17. El rey ha de escribir una copia especial de la Ley para sí mismo (Dt. 17:18)
“Y
cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un
libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes
levitas”
Hay
disposiciones en la Ley que son de aplicación general, es decir, para todo el
Pueblo de Israel, pero de igual forma hay disposiciones que son específicas
para ciertas gentes como en el caso de los sacerdotes, los levitas o, como en
la cita de Deuteronomio 17:18, el rey.
Deuteronomio
17:18 señala la obligatoriedad del rey de escribir una copia de la Ley, no sólo
los Diez Mandamientos sino toda la legislación que por medio de Moisés entregó Dios
a Su pueblo.
Este
escribir una copia de la Ley por parte del rey, en su sentido material, tenía
el objetivo de que aquel que estuviera reinando sobre el Pueblo de Israel conociera,
entendiera, comprendiera y en la medida de lo posible introyectara lo relativo
a la instrucción divina.
En
términos cognitivos el escuchar algo tiene incidencia en el entendimiento y la comprensión,
pero el escribirlo activa otros mecanismos intelectuales que amplía, tanto en
extensión como en profundidad, ese entendimiento y esa comprensión.
Pero
ese escribir un copia de la ley no se circunscribe solamente a la cuestión material,
también hay una aplicación espiritual referida a los que en el presente siglo
son llamados y elegidos y en el siguiente reinan con Cristo como reyes y sacerdotes
al haber sido encontrados fieles (Revelación 17:14).
La
Ley en efecto puede escribirse de manera material en tablillas, papiros,
pergaminos o libros, pero también en la mente y el corazón de las personas, Pablo
escribiendo a los Hebreos, precisamente sobre la cuestión de la Ley, haciendo
referencia a la profecía de Jeremías 31:31-33, señala que “Este es el pacto que
haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus
corazones, y en sus mentes las escribiré”.
Es
así que en la actualidad, aquellos que están en el Camino para llegar a ser en
el reino venidero reyes y sacerdotes, debe actuar como profetas llevando el Evangelio
a todas las criaturas (Marcos 16:15),
siendo sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5:13-16), para testimonio de
todas las naciones (Mateo 24:14), es así como en el presente siglo la función
de profeta permite escribir en la mente de aquellos en quienes Dios tenga misericordia
para llamarlos a a salvación, la verdad divina
contenida en la Palabra escrita y la Palabra hecha carne.
Pero
de igual forma, una vez venido Cristo, quienes de los llamados y elegidos sean encontrados fieles y reinen con Él como
reyes y sacerdotes, comenzarán de manera más plena este proceso de instrucción
en las verdades divinas en aquellos que de las naciones hayan sobrevivido del conflicto
final (Zacarías 14:16), labor que no se constreñirá al milenio sino que se
extenderá hasta la eternidad.
El
mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de que el el rey ha de escribir
una copia especial de la Ley para sí mismo sigue vigente, más sin embargo espiritualizado
esto en la instrucción que como profetas en el presente sigo, de manera parcial,
debe entregarse a las naciones, y en el reino venidero y posteriormente en la eternidad,
de manera plena, deberá realizar todo aquel que llamado y elegido sea
encontrado fiel para reinar como rey y sacerdote con Cristo.

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