31. Deben mantener fuera del campamento a las personas ritualmente inmundas (Nm. 5:2,3)
“Manda a los hijos de Israel que echen del
campamento a todo leproso, y a todos los que padecen flujo de semen, y a todo
contaminado con muerto. Así a hombres como a mujeres echaréis; fuera del
campamento los echaréis, para que no contaminen el campamento de aquellos entre
los cuales yo habito”
Entre las disposiciones que Dios estableció
para Su pueblo en lo que se conoce como el Antiguo Testamento, estaban algunas
que si bien tenían una connotación ritual referida a la santidad que el pueblo
tenía que mostrar, de igual forma las mismas tenían un sentido de higiene y
limpieza, este es el caso de aquellas personas que se identificaban como
inmundas por presentar algún padecimiento físico en cuyo caso las mismas debían mantenerse fuera
del campamento en tanto dicho padecimiento estuviese presente.
Si bien de inicio la anterior disposición
pudiese parecer cruel e injusta hay que entender las dos connotaciones que
tenía, tanto en el sentido ordinario como en el sentido ritual. En el sentido
ordinario la idea subyacente a mantener fuera del campamento a aquella persona
que presentase algún padecimiento era referida a cuidar a todo el pueblo de un
contagio que pudiese ser catastrófico; en el sentido ritual las exigencias de
santidad requeridas para formar parte del pueblo implicaban que aquellos que no
las presentasen no podían, al menos mientras las condiciones permaneciese, ser
parte del pueblo.
Con todo y todo dicha disposición apuntaba a
una realidad espiritual referida al pueblo de Dios: la exigencia de mantenerse
santos, apartados para Dios, y la necesidad por ende de excluir de la
congregación a todo aquel que no cumpliese ese requisito.
Jesús, en su enseñanza referida precisamente
a la congregación señala la manera en que debe actuarse cuando algún miembro se
ha apartado de las normas relativas a la misma: “Por tanto, si tu hermano peca
contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu
hermano. Más si no te oyere, toma aún
contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda
palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a
la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano” (Mateo 18:15-17).
Pablo tuvo que enfrentar en caso grave de
inmoralidad sexual que estaba afectando a la iglesia, la manera en que lo abordó
pone por obra la enseñanza del maestro al respecto:
1 Corintios 5
1 De cierto se oye que hay
entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los
gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.
2 Y
vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que
fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?
3 Ciertamente
yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he
juzgado al que tal cosa ha hecho.
4 En el
nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el
poder de nuestro Señor Jesucristo,
5 el tal
sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu
sea salvo en el día del Señor Jesús.
6 No es
buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?
7 Limpiaos,
pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois;
porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
8 Así que
celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y
de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.
9 Os he
escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;
10 no
absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los
ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del
mundo.
11 Más bien
os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere
fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el
tal ni aun comáis.
12 Porque
¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a
los que están dentro?
13 Porque a
los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre
vosotros.
En la segunda carta que Pablo remite a esta congregación
queda patente que la misma había tomado cartas en el asunto cuidando la pureza
espiritual de la misma pero de igual forma restaurando a aquel que había caído
en inmundicia:
2 Corintios 2
1 Esto, pues, determiné para
conmigo, no ir otra vez a vosotros con tristeza.
2 Porque si
yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegre, sino aquel a quien yo
contristé?
3 Y esto
mismo os escribí, para que cuando llegue no tenga tristeza de parte de aquellos
de quienes me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi gozo es el de
todos vosotros.
4 Porque
por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas,
no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el
amor que os tengo.
5 Pero si
alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto
modo (por no exagerar) a todos vosotros.
6 Le basta
a tal persona esta reprensión hecha por muchos;
7 así que,
al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea
consumido de demasiada tristeza.
8 Por lo
cual os ruego que confirméis el amor para con él.
9 Porque
también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois
obedientes en todo.
10 Y al que
vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo
he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo,
11 para que
Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus
maquinaciones.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de mantener fuera del campamento
a las personas ritualmente inmundas, sigue vigente más sin embargo
espiritualizado referido a la separación física y espiritual que por el bien de
la congregación, e incluso del infractor, debe hacerse de aquellos miembros de
la misma que no ateniéndose a la guía de la Palabra y a la dirección de las
autoridades de la iglesia optan rebeldemente por vivir de manera contraria al
llamamiento del que se ha sido objeto.

Comentarios
Publicar un comentario