12. Ha de atarse un frontal a la cabeza (Dt. 6:8)



“Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos”

La instrucción divina respecto de las mismas instrucciones dadas en la Ley indicaba que dichas instrucciones debían estar como frontales entre los ojos, la aplicación literal de esta indicación ha sido cumplida por el pueblo judío con lo que se conoce como tefilín, el tefilín consiste de una pequeñas caja de cuero unidas a correas de cuero la cual contiene cuatro secciones de la Torá escritas en pergamino. Esos pasajes son: (1) El Shemá (Deuteronomio 6:4-9) —que proclama la Unicidad del Único Dios, (2)  Vehaia (Deuteronomio 11:13-21) —que expresa la promesa de Dios de que nos recompensará si seguimos observando los preceptos de Su Ley, y nos advierte de la retribución por desobedecerlos, (3)  Kadesh (Éxodo 13:1-10) —el deber del pueblo judío de recordar siempre la redención de la servidumbre egipcia, y (4)  Vehaia (Éxodo 13:11-16) —la obligación de todo judío de informar de esto a sus hijos.

Con todo y todo la cita de Deuteronomio 6:8 no dice que solo sean esas cuatro citas las que sean puestas en la frente en los tefilín, la indicación habla de toda la Ley, ¿entonces?

La imagen natural de atar frontales entre los ojos tiene el significado de la interiorización de la Ley que deviene del estudio y la meditación, en otras palabras, entender y comprender racional, intelectualmente, las cuestiones relativas a la obediencia a Dios. Hebreos 8:10 aclara este punto cuando indica, refiriéndose a la profecía contenida en Jeremías 31:33,  “Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus mentes, y sobre sus corazones las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo”, lo cual de nuevo es repetido en Hebreos 10:16 cuando señala “este es el pacto que haré con ellos: Después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré”.

El cumplimiento parcial de lo anterior ha comenzado a darse en la iglesia de Dios a partir de que ha estado disponible para aquellos que respondan al llamado, “El que cree en mí [-dijo Jesús-], como ha dicho la Escritura: ``De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva. Pero Él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en El habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado”.

Se señala que ese cumplimiento es parcial pues la misma Escritura señala que “en parte conocemos, y en parte profetizamos;  más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará” (1 Corintios 13:9-10), siendo que el cumplimiento pleno será, para aquellos llamados y elegidos que sean encontrados fieles, al ser resucitados/transformados al regreso de Cristo para ser con el reyes y sacerdotes en el Milenio (Revelación 1:6; 5:10; 20:6), el resto tendrá su oportunidad, no una segunda sino la primera en su vida, hasta después del milenio (Revelación 20:5), cuando la oportunidad de conocer la salvación y aceptarla o rechazarla les sea presentada (Revelación 20:12).


El mandamiento contemplado en las leyes mosaicas de atarse un frontal a la cabeza conteniendo la Ley sigue vigente más sin embargo espiritualizado como ese entendimiento y comprensión que intelectualmente sobre la verdad del Padre debemos tener como Sus hijos.

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