39. Las mujeres no han de usar ropa de hombres (Dt. 22:5)
“No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace”
Como
parte del pacto que Dios hizo con su pueblo estableció roles muy claros para
cada uno de los dos sexos que creó. A lo largo de la Escritura hay cuestiones
que atañen solo a los hombres, como el ejercicio del sacerdocio, y cosas que
atañen únicamente a las mujeres, como los rituales de purificación post-parto.
La
idea subyacente de cuidar los roles establecidos inicia con la forma en que
cada sexo tiene de identificarse, en esto lo primero es el vestir, de ahí que
la manera diferente de vestir entre sexos es lo básico que si comienza a
transgredirse puede dar paso a posteriores y más graves desviaciones, como la
homosexualidad o el lesbianismo.
Pero
más allá de ello existe una comprensión espiritual que la iglesia de Dios debe
entender.
Una
mujer en la Escritura simboliza a una iglesia
2
Corintios 11:2
Porque os celo con celo de Dios; pues os he
desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.
Efesios 5
25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como
Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una
iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que
fuese santa y sin mancha.
Y en el caso de Jesús, aparte de ser descrito
como el esposo de su iglesia, es la cabeza de la misma.
Efesios 1:22
Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y
lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia
Efesios 5:23
Porque el marido es cabeza de la mujer, así como
Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el salvador del cuerpo
Colosenses 1:18
Cristo también es la cabeza de la iglesia, la
cual es su cuerpo
Ahondemos
más en ambos temas para entender por qué lo que los identifica, sus ropajes, no
pueden ser intercambiados.
En
el caso de Cristo podemos claramente identificar en su persona las tres
funciones de profeta, sacerdote y rey.
Profeta
La
función de profeta, entendida como la de aquel llamado a proclamar la verdad
del Padre, es fácilmente identificable en Cristo, con todo y todo la Escritura,
tanto las profecías como las declaraciones testimoniales de quienes conocieron
a Jesús y las suyas propias confirman esto.
Deuteronomio
18:15-19
Profeta
de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él
oiréis; conforme a todo lo que pediste a
Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la
voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que
han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré
mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras
que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.
Esta
profecía que Dios mismo dio a Moisés, se refería precisamente al papel de
Cristo cuando éste viniera al mundo. Esto está claramente explicado por Pedro
cuando el día de Pentecostés, dirigiéndose a la multitud, sobre Cristo declara:
Hechos
3:22-23
Porque
Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre
vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será
desarraigada del pueblo.
De
igual forma, durante el ministerio de Jesús, mucha gente lo reconoció como el
profeta y de manera inspirada estos dichos fueron recogidos en las Escrituras:
Lucas
7:16
El
temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha
surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo.
Mateo
21:11
Y la
gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.
Juan
6:14
La
gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente
este es el Profeta que había de venir al mundo.
Juan
7:40
Entonces
algunos de la multitud, cuando oyeron estas palabras, decían: Verdaderamente
este es el Profeta.
Juan
9:17
Entonces
dijeron otra vez al ciego: ¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos? Y él
dijo: Es un profeta.
Si
bien las citas anteriores no dejan lugar a dudas de la figura de Jesús como
profeta, tenemos sus propios dichos que al respecto así lo atestiguan:
Lucas
13:33
Sin
embargo, debo seguir mi camino, hoy, mañana y pasado mañana; porque no puede
ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.
Ahora
bien ¿qué es un profeta? Generalmente se tiene la idea de que un profeta es
aquel que devela algo oculto, generalmente relacionado con el futuro, el
porvenir. Si bien es cierto que esta es una de las funciones que ocasionalmente
desempeña un profeta, el término abarca muchos más que eso.
Sacerdote
La
función sacerdotal de Cristo, aunque escrituralmente es clara, implica
reconocer la cuestión de los dos sacerdocios y las dos leyes, de igual forma
conocer la correcta secuencia de preponderancia entre las tres funciones de
profeta, sacerdote y rey.
Salmos
110:4
Juró
Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de
Melquisedec.
Es
de todos conocidos que este salmo es un salmo mesiánico que se refiere
precisamente a Jesús, nuestro Señor y Salvador, con todo y todo mayor
confirmación de esto lo tenemos cuando Pablo, escribiendo a los Hebreos,
tomando precisamente este salmo, señala respecto de Jesús:
Hebreos
5:6
Como
también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de
Melquisedec
En
esa misma carta Pablo se explaya explicando en extensión y profundidad la
figura de Jesús como ese sacerdote, perfecto, santo y eterno:
Hebreos
6:20
…donde
Jesús entró por nosotros como precursor, hecho, según el orden de Melquisedec,
sumo sacerdote para siempre.
