100. Después del parto las mujeres son ritualmente inmundas durante siete días (Lv. 12:2)
“Habla a los hijos de Israel y diles: La
mujer cuando conciba y dé a luz varón, será inmunda siete días; conforme a los
días de su menstruación será inmunda”
Levítico 12:2 contiene una disposición
referida la mujer cuando ésta es madre que, quienes no tienen la comprensión
espiritual, pueden considerar vejatoria o discriminante, lo cual dista mucho de
la realidad.
La disposición en cuestión se refiere a que
una mujer, una vez que ha dado a luz, se mantiene inmunda durante siete días debiendo
estar apartada durante ese tiempo.
De nuevo: pareciera a la vista carnal que una
disposición como esta es vejatoria y discriminante, ¿cómo puede ser la mujer
inmunda por algo que es parte del mismo proceso natural que Dios diseñó a
efecto de que la familia humana creciera?, ¿por qué debe estar apartada siete
días como si algo malo tuviere? Esta separación pareciera un castigo de
aislamiento que rompe la relación de la mujer con la comunidad y la somete a
vergüenza y humillación, pero ¿será esto así?
La palabra inmundo para referirse a muchas
cosas en la Escritura no tiene una connotación negativa como si de algo
pecaminoso se tratase sino más bien de algo que no es apto. “Nada es inmundo en
sí mismo” señala Pablo en Romanos 14:14, pero de igual forma señala “todo me es
lícito, mas no todo conviene; todo me es lícito, mas no todo edifica” (1
Corintios 10:23). Por ejemplo, en el caso de los animales inmundos, esto quiere
decir simple y llanamente que no son aptos para el consumo humano pero es más
que evidente que los mismos tienen una utilidad reconocible como parte de la
naturaleza.
En el caso de la mujer, una vez que ésta ha
dado a luz, la noción de inmundicia es exactamente la misma, es decir, en esos
días la mujer, de manera natural, no es apta para llevar su vida normal, con lo
que se le dan siete días de reposo, de descanso, para que ajena a su vida
normal pueda llevar con calma esa etapa tan delicada conocida como post-parto.
Vista de esta forma, en vez de estar tratando
con una norma vejatoria y discriminante, que humilla y somete a vergüenza, se
trata de una norma que enaltece y ennoblece a la mujer pues le concede siete días
de descanso para que los cambios naturales que padece con motivo del parto por
el que acaba de pasar no se vean incrementados por la carga normal de sus
actividades cotidiana. Así que cada vez que la mujer fuese madre, ésta contaría
con una semana de reposo, de descanso, ¿qué dios hay como nuestro Dios que se
preocupe a ese extremo de sus creaturas?
Con todo y todo esto es apenas la comprensión
natural de lo señalado por Levítico 12:2, pero de igual forma dicho
ordenamiento tiene una connotación espiritual
Una mujer en la Escritura simboliza una
iglesia
2
Corintios 11
2 Porque os
celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para
presentaros como una virgen pura a Cristo.
3 Pero temo
que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean
de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.
4 Porque si
viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si
recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que
habéis aceptado, bien lo toleráis;
Efesios
5
25 Maridos,
amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí
mismo por ella,
26 para
santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
27 a fin de
presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga
ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.
Revelación
19
7 Gocémonos
y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su
esposa se ha preparado.
8 Y a ella
se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque
el lino fino es las acciones justas de los santos.
Ahora bien, cuando se menciona iglesia no se
hace con una connotación exclusiva y excluyente referido solo a la iglesia de
Dios sino en su connotación más amplia referida a los llamados a salir, lo cual
incluye, sí, a la iglesia de Dios, pero también al pueblo histórico de Israel,
el cual tendrá en un futuro su oportunidad de reconocer al Mesías, y a los
pueblos gentiles que de igual forma en su momento serán llamados a salvación.
