87. No se separará el pectoral del efod (Ex. 28:28)
“Y juntarán el pectoral por sus anillos a los dos anillos del efod con un cordón de azul, para que esté sobre el cinto del efod, y no se separe el pectoral del efod”
Como
parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, estableció ciertas
normas relativas a la vestimenta del Sumo Sacerdote, vestimenta que, como
aquel, quien era símbolo de Jesús, tiene mucha comprensión subyacente, para
ello hay que leer lo previo a lo señalado en Éxodo 28:28.
Éxodo
28
1Harás
llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los
hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar
e Itamar hijos de Aarón. 2 Y harás vestiduras
sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura. 3 Y
tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu
de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que
sea mi sacerdote. 4 Las vestiduras que harán son
estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el
cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para
sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
5 Tomarán
oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, 6 y
harán el efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra
primorosa. 7 Tendrá dos hombreras que se junten a
sus dos extremos, y así se juntará. 8 Y su cinto de
obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de
oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. 9 Y
tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de
Israel; 10 seis de sus nombres en una piedra, y los
otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de
ellos. 11 De obra de grabador en piedra, como
grabaduras de sello, harás grabar las dos piedras con los nombres de los hijos
de Israel; les harás alrededor engastes de oro. 12 Y
pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a
los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová
sobre sus dos hombros por memorial. 13 Harás, pues,
los engastes de oro, 14 y dos cordones de oro fino,
los cuales harás en forma de trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza
en los engastes.
15 Harás
asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra
del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. 16 Será
cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; 17 y
lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra
sárdica, un topacio y un carbunclo; 18 la segunda
hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; 19 la
tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; 20 la
cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en
engastes de oro. 21 Y las piedras serán según los
nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de
sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus.
Para
entender esto puede considerarse el efod como una especia de chaleco, mientras que
el pectoral era una placa cuadrada sujeta al pectoral. Resaltan los materiales de
cada uno de ellos.
El
efod estaba hecho de una combinación de materiales de lujo extremo: la base era
de lino torcido (lino de alta calidad) mezclado con hilos tejidos de oro puro
(que batían en láminas delgadas y cortaban en hilos) y lanas teñidas de azul,
púrpura y carmesí, colores reservados para la realeza y el culto. Además,
incluía piedras de ónice engastadas en oro en las hombreras y doce piedras
preciosas diferentes (como zafiro, rubí y diamante) en el pectoral que iba sujeto
a él.
Para
entender el simbolismo del efod, hay que comprender el simbolismo del Tabernáculo
pues aquella toma de éste. Téngase en cuenta que lo que se busca es entender el
significado de lino y de las lanas teñidas de azul, púrpura y carmesí. Veamos que
señala Éxodo 27 de ello.
El
perímetro del Atrio del Tabernáculo estaba dado por cortinas cuyas medidas
totales ya se han comentado, pero estas cortinas eran de fino lino torcido (v.
9, 18), ¿qué significará esto? Echando a volar la imaginación uno puede
encontrar diferentes significados con relación al lino fino con el que estaba
hecho al perímetro del Atrio, pero en la presente obra, siguiendo la regla de
que sea la Escritura la que se interprete a sí misma, se ha buscado encontrar
en ella los significados de lo que se va analizando, de esta forma podemos ver
como en Revelación 6:11 se habla de que a los justos “se les dieron vestiduras
blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se
completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de
ser muertos como ellos”, en Revelación
7:9 se menciona que Juan miró “una gran multitud, la cual nadie podía contar,
de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y
en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las
manos”, y en Revelación 7:14 se aclara que los santos “han salido de la gran
tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del
Cordero”, aun así ¿qué significa esto?, Revelación 19:8, referido a la Esposa
del Cordero, menciona que se la concedido vestirse de lino de deslumbrante
blancura, señalando ese mismo versículo el significado de esto: el lino fino es
las acciones justas de los santos.
Así tenemos
que lino de las cortinas relativas al perímetro del Atrio significan
escrituralmente las acciones justas de los santos. Dado lo que hasta ahorita se
ha comentado del perímetro del Atrio esto comienza a tener sentido ya que era
precisamente la Ley de Dios y en su momento las leyes mosaicas, las que
declaraban lo que tenía que hacerse o no hacerse para cumplir la voluntad de
Dios, llegando de esta forma a ser declarado justo, que no salvo, sino justo.
Sobre esto
para el cristiano queda claro que la Ley no salva, sino que es Cristo con su
sacrificio redentor el que salva, más sin embargo la Ley permite conocer lo que
es pecado (Romanos 7:7) al señalar lo que debe hacerse y lo que no debe
hacerse, haciendo que las acciones de uno sean justas, justas respecto de la
justicia de Dios.