Hebreos
7:15
Y esto
es aún más evidente, si a semejanza de Melquisedec se levanta otro sacerdote,
Hebreos
7:11
Ahora
bien, si la perfección era por medio del sacerdocio levítico (pues sobre esa
base recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad {había} de que se levantara otro
sacerdote según el orden de Melquisedec, y no designado según el orden de
Aarón?
Hebreos
7:23
Los
sacerdotes [anteriores] eran más numerosos porque la muerte les impedía
continuar
Hebreos
7:26
Porque
convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado,
apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos,
Hebreos
3:2
El
cual fue fiel al que le designó, como también lo fue Moisés en toda la casa de
Dios.
Rey
En
el Antiguo Testamento tenemos varias profecías que presentan a Jesús, el
Mesías, como ese rey que habría de reinar de manera perfecta, santa y eterna,
de igual forma el testimonio de sus contemporáneos incluido inspiradoramente en
la Escritura, así como las profecías que aún están por cumplirse señalan esto.
Salmos
2:6
Pero
yo mismo he consagrado a mi Rey sobre Sion, mi santo monte.
Zacarías
9:9
Regocíjate
sobremanera, hija de Sion. Da voces de júbilo, hija de Jerusalén. He aquí, tu
rey viene a ti, justo y dotado de salvación, humilde, montado en un asno, en un
pollino, hijo de asna.
Números
24:17
Lo veo,
pero no ahora; lo contemplo, pero no cerca; una estrella saldrá de Jacob, y un
cetro se levantará de Israel que aplastará la frente de Moab y derrumbará a
todos los hijos de Set.
Números
24:19
De
Jacob [saldrá] el que tendrá dominio, y destruirá al remanente de la ciudad.
Miqueas
5:2
Pero
tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me
saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos
antiguos, desde los días de la eternidad.
Esta
última profecía es retomada por Mateo en su Evangelio cuando al referirse al
lugar de nacimiento de Jesús señala:
Mateo
2:6
`` Y
tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de
Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará[a] a mi pueblo Israel”
De
igual forma, durante el ministerio de Jesús en la tierra, muchos testificaron
sobre su realeza, sobre su carácter monárquico, dichos que de manera inspirada
fueron recogidos e incorporados en los Evangelios:
Juan
1:49
Natanael
le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Juan
12:13
…tomaron
ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!, ¡Bendito el que
viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!
Mateo
2:2
¿Dónde
está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente
y hemos venido a adorarle.
Independientemente
de lo anterior, Jesús mismo testificó sobre su carácter monárquico:
Mateo
27:11
Y
Jesús compareció delante del gobernador, y éste le interrogó, diciendo: ¿Eres
tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú [lo] dices.
Marcos
15:2
Pilato
le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo El, le dijo: Tú [lo]
dices.
Lucas
23:3
Pilato
entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y {Jesús}
respondiéndole, dijo: Tú [lo] dices.
Juan
18:33
Entonces
Pilato volvió a entrar al Pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey
de los judíos?
E
incluso la inscripción que se colocó en la cruz, de manera providencial
establecía su realeza, su carácter monárquico:
Mateo
27:37
Y
pusieron sobre su cabeza la acusación contra El, que decía: ESTE ES JESUS, EL
REY DE LOS JUDÍOS.
Lucas
23:38
Había
también una inscripción sobre El, [que decía:] ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
Marcos
15:26
Y la
inscripción de la acusación contra Él decía: EL REY DE LOS JUDÍOS.
Juan
19:19
Pilato
también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: JESUS EL
NAZARENO, EL REY DE LOS JUDÍOS.
Ahora
bien, y esto es muy importante tenerlo en cuenta, las tres funciones anteriores
son inherentes a la persona de Jesús y las tres coexisten en el mismo de manera
continua, pero en la temporalidad cada una de ella tiene una preponderancia
sobre las demás, es decir, Cristo es profeta, sacerdote y rey, pero en el
transcurso de la historia de la salvación cada una de las funciones anteriores
tiene preeminencia.
