87. No se separará el pectoral del efod (Ex. 28:28)


 “Y juntarán el pectoral por sus anillos a los dos anillos del efod con un cordón de azul, para que esté sobre el cinto del efod, y no se separe el pectoral del efod”

 

Como parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, estableció ciertas normas relativas a la vestimenta del Sumo Sacerdote, vestimenta que, como aquel, quien era símbolo de Jesús, tiene mucha comprensión subyacente, para ello hay que leer lo previo a lo señalado en Éxodo 28:28.

 

Éxodo 28

1Harás llegar delante de ti a Aarón tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarón y a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar hijos de Aarón. Y harás vestiduras sagradas a Aarón tu hermano, para honra y hermosura. Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote. Las vestiduras que harán son estas: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Hagan, pues, las vestiduras sagradas para Aarón tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes.

Tomarán oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, y harán el efod de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, de obra primorosa. Tendrá dos hombreras que se junten a sus dos extremos, y así se juntará. Y su cinto de obra primorosa que estará sobre él, será de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Y tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel; 10 seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos. 11 De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, harás grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de oro. 12 Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de Jehová sobre sus dos hombros por memorial. 13 Harás, pues, los engastes de oro, 14 y dos cordones de oro fino, los cuales harás en forma de trenza; y fijarás los cordones de forma de trenza en los engastes.

15 Harás asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo harás conforme a la obra del efod, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido. 16 Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho; 17 y lo llenarás de pedrería en cuatro hileras de piedras; una hilera de una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo; 18 la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; 19 la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista; 20 la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas estarán montadas en engastes de oro. 21 Y las piedras serán según los nombres de los hijos de Israel, doce según sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, serán según las doce tribus.

 

Para entender esto puede considerarse el efod como una especia de chaleco, mientras que el pectoral era una placa cuadrada sujeta al pectoral. Resaltan los materiales de cada uno de ellos.

 

El efod estaba hecho de una combinación de materiales de lujo extremo: la base era de lino torcido (lino de alta calidad) mezclado con hilos tejidos de oro puro (que batían en láminas delgadas y cortaban en hilos) y lanas teñidas de azul, púrpura y carmesí, colores reservados para la realeza y el culto. Además, incluía piedras de ónice engastadas en oro en las hombreras y doce piedras preciosas diferentes (como zafiro, rubí y diamante) en el pectoral que iba sujeto a él.

 

Para entender el simbolismo del efod, hay que comprender el simbolismo del Tabernáculo pues aquella toma de éste. Téngase en cuenta que lo que se busca es entender el significado de lino y de las lanas teñidas de azul, púrpura y carmesí. Veamos que señala Éxodo 27 de ello.

 

El perímetro del Atrio del Tabernáculo estaba dado por cortinas cuyas medidas totales ya se han comentado, pero estas cortinas eran de fino lino torcido (v. 9, 18), ¿qué significará esto? Echando a volar la imaginación uno puede encontrar diferentes significados con relación al lino fino con el que estaba hecho al perímetro del Atrio, pero en la presente obra, siguiendo la regla de que sea la Escritura la que se interprete a sí misma, se ha buscado encontrar en ella los significados de lo que se va analizando, de esta forma podemos ver como en Revelación 6:11 se habla de que a los justos “se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos”,  en Revelación 7:9 se menciona que Juan miró “una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos”, y en Revelación 7:14 se aclara que los santos “han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero”, aun así ¿qué significa esto?, Revelación 19:8, referido a la Esposa del Cordero, menciona que se la concedido vestirse de lino de deslumbrante blancura, señalando ese mismo versículo el significado de esto: el lino fino es las acciones justas de los santos.

 

Así tenemos que lino de las cortinas relativas al perímetro del Atrio significan escrituralmente las acciones justas de los santos. Dado lo que hasta ahorita se ha comentado del perímetro del Atrio esto comienza a tener sentido ya que era precisamente la Ley de Dios y en su momento las leyes mosaicas, las que declaraban lo que tenía que hacerse o no hacerse para cumplir la voluntad de Dios, llegando de esta forma a ser declarado justo, que no salvo, sino justo.

 

Sobre esto para el cristiano queda claro que la Ley no salva, sino que es Cristo con su sacrificio redentor el que salva, más sin embargo la Ley permite conocer lo que es pecado (Romanos 7:7) al señalar lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse, haciendo que las acciones de uno sean justas, justas respecto de la justicia de Dios.