Pablo en Hechos 7:38 señala “este es aquel Moisés que estuvo en la congregación
en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros
padres”, la palabra “congregación” se ha traducido del griego ἐκκλησίᾳ,
ekklesia, iglesia, de esta forma la traducción correcta de esa cita sería “este
es aquel Moisés que estuvo en la iglesia en el desierto con el ángel que le
hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres”, pero ¿cómo iglesia? Es más
que evidente que no se refiere a la iglesia de Dios, la cual todavía no
existía, sino a los llamados a salir —que es lo que significa la palabra
iglesia—, y como podemos ver, la expresión se utiliza para referirse al pueblo
histórico de Israel. Ahora bien, es más que claro para los elegidos que el
término de iglesia tiene su realización plena en el presente siglo referida a la iglesia de Dios,
pero la misma no excluye al Israel histórico ni tampoco a los gentiles los
cuales en su momento tendrán su oportunidad. Sobre esto Pablo lo deja muy claro
cuando disertando sobre el Israel histórico y el Israel espiritual, deja muy
claro que “lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo
han alcanzado, y los demás fueron endurecidos” (Romanos 11:7) aclarando que en
su momento estos será restaurados “no quiero, hermanos, que ignoréis este
misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha
acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud
de los gentiles; y luego todo Israel
será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de
Jacob la impiedad” (Romanos 11:25-26).
Romanos
11
1 Digo,
pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy
israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
2 No ha
desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice
de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:
3 Señor, a
tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he
quedado, y procuran matarme?
4 Pero ¿qué
le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han
doblado la rodilla delante de Baal.
5 Así
también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.
6 Y si por
gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por
obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
7 ¿Qué
pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han
alcanzado, y los demás fueron endurecidos;
8 como está
escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que
no oigan, hasta el día de hoy.
9 Y David
dice:
Sea
vuelto su convite en trampa y en red,
En
tropezadero y en retribución;
10 Sean
oscurecidos sus ojos para que no vean,
Y agóbiales la espalda para siempre.
11 Digo,
pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero
por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.
12 Y si su
transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los
gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
13 Porque a
vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi
ministerio,
14 por si en
alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a
algunos de ellos.
15 Porque si
su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida
de entre los muertos?
16 Si las
primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa,
también lo son las ramas.
17 Pues si
algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido
injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la
rica savia del olivo,
18 no te
jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz,
sino la raíz a ti.
19 Pues las
ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.
20 Bien; por
su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te
ensoberbezcas, sino teme.
21 Porque si
Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
22 Mira,
pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los
que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de
otra manera tú también serás cortado.
23 Y aun
ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es
Dios para volverlos a injertar.
24 Porque si
tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra
naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las
ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
25 Porque no
quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en
cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte,
hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;
26 y luego
todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá
de Sion el Libertador,
Que
apartará de Jacob la impiedad.
27 Y este
será mi pacto con ellos,
Cuando yo quite sus pecados.
28 Así que
en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la
elección, son amados por causa de los padres.
29 Porque
irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
30 Pues como
vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis
alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,
31 así también
éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a
vosotros, ellos también alcancen misericordia.
32 Porque
Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.
33 ¡Oh
profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán
insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
34 Porque
¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
35 ¿O quién
le dio a él primero, para que le fuese recompensado?
36 Porque de
él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los
siglos. Amén.
Una vez aclarado este punto referido al
término iglesia, veamos el significado espiritual de Levítico 12:2.
Ya se comentó que el término iglesia, en su
connotación más amplia, se refiere, sí, en primera instancia a la iglesia de
Dios, peo también al Israel histórico e incluso a los gentiles, los cuales en
su momento tendrán la oportunidad de
venir a salvación, de esta forma más bien estaríamos hablando de la familia de
Dios, como dice Pablo escribiendo a los de Éfeso, “por lo tanto, ustedes ya no
son extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos y miembros de
la familia de Dios” (Efesios 2:19). Ahorita la iglesia de Dios es quien ha
alcanzado esto, pero llegará el momento para el Israel histórico e incluso para
los gentiles, que tengan su oportunidad, es decir, toda la humanidad tendrá esa
oportunidad de llegar a ser iglesia, los llamados fuera, la familia de Dios.
