191. Se debía nombrar a un sacerdote para tareas especiales en tiempo de guerra (Dt. 20:2)


 

“Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo”

 

La conquista de la tierra prometida conllevaba episodios de guerra contra las naciones que la habitaban, eso estaba ya considerado de parte de Dios quien había establecido reglas para ello, una de esas era el papel que el sacerdote, en tiempo de guerra, debía desempeñar ante el pueblo.

 

Deuteronomio 20

1Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros. Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene. ¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la disfrute. ¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la tome. Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo. Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces los capitanes del ejército tomarán el mando a la cabeza del pueblo.

Respecto de esta instrucción, solo hay otra parte de la Escritura, providencialmente relacionada con las guerras que libro Israel en la tierra prometida, y que tiene que ver con exclusión de integrantes del pueblo para que se queden los más capaces, y de nuevo: providencialmente por el conecte que ambas cuestiones plantean, en esta otra también se pide se excluyan los que teman ir a guerrear.

 

La Lectura Bíblica de Jueces 7 contiene la relatoría de la manera en que Dios a través de Gedeón venció a los medianitas quienes oprimían a Israel.

 

Jueces 7

Levantándose, pues, de mañana Jerobaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, acamparon junto a la fuente de Harod; y tenía el campamento de los madianitas al norte, más allá del collado de More, en el valle.

Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil.

Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya este contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá. Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquel pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar. Y habiendo tomado provisiones para el pueblo, y sus trompetas, envió a todos los israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos hombres; y tenía el campamento de Madián abajo en el valle.

Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos. 10 Y si tienes temor de descender, baja tú con Fura tu criado al campamento, 11 y oirás lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campamento. Y él descendió con Fura su criado hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento. 12 Y los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como langostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud. 13 Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: Veía un pan de cebada que rodaba hasta el campamento de Madián, y llegó a la tienda, y la golpeó de tal manera que cayó, y la trastornó de arriba abajo, y la tienda cayó. 14 Y su compañero respondió y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.

15 Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo: Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos. 16 Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, dio a todos ellos trompetas en sus manos, y cántaros vacíos con teas ardiendo dentro de los cántaros. 17 Y les dijo: Miradme a mí, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como hago yo. 18 Yo tocaré la trompeta, y todos los que estarán conmigo; y vosotros tocaréis entonces las trompetas alrededor de todo el campamento, y diréis: ¡Por Jehová y por Gedeón! 19 Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al principio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas; y tocaron las trompetas, y quebraron los cántaros que llevaban en sus manos. 20 Y los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cántaros tomaron en la mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y gritaron: ¡Por la espada de Jehová y de Gedeón! 21 Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento; entonces todo el ejército echó a correr dando gritos y huyendo. 22 Y los trescientos tocaban las trompetas; y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento. Y el ejército huyó hasta Bet-sita, en dirección de Zerera, y hasta la frontera de Abel-mehola en Tabat. 23 Y juntándose los de Israel, de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, siguieron a los madianitas.

24 Gedeón también envió mensajeros por todo el monte de Efraín, diciendo: Descended al encuentro de los madianitas, y tomad los vados de Bet-bara y del Jordán antes que ellos lleguen. Y juntos todos los hombres de Efraín, tomaron los vados de Bet-bara y del Jordán.

 

Gedeón en hebreo significa “destructor”, en Jueces 7:1 se señala que también se le conocía como Jerobaal, que significa “el que combate contra Baal”, de ahí que ambos nombres permiten entender la vocación de Gedeón al servicio de Dios. Gedeón fue el quinto juez de Israel y fue quien le libró de los madianitas quienes tenían oprimido a Israel, de hecho, como dice Jueces 8:28, Israel gozó de 40 años de tranquilidad mientras Gedeón estuvo vivo.

 

De todas las batallas que libró Gedeón, y de aquellas que consigna la Escritura, la relatada en Jueces 7 reviste de una importancia especial por las verdades subyacentes que contiene. Dicha relatoría presenta dos situaciones que por la propia narración atraen nuestra atención por sus características particulares.

 

La primera narración se refiere a la manera en que Jehová determinó la cantidad y las personas que habrían de acompañar a Gedeón contra los madianitas. Jueces 7:2-7 narra cómo es que de un total de 32,000 guerreros (v.3), quedaron al final solo 300 (v. 7). Primero se permitió retirarse a todos aquellos que tuviesen miedo, los cuales fueron 22,000 (v. 3), después a los 10,000 restantes se les llevó a tomar agua siendo que solo aquellos que tomaron agua con la mano, 300, fueron lo que finalmente quedaron, mientras que el resto, 9,700, que se agacharon para beber directo del agua, fueron regresados.

