32. Israel debe honrar a sus sacerdotes (Lv. 21:8)
“Le
santificarás, por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece; santo será para ti,
porque santo soy yo Jehová que os santifico”
Sin
duda alguna que la función sacerdotal en el Antiguo Pacto era de primordial
importancia ya que todo lo relacionado con al Tabernáculo, incluyendo los
holocaustos, sacrificios y ofrendas caían bajo su responsabilidad en la
realización, por este hecho Dios dispuso en las ordenanzas que entregó a Su
pueblo que los mismos debían ser honrados por el pueblo.
Esta
honra era lo mismo material es decir, viendo por las necesidades de ellos vía
los diezmos que se entregaban, pero de igual forma era espiritual por el
respeto y consideración que a los mismos se les debía.
De
igual forma, si bien todos los que hemos respondido al llamado del Padre para
venir a salvación en el presente siglo estamos emplazados a ser con Jesús reyes
y sacerdotes en el reino venidero (Revelación 1:6; 5:10), la responsabilidad actual
para la guía, cuidado y edificación del Cuerpo de Cristo recae cobre las
autoridades que en la iglesia de Dios el Padre ha colocado.
De
esta forma, las consideraciones relativas a la honra material y espiritual a
los líderes de la iglesia se mantienen pues su labor no sólo es necesaria sino
indispensable para alcanzar la meta y obtener las promesas entregadas.
Sobre
la honra material, Pablo escribiendo a Timoteo le indica que “los ancianos que
gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que
trabajan en la predicación y en la enseñanza” (1 Timoteo 5:17), ¿cómo sabemos
que esta sentencia se refiere a la honra material?, porque en el versículo que
le sigue Pablo aclara “pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que
trilla; y: Digno es el obrero de su salario” (1 Timoteo 5:18). Es así como lo
requerido para que los líderes de la iglesia puedan vivir dignamente debe ser
suplido por la congregación.
Sobre
la honra espiritual, Pablo escribiendo a los Hebreos les indica “obedeced a
vuestros pastores y sujetaos [a ellos,] porque ellos velan por vuestras almas,
como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no
quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros” (Hebreos 13:17), de
esta forma el respeto y la consideración para los líderes de la iglesia es algo
que no sólo es merecido por ellos sino que hace bien a la congregación en su
conjunto y cada uno de los miembros en lo particular.
La
importancia de dar a los líderes de la iglesia la debida honra, material y espiritual,
está evidenciada en esta cita de Pablo escribiendo a los de Éfeso donde les
señala que “Y él mismo [Cristo] constituyó a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del
cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos
a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto,
a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-12).
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que Israel debe honrar a sus
sacerdotes, sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido, en el caso
de Israel, al pueblo de Dios, Su familia, integrado por Los Que Vencen, y en el
caso de los sacerdotes referidos a las autoridades que en la iglesia por
voluntad divina se han constituido para la guía, instrucción, corrección,
perfeccionamiento y santificación de los santos, de aquellos que llegado el
momento de manera gloriosa serán, en toda la extensión de la palabra, hijos de
Dios.

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