 

Sobre esto es interesante que Lucas menciona, respecto de los padres de Juan el Bautista, Zacarías e Isabel, que ambos eran justos (Lucas 1:5-6), aclarando a qué refiere ese término al decir que “andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor”.

 

Siguiendo con la simbología del perímetro del Atrio del Tabernáculo, el primer paso cronológico en la historia de la salvación de la humanidad estaba dado por el pueblo que Dios había escogido como suyo, siendo que la participación en ese pueblo, para propios y extraños, estaba dada por la aceptación del Pacto que Dios había hecho con Israel en Sinaí y que incluía la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, así como lo que se conoce como las leyes mosaicas, representado esto por el perímetro del Atrio del Templo.

 

El siguiente paso cronológico era la era de la iglesia de Dios, donde las leyes mosaicas habían dejado de tener vigencia en su forma material, pero la Ley de Dios, Sus Diez Mandamientos, al ser eternos, seguían y seguirán vigentes.

 

El último paso cronológico, aún por venir, se refiere al lugar santísimo, a la era relativa al milenio donde comienza el Reino de Dios, donde sigue vigente Su Ley, pero Su Pueblo, Su iglesia, Su familia, ha sido transformada gloriosamente pudiéndole adorar de manera perfecta y santa. 

 

El perímetro del Atrio del Tabernáculo, si bien delimitaba lo relativo al mismo, no era un lugar cerrado, sino que estaba abierto de un lado, el lado oriental, por una puerta, esta puerta estaba dada por una cortina de veinte codos, de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido (v. 16), en este punto se enlazarán diferentes simbologías que se han ido entregando relativas al diseño del Tabernáculo tales como las distintas coberturas del Tabernáculo, la cobertura principal del mismo, y lo relativo a la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo.

 

Como puede verse la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo estaba dada por una cortina de veinte codos, de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido, ¿qué significará esto?, curiosamente tanto la puerta de entrada del Tabernáculo, la que permite ingresar al lugar santo, como la de la entrada del lugar santo al lugar santísimo, presentan el mismo diseño (Éxodo 26:31, 36);   la otra parte donde vemos la misma constitución es en la primer cobertura del Tabernáculo (Éxodo 26:1), ¿qué significará?, ¿habrá alguna relación entre las puertas y de estas con las cubiertas posteriores del Tabernáculo de pieles de cabra, carnero y tejón  (Éxodo 26:7, 14)?

 

Para responder las preguntas anteriores debe primero responderse la pregunta sobre ¿cuál  era la finalidad última del diseño del Tabernáculo?, dicho de otra forma ¿hacia dónde señalaba todo este diseño? Y para responder esto es necesario saber cuál era la parte más importante del mismo. Ahí está la clave.

 

En este punto no debe ser muy difícil concordar que el espacio más importante del Tabernáculo era el lugar santísimo y que lo más importante de ese lugar era el Arca, la cual como en su momento se dijo, representa a Cristo en sus manifestaciones como profeta, sacerdote y rey, ¿habrá alguna relación de esto con el diseño de la puerta de entrada al Atrio del Tabernáculo, con el diseño de las puertas de ingreso al lugar santo y al lugar santísimo?, lo que permitirá entender y enlazar dos puntos, es decir, al inicio del Tabernáculo, dado por la puerta de acceso al Atrio, y el final del mismo dado por el Arca contenida en el lugar santísimo, así como el resto de puertas y cubiertas, es entender qué significa esa primera puerta de acceso.

 

Dado que se está hablando del plan de salvación de Dios para con la humanidad, con Su familia, ¿cuál es la puerta de acceso para esto?, ¡Cristo!, así es, la puerta por la que se entra a la salvación y con ello a formar parte de la familia de Dios es Cristo (Juan 10:9), no hay otro nombre dado a los hombres con el que se alcance salvación (Hechos 4:12), este entendimiento permite enlazar la entra al Tabernáculo dado por la puerta de acceso al Atrio con el fin del mismo que es el Arca contenida en el lugar santísimo, de igual forma concordar esto con la Escritura que menciona que todo fue hecho por Él y para Él (Colosenses 1:16) y que Él es el el primogénito de toda creación (Colosenses 1:15 ) y que tiene primacía en todo (Colosenses 1:18)

 

