224. Se debe administrar los azotes de acuerdo con lo establecido por la ley (Dt. 25:2)
“Y si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez le hará echar en tierra, y le hará azotar en su presencia; según su delito será el número de azotes” Como parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, estableció ciertos castigos que tenían como fin la restitución tanto para aquel que había sido ofendido como para aquel que había ofendido. El que había sido ofendido quedaba satisfecho por el castigo que se le había hecho a su ofensor, pero de igual forma el ofensor, habiendo sido castigado, pagada su falta, podía reincorporarse al pueblo cambiando su actitud. El entendimiento natural de esto es claro, pero, como todas las leyes dadas por Dios a su pueblo natural, también tiene una comprensión espiritual que aplica a su iglesia. Cuando uno responde al llamado que el Padre ha hecho no puede olvidar ni menos minimizar el hecho de que seguimos militando en la fragilidad de lo que actualmente somos, ¿esto qué quiere decir?, como enseñaba n...