Sobre esto
es interesante que Lucas menciona, respecto de los padres de Juan el Bautista,
Zacarías e Isabel, que ambos eran justos (Lucas 1:5-6), aclarando a qué refiere
ese término al decir que “andaban irreprensibles en todos los mandamientos y
ordenanzas del Señor”.
Siguiendo
con la simbología del perímetro del Atrio del Tabernáculo, el primer paso
cronológico en la historia de la salvación de la humanidad estaba dado por el
pueblo que Dios había escogido como suyo, siendo que la participación en ese
pueblo, para propios y extraños, estaba dada por la aceptación del Pacto que
Dios había hecho con Israel en Sinaí y que incluía la Ley de Dios, Sus Diez
Mandamientos, así como lo que se conoce como las leyes mosaicas, representado
esto por el perímetro del Atrio del Templo.
El
siguiente paso cronológico era la era de la iglesia de Dios, donde las leyes
mosaicas habían dejado de tener vigencia en su forma material, pero la Ley de
Dios, Sus Diez Mandamientos, al ser eternos, seguían y seguirán vigentes.
El último
paso cronológico, aún por venir, se refiere al lugar santísimo, a la era
relativa al milenio donde comienza el Reino de Dios, donde sigue vigente Su
Ley, pero Su Pueblo, Su iglesia, Su familia, ha sido transformada gloriosamente
pudiéndole adorar de manera perfecta y santa.
El
perímetro del Atrio del Tabernáculo, si bien delimitaba lo relativo al mismo,
no era un lugar cerrado, sino que estaba abierto de un lado, el lado oriental,
por una puerta, esta puerta estaba dada por una cortina de veinte codos, de
azul, púrpura y carmesí, y lino torcido (v. 16), en este punto se enlazarán
diferentes simbologías que se han ido entregando relativas al diseño del
Tabernáculo tales como las distintas coberturas del Tabernáculo, la cobertura
principal del mismo, y lo relativo a la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo.
Como puede
verse la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo estaba dada por una cortina
de veinte codos, de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido, ¿qué significará
esto?, curiosamente tanto la puerta de entrada del Tabernáculo, la que permite
ingresar al lugar santo, como la de la entrada del lugar santo al lugar
santísimo, presentan el mismo diseño (Éxodo 26:31, 36); la
otra parte donde vemos la misma constitución es en la primer cobertura del
Tabernáculo (Éxodo 26:1), ¿qué significará?, ¿habrá alguna relación entre las
puertas y de estas con las cubiertas posteriores del Tabernáculo de pieles de
cabra, carnero y tejón (Éxodo 26:7, 14)?
Para
responder las preguntas anteriores debe primero responderse la pregunta sobre
¿cuál era la finalidad última del diseño
del Tabernáculo?, dicho de otra forma ¿hacia dónde señalaba todo este diseño? Y
para responder esto es necesario saber cuál era la parte más importante del
mismo. Ahí está la clave.
En este
punto no debe ser muy difícil concordar que el espacio más importante del
Tabernáculo era el lugar santísimo y que lo más importante de ese lugar era el
Arca, la cual como en su momento se dijo, representa a Cristo en sus
manifestaciones como profeta, sacerdote y rey, ¿habrá alguna relación de esto
con el diseño de la puerta de entrada al Atrio del Tabernáculo, con el diseño
de las puertas de ingreso al lugar santo y al lugar santísimo?, lo que permitirá
entender y enlazar dos puntos, es decir, al inicio del Tabernáculo, dado por la
puerta de acceso al Atrio, y el final del mismo dado por el Arca contenida en
el lugar santísimo, así como el resto de puertas y cubiertas, es entender qué
significa esa primera puerta de acceso.
