían en el Templo. De estos, había algunos que estaban pre-ordenados para realizarse en tiempo y forma, como en este caso la indicación de Números 28:5. Sobre esto, los dos panes que se ofrecían cada día, junto con los corderos diarios, tenían un momento distinto para ello, el versículo inmediato anterior, el versículo 4, señala al respecto estos  se ofrecerían  por la mañana y el otro al atardecer.

Todos los sacrificios ordenados por Dios como parte del culto de Su pueblo en el Antiguo Testamento señalaban en última instancia al sacrificio redentor de Jesús, pero Él es uno, así que  ¿qué simbolizan estos dos panes?

Primeramente, para entender el simbolismo del pan con relación a Jesús, hay que recordar que la Escritura lo presenta como el pan de vida que enviado por Dios ha descendido del cielo: “Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, más mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.  Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.  Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás” (Juan 6:32-35).

El indicativo para entender que estos dos panes se refieren a Jesús es que los mismos se preparaban sin levadura, la cual es símbolo de corrupción en la Escritura (Éxodo 12:8-20; 13:7; 23:15; Levítico 2:4; Deuteronomio 16:3-4, 8; Mateo 16:5-12; Lucas 12:1; 1 Corintios 5:6-8; Gálatas 5:9), pero de nuevo ¿por qué dos?, ¿y por qué, al igual que los corderos diarios que se sacrificaban, uno en la mañana y otro en la tarde?

Los holocausto, sacrificios y ofrendas se efectuaban en lo que se conoce como el Atrio, primero del Tabernáculo y luego del Templo, siguiendo el diseño de estos después del Atrio estaba el Lugar Santo y luego el Lugar Santísimo. El Lugar Santo tenía también unos panes, pero estos no eran ofrecidos sino que permanecían ante la presencia de Dios, dichos panes eran doce y estaban conformados en dos grupos de seis cada uno. De nuevo el simbolismo de panes y la cuestión de la dupla aunada a ello, si puede entenderse su significado podrán entenderse el sentido de los panes que se ofrecían diariamente, mañana y tarde, en el Atrio.

Sobre los panes colocados en el Lugar Santo, como ya se comentó, estos se colocaban en dos pilas de pan, seis panes en una pila y seis en otra, panes que debían amasarse sin levadura (Levítico 24:5-9), el número doce inmediatamente trae a la mente las doce tribus de Israel, pero ¿por qué dos pilas?, porque se está hablando de los dos pueblos que serían uno, Israel y los gentiles (Efesios 2:14). De esta forma las dos pilas de panes del Lugar Santo simbolizan a los dos pueblos que, redimidos por el sacrificio redentor de Jesús,  serían uno, Israel y los gentiles.

Volviendo sobre la cita de Números 28:5, esos dos panes ofrecidos reflejaban a Cristo, pan de vida, que ofrecido a Dios redimía a los elegidos, de ambos pueblos, para posteriormente santificados por esto pudieran estar sin tacha ante la presencia de Dios. Ese es el proceso que entrega el diseño del Tabernáculo, replicado posteriormente en el Templo. Primero los sacrificios efectuados en el Atrio  —símbolo del sacrificio redentor de Jesús— y luego el simbolismo de lo contenido en el Lugar Santo que simbolizaba a los elegidos redimidos.

Pero, ¿por qué la ofrenda de pan era una en la mañana y otra en la tarde? Siguiendo con la explicación dada,  a saber: que los dos panes ofrecidos simbolizaban el sacrificio redentor de Jesús que redimía a los elegidos de los dos pueblos, Israel y los gentiles, puede entenderse que el de la mañana representaba el sacrificio de Jesús que redimía a Israel y el de la tarde el sacrificio de Jesús que redimía a los gentiles. Un solo sacrificio pero que santificaba a ambos pueblos, uno que fue llamado por la “mañana”, es decir, más temprano que el resto, Israel, y otro que fue llamado por la “tarde”, es decir, más adelante en el tiempo, los gentiles. Este entendimiento también aplica a los dos corderos que, junto con esta ofrenda, eran sacrificados diariamente uno en la mañana y otro en la tarde, de igual forma lo dicho para los dos corderos del sacrificio diario aplican para esta ofrenda diaria de panes, esto por la sencilla razón de que ambos se ofrecían juntos.

Ya por último, este sacrificio era continuo, es decir, diariamente. Si bien el sacrificio redentor de Jesús fue una sola vez, recordemos que los sacrificios del Antiguo Testamento, imperfectos y que por lo mismo tenían que repetirse día con día, apuntaban al sacrificio de Cristo, pero el hecho de ser requeridos a realizarse diariamente implicaban, como sombra, cómo es que en todos los tiempos, en todas las edades,  existiría esa congregación de Dios, Su familia, en el Antiguo Testamento en la figura del Pueblo de Israel, en el Nuevo Testamento en la figura de la iglesia de Dios, conformando ambos una sola familia: la familia de Dios. Siendo que para ambos existen promesas y profecías de su continua existencia a lo largo de los siglos, sin interrupción ni cesación, hasta que el plan divino sea consumado.


El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que el sumo sacerdote también debe ofrecer una ofrenda de harina dos veces por día, sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido a los dos pueblos que, redimidos por el sacrificio redentor de Jesús,  serían uno, Israel y los gentiles, conformando de esta manera esa familia de Dios.

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