163. Se debe descansar el día de Yom Teruah [el primer día del séptimo mes] (Lv. 23:24)


 “Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación”.

 

La normativa contenida en Levítico 23:24 relativa a descansar en Yom Teruah, lo que se conoce como la Fiesta de las Trompetas, es parte de lo señalado, con motivo del pacto de Dios con su pueblo, respecto de lo que conocemos como Pentecostés.

 

La normativa completa señala:

 

Levítico 23

23 Y habló Jehová a Moisés, diciendo: 24 Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. 25 Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.

 

Dado que esta normativa tiene que ver, como ya se comentó, con lo que se conoce como la Fiesta de las Trompetas, es necesario comprender el alcance natural y espiritual de dicha fiesta.

 

Después de las fiestas de primavera –Pascua, Panes sin Levadura, Primicias, y Pentecostés, ya realizadas– la siguiente fiesta en el orden de las establecidas por Dios era la de las Trompetas, fiesta que abre las de otoño, aun por realizarse.

 

Trompetas  viene del hebreo Teru'ah, תרועה ‎, que significa un trompetazo que despierta  y como señala Levítico 23:24; 29:1 esta fiesta se celebraba en “el mes séptimo, al primero del mes”, el séptimo mes era Tishri (Septiembre-Octubre), es decir, como ya se dijo, es la primer fiesta de las tres consideradas de otoño: Trompetas, Expiación, y Tabernáculos.

 

También Teru'ah  puede traducirse como grito. Isaías 12 coloca este grito en el contexto del reinado de mil años del Mesías:

 

En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado.

He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.

Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.

Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.

Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.

Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

 

De igual forma el Salmo 98 hace referencia lo mismo al sonido de las trompetas que a los gritos de júbilo relacionados con esta fiesta:

 

1  Cantad a Jehová cántico nuevo,
Porque ha hecho maravillas;
 Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

Jehová ha hecho notoria su salvación;
A vista de las naciones ha descubierto su justicia.

Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel;
Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.

Cantad alegres a Jehová, toda la tierra;
Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.

Cantad salmos a Jehová con arpa;
Con arpa y voz de cántico.

Aclamad con trompetas y sonidos de bocina,
Delante del rey Jehová.

Brame el mar y su plenitud,
El mundo y los que en él habitan;

Los ríos batan las manos,
Los montes todos hagan regocijo

Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra.
Juzgará al mundo con justicia,
Y a los pueblos con rectitud.

 

También se menciona la era mesiánica y el grito en Isaías 42:11 “Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo”, y 44:23 “Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado”. De igual forma se menciona en Jeremías  31:7 “Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oír, alabad, y decid: Oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel”, y Sofonías 3:14 “Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén”.

 

La primera venida de Jesús está asociada con un grito en Zacarías 9:9 “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. El último grito es a su segunda venida, cuando los suyos sean resucitados/transformados, tal como se señala en Isaías 26:19 “Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo!  porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos” y en 1 Tesalonicenses 4:16-17 “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”. La parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes fatuas hace referencia a esto al indicar como es que “a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas… vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta” (Mateo 25:6-7, 10).

 

Mateo 24:31 también menciona eso al señalar que “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”. Con lo que, como dice Daniel 12:2, “muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”.

 

Así que Trompetas tiene su cumplimiento a la segunda venida de Jesús y la resurrección/transformación de los suyos, de los fieles, de aquellos que hayan calificado para ser resucitados/transformados a la venida de Jesús.

 

“Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.  Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.  Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia” (” (1 Corintios 15:22-24).

 

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,  en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52).

 

Una cosa interesante de observar es que a diferencia de Pentecostés donde los panes ofrecidos contenían levadura (Levítico 23:17), señal de la iglesia aún imperfecta que recibía el Espíritu Santo, en Trompetas los panes ya no contienen levadura (Levítico 29:3; Números 29:3), pues los fieles resucitados/transformados lo hacen de forma gloriosa: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.  Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:53-54).

 

Por último, y muy importante, es el papel que juegan estos resucitados/transformado a la segunda venida de Cristo: “Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección; la muerte segunda no tiene poder sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años” (Revelación 20:6). ¿Y qué pasa con el resto de la humanidad? “Pero los demás muertos no volvieron a vivir, sino hasta que se cumplieran los mil años. Esta es la primera resurrección” (Revelación 20:5).

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que se debe descansar el día de Yom Teruah [el primer día del séptimo mes], sigue vigente más sin embargo espiritualizado referido al cumplimiento de esta fiesta en cuanto a la segunda venida de Jesús y la resurrección/transformación de los suyos, de los fieles, de aquellos que hayan calificado para ser resucitados/transformados a la venida de Jesús.


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