174. Se debía obedecer al sanedrín (Dt. 17:11)
“Según
la ley que te enseñen, y según el juicio que te digan, harás; no te apartarás
ni a diestra ni a siniestra de la sentencia que te declaren”
Como
parte del pacto de Dios para con su pueblo, Él mismo estableció en este último
autoridades que enseñasen, corrigiesen, exhortasen y edificaran a la
congregación. La instrucción de esto se tiene en Deuteronomio 17:8-13
Deuteronomio
17
8 Cuando alguna cosa te fuere difícil en el juicio,
entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho legal y otra, y
entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio en tus ciudades;
entonces te levantarás y recurrirás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; 9 y
vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en aquellos días, y
preguntarás; y ellos te enseñarán la sentencia del juicio. 10 Y harás según la sentencia que te indiquen
los del lugar que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según todo lo que te
manifiesten. 11 Según la
ley que te enseñen, y según el juicio que te digan, harás; no te apartarás ni a
diestra ni a siniestra de la sentencia que te declaren. 12 Y el hombre que procediere con soberbia,
no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu
Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel. 13 Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no se
ensoberbecerá.
Sobre
lo indicado es de resaltar lo relativo a que sobre los asuntos que se trajesen,
“y harás según la
sentencia que te indiquen los del lugar que Jehová escogiere, y cuidarás de
hacer según todo lo que te manifiesten”, pero como puede verse inmediatamente a
continuación, esto no era omnímodo sino que lo que señalasen estas autoridades
debía estar acorde a lo que la Palabra indicase: “Según la ley que te enseñen,
y según el juicio que te digan, harás; no te apartarás ni a diestra ni a
siniestra de la sentencia que te declaren”, luego entonces incluso si algo
indicado estuviese contrario a la Escritura, lo dicho debía rechazarse, pero de
ahí en fuera, si lo indicado era acorde a la Palabra, debía acatarse, tan así
que la cita concluye con “el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo
al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez,
el tal morirá; y quitarás el mal de en medio de Israel”.
Dios
nunca ha dejado a su pueblo sin guía, en el sentido de las autoridades puestas
en la congregación para guiarlos en el Camino. En ese sentido, ahora, en la era
de la iglesia, dichas autoridades siguen en el Cuerpo de Cristo y, acorde a la
Escritura, con la misma organización establecida en la era de la Ley para su
pueblo: Los Doce.
La
figura de los Doce ha estado tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo
Testamento, y ello nos permite entender figuras y símbolos establecidos en la
Palabra. ¿Alguna vez te has
preguntado qué representan los 24 ancianos que aparecen en Revelación 4:4?
Ahora bien, tal vez te preguntes qué tiene que ver el 24 de esta cita con el
Doce del tema de este estudio, lo que pasa es que para poder comprender qué
representan aquellos 24 ancianos de Revelación 4:4 hay que entender primero qué
representa el Doce, y para entender el Doce ¡hay que entender primero que
representa el Seis! Esto porque todo en la Escritura, absolutamente todo, está
concatenado, no son cosas aisladas sino que deben verse en conjunto e
interrelacionadas unas con otras.
Con todo y todo, y antes de entrar de lleno a
este tema, hay que dejar muy claro que esto que se va a exponer forma parte de
lo que se llaman verdades de comprensión, es decir, son debatibles, incluso
corregibles o hasta rechazables, no son verdades de salvación las cuales están
contenidas en los principios doctrinales y por eso solo pueden ser aceptadas e
incluso defendidas. De ahí que si alguien tiene otra idea en cuanto a lo que se
va a exponer la misma puede analizarse, no es necesario contender, pero todo
análisis debe ser hecho a la luz de la Escritura, a la luz de los Principios
Doctrinales, y a la luz de la historia de la iglesia. Hecha esta aclaración
pasemos al tema.
Como se comentó, para entender qué
representan los 24 ancianos de Revelación 4:4 hay que entender primero qué
representa el Doce en la Escritura, y para entender el Doce hay que entender
primero qué representa el Seis en la Palabra.
Sin mucho preámbulo puede decirse que el Doce
en la Escritura significa Gobierno.
Primeramente veamos el Antiguo Testamento. En
Números 13:2 Dios le dice a Moisés “Envía tú hombres que reconozcan la tierra
de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres
enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos”. Estos doce príncipes
actuaban como representantes de su respectiva tribu siendo de esta forma
autoridad sobre ella. Esto lo corroboramos en Números 7:2-3 que señala “entonces los príncipes de Israel,
los jefes de las casas de sus padres, los cuales eran los príncipes de las
tribus, que estaban sobre los contados, ofrecieron; y trajeron sus ofrendas
delante de Jehová, seis carros cubiertos y doce bueyes; por cada dos príncipes
un carro, y cada uno un buey, y los ofrecieron delante del tabernáculo”.
Ahora, en cuanto al Nuevo Testamento, en Marcos
3:147-19 leemos respecto de Jesús “y estableció a doce, para que estuviesen con
él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar
enfermedades y para echar fuera demonios: a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan
hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a
Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el
cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa”. En la
misma línea de esto en Efesios 2:20, sobre los elegidos que conforman el Cuerpo
de Cristo, leemos “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. Y en Hechos 15 vemos a
Pablo yendo a Jerusalén y presentándose a los Doce para exponer la controversia
de la circuncisión en espera de la decisión de ésta autoridad.