Ahora bien, la puerta estaba dada por una cortina de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido, ya se vio que el lino son las acciones justas de los santos, siendo Cristo el primogénito de muchos hermanos (Romanos 8:29), entonces ¿que significarán los colores azul, púrpura y carmesí? Si todo el diseño del Tabernáculo lleva al punto focal del lugar santo y en el del Arca, ¿qué relación puede haber entre este lugar y aquellos tres colores de la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo?, la misma pregunta va dirigiendo la atención para que pueda ser respondida, para mayor claridad: los tres colores de la puerta de entrada al Atrio del Tabernáculo, dado que son diferentes entre sí y si bien son mencionados como parte de la puerta misma también son diferenciados entre ellos ¿a qué grupo de tres cosas puede estarse refiriendo que de igual forma formen parte de una sola entidad pero sean diferentes entre sí? La respuesta obvia, y no sólo obvia sino evidente en cuanto a la finalidad última del diseño del Tabernáculo, es al Arca y su contenido.

 

Como se vio en su momento el Arca contenía las tablas de la ley, la vara de Aharón y una vasija de oro conteniendo el maná, de igual forma como ya se vio, esas tres cosas representaban a Cristo en sus funciones preponderantes, cronológicas y sucesivas de profeta, sacerdote y rey, funciones que, como se dijo, la simbología de estar contenidas en una sola Arca implicaban que serían desempeñadas por una sola persona: Jesús.

 

Es así como los tres colores de la puerta de entrada al Atrio del Tabernáculo, así como las puertas de entrada al lugar santo y al lugar santísimo, apuntan a lo que se encontraría al final del mismo: El Arca y su contenido, en este sentido se mantiene y refuerza la idea de que la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo, así como las puertas de entrada al lugar santo y al lugar santísimo, representa a Cristo, que los tres colores de ella son las tres funciones relativas a su ministerio que visto como una sola cosa, o más bien, desempeñado por una sola y una misma persona, es el lino blanco, las acciones justas de los santos, en este caso del Santo de santos: Jesús, de igual forma la tres puertas (atrio, lugar santo, lugar santísimo) apuntan a los tres momentos claves de la historia de la salvación, momentos claves de los cuales se hablará más delante.

 

Sin pretender ser dogmático en esto pudiera tratar de establecerse una correspondencia en cuanto a los colores de la puerta y las funciones de Cristo simbolizadas por los contenidos del Arca: el carmesí, color de la sangre, implicaría la función de profeta de Cristo que incluye el sacrificio redentor de él, el púrpura al estar asociado históricamente a la realeza simbolizaría su función como rey, siendo así que por eliminación el color restante, el azul, representaría a Cristo en su función sacerdotal. Esta correlación tiene sustento escritural: el carmesí con la sangre derramada de los profetas (Romanos 11:3; Hechos 7:52), el purpura con las vestimentas de los reyes y poderosos (Ester 8:1-5; Jueces 8:26; Lucas 16:19), y el azul con la túnica que vestía el Sumo Sacerdote la cual exclusiva y enteramente de ese color (Éxodo 39:22). Como se dijo este ejercicio no busca ser dogmático en cuanto al mismo, lo importante es que los tres colores de la puerta de acceso al Atrio del Tabernáculo representan a Cristo en sus tres funciones.

 

De igual forma, con este entendimiento, puede comprenderse el significado de la primer cobertura del Tabernáculo, la hecha de lino fino torcido, y tela azul, púrpura y escarlata (Éxodo 26:1), la cual de igual forma apunta a Cristo en sus tres funciones. Aun así hay que diferenciar que si bien la entrada al Atrio del Tabernáculo, así como las puertas de entrada al lugar santo y al lugar santísimo,  está dada por la puerta, que simboliza a Cristo, no es sino en el Tabernáculo donde Su presencia lo cubre exclusiva y completamente, de nueva cuenta esto es porque las etapas relativas al lugar santo, la era de la iglesia, y el lugar santísimo, el milenio, son posteriores a Su sacrificio redentor.

 

Con esto puede entender que el simbolismo del efod apunta a ese cubrirse de Cristo, pero entonces ¿qué significa el pectoral?

 

El pectoral era una pieza cuadrada, elaborado con los mismos materiales que el efod: oro, lino fino y lanas teñidas de azul, púrpura y carmesí. En él estaban engastadas doce piedras preciosas organizadas en cuatro hileras de tres: en la primera hilera había un rubí, un topacio y una esmeralda; en la segunda, una turquesa, un zafiro y un diamante; en la tercera, un jacinto, un ágata y una amatista; y en la cuarta, un berilo, un ónice y un jaspe. Cada una de estas piedras llevaba grabado el nombre de una de las doce tribus de Israel, una por piedra, para que el Sumo Sacerdote llevara simbólicamente al pueblo "sobre su corazón" al presentarse ante Dios.

