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Mostrando entradas de diciembre, 2023

224. Se debe administrar los azotes de acuerdo con lo establecido por la ley (Dt. 25:2)

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  “Y si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez le hará echar en tierra, y le hará azotar en su presencia; según su delito será el número de azotes”   Como parte del pacto que en su momento Dios hizo con su pueblo, estableció ciertos castigos que tenían como fin la restitución tanto para aquel que había sido ofendido como para aquel que había ofendido. El que había sido ofendido quedaba satisfecho por el castigo que se le había hecho a su ofensor, pero de igual forma el ofensor, habiendo sido castigado, pagada su falta, podía reincorporarse al pueblo cambiando su actitud. El entendimiento natural de esto es claro, pero, como todas las leyes dadas por Dios a su pueblo natural, también tiene una comprensión espiritual que aplica a su iglesia.   Cuando uno responde al llamado que el Padre ha hecho no puede olvidar ni menos minimizar el hecho de que seguimos militando en la fragilidad de lo que actualmente somos, ¿esto qué quiere decir?, como enseñaba n...

223. Una mujer acusada de adulterio debía someterse a la prueba exigida (Nm. 5:15-27)

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  “entonces el marido traerá su mujer al sacerdote, y con ella traerá su ofrenda, la décima parte de un efa de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso, porque es ofrenda de celos, ofrenda recordativa, que trae a la memoria el pecado. Y el sacerdote hará que ella se acerque y se ponga delante de Jehová. Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro; tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernáculo, y lo echará en el agua. Y hará el sacerdote estar en pie a la mujer delante de Jehová, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá sobre sus manos la ofrenda recordativa, que es la ofrenda de celos; y el sacerdote tendrá en la mano las aguas amargas que acarrean maldición. Y el sacerdote la conjurará y le dirá: Si ninguno ha dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido a inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición; mas si te has descarriado de tu marido y te has amancillado, y ...