De esta forma el Doce en la Escritura
significa Gobierno siendo que con este entendimiento pueden comprenderse muchas
citas que de manera natural apuntan a una comprensión espiritual, como las 12
fuentes mencionadas en Éxodo 15:27 que apuntarían a esas verdades divinas que
son dispensadas por las autoridades del Pueblo de Dios, tanto en el Antiguo
como en el Nuevo Testamento, por parte de las autoridades que Dios mismo ha
puesto sobre dicho pueblo.
Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué
específicamente ese gobierno está conformado por Doce?, es decir, bien pudieron
ser Siete, que significa perfección, o Diez, que significa plenitud, pero ¿por
qué Doce? Para entender esto hay que primero entender, como se dijo al inicio,
la implicación del Seis en el Doce.
El Seis es el número del hombre ya que éste
fue creado al sexto día como leemos en Génesis 1:26-31, y aquí cabe la pregunta
¿por qué Dios creó al hombre al sexto día?, ben pudo haberlo creado al inicio
para que el hombre fuera testigo de toda la creación de Dios, o a la mitad de
la semana creativa cuando ya había condiciones físicas para ello, pero no, Dios
lo crea al sexto día, ¿por qué? Todo en la Escritura tiene una verdad
subyacente y todo está, como ya se dijo, concatenado: El 24 con el Doce, el
Doce con el Seis, y el Seis con el Plan de Dios para con la humanidad.
El por qué Dios crea al hombre al sexto día
es un tema mucho muy extenso que nos llevaría a desviarnos del tema principal
del Doce, pero, dado que es menester entender esto se hará un breve resumen.
La semana creativa, vista no naturalmente
sino espiritualmente, apunta al Plan de Dios para con la humanidad y tiene un
referente en las siete fiestas de Dios. Al primer día tiene que ver con la
Pascua cuando la Luz, Cristo, es creado; el segundo día, día de creación
vertical, cuando se crea un firmamento que separa las aguas de arriba de las
aguas de abajo tiene que ver con Primicias cuando se separa lo natural de lo
espiritual; el tercer día, día de creación horizontal, cuando se separa el agua
y la tierra, tiene que ver con Panes sin levadura, la vida cristiana que separa
a los elegidos el resto; el cuarto día, creación de los luceros, tiene que ver
con Pentecostés, esa verdad que viene de Dios a los suyos para que alumbren
sobre la tierra; el quinto día, creación de aves y peces, tiene que ver con
trompetas cuando aquellos que hubieren sido como peces con escamas y aletas, es
decir no inmundos, nadando en las aguas de la verdad, sean resucitados/transformados
para ascender, como las aves, a los cielos a recibir a nuestro Señor; el sexto
día, creación de animales de tierra y el hombre, se refiere a Día de la
Expiación donde se quitará esa animalidad de la humanidad para llegar a ser
hijos de Dios; y el séptimo día, día de reposo, el Shabat, apunta a
Tabernáculos cuando cumplimentándose el plan de Dios para con la humanidad Dios
mismo habite entre nosotros y nosotros mismos seamos tabernáculos donde Dios
habite en nuestro interior.
Con este entendimiento puede comprenderse por
qué el hombre fue creado el sexto día, pero, volviendo a nuestro tema, ¿qué
tiene que ver el doce con el seis?
El doce no es otra cosa más que el seis
duplicado, es decir, dos veces. El dos en la Escritura apunta al Antiguo y al
Nuevo Testamento, a la fe y a las obras, a la Ley y al Testimonio, de esta
forma el Doce, como gobierno, apunta a la organización del pueblo de Dios donde
lo anterior se hace evidente.
Pero el Doce no solo apunta a la
colectividad, es decir, al Pueblo de Dios como tal, sino también a la
individualidad, es decir, a cada uno de nosotros.
En Deuteronomio 27:11-14 tenemos las
bendiciones y las maldiciones que Dios puso delante del Pueblo de Israel previo
a la entrada de éste a la Tierra Prometida. Las bendiciones serian proclamadas
por seis príncipes de las seis tribus de Israel apostados sobre el monte
Gerizim y las maldiciones serian proclamadas por los otros seis príncipes de
las otras seis tribus de Israel apostados sobre el monte Ebal. Eso apunta a
nosotros pues en cada elegido dos naturalezas hay, la natural con la que se
nació y la espiritual que inició al venir a salvación, dos hombres pues hay en
nosotros simbolizados por esos seis que bendicen desde un monte y los otros
seis que maldicen sobre otro. Esos dos hombres dentro de nosotros son a los que
Pablo se refiere en 1 Corintios 2:14-15 cuando dice “pero el hombre natural no percibe las cosas que son del
Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se
han de discernir espiritualmente. En cambio, el espiritual juzga todas las
cosas; pero él no es juzgado de nadie”. De esta forma en nosotros de manera
individual también hay un gobierno de Doce, solo que en nuestro caso seis están
en pugna contra los otros seis, las bendiciones contra las maldiciones, para
darnos la oportunidad de elegir, es decir, de gobernarnos.