 

La segunda narración, presentada en Jueces 7:16-25, narra la estrategia de Gedeón, más que rara para cualquier estratega militar, donde sus 300 hombres, siguiendo sus instrucciones, ponen teas ardiendo dentro de jarrones de barro los cuales rompen al acercarse al campamento de los madianitas tocando al mismo tiempo trompetas, lo cual confunde a los enemigos de Israel los cuales, tal como señalan los vv. 22-23, hace que unos saquen las espadas contra otros, huyendo después los que quedaron, para ser perseguidos y derrotados por Israel.

 

Dado que ambas narraciones atraen nuestra atención por las características peculiares de las mismas, es evidente que las mismas contienen verdades subyacentes, verdades que debemos de indagar con la ayuda del Espíritu de Dios.

 

La primera narración que nos muestra el proceso de cómo es que de 32,000 guerreros al final Gedeón se queda con 300, podemos entenderla como los tres grandes momentos de la historia de la humanidad respecto de Dios, tres grandes momentos que de igual forma tienen su referente con el diseño del Tabernáculo.

 

Recordemos que el Tabernáculo tenía tres secciones: el Atrio, el Lugar Santo y el Lugar Santísimo, pero de igual forma había un cuarto lugar, excluido del Tabernáculo, el cual era el espacio que estaba fuera del Atrio. Pues bien, aquellas tres etapas mediante las cuales Gedeón, de contar con 32,000 guerreros al final se queda con 300, nos habla de ese lugar exterior al Tabernáculo, del Atrio y del Lugar Santo y aunque el Lugar Santísimo no es parte de ello sí está considerado como más delante veremos.

 

De los 32,000 guerreros iniciales de los cuales 22,000 guerreros son regresados, nos habla de esa etapa donde, de todas las naciones (la parte exterior del Atrio), Dios se hace de un pueblo, Israel, los 10,000 restantes, los cuales podrían identificarse ahora sí como el Atrio, que a la vez, en cuanto al diseño del Tabernáculo, representa la era de la Ley; después de esos 10,000 guerreros, 9,700 guerreros son regresados quedando solo 300 guerreros, lo cual nos habla de esa etapa donde, de la era de la Ley, sigue la era de la iglesia, representada por el Lugar Santo. Estas tres etapas tienen relación a su ve con aquello dicho por nuestro Señor de que muchos son los llamados pocos los escogidos (Mateo 22:14).

 

Sobre esta última etapa, es decir, de cuando de los 10,000 guerreros Dios escoge solo a 300 guerreros, es interesante, a la luz de lo dicho anteriormente, la manera en que Dios hace esto: Todos son llevados a beber agua, 9,700 se arrodillan para beber directo de la fuente mientras que 300 toman el agua con la mano para beberla. Siguiendo lo comentado anteriormente, en la misma línea de lo planteado, aquellos 9,700 guerreros regresados representan la era de la Ley mientras que los 300 guerreros aceptados representan la era de la iglesia. Con esto en mente podemos entender por qué los que se arrodillaron para beber directamente del agua son regresados mientras que los 300 guerreros que la toman en su mano para beber son aceptados.

 

El agua en la Escritura, entre otras cosas, simboliza la Palabra (Efesios 5:26), de esta forma ambos grupos simbolizan a aquellos que sacian su sed espiritual con la Palabra, pero mientras que los primeros 9,700 guerreros que finalmente fueron regresados se arrodillan para beberla directamente, los 300 guerreros que finalmente fueron aceptados la toman con la mano, esa es una gran diferencia. La mano de Dios (“Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; no te olvides de los pobres”, Salmos 10:12) o el brazo de Dios (“Despiértate, despiértate, vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón?”, Isaías 51:9), en la Escritura, representa a Jesús, ¿no lo crees?, mira lo que dice Isaías 53:1 “¿Quién ha creído a nuestro anuncio?, ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?”, ¿te fijas que ahí pregunta “¿sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?”, ¿a qué o a quién podrá referirse?, lee los versículos 2-9 y te darás cuenta que se está refiriendo a Jesús.

 

Isaías 53

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

 

De esta forma, los 10,000 guerreros que fueron llevados a beber agua representan a todos aquellos que sacian su sed espiritual con la Palabra, pero de esos solo 300 guerreros la toman con la mano, lo cual representa a la aceptación que hacen estos de Jesús, la mano de Dios, el brazo de Dios, siendo que así su sed es saciada con la Palabra escrita y con la Palabra hecha carne, los otros 9,700 son los que únicamente beben de la Palabra escrita, es decir, los que se quedaron en la era de la Ley y no pasaron a la era de la iglesia.

 

Así tenemos que en este proceso de donde a partir de 32,000 guerreros iniciales Dios escoge a 300 guerreros, nos habla de la etapa del mundo (la parte exterior del Tabernáculo), la era de la Ley (el Atrio del Tabernáculo), y la era de la iglesia (el Lugar Santo del Tabernáculo).