 

Pareciera que no hay mucho que decir adicionalmente al pectoral pues en la descripción del mismo claramente se señala que cada piedra tenía grabado el nombre de una de las doce tribus de Israel, una por piedra, para que el Sumo Sacerdote llevara simbólicamente al pueblo sobre su corazón al presentarse ante Dios, pero claro que siempre la Escritura tendrá comprensión subyacente y esto precisamente en la figura de las piedras.

 

En la Escritura se encuentran muchas referencias a las piedras, pero solo una a la Roca, las primeras podemos ser todos los elegidos mientras que la segunda solo el Padre y/o el Hijo. Sobre esto último, es realmente maravilloso, providencialmente maravilloso, como es que desde el inicio de la Palabra pueden encontrarse dichas referencias las cuales apuntan a nuestro Señor Jesús.

 

Por ejemplo, cuando Jacob fue a Harán la Palaba nos dice: “Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar […] Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti” (Génesis 28:10-11; 18-22). ¿Podemos ver a Jesús en ello o nuestros ojos están velados como aquellos discípulos que camino a Emaús no reconocieron a nuestro Señor cuando se les acercó (Lucas 24:13-15)? Veamos.

Cuando la Escritura presenta algo curioso o extraño no es para escandalizarnos por ello y demeritarla, como hacen los incrédulos, sino porque Dios desea atraer nuestra atención a verdades subyacentes en la Palabra. En el relato anterior llama la atención que Jacob usase una piedra para recostar la cabeza siendo esto una de las cosas más incómodas que alguien pudiera hacer para descansar. El relato es verdadero, como toda la Escritura, per contiene verdades subyacentes. Sabemos por los dichos de Jesús (Mateo 21:42-44) y Pedro (Hechos 4:10-11; 1 Pedro 2:6), que una piedra puede representar a nuestro Señor Jesús, este es uno de esos casos. El hecho de que Jacob pudiese dormir recostado sobre esa piedra nos habla del reposo que solo se encuentra en Jesús (Mateo 11:28), la acción de que Jacob a la mañana siguiente derramase aceite sobre dicha piedra nos habla del ungimiento del Mesías quien sería lleno del Espíritu Santo (Lucas 4:18); el que Jacob llamase a aquel Bet-el es significativo pues en hebreo בֵּֽית, bêṯ- es “casa” mientras que אֵ֑ל, 'êl  es Dios, es decir, casa de Dios, siendo que solo en Jesús habita la plenitud de la divinidad (Colosenses 2:9) lo cual se confirma aún más cuando más delante Jacob mismo señala sobre esa piedra que la misma sería casa de Dios. De nuevo: ¿Podemos ver a Jesús en ese relato?

 

De igual forma se tiene el relato de cuando Jacob y Labán hicieron su pacto: “Ven, pues, ahora, y hagamos pacto tú y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos. Entonces Jacob tomó una piedra, y la levantó por señal. Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron allí sobre aquel majano. Y lo llamó Labán, Jegar Sahaduta; y lo llamó Jacob, Galaad. Porque Labán dijo: Este majano es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad” (Génesis 31:44-48). De nuevo: ¿Podemos ver a Jesús en ese relato? Veamos.

 

Es interesante que dicho relato gira en torno a un pacto realizado en torno a una piedra. Aquí la piedra representa a Cristo en torno a quien, por su sangre derramada, se hace el Nuevo Pacto (Mateo 26:28), es interesante el nombre que Jacob le pone a aquel lugar, Galaad, que en hebreo, גַּלְעֵֽד, gal · 'êḏ., significa Monte del Testimonio o Monte del Pacto, siendo que el la relatoría profética que Daniel presenta en Daniel 2 la cual gira en torno a una imagen representativa de la sucesión de los reinos mundiales desde ese entonces y hasta al regreso de Cristo, presenta una roca no cortada por manos humanas que despedaza la imagen para luego crecer como un gran monte que cubre toda la tierra (Daniel 2:35), símbolo esto de Cristo y su reino venidero (Daniel 2:44). Una vez más: ¿Podemos ver a Cristo en dicho relato?