Siguiendo con el análisis, la mujer apartada
se refiere a la familia de Dios, para usar la connotación más amplia del
término iglesia. De igual el parto mencionado en Levítico 12:2 se refiere de
manera general a ese dar a luz a los miembros de la misma, aquellos elegidos
que respondiendo al llamamiento del Padre han venido a salvación en el presente
siglo. Ahora bien, tanto la iglesia de Dios, como el Israel histórico e incluso
los gentiles, es decir, toda la humanidad que subsecuentemente podrá llegar a
ser familia de Dios, estamos en un mundo decadente, sujeto a muerte y
corrupción, “el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios
permanece para siempre” (1 Juan 2:17), es decir, un estado en el los elegidos
están siendo moldeados conforme al carácter perfecto y santo de nuestro Padre
Dios.
Así la comprensión espiritual de la mujer que
ha dado a luz se refiere a la iglesia, quien da a luz a la familia de Dios, a
la humanidad en sí, que en el presente siglo está en un proceso para alcanzar
la estatura perfecta de Cristo (Efesios 4:13).
Pero ¿por qué apartada siete días?, ¡porque
es una referencia clara a las siete fiestas de Dios las cuales engloban el plan
de Dios para con la humanidad y de igual forma a los siete días mileniares
dados a la humanidad para completar esto!
Pascua, Panes sin levadura y Primicias, están
íntimamente relacionadas, tan así que prácticamente las tres se festejaban en
un lapso de ochos días: Pascua el 14 de Nisán, Panes sin levadura del 15 al 21
de Nisán, y Primicias el primer día de la semana (domingo) siguiente al sábado
de la semana en que cayera la Pascua. Esta interrelación era, como ya se vio al
analizar estas fiestas, por el hecho de circunscribirse fuertemente a Jesús. La
Pascua era Su muerte, Panes sin levadura es la vida que el cristiano debe vivir
y que gira en torno a Jesús, y Primicias representa lo primero de la cosecha,
Jesús resucitado, que es acepto por el Padre. Si bien, Primicias se celebraba
el primer día de la semana (domingo) siguiente al sábado de la semana en que
cayera la Pascua, en el caso específico de cuando fue sacrificado Jesús,
Primicias se celebró exactamente a la mitad de la semana de Panes sin levadura,
siendo precisamente a la mitad de esa semana cuando Jesús asciende al Padre,
con lo que se representa, como ya se dijo, la vida cristiana (toda la semana de
Panes sin levadura) que debe girar en torno a Cristo (primicias ascendidas al
Padre a la mitad de la semana de Panes sin levadura).
Después viene Pentecostés, cincuenta días
después de Primicias. Esta cuenta establece una relación con las primeras tres
fiestas y representa el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios derramado en este
siglo en quienes Él llama a salvación, Su iglesia. Aquí lo interesante consiste
en que las ofrendas se hacen con dos panes, no uno, y estos panes sí llevan
levadura, esto representa los dos pueblos, judíos y gentiles, que son hechos
uno sólo así como la condición aún imperfecta (levadura, pecado) que presenta
la iglesia en este tiempo. En cuanto a los holocaustos, como pueden verse,
pareciera fuese un complemento de Panes sin levadura: en Panes sin levadura hay
como holocausto 2 becerros y 1 carnero, en Pentecostés su contraparte
complementaria, 1 becerro y 2 carneros, esto es porque realmente es así, la
vida del cristiano que gira alrededor de Cristo (Panes sin levadura) sólo es
posible gracias al Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que pone en quienes son
llamados a salvación en este siglo (Pentecostés).
Por último, si nos adelantamos y vemos los
holocaustos de Trompetas, Expiación y el 8° día de Tabernáculos, veremos que en
todos los casos son, además de los 7 corderos, 1 becerro, 1 carnero, pero si
vemos Panes sin levadura y Pentecostés, veremos que en el primero son 2 los
becerros y en el segundo son 2 los carneros, como si se señalara algo extra,
adicional, que está ahí presente, siendo ese algo extra, adicional presenta la
presencia de Jesús en la vida del cristiano (Panes sin levadura) y la presencia
del Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que pone en quienes son llamados a ser
salvos en este siglo (Pentecostés).
Trompetas y Expiación presentan ambas
holocaustos de 1 becerro, 1 carnero y 7 corderos. Ya no hay duplas como en
Panes sin levadura, Primicias o Pentecostés, donde había dos becerros o dos
carneros, porque es en las fiestas de otoño donde comienza la etapa final del
plan de Dios donde Él será todo en todo.