Cuando
Cristo vino, dada la función que desempeño, su papel preponderante era de
profeta, es decir, de transmitir lo que del Padre había oído (Juan 5:19; 8:38;
12:49), Su verdad, pero eso no quiere decir que sus funciones sacerdotales o de
la realeza no las desempeñara, claro que las desempeñaba pero con menor realce
pues un orden hay para todo, orden del que se hablará más delante.
En
su venida, Jesús siendo profeta, también desempeñaba un papel sacerdotal pues
Él mismo oraba al Padre e intercedía por las necesidades de los hombres físicas
y espirituales (Juan 11: 41-42; 17:9, 11, 13, 15; 17: 17-19), de igual forma en
su papel monárquico definía y establecía las reglas aplicables para quien lo
reconociese como Señor (Lucas 6:46; Mateo 7:21; Juan 14:15, 21), más sin
embargo en ese entonces su papel preponderante era de profeta.
En
la temporalidad actual, la era de Su iglesia, Cristo está desempeñando un papel
preponderante de sacerdote al interceder ante el Padre (Hebreos 2:17; 4:14-16;
6:20; 7:26; 8:1) como único mediador entre los hombres y Dios (1 Timoteo 2:5),
más sin embargo a través del Santo Espíritu del Padre sigue profetizando en Su
iglesia, para edificación de sus miembros (1 Corintios 14:3, 5), y a través de Su iglesia, para testimonio del
mundo (Mateo 24:14), de igual forma desempeña también su papel monárquico pues
ha despojado a los poderes y autoridades de este siglo (Colosenses 2:15) y Él ha sido puesto encima de todo principado
y autoridad y poder y señorío (Efesios 1:20-22; 1 Pedro 3:22) y se ha sentado a
la derecha del Trono de la Majestad (1 Pedro 3:22; Hebreos 8:1).
Y
en el Milenio Jesús comenzará a desempeñar de manera preponderante Su papel
monárquico (Revelación 19:16), más sin embargo eso no quiere decir que no
desempeñará su papel de profeta o su papel de sacerdote, seguirá la
instrucción, enseñanza y edificación de Su pueblo (Isaías 2:3) así como la
intercesión de Cristo ante el Padre por los hijos de Dios (1 Timoteo 2:5).
Es
así como las funciones de profeta, sacerdote y rey son inherentes a Jesús, más
sin embargo cada una de ellas, en el Plan de Dios, tiene un carácter
preponderante sin excluir el ejercicio de las demás.
Ahora,
en el caso de la iglesia, hay que entender que ésta se conforma tanto por el
pueblo histórico de Israel como por el Israel de Dios.
Israel
De
inicio hay que señalar que existe un solo pueblo de Dios: Israel, pero ese no
es el Israel histórico, tampoco es la iglesia de Dios, ambos, a saber: el
Israel histórico y la iglesia de Dios, son dos aspectos en diferentes momentos
de ese único pueblo de Dios, Israel, que más que pueblo bien podría definirse
de una manera más correcta como la familia de Dios (Romanos 9:8; 1 Juan 3:1-2).
Para
hablar de la iglesia, como Dios la entiende, hay que tener cuidado en no caer
en dos posturas muy comunes no sólo en la actualidad sino prácticamente desde
la primer venida de Cristo: aquellos que dicen que el pueblo de Dios es el
Israel histórico y los otros que señalan que no, que el Pueblo de Dios en la
actual dispensación es la iglesia como es entendida ésta, ambos grupos dejan
por fuera el entendimiento de que el referente principal es la Familia de Dios,
aquellos que han vencido.
Cuando
uno lee la Escritura, encuentra en la misma admoniciones y promesas dadas a
Israel, estas admoniciones y promesas pueden ser históricas (ya acontecidas),
exhortativas (acontecidas o no pero que sirven de instrucción, de corrección,
de edificación), o proféticas (que aún no han sucedido), pero en todos los
casos el lector generalmente las ubica referidas única y exclusivamente al
Israel carnal, físico y terrenal, sin darse cuenta que también aplican a la
iglesia de Dios, para ello hay que entender el significado de Israel más allá
del claro y evidente referido al pueblo judío.
Hay
que entender que en la Escritura, la palabra Israel puede referirse, sí, al
pueblo carnal, físico y terrenal de Israel, pero también hace referencia a todo
aquel quien es llamado por Dios y llega a formar parte de Su familia.