Dado que se
está hablando del plan de salvación de Dios para con la humanidad, con Su
familia, ¿cuál es la puerta de acceso para esto?, ¡Cristo!, así es, la puerta
por la que se entra a la salvación y con ello a formar parte de la familia de
Dios es Cristo (Juan 10:9), no hay otro nombre dado a los hombres con el que se
alcance salvación (Hechos 4:12), este entendimiento permite enlazar la entra al
Tabernáculo dado por la puerta de acceso al Atrio con el fin del mismo que es
el Arca contenida en el lugar santísimo, de igual forma concordar esto con la
Escritura que menciona que todo fue hecho por Él y para Él (Colosenses 1:16) y
que Él es el el primogénito de toda creación (Colosenses 1:15 ) y que tiene
primacía en todo (Colosenses 1:18)
Ahora bien,
la puerta estaba dada por una cortina de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido,
ya se vio que el lino son las acciones justas de los santos, siendo Cristo el
primogénito de muchos hermanos (Romanos 8:29), entonces ¿que significarán los
colores azul, púrpura y carmesí? Si todo el diseño del Tabernáculo lleva al
punto focal del lugar santo y en el del Arca, ¿qué relación puede haber entre
este lugar y aquellos tres colores de la puerta de acceso al Atrio del
Tabernáculo?, la misma pregunta va dirigiendo la atención para que pueda ser
respondida, para mayor claridad: los tres colores de la puerta de entrada al
Atrio del Tabernáculo, dado que son diferentes entre sí y si bien son
mencionados como parte de la puerta misma también son diferenciados entre ellos
¿a qué grupo de tres cosas puede estarse refiriendo que de igual forma formen
parte de una sola entidad pero sean diferentes entre sí? La respuesta obvia, y
no sólo obvia sino evidente en cuanto a la finalidad última del diseño del
Tabernáculo, es al Arca y su contenido.
Como se vio
en su momento el Arca contenía las tablas de la ley, la vara de Aharón y una
vasija de oro conteniendo el maná, de igual forma como ya se vio, esas tres
cosas representaban a Cristo en sus funciones preponderantes, cronológicas y
sucesivas de profeta, sacerdote y rey, funciones que, como se dijo, la simbología
de estar contenidas en una sola Arca implicaban que serían desempeñadas por una
sola persona: Jesús.
Es así como
los tres colores de la puerta de entrada al Atrio del Tabernáculo, así como las
puertas de entrada al lugar santo y al lugar santísimo, apuntan a lo que se
encontraría al final del mismo: El Arca y su contenido, en este sentido se
mantiene y refuerza la idea de que la puerta de acceso al Atrio del
Tabernáculo, así como las puertas de entrada al lugar santo y al lugar
santísimo, representa a Cristo, que los tres colores de ella son las tres
funciones relativas a su ministerio que visto como una sola cosa, o más bien,
desempeñado por una sola y una misma persona, es el lino blanco, las acciones
justas de los santos, en este caso del Santo de santos: Jesús, de igual forma
la tres puertas (atrio, lugar santo, lugar santísimo) apuntan a los tres
momentos claves de la historia de la salvación, momentos claves de los cuales
se hablará más delante.
Sin pretender ser
dogmático en esto pudiera tratar de establecerse una correspondencia en cuanto
a los colores de la puerta y las funciones de Cristo simbolizadas por los
contenidos del Arca: el carmesí, color de la sangre, implicaría la función de
profeta de Cristo que incluye el sacrificio redentor de él, el púrpura al estar
asociado históricamente a la realeza simbolizaría su función como rey, siendo
así que por eliminación el color restante, el azul, representaría a Cristo en
su función sacerdotal. Esta correlación tiene sustento escritural: el carmesí
con la sangre derramada de los profetas (Romanos 11:3; Hechos 7:52), el purpura
con las vestimentas de los reyes y poderosos (Ester
8:1-5; Jueces 8:26; Lucas 16:19), y el azul con la túnica que vestía el Sumo
Sacerdote la cual exclusiva y enteramente de ese color (Éxodo 39:22). Como se
dijo este ejercicio no busca ser dogmático en cuanto al mismo, lo importante es
que los tres colores de la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo
representan a Cristo en sus tres funciones.
De igual
forma, con este entendimiento, puede comprenderse el significado de la primer
cobertura del Tabernáculo, la hecha de lino fino torcido, y tela azul, púrpura
y escarlata (Éxodo 26:1), la cual de igual forma apunta a Cristo en sus tres
funciones. Aun así hay que diferenciar que si bien la entrada al Atrio del
Tabernáculo, así como las puertas de entrada al lugar santo y al lugar
santísimo, está dada por la puerta, que
simboliza a Cristo, no es sino en el Tabernáculo donde Su presencia lo cubre
exclusiva y completamente, de nueva cuenta esto es porque las etapas relativas
al lugar santo, la era de la iglesia, y el lugar santísimo, el milenio, son
posteriores a Su sacrificio redentor.
Con esto puede
entender que el simbolismo del efod apunta a ese cubrirse de Cristo, pero entonces
¿qué significa el pectoral?
El
pectoral era una pieza cuadrada, elaborado con los mismos materiales que el
efod: oro, lino fino y lanas teñidas de azul, púrpura y carmesí. En él estaban
engastadas doce piedras preciosas organizadas en cuatro hileras de tres: en la
primera hilera había un rubí, un topacio y una esmeralda; en la segunda, una
turquesa, un zafiro y un diamante; en la tercera, un jacinto, un ágata y una
amatista; y en la cuarta, un berilo, un ónice y un jaspe. Cada una de estas
piedras llevaba grabado el nombre de una de las doce tribus de Israel, una por
piedra, para que el Sumo Sacerdote llevara simbólicamente al pueblo "sobre
su corazón" al presentarse ante Dios.