Tabernáculos representa un análisis
particular pues son siete días más un octavo, donde en cada día hay holocaustos
diferentes en cantidades en cuanto a los becerros. Estos holocaustos forman
parte de un todo, que es la fiesta en sí, que se va construyendo, por así
decirlo, durante los siete días de la misma. Así tenemos al final que se han
sacrificado 70 becerros. 70 es múltiplo de siete (plenitud y totalidad) y diez
(leyes, mandamientos), y es referido al gobierno de la familia de Dios, de ahí
los setenta ancianos (gobierno) instituidos por Moisés (Éxodo 24:1; Números
11:16), las setenta almas (familia) de la casa de Jacob (Génesis 46:27), los
setenta años (perfeccionamiento) del destierro (Jeremías 25:11 ss.; 29:10), las setenta semanas (cumplimiento) de
años en Daniel 9:2, 24 ss., los setenta pueblos (familia) el mundo (Génesis 10;
Éxodo 1:5; Deuteronomio 32:8), los setenta mensajeros (gobierno) enviados por
Jesús (Lucas 10).
Como comentario final, así como las fiestas
santas de Dios eran sombras que apuntaban al plan que sobre la humanidad
realizaría Dios en tiempo y forma, de igual manera esos holocausto, ofrendas y
sacrificios han comenzado a llegar a Su plenitud con el cumplimiento de las
cuatro primeras fiestas primaverales y que tendrán su plena realización cuando
el resto de fiestas, las otoñales, se realicen. Y así como la inclusión en
dichos holocausto, ofrendas y sacrificios se refiere a lo que los sacerdotes
debían presentar, de igual forma la referencia a los reyes y sacerdotes en
Cristo, los hijos de Dios llamados, elegidos y fieles, es clara, evidente y
contundente.
De igual forma, como se comentó, los siete
días de separación apuntan a los siete días mileniares dados por Dios a la
humanidad para cumplimentar su plan. Pedro en su segunda carta señala “mas, oh
amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil
años como un día” (2 Pedro 3:8), pero ¿cómo embonar esto con que a la humanidad
le han sido dados siete días mileniares para que Dios cumplimenta su plan en
ella?
Pablo escribiendo a los hebreos les dice “por
tanto, queda todavía un reposo sabático para el pueblo de Dios” (Hebreos 4:9),
si se entiende que este reposo se refiere al milenio, cuando Jesús regreso y
establezca el reino de Dios en la tierra, es más que evidente la relación entre
mil años y el descanso sabático que semanalmente se refiere a un día, con lo
que se entendería, tomando como referencia la semana natural, que al hombre se
le han dado siete días mileniares para que Dios cumplimente su plan en él: seis
donde él se gobierna a sí mismo, con las consecuencias de ello, y un séptimo
día cuando Cristo comienza a regir.
Pero además se tiene lo dicho por Dios a Adán
advirtiéndole sobre no comer del árbol de la ciencia del bien y el mal: “porque
el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Adán no murió el día en que
comió el árbol de la ciencia del bien y el mal pero sí murió 930 años después (Génesis
5:5) con lo que su muerte estaría dentro del primer día mileniar con lo que se
cumpliría lo dicho por Dios.
De esta forma lo señalado por Levítico 12:2
apunta a la iglesia, en su connotación más amplia, a la humanidad en sí, a la
familia de Dios, que en el presente siglo está siendo conformada al carácter perfecto
y sato de nuestro Padre Dios, seis mil años de autogobierno humano y mil años
de inicio del reino de Dios, siete días mileniares en el que Dios cumplimentará
su plan para con la humanidad, siendo que al final de esos siete días
mileniares “cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal
como él es”( 1 Juan 3:2).
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que después del parto
las mujeres son ritualmente inmundas durante siete días sigue vigente, más sin
embargo espiritualizado ese período de siete días mileniares donde aquellos
elegidos que respondiendo al llamamiento
del Padre para venir a salvación en el presente siglos, la iglesia en su connotación
más amplia, la familia de Dios, estamos siendo conformados al carácter perfecto
y santo de nuestro Padre Dios.

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