 

Ahora bien, volviendo sobre el tema de este estudio, piedras, tal vez una de las piedras más famosas de toda la Escritura son aquellas donde estuvieron grabados los Diez Mandamientos. Éxodo 24:12 señala “entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles”, y Deuteronomio 4:13 indica “y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra”. De igual forma Cristo está en esto pero antes ¿te has preguntado por qué son dos tablas?, digo, Dios bien pudo escribir su Ley en una sola tabla dando un sentido que la misma es indivisible, pero no: optó por escribirla en dos tablas, ¿qué puede significar esto y cómo Cristo esta en ello?

 

La dualidad en la Escritura tiene mucho simbolismo que puede aplicarse al hecho de que Dios escribiese su Ley en dos tablas: (1) Habla de la necesidad de andar por el Camino basados en la fe y en las obras (Santiago 1:22-27), (2) señala a la totalidad de la Escritura, el Antiguo y el Nuevo Testamento, como la Palabra de Dios (Salmos 119:160), (3) apunta al entendimiento que deviene de comprender tanto la palabra escrita, la Biblia (Deuteronomio 3012), como la Palabra echa carne, Jesús (Romanos 10:6); (4) apunta a los dos pactos que en su momento Dios hizo con su pueblo: primero con el Israel histórico (Éxodo 24:8) y luego con el Israel de Dios (Lucas 22:20), (5) señala a los dos momentos del plan de Dios con la humanidad (1 Corintios 15:46): Primero lo natural, las sombras (Hebreos 10:1), luego lo espiritual, las luces (Hebreos 10:8-9), (6) también apunta a nosotros, a esos dos momentos donde ahorita no somos lo que hemos de ser pero que cuando lo seamos seremos semejante a Jesús (1 Juan 3:2), y (7) simboliza esos dos momentos de Dios para con nosotros donde Él mismo señaló que nos quitaría este corazón de piedra para darnos uno de carne (Ezequiel 11:19-20), por cierto  sobre esto último, ¿no se te hace interesante que con toda esta dualidad señalada nuestro corazón carnal contenga dos divisiones: ventrículo izquierdo y ventrículo derecho como si de dos tablas se tratase donde fuese a grabarse la Ley de Dios (Hebreos 10:16)?

 

Pero en todo esto falta mencionar una piedra que ha sido de tropiezo para los indoctos, dicha piedra está señalada el relato discursivo entre Jesús y Pedro señalado en Mateo 16:18: “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Dicha sentencia ha sido de tropiezo para los indoctos quienes señalan que Jesús fundó la iglesia sobre Pedro tratando luego de establecer una sucesión de personas para validar creencias ajenas a la Palabra, pero los elegidos no debemos ser confundidos. La palabra Pedro viene de griego Πέτρος, Petros que quiere decir piedra, mientras que la palabra roca viene del griego πέτρᾳ, Petra que quiere decir precisamente eso: roca. De esta forma Pedro era una piedra mientras que la roca en que sería fundada la iglesia sería Cristo (1 Corintios 3:11; Efesios 2:20). Curiosamente Pedro sí entendió esto cuando en su primera carta escribió “Acercándoos a él [Cristo], piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (1 Pedro 2:4-5).

 

De esta forma tú, yo y todos los hermanos y hermanas en la fe somos esas piedras que fundamentados en Cristo construimos una casa espiritual, siendo que, sobre esto último, y regresando a la Lectura Bíblica, es menester reparar cómo es que Dios nos ve: como piedras preciosas. Para Dios somos valiosos, tan valiosos que dio a su Hijo por nuestra salvación, de igual forma, como dice la Palabra cuando señala que “Dios llama a las cosas que no son como si fueran” (Romanos 4:17), Dios nos ve, como se señaló, como piedras preciosas, como hijos suyos, perfectos y santos que hemos de llegar a ser.

 

Así que aquellas piedras del pectoral, sí: de manera natural representaban al Israel histórico, pero de manera espiritual representa al Israel espiritual, a todos los elegidos que habiendo respondido al llamamiento del Padre para venir a salvación hemos venido a formar parte de su familia.

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que no se separará el pectoral del efod, sigue vigente más sin embargo espiritualizado simbolizando, por el efod, con ese ese vestirse de Cristo que todo elegido debe hacer, así como, simbolizado por el pectoral, por ese ese llegar a formar parte, como piedra de la construcción fundada en Cristo, la Roca, de la familia de Dios.


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