Así el Doce se entiende como gobierno,
gobierno colectivo referenciado a los doce príncipes representantes y
autoridades de las doce tribus de Israel en el Antiguo Testamento y los doce
apóstoles representantes y autoridades de la iglesia de Dios en el Nuevo
Testamento.
Pero aún no se contesta la pregunta ¿por qué
Doce para simbolizar ese gobierno? Para entender esto hay que disgregar el Doce
en dos números que lo conforman: El Diez y el Dos. El Diez se refiere a los
Diez Mandamientos, la Ley, y el Dos se refiere al andar y al hacer, es decir,
al Testimonio. Providencialmente así son definidos los santos y las santas de
Dios cuando Revelación 12:17 señala “entonces el dragón se llenó de ira contra
la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella,
los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.
Así los santos y las santas de Dios son definidos por el Diez, los que guardan
los mandamientos de Dios, y el Dos, los que tienen el testimonio de Jesucristo.
Pero eso aún no nos dice todo sobre por qué
Dios escogió al Doce para representar eso. La pieza que falta la tenemos en 1
Reyes 12 cuando Israel se separa de Judá. Este punto de inflexión e la historia
de la salvación marca un hito que todavía repercute hasta nuestros tiempos.
Israel, el reino del norte, que se separó de la Casa de David, estaba
conformado por diez tribus, por su parte en el reino del sur quedó Judá y
Benjamín como podemos leerlo en 1 Reyes 12:21, esto ya había sido profetizado
desde antes como podemos leerlo en 1 Reyes 11:31-32. De esta forma podemos ver
que el Doce era necesario para simbolizar claramente la cuestión de la Ley y el
Testimonio, siendo que la separación del reino rompió esta unidad, tal como es
definida para los santos y las santas de Dios, pues las diez tribus del norte,
llevadas cautivas por Asiria, se dispersaron por el mundo no volviendo a la
tierra prometida, como se profetizó en Amos 9:9 siendo que el Diez
representaría lo que les faltaría pues en la actualidad, esa mezcla entre las
naciones que se dice cristiana, no la iglesia de Dios, sino los que se dicen
cristianos, les falta la Ley pues por según esto la Gracia la rechazan; de
igual forma el reino del sur, Judá y Benjamín, que fueron llevados cautivos por
Babilonia y que sí regresaron a Israel y que sus descendientes son los que
actualmente conforman el Estado de Israel, en cuanto al Dos, señalan lo que les
hace falta: el testimonio de Jesús. Pero los santos y santas de Dios, su
iglesia, tiene tanto la Ley como el Testimonio, el Diez y el Dos, un gobierno
individual y colectivo que apunta a la perfección y a la santidad.
Nomás como aclaración: Cuando se dice que las
die tribus del norte no regresaron jamás a Israel se habla de la generalidad de
ellos ya que hubieron algunos, cuando se dividió el reino de David, que
reconociendo a su Casa como la real y a Jerusalén como el centro de la
adoración verdadera se vinieron del norte al sur radicando ahí, por eso a veces
después de la caída del reino del norte, se mencionan a algunos descendientes
de aquellas tribus en el reino del sur, esto incluso hasta en tiempos de Jesús,
pero, a diferencia del reino del sur, sobre el reino del norte no hay una sola
cita que indique que regresaron en su totalidad de la cautividad asiria.
Pero bueno, muchos de estos temas requerirían
abordarlos en profundidad lo cual nos desviaría del tema principal, así que
retomándolo podemos ya avanzar a identificar a qué representan los 24 ancianos
de Revelación 4:4.
Sobre estos Revelación 4:4, 10 señala “Y
alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a
veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus
cabezas […] los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado
en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus
coronas delante del trono…” Si Doce representa Gobierno, un gobierno que como
ya se vio estaba tanto en el Antiguo Testamento representado por los doce
príncipes, cada uno de cada tribu de Israel, y en el Nuevo Testamento por los
doce apóstoles del Señor, ¿a qué representarán estos 24 ancianos? Creo la
respuesta salta a la vista pues 24 no es otra cosa sino la suma de doce y doce
y, ¿qué nos dice Pablo sobre Cristo en Efesios 2:14? “Porque él es nuestra paz,
que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación”,
¿cuáles son esos dos pueblos?, si leemos el inicio de ese capítulo podemos
darnos cuenta que Pablo se está refiriendo a Israel y a los gentiles, de esta
forma aquellos 24 ancianos simbolizan a esos dos pueblos hechos uno, ese 24 no
son dos pueblos, sino un solo pueblo resultante de unir a los que antes
estuvieron separados en una sola familia: La Familia de Dios.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se debía obedecer al
sanedrín, sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido a las
autoridades que han sido establecidas como parte del gobierno del Cuerpo de
Cristo, la cuales cuidan de la grey y la guían en su andar por el Camino,
conforme a la voluntad del Padre y para su mayor gloria en Cristo Jesús.

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