Pareciera
que no hay mucho que decir adicionalmente al pectoral pues en la descripción del
mismo claramente se señala que cada piedra tenía grabado el nombre de una de
las doce tribus de Israel, una por piedra, para que el Sumo Sacerdote llevara
simbólicamente al pueblo sobre su corazón al presentarse ante Dios, pero claro que
siempre la Escritura tendrá comprensión subyacente y esto precisamente en la figura
de las piedras.
En la Escritura se encuentran muchas
referencias a las piedras, pero solo una a la Roca, las primeras podemos ser
todos los elegidos mientras que la segunda solo el Padre y/o el Hijo. Sobre
esto último, es realmente maravilloso, providencialmente maravilloso, como es
que desde el inicio de la Palabra pueden encontrarse dichas referencias las
cuales apuntan a nuestro Señor Jesús.
Por ejemplo, cuando Jacob fue a Harán la
Palaba nos dice: “Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. Y llegó a un
cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las
piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar […] Y
se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la
alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel
lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto,
diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me
diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi
padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de
Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti” (Génesis 28:10-11; 18-22). ¿Podemos ver a Jesús en ello o
nuestros ojos están velados como aquellos discípulos que camino a Emaús no
reconocieron a nuestro Señor cuando se les acercó (Lucas 24:13-15)? Veamos.
Cuando la Escritura presenta algo curioso o
extraño no es para escandalizarnos por ello y demeritarla, como hacen los
incrédulos, sino porque Dios desea atraer nuestra atención a verdades
subyacentes en la Palabra. En el relato anterior llama la atención que Jacob
usase una piedra para recostar la cabeza siendo esto una de las cosas más
incómodas que alguien pudiera hacer para descansar. El relato es verdadero,
como toda la Escritura, per contiene verdades subyacentes. Sabemos por los
dichos de Jesús (Mateo 21:42-44) y Pedro (Hechos 4:10-11; 1 Pedro 2:6), que una
piedra puede representar a nuestro Señor Jesús, este es uno de esos casos. El
hecho de que Jacob pudiese dormir recostado sobre esa piedra nos habla del
reposo que solo se encuentra en Jesús (Mateo 11:28), la acción de que Jacob a
la mañana siguiente derramase aceite sobre dicha piedra nos habla del
ungimiento del Mesías quien sería lleno del Espíritu Santo (Lucas 4:18); el que
Jacob llamase a aquel Bet-el es significativo pues en hebreo בֵּֽית, bêṯ- es
“casa” mientras que אֵ֑ל, 'êl es Dios,
es decir, casa de Dios, siendo que solo en Jesús habita la plenitud de la
divinidad (Colosenses 2:9) lo cual se confirma aún más cuando más delante Jacob
mismo señala sobre esa piedra que la misma sería casa de Dios. De nuevo:
¿Podemos ver a Jesús en ese relato?
De igual forma se tiene el relato de cuando
Jacob y Labán hicieron su pacto: “Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y
sea por testimonio entre nosotros dos. Entonces Jacob tomó una piedra, y la
levantó por señal. Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron
piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano. Y lo llamó
Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad. Porque Labán dijo: Este majano
es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad”
(Génesis 31:44-48). De nuevo: ¿Podemos
ver a Jesús en ese relato? Veamos.
Es interesante que dicho relato gira en torno
a un pacto realizado en torno a una piedra. Aquí la piedra representa a Cristo
en torno a quien, por su sangre derramada, se hace el Nuevo Pacto (Mateo
26:28), es interesante el nombre que Jacob le pone a aquel lugar, Galaad, que
en hebreo, גַּלְעֵֽד, gal · 'êḏ., significa Monte del Testimonio o Monte del
Pacto, siendo que el la relatoría profética que Daniel presenta en Daniel 2 la
cual gira en torno a una imagen representativa de la sucesión de los reinos
mundiales desde ese entonces y hasta al regreso de Cristo, presenta una roca no
cortada por manos humanas que despedaza la imagen para luego crecer como un
gran monte que cubre toda la tierra (Daniel 2:35), símbolo esto de Cristo y su
reino venidero (Daniel 2:44). Una vez más: ¿Podemos ver a Cristo en dicho
relato?