Cuando
el nombre de Jacob es cambiado a Israel (Génesis 32:29), la misma Escritura
explica su significado pleno. Israel viene de ישׂראל, Yisra'el, que significa El que Lucha con Dios, pero la Escritura
completa el significado pleno al señalar en la cita dada que ese cambio se da
no sólo por haber luchado con Dios y los hombres (incluso hombres impíos habían
luchado con Dios y con los hombres, como Caín o Nimrod) pero en el caso de
Jacob él había vencido, es así como Israel se refiere a El Que Vence, lo cual abarca tanto el Antiguo como el Nuevo
testamento, es decir tanto al pueblo carnal, físico y terrenal de Israel como a
los llamados a formar parte de la iglesia de Dios, es decir, en Israel nos
estamos refiriendo a la familia de Dios
conformada por todo aquel que vence.
Sobre
esto, es interesante notar en el capítulo 6 de Gálatas, como es que Pablo hace
mención al Israel de Dios (Gálatas 6:16). La carta va dirigida no al Israel
carnal, físico y terrenal sino a la iglesia de Dios, de hecho es una admonición
contra aquellos que querían llevar a los nuevos creyentes de nuevo a judaizar
sometiéndose a las prescripciones que habían sido superadas por el sacrificio
redentor de nuestro Señor Jesús. “Pero
lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por
quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión
vale nada, ni la circuncisión, sino una nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta
regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios” (Gálatas 6:14-16).
Así, Pablo, al referirse al Israel de Dios en un contexto ajeno al Israel
carnal, físico y terrenal, se dirige a la iglesia de Dios, de hecho podemos
decir, en la misma línea de lo ya comentado, que se dirige a todo aquel que
siendo llamado llega a vencer pues “ya no hay judío ni griego; no hay esclavo
ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo
Jesús” (Gálatas 3:28; cfr. Romanos 11:11-24)
De
esto último es interesante que las cartas que Jesús por medio de Juan envía a
las iglesias en Revelación siempre se refiere las promesas que esperan al que
venza (Revelación 2:7, 11, 17, 26: 3:5, 12, 21), siguiendo la tónica de lo
expresado, al que llegue a ser Israel.
Con
esta comprensión puede entenderse una profecía dada por Jesús que sigue
desconcertando a los estudiosos de la Escritura.
Mateo
10:23
Cuando
os persigan en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no
acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del
Hombre.
Interpretaciones
van e interpretaciones vienen respecto de la cita anterior, algunos más
prudentes la obvian para no entrar en conflicto ya que la lectura de la misma
es contradictoria a primera vista. Jesús, refiriéndose a la encomienda de
proclamar el Evangelio, dice a Sus seguidores que si los persiguen en una
ciudad vayan a otra, pero luego viene la profecía a la que se hace referencia:
“porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer todas las ciudades de
Israel, antes que venga el Hijo del Hombre”. Es más que evidente que hace
mucho, de hecho incluso en el tiempo de la iglesia primitiva, los discípulos de
Jesús recorrieron todas las ciudades de Israel, incluso considerando que el
exhorto a sus discípulos va dirigido a Sus seguidores de todos los tiempos es
difícil argumentar que en la actualidad no se han recorrido todas las ciudades
de Israel. Pero hay más, ya que esta cita estaría en contraposición con otra
misma de Jesús cuando al enviar a Sus discípulos a predicar el Evangelio les
dice “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en
toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8), así
que aquí Jesús dice que Sus discípulos le serían testigos en toda –no parte- Judea, en
Samaria, y hasta lo último de la tierra, ¿entonces?, ¿los discípulos no
acabarían de predicar en todo Israel para cuando Jesús regresara (Mateo 10:23)
o más bien si terminarían y no sólo con Judea y Samaria (Israel) sino incluso
hasta las confines más recónditos de la tierra (Hechos 1:8)?, ¿cómo conciliar
estas dos citas aparentemente contradictorias?
Vista
de la manera tradicional donde Israel se refiera al estado judío el conflicto
anterior subiste y de hecho no hay manera de resolverlo, pero con la
comprensión referida a que Israel se refiere a El Que Vence puede entenderse la anterior profecía bajo una nueva
luz donde la referencia a las ciudades de Israel es un indicativo de todos
aquellos lugares alrededor el mundo donde vivieren en todos los tiempos
aquellos que habrían de ser llamados a salvación en el presente siglo: “porque de cierto os digo, que no acabaréis
de recorrer todas las ciudades de [Los Que Vencen], antes que venga el Hijo del
Hombre”.
