54. Debe haber regocijo durante las fiestas (Dt. 16:14)


 

“Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones”

 

 

Como parte del pacto que Dios celebró con Su pueblo, se establecieron siete fiestas que como sombras de lo venidero (Hebreos 10:1) eran una representación material de una realidad espiritual: el plan de Dios para con Su familia.

 

 

Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio contienen las indicaciones sobre estas siete las fechas, los requisitos, los cuidados previos y la manera de desarrollar estas siete fiestas que Dios le estableció a Su pueblo y que hablaban de antemano, como ya se comentó, sobre el plan de Dios sobre la humanidad. Las cuatro primeras - Pascua, Panes sin levadura, Primicias, y Pentecostés- eran fiestas que se celebraban en primavera y que material y espiritualmente ya han sido cumplidas con la primer venida de Jesús; las tres restantes  -Trompetas,  Expiación (que por cierto es la única fiesta en la que no se ordena regocijarse sino al contrario: afligisre), y Tabernáculos- eran fiestas de Otoño y su cumplimiento, tanto material como espiritual, está pendiente a verificarse con la segunda venida de Jesús.

 

 

En ese sentido es interesante que Deuteronomio 16:14 establezca el mandato de alegrarse en dichas fiestas, ¿por qué interesante?, porque es más que evidente que la alegría no es algo que volitivamente pueda generarse sino que ésta surge espontáneamente, entonces ¿por qué Dios ordenaría algo que no es dado por propia voluntad conseguir?

 

 

Antes de responder a esto, veamos otras citas de la Escritura que de igual forma se refieren a ese regocijo que los hijos de Dios experimentan y se podrá ir uno acercando a la comprensión que permita contestar el anterior cuestionamiento.

 

Deuteronomio 12:7

Allí también vosotros y vuestras familias comeréis en presencia del SEÑOR vuestro Dios, y os alegraréis en todas vuestras empresas en las cuales el SEÑOR vuestro Dios os ha bendecido.

 

Salmos 5:11

Pero alégrense todos los que en ti se refugian; para siempre canten con júbilo, porque tú los proteges; regocíjense en ti los que aman tu nombre.

 

Salmos 97:11-12

Luz se ha sembrado para el justo, y alegría para los rectos de corazón. Justos, alegraos en Jehová, y alabad su santo nombre.

 

Mateo 25:21

Su señor le dijo: ``Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor"

 

Romanos 5:1-2

Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

 

De esta forma, como puede verse, la alegría que nace de un corazón que rebosa de gozo es consecuencia de lo que se obtiene, de lo que se experimenta, tanto material como espiritualmente hablando.

 

En ese sentido, aquella ordenanza de Deuteronomio 16:14, si bien tenía una limitada connotación material —por ejemplo no contender ni afligirse en la medida de lo posible, sino estar alegres en las fiestas, de nuevo: en la medida de lo posible— no debe verse como una orden para realizar lo imposible, a saber: estar gozoso, sino más bien como un indicativo de lo que en la cumplimentación del plan de Dios para con la humanidad será consecuencia natural de ello, como cuando el padre de familia le dice al hijo “crecerás y me comprenderás”, no es una orden, sino un indicativo de lo que sucederá en el futuro.

 

 

Ese indicativo futuro, que no orden impuesta, puede verse en otras partes de la Escritura:

 

 

Isaías 29:19

Los afligidos aumentarán también [su] alegría en Jehová, y los necesitados de la humanidad se regocijarán en el Santo de Israel.

 

Salmos 64:10

El justo se alegrará en Jehová, y en Él se refugiará; y todos los rectos de corazón se gloriarán.

 

Zacarías 10:7

Efraín será como un valiente, y se alegrará su corazón como por el vino; sus hijos [lo] verán y se alegrarán, [y] se regocijará su corazón en Jehová.

 

 

Pero eso gozo que plenamente tendrá su realización al cumplimiento del plan de Dios para con la humanidad no es unilateral, es decir, de solo los hijos de Dios para con su Padre ¡sino también de Dios mismo para con sus hijos!

 

Sofonías 3:17

Jehová tu Dios está en medio de ti, guerrero victorioso; se gozará en ti con alegría, en su amor guardará silencio, se regocijará por ti con cantos de júbilo.

 

El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que debe haber regocijo durante las fiestas sigue vigente, más sin embargo espiritualizado referido a ese gozo que en los elegidos que alcancen las promesas surgirá de manera espontánea al haberse cumplimentado en ellos el plan de Dios para con la humanidad, conforme a Su voluntad y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.


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