Ahora bien, volviendo sobre el tema de este
estudio, piedras, tal vez una de las piedras más famosas de toda la Escritura
son aquellas donde estuvieron grabados los Diez Mandamientos. Éxodo 24:12
señala “entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te
daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para
enseñarles”, y Deuteronomio 4:13 indica “y él os anunció su pacto, el cual os
mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de
piedra”. De igual forma Cristo está en esto pero antes ¿te has preguntado por
qué son dos tablas?, digo, Dios bien pudo escribir su Ley en una sola tabla
dando un sentido que la misma es indivisible, pero no: optó por escribirla en
dos tablas, ¿qué puede significar esto y cómo Cristo esta en ello?
La dualidad en la Escritura tiene mucho
simbolismo que puede aplicarse al hecho de que Dios escribiese su Ley en dos
tablas: (1) Habla de la necesidad de andar por el Camino basados en la fe y en
las obras (Santiago 1:22-27), (2) señala a la totalidad de la Escritura, el
Antiguo y el Nuevo Testamento, como la Palabra de Dios (Salmos 119:160), (3)
apunta al entendimiento que deviene de comprender tanto la palabra escrita, la
Biblia (Deuteronomio 3012), como la Palabra echa carne, Jesús (Romanos 10:6);
(4) apunta a los dos pactos que en su momento Dios hizo con su pueblo: primero
con el Israel histórico (Éxodo 24:8) y luego con el Israel de Dios (Lucas
22:20), (5) señala a los dos momentos del plan de Dios con la humanidad (1
Corintios 15:46): Primero lo natural, las sombras (Hebreos 10:1), luego lo
espiritual, las luces (Hebreos 10:8-9), (6) también apunta a nosotros, a esos
dos momentos donde ahorita no somos lo que hemos de ser pero que cuando lo
seamos seremos semejante a Jesús (1 Juan 3:2), y (7) simboliza esos dos
momentos de Dios para con nosotros donde Él mismo señaló que nos quitaría este
corazón de piedra para darnos uno de carne (Ezequiel 11:19-20), por cierto sobre esto último, ¿no se te hace interesante
que con toda esta dualidad señalada nuestro corazón carnal contenga dos
divisiones: ventrículo izquierdo y ventrículo derecho como si de dos tablas se
tratase donde fuese a grabarse la Ley de Dios (Hebreos 10:16)?
Pero en todo esto falta mencionar una piedra
que ha sido de tropiezo para los indoctos, dicha piedra está señalada el relato
discursivo entre Jesús y Pedro señalado en Mateo 16:18: “Y yo también te digo,
que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del
Hades no prevalecerán contra ella”. Dicha sentencia ha sido de tropiezo para
los indoctos quienes señalan que Jesús fundó la iglesia sobre Pedro tratando
luego de establecer una sucesión de personas para validar creencias ajenas a la
Palabra, pero los elegidos no debemos ser confundidos. La palabra Pedro viene
de griego Πέτρος, Petros que quiere decir piedra, mientras que la palabra roca
viene del griego πέτρᾳ, Petra que quiere decir precisamente eso: roca. De esta
forma Pedro era una piedra mientras que la roca en que sería fundada la iglesia
sería Cristo (1 Corintios 3:11; Efesios 2:20). Curiosamente Pedro sí entendió
esto cuando en su primera carta escribió “Acercándoos a él [Cristo], piedra
viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa,
vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y
sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por
medio de Jesucristo" (1 Pedro 2:4-5).
De esta forma tú, yo y todos los hermanos y
hermanas en la fe somos esas piedras que fundamentados en Cristo construimos
una casa espiritual, siendo que, sobre esto último, y regresando a la Lectura
Bíblica, es menester reparar cómo es que Dios nos ve: como piedras preciosas.
Para Dios somos valiosos, tan valiosos que dio a su Hijo por nuestra salvación,
de igual forma, como dice la Palabra cuando señala que “Dios llama a las cosas
que no son como si fueran” (Romanos 4:17), Dios nos ve, como se señaló, como
piedras preciosas, como hijos suyos, perfectos y santos que hemos de llegar a
ser.
Así que aquellas piedras del pectoral, sí: de
manera natural representaban al Israel histórico, pero de manera espiritual representa
al Israel espiritual, a todos los elegidos que habiendo respondido al llamamiento
del Padre para venir a salvación hemos venido a formar parte de su familia.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que no se separará el pectoral
del efod, sigue vigente más sin embargo espiritualizado simbolizando, por el
efod, con ese ese vestirse de Cristo que todo elegido debe hacer, así como,
simbolizado por el pectoral, por ese ese llegar a formar parte, como piedra de
la construcción fundada en Cristo, la Roca, de la familia de Dios.

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