2. Reconocer su unidad (Dt. 6:4)
“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” La frase de Deuteronomio 6:4 es una de las principales plegarias de la religión judía, de hecho es uno de los fundamentos básicos de la fe hebrea: después de creer que Dios existe, reconocer que él es uno. Marcos registra en su Evangelio una pregunta de relevancia para los judíos de ese entonces y para nosotros en la actualidad, ante los 613 mandamientos contenidos en las leyes mosaicas, ¿cuál podría considerarse como el mayor? “Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Marcos 12:28-34). Ante un mundo que en aquel entonces, y en muchos casos de igual forma en la actualidad, rebosaba de una plétora de dioses, reconocer que sólo hay un Dios, verdadero, viviente, veraz, implicaba un esfuerzo cognitivo y espiritual, ...