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99. Las mujeres con menstruación son ritualmente inmundas (Lv. 15:19)

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  “Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete días estará apartada; y cualquiera que la tocare será inmundo hasta la noche”     Levítico 15:19 contiene una disposición referida a la naturaleza de las mujeres que, quienes no tienen la comprensión espiritual, pueden considerar vejatoria o discriminante, lo cual dista mucho de la realidad.   La disposición en cuestión se refiere a que una mujer con menstruación es inmunda (Levítico 15:25) debiendo estar apartada durante siete días siendo que todo aquel que la tocare de igual forma será inmundo.   De nuevo: pareciera a la vista carnal que una disposición como esta es vejatoria y discriminante, ¿cómo puede ser la mujer inmunda por algo que está en su propia naturaleza?, ¿por qué debe estar apartada siete días como si algo malo tuviere?, ¿por qué alguien que la tocare se vuelve de igual forma inmundo? Esta separación pareciera un castigo de aislamiento que rompe la rela...

98. El alimento se vuelve inmundo al entrar en contacto con un objeto ritualmente inmundo (Lv. 11:34)

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  “Todo alimento que se come, sobre el cual cayere el agua de tales vasijas, será inmundo; y toda bebida que hubiere en esas vasijas será inmunda”   Levítico 11 contiene una relación detallada de aquellos animales que la Escritura considera limpios así como aquellos que considera inmundos.   Esta diferencia, sobre todo en el caso de los últimos, no tiene que ver con alguna cuestión intrínseca en sí mismos, como dice Pablo, “nada es inmundo en sí mismo” (Romanos 14:14), sino que tiene su referente en que si son o no aptos para consumo humano.   En el caso de los animales inmundos el término implica simplemente eso: que no son aptos para consumo humano.   Una vez que Levítico 11 presenta la relatoría de animales limpios y de animales inmundos, establece un criterio referido a cómo éstos últimos puede contaminar algunas cosas.   Levítico 11 31  Estos tendréis por inmundos de entre los animales que se mueven, y cualquiera que los toca...