Con
este entendimiento , cuando se lea en la Escritura admoniciones y promesas para
Israel, hay que llevarlas a la luz de su significado como una exhortación
personal a El Que Vence y tómalas
para tu edificación, pues son dichas también para el pueblo histórico de
Israel, para toda la iglesia de Dios, por el llamamiento del que cada uno sido
objeto, para ser acreditado entre los llamados y elegidos que son hallados
fieles (Revelación 17:14) y contado entre los vencedores (Romanos 8:29-39; 1
Juan 5:4-5).
Iglesia
Pero
entonces, ¿no hay ventaja alguna en ser parte de la iglesia de Dios? Claro que
sí, ésta en la actual dispensación es columna y sostén de la verdad (1 Timoteo
3:15), o más bien, columna y sostén de las tres verdades, ¿tres verdades?, ¿qué no sólo existe una verdad en la iglesia
de Dios? En efecto, a iglesia de Dios es columna y fundamento de la verdad, una
sola verdad, no varias, pero esto de las tres verdades lo que busca enfatizar
son las diferentes categorías que sobre
esa única verdad existente en la iglesia de Dios hay.
Verdades de salvación. En
pocas palabras estas son nuestros principios doctrinales. Dichos principios no
son susceptibles de ser cambiados, disminuidos o acrecentados, sino que deben
ser creídos y defendidos por quienes formamos parte de la iglesia de Dios. La
razón de esta inamovilidad en cuanto a los principios doctrinales es que estos
forman parte de a fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos
(Judas 1:3), debemos ser retenedores de la palabra fiel tal como ha sido
enseñada (Tito 1:9), perseverando en el Evangelio tal cual se nos ha entregado
pue si retenemos la palabra que se nos ha predicado, seremos salvos, de otra
forma habremos creído en vano (1 Corintios 15:1-2). Lo anterior implica
apartarnos de aquellos que, desviándose de nuestros principios doctrinales
causen divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que hubimos aprendido
(Romanos 16:17), esto hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios (Efesios 4:11-15).
Verdades de comprensión. Lo
anterior no quiere decir que la comprensión que poseemos sobre la verdad
revelada sea completa y total, esto porque en parte conocemos y en parte
profetizamos, esto hasta que llegue lo perfecto, entonces lo que es en parte se
acabará (1 Corintios 13:9-10), mientras tanto la Escritura nos exhorta a
escudriñar todo reteniendo lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21), estudiando,
analizando, meditando la Palabra para así creced en la gracia y el conocimiento
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (2 Pedro 3:18), para pasar de nutrimos
con leche a alimentarnos con alimento sólido (1 Corintios 3:2). Esto implica
que habrá ciertos temas irresueltos en la iglesia cuyo examen puede arrojar
resultados parciales que no deben ser causa de disensión ni contienda en tanto
no vayan en contra de los principios doctrinales siendo vistos como el esfuerzo
que la congregación hace para alcanzar todas las riquezas que proceden de una
plena seguridad de comprensión, resultando en un verdadero conocimiento del
misterio de Dios, es decir, de Cristo (Colosenses 2:2), siempre esforzándonos
por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3,5).
Verdades de motivación. Por
último, están esas disertaciones sobre temas conocidos donde los razonamientos
que se presente busquen hacer más accesibles aquellas lecciones que contiene la
Escritura, después de todo la
Palabra
impone a todo creyente la obligación de estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras (Hebreos
10:24), edificándonos unos a los otros (1 Tesalonicenses 5:11), siendo que los
más fuertes deben sobrellevar las flaquezas de los más débiles (Romanos
15:1,2), gozando con el que goza y llorando con el que llora (Romanos 12:15).
La
Escritura sólo tiene sentido en el seno de la iglesia de Dios, la verdad que
contiene ésta, sea de salvación, de comprensión o de motivación, nos santifica
(Juan 17:19), nos libera (Juan 8:32), nos limpia (Juan 15:3), pues tal como
sabemos toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para
reprender, para corregir, para instruir en justicia a fin de que el hombre de
Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo
3:16-17). Así La familia de Dios está dada por Israel, Los Que vencen.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que las mujeres no han de usar
ropa de hombres, sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a la función
y características inintercambiables de Jesús y su pueblo.

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