 

Pero hay más, y la corroboración de lo dicho anteriormente se da con la segunda narración. En esa segunda narración se nos presenta la estrategia de Gedeón donde sus 300 hombres, siguiendo sus instrucciones, ponen teas ardiendo dentro de jarrones de barro los cuales rompen al acercarse al campamento de los madianitas tocando al mismo tiempo trompetas, lo cual confunde a los enemigos de Israel los cuales hace que unos saquen las espadas contra otros, huyendo después los que quedaron, para ser perseguidos y derrotados por Israel.

 

Lo interesante de dicha narración son las teas dentro de los jarrones los cuales son rotos al sonar de las trompetas generando la confusión que permitió la derrota de los madianitas a manos de Israel.

 

Esta narración en específico nos habla del regreso de Cristo donde al sonar de las trompetas los santos y las santas de Dios serán resucitados/transformados. Pablo escribiendo a los de Corinto les dice “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:52), así que la resurrección/transformación está relacionada con aquellas trompetas que al regreso de Cristo se escucharán. Ahora bien, respecto a aquellos jarrones que al ser rotos dejan ver la luz que en las teas que traían dentro tenían, lo mismo tiene su referente precisamente en nosotros. Pablo en su segunda carta a los de Corinto les dice al respecto “pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:7), siendo que la luz en la Escritura siempre se refiere a cuestiones divinas como la Palabra escrita (Salmos 119:105), a la Palabra hecha carne (Juan 8:12), o a la iglesia de Dios (Mateo 5:14), pero como escribe Juan en su primer carta, “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). De esta forma aquel sonar de trompetas del relato contenido en la Lectura Bíblica habla de ese momento en que los fieles de Dios sean resucitados/transformados dejando atrás esta carnalidad débil, torpe y cobarde para dejar ver la luz en que gloriosamente nos habremos convertidos, hecho que en el relato se da en los 300 guerreros que quedaron, los cuales, somos se comentó, apunta a la era de la iglesia la cual es la que entrará al inicio del Milenio en el Reino de Dios.

 

Un último comentario: ¿Por qué 300 guerreros? Es en esta parte donde entra el Lugar Santísimo del Tabernáculo, cuyo contenido, el Arca de la Alianza, representa a Cristo. El Lugar Santísimo media 10 codos de largo x 10 codos de ancho x 10 codos de alto. Si tomamos las dos primeras medidas, 10x10 tenemos 100 y si multiplicamos ese 100 por las tres etapas de la humanidad respecto del plan de Dios tenemos 300, pero ¿por qué de las medidas del Tabernáculo solo tomamos lo largo y lo ancho más no lo alto?, considerando que aquellos 300 guerreros representan la era de la iglesia, una vez habiendo respondido al llamamiento del Padre para venir a salvación en el presente siglo, lo que nos queda es crecer, desarrollar esos 10 codos de altura.

 

2 Pedro 3:18

antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A El {sea} la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

 

Efesios 3:17-19

de manera que Cristo more por la fe en vuestros corazones; {y} que arraigados y cimentados en amor, seáis capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad, y de conocer el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento, para que seáis llenos hasta {la medida de} toda la plenitud de Dios.

 

1 Pedro 2:2

desead como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcáis para salvación,

 

Colosenses 3:16

Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos [y] canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.

 

1 Timoteo 4:15

Reflexiona sobre estas cosas; dedícate a ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.

 

Efesios 4:15

sino que, hablando la verdad en amor, crezcamos en todos [los aspectos] en aquel que es la cabeza, [es decir,] Cristo,

 

1 Corintios 13:11

 

Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; [pero] cuando llegué a ser hombre, dejé las cosas de niño.

 

Efesios 4:13-15

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo

 

Por último, de manera particular, ese Gedeón nos representa a cada uno de nosotros, los cuales teneos una lucha más que formidable, pero, al igual que Gedeón, desigual, como escribe Pablo a los de Éfeso: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12). Pero al igual que Gedeón, si bien no tenemos nada para encarar desde el punto de vista natural esos retos que enfrentamos, como dice Juan en su primera carta “…mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4), siempre y cuando seamos, como se señala de Gedeón en Jueces 6:12, esforzados y valientes.

 

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de se debía nombrar a un sacerdote para tareas especiales en tiempo de guerra, sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a, en la figura de aquellos aptos para la batalla espiritual que se libra, la gracia inmerecida que se nos ha concedido por la infinita misericordia y eterno amor de Dios, se ser parte de aquellos 300 guerreros, que representan esta era de la iglesia, siendo que si somos esforzados y valientes, tal como sucedió con aquellos jarrones rotos que dejaron ver la luz que por las teas que había en ellos tenían, al final de las trompetas, al regreso de Cristo, este cuerpo mortal será resucitado/transformado para dejar ver la gloria en la cual habrá sido transformado, conforme a la voluntad del Padre y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.


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